Nada más despertarme es su cara lo primero que veo. Su pelo rosa, cortito como lo lleva siempre sale disparado en todas direcciones. Todavía no me puedo creer que sea mía… o que al menos lo vaya a ser dentro de unas horas. Miro el reloj. Aún es pronto por lo que la puedo dejar dormir un poco más…

Abro los ojos lentamente ante el toque de su mano en mi cara. ¡Dios! Lo amo. No puedo esperar más a que por fin estemos casados. Él es todo lo que siempre quise… ¿Qué más da que sea un hombre lobo? Él es todo lo que mi corazón necesita.

Nos levantamos y desayunamos con calma. En poco tiempo llegan ya su madre y sus primas para arreglarla. Me despido con un beso de ella. Tengo ganas de saber como va a ir… Pero las normas son las normas, nada de encuentros con la novia antes de la boda. Mi suegro me espera en la entrada. Me iré con él a preparar mi traje y mi pelo. La verdad… no va a ser una gran ceremonia. Los tiempos que corren imposibilitan que eso se pueda realizar. Ella dice que le da igual, pero en el fondo a los dos nos gustaría que todos nuestros amigos estuvieran allí… incluidos los que sabemos que es imposible que estén.

Mi madre y mis primas empiezan a arreglar mi cabello, mi cara y mi vestido. "Hija haz que el pelo te llegue a la mitad de la cintura y cámbiale ese horrible color. Es el día te tu boda, ¡por favor!" Obedientemente hago lo que me piden. Desgraciadamente el rubio, color en el que insisten, no me favorece en absoluto, pero bueno, que se le va a hacer… Suspiro audiblemente… Los nervios me empiezan a recorrer ya… Se acerca la hora. Me pongo el vestido y juntas abandonamos la casa.

Miro el reloj impacientemente. Ya casi es el momento. Todos los invitados están sentados y nuestro sacerdote mágico ya está en su puesto también. Miro para él intentando tranquilizarme. De pronto los músicos empiezan a tocar. Me doy la vuelta y la veo. Está esplendida en ese vestido azul cian. Lleva el pelo rubio y largo lo cual la hace distinta pero a la vez sigue siendo la misma. Ahora, al mirarla sé que esta imagen de ella quedará grabada en mi corazón para siempre. De pronto esboza esa sonrisa traviesa tan característica de ella y su pelo vuelve a ser rosa chillón. Los invitados ahogan una exclamación, yo por el contrario estoy encantado con ese pequeño gesto…

Respiro hondo intentado que no se vea lo nerviosa que estoy. Me acerco poco a poco al altar. El sacerdote me mira con una cara rara pero no me importa. Él está ahí y eso es todo lo que cuenta. Comienza la boda.

"Queridos magos y brujas, estamos hoy aquí para celebrar la unión de estos dos importantes miembros de nuestra comunidad. Nymphadora Tonks y Remus Lupin, ¿juráis por lo más sagrado de vuestra magia y de vuestro corazón que estáis aquí por voluntad propia y que deseáis uniros en matrimonio?

Tanto mi futura esposa como yo asentimos y murmuramos un quedo sí.

Agarro con fuerza la mano de mi futuro marido cuando nos lo indica el cura.

"Por el poder que me ha sido otorgado, yo os vuelvo uno"

Chispas rojas y amarillas en representación de nuestras dos casas de Hogwarts salen de su varita y envuelven nuestras manos. Ahora ya somos uno. La beso con todo mi ser. Ella es lo más importante para mí. Lo único que existe.

Me dejo envolver por sus brazos y me pierdo en el beso. Él es mi mundo y espero que siempre siga siendo así, hasta el final de nuestros días. Todo el mundo a nuestro alrededor estalla en aplausos y exclamaciones de felicidad.

La fiesta de después es muy corta. Hay un miedo latente a que aparezcan los mortífagos por lo que todo el mundo se retira pronto a sus casas. Nosotros volvemos a nuestro hogar. A vivir nuestra noche de bodas.

Caemos los dos sobre la cama y nos reímos. A pesar de que hay gente que está muriendo, de que mañana vamos a tener que enfrentarnos a las fuerzas del mal y de que no sabemos cuanto tiempo nos queda vivimos el presente. Sólo existe el presente. Él me besa con dulzura.

"Te quiero".

"Y yo a ti"