Esta es una historia que llevo un tiempo con ganas de publicar.

Aprovecho para pedir disculpas con un par de errores que he cometido con una de mis historias. El comienzo de un linaje. Dije que tenía aun un par de capítulos pero me temo que el siguiente es el último. Ya no creo que la historia de para mas. Estoy algo atascada con el final pero creo que la terminare muy pronto.

Gracias a todos y perdón.

Espero que disfrutéis de esta pequeña historia. De dos capítulos.

USADO Y TIRADO.

1.-

Harry Potter estaba sentado en la entrada de Gringotts. Había recibido una noticia que lo dejo destrozado.

Apenas tenia unos miles de galeones en su bóveda de confianza para comenzar su vida.

¿Donde había ido todo el gran montón de monedas que había en la cámara?. Era imposible que en siete años hubiera aligerado tanto su cámara.

La pregunta fue respondida por los duendes. Alguien había sacado dinero regularmente. Al hacerlo con su llave dada libremente no había delito.

El joven recordó quien tenia la llave de su cámara, Molly Weasley.

Había retirado rápidamente todo lo que quedaba y organizado el resto de sus propiedades, o sea ninguna. Otra desagradable sorpresa.

Dumbledore como su tutor legal había vendido y liquidado cualquier propiedad de la familia Potter y Black.

En definitiva lo había dejado en la miseria.

Según los duendes era dueño de poco mas que el nombre de dos antiguas familias.

Salio del banco sin creerse lo que la gente en la que confiaba le habían hecho.

Sentado en la escalinata del banco, comenzó a pensar en lo que había sucedido desde que termino su ultimo año en Hogwarts, hace apenas unos días.

Venció a Voldemort de una forma que no sabría explicar. Ni siquiera podría decir realmente como lo consiguió. Todo fue rápido y sin sentido.

Nada mas terminar todo, Albus Dumbledore se hizo cargo de la situación. Fue increíble como de alguna forma se convirtió, para todo el mundo mágico, en el artífice de la caída del temido señor oscuro. Dejando a Harry en poco mas que un instrumento de lo sucedido.

En un principio no le importo. En cierta forma hasta le agrado no ser el centro de atención.

Los problemas vinieron a partir de ahí.

El anciano no lo llamo de nuevo a su presencia. Siempre parecía estar ocupado con otro asunto cuando el quiso hablar con el. Los profesores hacia lo que podían, tenia ya suficiente con poner en orden el castillo y controlar a los estudiantes.

Algunos se fueron centrando en sus propias vidas. Entre ellos sus amigos, los mismos que lo habían apoyado durante toda la lucha.

Sin saber como Ron y Ginny comenzaron a distanciarse de el. Ella comenzó a salir con un Ravenclaw de una conocida y antigua casa. Debía admitir que le molesto, pero no fue lo peor.

El golpe mas fuerte fue ver como Ronald Weasley, se paseaba por Hogwarts como si fuera el rey coronado. Explicaba todo lo que hizo a cualquiera que quisiera oír sus hazañas. Sobre todo jóvenes brujas. Irónicamente lo vio hablando sin gritar con un par de jóvenes chicas de Slytherin.

Cuando el le pregunto sorprendido al respuesta del pelirrojo lo dejo sin palabras.

- Mi madre quiere que cultive nuevas amistades mas acordes con mi posición en nuestro mundo.- dijo con voz seca.- Los Teasey y lo O,tooley son dos familias antiguas. Sus hijas pueden ser Slytherin pero en sus familias todos han sido Ravenclaw o Hufflepuff.- lo miro de lado.- Si me disculpas tengo algo que hacer.

- ¡Pero…!.

- Lo siento, ya hablaremos.- lo paro Ron.

No pudo hablar con Hermione ya que la joven había salido del país a recoger a sus padres. Le extraño cuando solo se lo dijo a el y por una lechuza cuando ya estaba de camino. La cara molesta de más de un adulto al enterarse le extraño. Mas cuando un mes después recibió una disculpa por no decirle que dejaba el país para no regresar. Y una línea final lamentando no poder decirle más.

Al terminar el año escolar, llegaron más sorpresas.

No había cambios significativos en el ministerio de forma que como siempre los miembros de familias antiguas tenían mejores puestos. A el solo le dieron la opción de auror. Por más que trato de pedir más posibilidades, todos los representantes del misterio fueron inflexibles. Incluso McGonagall envió un par de recomendaciones sin éxito.

Una vez que termino y se negó a trabajar como auror y chico de portada del ministerio, todas las puertas se le cerraron, incluida la opción del Quiddich Profesional.

Su antiguo capitán, Oliver Word, le envió una disculpa dando a entender que toda la liga se veía atada en ese punto. No había que ser un genio para saber que toda la culpa era del ministerio.

La sorpresa final había llegado con la noticia de los duendes. Nada mas saberlo fue con rapidez a comunicarse con la gente que, supuestamente, se había apropiado de su herencia.

Cuando se comunico vía Fluu con la chimenea Molly Weasley no parecía la misma de siempre. Solo hablaba de Ginny y Ron y de lo bien que les iba. Cuando el le pregunto por su llave la mujer cambio completamente a una fría sangre pura, sin darle ninguna explicación y cortando la comunicación. El ultimo comentario declarándolo persona no grata en la madriguera dejaba claro el lado de la familia Weasley con el.

Dumbledore tampoco quiso comunicarse con el chico, incluso Fawkes apareció triste a entregar una carta en la que lamentaba no poder ayudarlo y le deseaba lo mejor para su vida libre de todo lo que le había acompañado hasta ese momento. No había que ser un genio para leer entre líneas que el anciano se desentendía de todo.

-x-

Así estaba Harry Potter. ¡El gran salvador del mundo mágico!. O mas bien la herramienta usada por el salvador del mundo mágico.

Analizo lo que le esperaba en el país y sus perspectivas eran muy malas. Sin apenas dinero y con ninguna posibilidad laboral, ¿poco podría tener un futuro?.

Su única opción era irse del país y tratar de comenzar en otro lugar.

Tal vez Hermione había averiguado algo y decidió que era mejor salir del país. En su interior esperaba que la joven no hubiera podido decirle nada como le daba a entender.

Al final suspiro derrotado.

- Tendré que ponerme en camino.- dijo el joven abatido levantándose. Solo dio un paso cuando choco con alguien.- ¡Lo siento!.- dijo mirando a la cara a la otra persona. La reconoció sin problemas a pesar de sus ojos rojos y mirada asustada.- ¿Susan?.

- ¿Harry?.- respondió ella con voz cascada.

- ¿Que te pasa?.- pregunto el al ver que la joven necesitaba ayuda.

- Tengo problemas.- respondió mirando a todas partes.

- ¿Alguien te sigue?.- dijo el cogiendo su varita.

- Por ahora no, pero tardaran poco.- finalizo ella.- me alegro de verte pero tengo que salir del país ya.- el la paro.

- Espera. ¿Que pasa?.- dijo el moreno cociéndola de la muñeca. Ella lo miro con miedo. Al notarlo el la soltó.- ¡Perdón!. Es solo que…- se rasco la cabeza.- Sabes como soy con mi actitud de ayudar a todos.

- No te preocupes.- dijo ella algo mas tranquila pero sin dejar de mirar a todas partes.- De todas formas me alegro de haberte visto ante de irme.- el la miro y entendió cuales podían ser sus intenciones y admitió que podía ser una idea igual de buena que otra.

- Parece que tienes la misma intención que yo.- comenzó el ojiverde. Salir de este loco sitio.- eso intereso a ala joven.

- ¡¿Te vas del país?!. ¿Por qué?.- pregunto ella.

- No tengo otra.- respondió encogiéndose de hombros.- Ya sabes lo que todos piensan de mi.- levanto de forma cómica las manos.- ¡Soy el muñeco de Dumbledore!, con el que venció al señor oscuro.- la chico noto la forma de hablar que tenia.- Y la forma de agradecérmelo el maldito viejo ha sido echarme a un lado. Me han dado dos opciones, o me quedo bajo el control del ministerio o se olvidan de mí completamente.

- Te han jodido bien.- respondió ella algo mas tranquila.

- ¡Ni te lo imaginas!.- añadió con cierta rabia.- A parte de quitarme la infancia. El viejo y sus… amigos. Me han robado la herencia de mi familia.- la joven abrió los ojos sorprendida.- Además de la de mi padrino.- la paro con una mano.- ¡Espera que es mejor!. Molly Weasley, con mi permiso.- añadió con sorna.- casi limpio mi bóveda de confianza. Añade que el ministerio me ha declarado persona indeseable y no puedo trabajar ni limpiado mierda de lechuza.- la miro sonriendo.- Resumiendo, me han usado y tirado. Así que me voy, he terminado con este país. ¡Que se jodan!. Espero que el próximo señor oscuro no deje piedra sobre piedra.

- ¡Pero, no puede ser…!.- comenzó ella.- ¡Seguro que dumbledore...!.- el negó con la cabeza.- ¿O alguno de tus amigos…?.

- Desaparecieron junto con mi dinero.- respondió el.- Hermione averiguo algo y huyó en cuanto pudo. Quiero pensar que no me podía decir nada, por que sino… no quiero ni imaginarlo.- la miro.- Ahora. ¿Me contaras que te pasa?. ¡Si puedes claro!.

- Es algo parecido a lo tuyo.- dijo con cierto temor.- Cuando murió mi tía Amelia, el ministerio se hizo cargo de todas sus posesiones.- se notaba el odio en su voz.- Decían que con su posición debían asegurarse que nada pertenecía al ministerio o tenia información clasificada que no debía ser conocida.- suspiro.- Cuando terminaron de investigar la fortuna Bones se reduce a mi casa y unos miles de galeones.

- Al menos tienes una casa.- dijo el.

- No por mucho tiempo.- respondió ella.- Parece que ha aparecido.- levanto las manos poniendo comillas.- algunas deudas y mi casa será vendida para pagar esas deudas.- bufo molesta.- Se me ha propuesto otra opción. Una buena familia esta interesada en que me case con su heredero. La familia Nott.- Harry puso la misma cara de asco que la chica.- Lo mismo opino. Lo que quieren es el asiento de mi familia.

- ¿Que asiento?.- pregunto Harry.

- El que los Bones tienen de forma hereditaria en el Wizengamot.- Sonrió.- algo que no se puede vender ni traspasar.- lo miro.- Los Potter también tienen uno.- la cara del chico lo decía todo.- ¿no lo sabias?.- el negó.- Pues tienes un asiento. El pensó en algo.

- Creo que no.- dijo el.- creo que son dos. Uno por los Potter y otro por los Black. Soy el señor de las dos casas antiguas.- ella silbo.

- A ti si que quieren joderte bien.- dijo ella.- No puedo imaginarme lo que estarán dispuesto a hacer para conseguir dos asientos.- pensó en algo.- ¿Quien es tu representante?. Es verdad, no sabias ni que tenías un asiento como vas a saber quien lo usa en tu nombre.

- ¿Como...?.- Harry recordó algo y no le gusto.- ¡Dumbledore!.

- El no puede directamente. Pero tendrá a algún seguidor fiel como tu representante.- explico la pelirroja.- Y eres mayor de edad, puedes enviar una lechuza al Wizengamot y al ministerio. Negando a tus dos representantes.- sonrió.- eso jodera bastante a Dumbledore.- el joven lo pensó y asintió conforme.

- Esperare a estar fuera del país.- dijo el.- N quiero que sienta un repentino interés en mi.

- ¿A quien pondrás en el puesto?.- pregunto ella. El sonrió al ocurrírsele la persona perfecta.

- ¡Filius Flichwick!.- respondió el divertido.- Será genial, un mago con sangre duende entre tanto pura sangre. Seguro que a el se le ocurrirá alguien para el otro asiento.

- ¡Pagaría por ver sus caras!.- sonrió Susan.

- ¿Quien es el tuyo?.- pregunto el.

- El padre de Hanna.- respondió ella.- Al menos se que usara el voto de forma parecida a como lo haría mi tía. He negociado la venta de la casa con los duendes y cogido lo que me quedo que no es mucho.- Termino molesta al pensar en lo que había sucedido.

- ¿Tomamos algo?.- dijo Harry señalando en dirección al caldero chorreante.- No te entretendré mucho. Solo quiero oír algo más sobre mis opciones de viaje.

- Es simple.- respondió ella.- Las colonias, Australia, o las islas del pacifico. Yo no recomiendo Europa ya que allí todo es demasiado influenciado por Gran Bretaña. Yo me voy a Boston. En los estados unidos. Hay un gran grupo de magos que se fueron de aquí, para no volver, durante la primera subida del señor oscuro. Tendré alguna oportunidad allí.

- ¿Te interesa un compañero de viaje?.- pregunto el. Ella lo miro y se encogió de hombros.

- ¡Por que no!.- dijo ella simplemente.- Es mejor viajar con un amigo.

-x-

La pareja se dirigió con cierta ligereza a un par de negocios para organizar su viaje. Necesitaban conseguir algunas cosas para su nueva vida. Los duendes se encargarían de la documentación pero necesitarían algo de ropa y otros útiles personales.

Al pasar cerca de un edificio destrozado Harry vio algo que llamo su atención. Una pequeña figura estaba dentro tratando de reparar una de las ventanas.

- ¿Luna?.- dijo el joven para si mismo.

- ¿Quién?.- pregunto Susan.

- Luna Lovegood. De Ravenclaw.- aclaro el acercándose al lugar.- No volvió a Hogwarts. Pregunte a un par de personas y no supieron decirme nada. Pensé que había huido del país.

- Este lugar era la sede del quisquilloso, o lo era.- dijo Susan.- Los mortifagos atacaron y destruyeron el lugar con su dueño dentro.- algo despertó en su memoria.- ¡Era su padre!.

- Si.- respondió el. El joven se acerco a la destartalada puerta y toco.

- ¡Un momento!.- oyó a la joven.

- Es ella.- aclaro el ojiverde.

Poco después la cara de la joven apareció por la puerta medio cerrada. La rubia no tenía su habitual cara de ensoñación. En su lugar tenia una mirada triste.

- ¡Harry!.- la cara de la chica se ilumino al verlo. Abrió la puerta y lo abrazo.- ¡Que alegría!.- dicho esto estallo en llanto.- ¡Lo mataron Harry, mataron a mi padre!.

El joven, acompañado por Susan, entró el destrozado local para consolar a la rubia.

La joven estuvo un buen rato llorando sin parar.

- ¿Por que no volviste a Hogwarts?.- pregunto Harry.

- ¡No pude!.- dijo la joven entre llantos.- ¡No me queda nada mas que este lugar!.

- ¿Y no pudiste pedir ayuda?.- pregunto Harry.- Podrías haberme enviado una lechuza.- ella lo miro.

- ¡Lo hice!. ¡A todos!. ¡A ti, a Ginny, a Ronald y a Hermione!.- respondió ella.- Hermione no me respondió pero Ginny y Ron dijeron que no podían ayudarme que tenían muchos problemas.- se limpio las lagrimas.- EL director me envió una lechuza lamentando mi situación, pero disculpándose por no poder hacer nada por el momento al estar aun organizándolo todo en Hogwarts.- lo miro.- Se disculpo en tu nombre diciendo que no podían hacer nada, pero que en cuanto te fuera posible te pondrías en contacto conmigo.- lo miro extrañada.- cuando te he visto pensé que… ¿No es por lo que estas aquí?.

- No.- dijo el.- Te he visto de casualidad. Te juro que no sabia nada. Si no, hubiese venido al momento.- se puso serio.- ahora poco puedo hacer.

- Merlin me ayude.- la rubia se vino abajo.- Eras mi ultima esperanza.

- ¿Que te pasa?.- pregunto Susan.

- ¡No me queda nada!.- dijo ella volviendo a llorar.- El ministerio me ha dicho que tengo que irme de aquí.- señalo una mesa.- me han dado mil galeones por el local y tengo que irme de aquí antes del fin de esta semana.- Estallo en llanto.

- ¡Luna, Luna!.- el llamo su atención.- A nosotros nos han hecho algo parecido.- la rubia los miro sin entender.

- Pero tu…- comenzó la rubia.

- Ya no es necesario.- añadió Susan.- Ha cumplido su función y ya es solo un estorbo, que tiene que aceptar su lugar o desaparecer.- las dos jóvenes se miraron.- Algo parecido pasa conmigo.

Harry y Susan Explicaron la situación de ambos. Lo sucedido con Harry era increíble.

- ¿Por que te hicieron eso?.- pregunto la rubia.- Ginebra siempre decía que acabaría siendo la señora Potter y…

- Creo que ya supero esa fase.- respondió el.- Por lo que se, pronto será la señora Goldstein.

- Se acaba de entera que tiene dos asientos en el Wizengamot.- añadió Susan.- Ni siquiera sabia eso.- Luna la miro.

- Yo tengo el de la familia de mi madre.- dijo Luna.- Es gracioso que entre los tres controlemos cuatro asientos del gobierno y estemos en esta situación.- Las dos mujeres dejaron escapar una pequeña risa nerviosa.

- No le veo la gracia.- dijo Harry.- ¿Que piensas hacer ahora?.- le preguntó.- la chica se encogió de hombros.- Nosotros nos vamos del país.- al decirlo miro a Susan que asintió.- Si quieres…

- ¿Puedo ir con vosotros?.- pregunto esperanzada.

- Será un placer.- respondió Susan. La joven se abrazo a ambos llorando.

- Entonces tenemos que hacer una visita a Gringotts y recoger después nuestras cosas.- finalizo Harry.- las dos chicas asintieron sonriendo.

-x-

Apenas tres horas después, el trío salía en un avión desde el aeropuerto de Londres con dirección a Boston. Habían conseguido la documentación necesaria para poder salir del país con facilidad después de una nueva visita a los duendes.

Los tres estaban asustados y excitados por montar en un avión.

- ¿Me aseguras que este… trasto Muggle vuela y que es seguro?.- pregunto Susan.

- ¡Por ultima vez!.- respondió el.- nunca he montado en un avión antes. Pero se que es muy seguro.- miro a su alrededor.- ¡o eso espero!.

- No os preocupéis.- añadió Luna.- creo que todo saldrá bien.

Poco después el gran avión comenzaba a elevarse, dejando Inglaterra. En los asientos tres jóvenes se agarraban con fuerza a las manos de sus compañeros.

Unas horas después varias lechuzas llegaban a su destino.

En su casa Filius Flichwick se sorprendió al leer la petición de Harry Potter y Luna Lovegood. Con las cartas estaba la documentación necesaria para tomar su lugar. Todo preparado por los duendes.

- ¡Tres asientos!.- suspiro.- ¿A quien le puedo pedir que me ayude?.- sonrió.- Pomodora.

En el ministerio Percy Weasley leía la petición de Harry Potter. Salio corriendo a comunicarlo. Había que hacer mucho papeleo y planificación.

Otra lechuza llegaba al profeta. El responsable apenas le dio un segundo vistazo antes de dar un pase con la varita y pasar el comunicado directamente al montaje de la edición del siguiente numero. Lamentaría no haberse fijado algo más.

Era cerca de la hora de la cena cuando una lechuza llego a la mansión Ogner. El ministerio comunicaba la decisión de un jefe de familia a su ahora ex-representante. El dueño del lugar miro extrañado la carta al reconocer el remitente. Nada mas leerla y saber lo que significaba para el, Tiberius Ogner tardo solo unos segundos en llegar a la chimenea y llamas a su socio.

- ¡Albus, Albus Dumbledore!.- grito a las llamas verdes. Poco después aparecía la cara del anciano.

- ¿Que sucede Tiberius?.- pregunto el viejo.

- Potter me ha quitado de su sillón.- dijo el mago levantando la carta.- Acabo de recibir el comunicado del ministerio.- El anciano se puso serio.

- ¡No es posible!. El ni siquiera sabe de el.- pensó un instante.- ¡Los Duendes!. Ello se lo han dicho.

- ¿Que pasara ahora?.- pregunto Ogner.- Te apoyaré mientras tenga ese asiento.

- No te preocupes.- dijo el anciano.- Esto no lo sabrá nadie, me asegurare de que conserves el asiento.- lo pensó.- Si es preciso me las arreglare para convencer al chico.

- Esperare tus noticias.- término antes de retirarse.

-x-

Por mucha influencia que tuviera Dumbledore no consiguió frenar lo que sucedió.

A la mañana siguiente toda la comunidad magia se sorprendió ante la noticia de que Harry Potter había cambiado de representante al frente de su asiento en el Wizengamot.

Cuando Filius Flichwick se presento Esa misma mañana, acompañado de otras dos mujeres en el ministerio, para tomar posesión de los asientos de varias familias en calidad de representantes, el caos se desato.

Por mucho que protestara y se opusiera Dumbledore, los tres nuevos representantes tenían la documentación necesaria para tomar sus asientos.

Nadie podía encontrar a Harry Potter para preguntar su opinión sobre el tema.

El mas molesto por eso era sin duda Albus Dumbledore. Había perdido dos asientos, uno de los cuales ni siquiera controlaba aun. No había encontrado ni rastro del chico y Sus dos representantes no estaban dispuestos a dejar en sus manos cualquier decisión. Tenían una serie de pautas a seguir, el resto estaba a su disposición. Incluso se molestaron cuando el anciano trato de convencerlos dando a entender que sus trabajos como profesores de Hogwarts podían interferir con sus nuevos cargos.

- Si tú eres capaz de manejar más de cuatro puestos a la vez.- respondió Pomodora Molesta.- no creo que nosotros simples magos tengamos problemas con solo tres posiciones.

- Yo ni siquiera tengo ese problema.- añadió Séptima Vector. La representante de Luna Lovegood.

Más de uno asintió al oír a la respetada profesora. Otros se rieron del fallo en el plan del viejo mago.

El viejo estaba seguro que había perdido mucha de su credibilidad con los tres profesores. Sabia que aunque quisiera no podía echarlos ni obligarlos a nada. Tardarían muy poco en conseguir otro puesto de trabajo debido a sus habilidades. A eso había que añadir que el ministerio daba un estipendio a todos los representantes del Wizengamot.

Tenia que encontrar al chico, de paso también a la joven Lovegood. Estaba seguro de poder convencerlo para que le devolviera el control sobre sus asientos.

La vergüenza de Dumbledore no fue lo único que desencadeno la revelación del profeta.

De nuevo Harry Potter había conseguido demostrar que aun tenía utilidad.

Todos los sangre pura con asientos en el gobierno o deseos de tener uno, comenzaron a buscar al chico. La idea clara era conseguir casarlo con alguna mujer de la familia.

También gano mucho interés la chica Lovegood. Nadie sabía que la joven era la heredera del antiguo asiento Sanders. La chica tampoco aparecía por ninguna parte.

Solo una familia estaba molesta por al desaparición de Susan Bones los Nott. Y esperaban que nadie se enterase de que ella también disponía de un asiento en el gobierno. Lamentablemente esa esperanza les duro poco.

Todo este revuelo consiguió que todas las familias revisaran los asientos disponibles.

Gran cantidad de contratos matrimoniales comenzaron a ser ofrecidos.

Todo completamente fuera del control de un muy molesto Albus Dumbledore.

-x-

Lejos de todo lo que había estallado, El trío había llegado a lo que seria su nuevo hogar. Consiguieron reunirse con un par de compatriotas exiliados y estos les pusieron al tanto de la situación en el nuevo país. Acordaron una nueva reunión dentro de unos días para organizar la situación del trío. Entre los tres habían comprado una pequeña casa a las afueras de un gran bosque, cerca de una zona mágica. Podrían comenzar una nueva vida con cierta tranquilidad.

La situación del trío se pudo resolver con cierta rapidez gracias a la ayuda de los otros magos británicos.

Luna consiguió puesto en Salem para terminar su último año de estudio. Fue la que consiguió el mayor cambio de los tres. Salir del país saco algo de ella que nadie conocía. Sus ojos ganaron un brillo y alegría que nadie sabía que tenía. Perdió a cambio su brillo soñador, pero el cambio fue para mejor.

Harry y Susan tuvieron suerte al encontrar trabajo. Ella como ayudante en un Herbolario de la zona mágica de Boston. La joven estaba encantada y su jefe mas aun. Todo el mundo parecía amar a la joven dependienta pelirroja que siempre tenia en su rostro una gran sonrisa contagiosa, y un increíble conocimiento sobre el tema.

Harry tuvo que cambiar de nombre antes de hacer la prueba de ingreso en un equipo de Quiddich. Consiguió convertirse en el buscador reserva de los Red Caps de Boston. Su nuevo entrenador estaba eufórico ante el joven Harry Black que supero sin problemas a todos los aspirantes e incluso a su buscador titular.

Cuando el alegre joven regreso a su casa, después de firmar su nuevo contrato, Robert Rust, el actual buscador, se acerco al entrenador.

- ¡Sam!. ¿Corre peligro mi puesto?.- le pregunto.

- Este año no.- respondió el entrenador.- pero el próximo…- se rasco la cabeza.- ¡Yo que tu aceptaría esa oferta de las Antorchas de Nueva Cork!.

- Es lo que yo pensaba.- dijo el buscador.- ¡Joder!. ¡Ese chico vuela como si hubiera nacido en una escoba!. El año que viene el titulo es seguro.

- ¡Lo se!.- respondió el entrenador sonriendo con los ojos vidriosos.

-x-

Paso un año y la vida de los tres amigos apenas había cambiado. Luna se graduó como una de las primeras de su curso. Le ofrecieron varios trabajos relacionados con transfiguración y runas. En cierta forma busco la forma de conseguir un trabajo relacionado con la afición de ella y su padre, el periodismo y las criaturas raras.

Susan había conseguido ser muy conocida en la calle de la magia. Las ventas del Herbolario se habían disparado. Incluso el dueño le propuso darle una parte del negocio, como incentivo para que no se fuera.

Por supuesto la sensación de la comunidad mágica de Boston, era el flamante nuevo buscador titular de los Red Caps de Boston. La forma que tenia de volar consiguió ganar muchos seguidores para el Quiddich en los estados unidos. Algo muy meritorio en un país conocido por preferir el Quodpodd.

Desde que comenzó no había perdido prácticamente nunca la Snich. El triunfo de los Red Caps estaba garantizado ese año.

Esta fama fue sin embargo lo que atrajo de nuevo su pasado a ellos.

Las noticias de un increíble buscador habían llegado a Inglaterra. Varios equipos mandaron ojeadores para ver a este nuevo prodigio y tratar de ficharlo si era tal y como decían.

En el primer partido alguien reconoció a Harry Potter como el famoso Harry Black.

La noticia llego con rapidez a Gran bretaña. Pronto fue buscado para entrevistas. Y poco después comenzaron a llegar los contratos matrimoniales y ofertas en equipos de Quiddich en toda Europa. No fue muy difícil averiguar quien vivía con el joven. Las dos chicas se vieron también muy implicadas en el reciente interés.

En cuanto llegaron las primeras lechuzas el trío se encerró en su casa.

- Ahora. ¿Que hacemos?.- pregunto Luna.

- Lo siento.- dijo Harry.- Debí darme cuenta de que esto pasaría.- Susan se acerco.

- No te preocupes.- dijo la pelirroja.- necesitábamos trabajar y sin recomendaciones, teníamos que probar con lo que mejor sabíamos hacer.- sonrió.- Y por suerte aquí no tienen magos oscuros para vencer.- el sonrió al igual que ellas.

- Lo que es gracioso es esto.- dijo Harry levantando uno de los contratos.- ¿Quien me diría que la orgullosa Pansy Parkinson se rebajaría a ofrecerse en matrimonio?.

- Pensé que se casaría con Malfoy.- dijo Susan.

- El se caso con la segunda hija de los Greengrass.- dijo Luna.- Resulta que fue solo un entretenimiento para Draco en Hogwarts.- los dos la miraron.- ¿Qué?. sigo siendo la hija de un periodista. Trato de mantenerme al día con lo que ocurre en ese país.- levanto el periódico.- Para evitar sorpresas.- Harry soltó el pergamino con cierto asco.

- Esto será una locura.- dijo Harry recostándose.- Pronto tendremos aquí al viejo o a cualquier otro de sus… seguidores.

- ¿Que pensáis hacer con estas proposiciones?.- preguntó Luna riéndose.- No pararan y tarde o temprano cambiaran de táctica.- todos se pusieron serios.- No me estañaría que trataran de convencer al ministerio americano para que nos repatríen a la isla de nuevo.- miro seria

- Me lo creo.- dijo Susan.

- Allí estaremos a su merced y no creo que tarden mucho en casarnos.- añadió seria Luna.- queramos o no. Seria fácil organizar una unión de sangre.

- ¿Que es eso?.- preguntó el moreno.

- Unen tu sangre con la de un mago en nuestro caso y un par de brujas en el tuyo.- explico Susan.- El oficiante lanza un hechizo y listo. A los ojos de la magia estas casado.

- ¡Joder!.- Harry se agarro la cara con las manos.- No tengo dudas de que lo harían.

- Que lo intenten.- respondió Susan seria. Por un momento era la viva imagen de la temida Amelia Bones.- Ya hemos presentado la documentación para ser nacionalizados. Dudo que quieran problemas con este país.

- Sabes que Luna tiene razón.- respondió Harry mirándola.- Nunca se equivoca. Además no podemos descartar que traten de hacerlo contra nuestra voluntad.- se recostó.- una vez en el país.- chasqueo los dedos.- ¡Se acabo!. Nadie podrá impedirles hacer lo que quieran.

- ¡Hay una solución!.- dijo Luna sonriendo.- Que las dos nos casemos con Harry.

La cara del ojiverde no tenia precio.

- ¿Es broma?.- pregunto Harry.- Creo que es una idea…

- ¡Genial!.- dijo Susan. Harry se giro con rapidez al oírla.

- ¡Tu también!.- miro a los vasos sobre la mesa.- ¿Que le habéis puesto a esto?.

- Nada.- dijo Luna divertida.- Piénsalo. ¡Es la solución ideal!. Tu te quitas de encima todos estos…- miro los pergaminos.- ¡No me lo creo!. ¡Ginny también!.- levanto el pergamino.

- Es una estupida carta diciéndome lo que me extrañan ella y su familia.- dijo Harry aburrido.- Es increíble que después de todo lo que hicieron tengan el valor de enviarme nada.- bufo.- Seguro que es idea del viejo chivo.

- Al menos no es un contrato matrimonial.- respondió Susan divertida.

- Dale tiempo.- respondió el, molesto.

- La cuestión es que el casarnos es la mejor solución.- siguió Luna.

- No puedo casarme con las dos. ¡Es ilegal!.- dijo el.

- Eres señor de dos familias.- le respondió Susan.- Tienes el derecho.- sonrió.- Y según algunos la obligación, de tener dos esposas para continuar ambas familias.- el las miro sorprendido.

- ¿No es broma?.- pregunto sin terminar de creérselo.- ¿Habláis en serio sobre eso de la boda?.- las miro.- ¡¿Y puedo casarme con las dos?!.- termino alzando un poco la voz.

- ¡Si!.- dijeron las dos a la vez.

- La ley internacional reconoce este derecho y da igual que estemos aquí, será legal.- aclaro Susan.

- Ahora entiendo por que algunos contratos me dejaban escoger la familia implicada en el compromiso.- dijo el.

- Entonces…-pregunto Lna.- ¿Que decides?.

- ¿Sobre que?.- respondió el.

- ¡No seas niño!.- gruño Susan.- ¿Te casaras con nosotras o no?.- el ojiverde las miro sin decir nada.

- Si lo prefieres…- dijo luna sonriendo coqueta.- Piensa que además de ayudarte a ti mismo, ayudaras a dos pobres chicas indefensas.

- Dos bellezas que serán muy agradecidas.- añadió Susan ronroneando al hablar. El las miraba, medio asustado y medio sorprendido, sin terminar de creérselo. De repente una idea apareció en su mente.

- ¡Teníais esto planeado!.- dijo señalando a las dos. Las chicas sonrieron.

- Tal vez lo habíamos hablado…- dijo Susan.

- Una o varias veces.- termino Luna.

Las dos estallaron en risas.

El las miraba asombrado. Se sentía dividido. Por una parte la idea de la boda no era algo que le agradase. Pero por otro… Tenia que admitir que el vivir con las dos desde que salieron del país y compartir sus vidas y problemas, había conseguido acercarlos. Ya Vivian y se comportaban como una familia. La única diferencia era que cada cual tenía una habitación y gozaban de intimidad dentro de ellas. Tal vez la idea… solo seria cambiar un poco su relación. ¡A quien quería engañar!. Seria un tremendo cambio.

- Esta bien.- dijo al fin.- Pero… hagámoslo bien.- Harry se arrodillo delante de las dos.- Susan Bones y Luna Lovegood.- la chicas se pusieron pálidas.- Haríais a este idiota el mago mas feliz aceptando casaros con el. Se que soy un partido un poco…

- ¡Aceptamos!.- dijeron las dos a la vez. El las miro y sonrió.

- Quisiera ver la cara de mas de uno cuando se enteren.- dijo el tomando las manos de las dos.

- Si, después.- lo callo Susan.- tenemos mucho que hacer y organizar.- A su lado Luna asintió y saco un pergamino y una pluma estilográfica. Fue lo que mas le gusto de este país. Aceptaban muchas cosas del mundo sin magia si suponía mejorar sus vidas.

- Ya tengo organizado el tema de los vestidos y la ceremonia.- dijo la rubia.- Harry abrió la boca asombrado.- Mañana Harry tiene que ir al callejón mágico para conseguir los anillos de boda y compromiso.

- Acuérdate de que también tendrá que informar al equipo sobre las bodas.- añadió la Pelirroja.

- ¡Cierto!.- sonrió la rubia.- Estoy deseando sentarme en el palco de las esposas de los jugadores.- Las dos dejaron salir un pequeño grito de alegría.

Harry miraba todo lo que las dos hacían o preparaban. Sin duda habían pensado en esto más de lo que querían admitir. Suspiro resignado. Sabía que nunca se aburriría con estas dos.

-x-

La ceremonia tuvo lugar apenas tres días después. Usaron un viejo enclave nativo que servia de lugar de culto para todo ser mágico pensante. El chaman acepto encantado celebrar las bodas. Más cuando consiguió asientos para el próximo juego de los Red Caps de la mano de su buscador estrella.

Los invitados fueron pocos y escogidos. La mayoría amigos de los tres, que les había ayudado y apoyado desde su llegada. Harry invito a sus compañeros de equipo y Susan a su jefe.

No faltaron las bromas referentes a la suerte del joven buscador.

Una vez casados el trío salio para un par de semanas de luna de miel.

Tuvieron suerte de realizarlo todo con esa celeridad. Mientras ellos salían del país. Varios magos y brujas llegaban vía traslador, en su búsqueda. A la cabeza Albus Dumbledore.

Nadie sabia que en cuanto se termino la ceremonia de unión, la magia del propio Harry activo una clausula en el Testamento de Sirius Black. El duende encargado de revisar esa documentación apenas se acercaba a esa zona de almacenamiento. Podría pasar un tiempo antes de que alguien notara el brillo en los pergaminos.

-x-

Albus Dumbledore era un mago muy poderoso e influyente. Una persona muy segura de si misma. Esa era al mismo tiempo su fuerza y su debilidad.

En cuanto supo el paradero de Harry Potter y las chicas, reunió un grupo para ir a su encuentro.

Había persuadido a Ron y Ginny para que lo acompañaran. También trajo a Molly, y a un par de miembros de la orden, en calidad de representantes del ministerio.

Quería apelar a la lealtad del chico y la relación que tuvo con la familia pelirroja.

No tenía ninguna duda de que convencería al chico para que le permitiera manejar en su nombre sus asientos en el Wizengamot. Además contaba que el le ayudaría a hacer lo mismo con las dos jóvenes brujas.

Ya estaba trabajando en un plan para unirlos en matrimonio con varios de sus partidarios.

Para Harry un par de jóvenes brujas de familias ciegamente leales. Y para Susan y Luna… un par de magos algo mayores que ellas que les darían seguridad y una vida respetable dentro de la comunidad mágica.

El anciano se movía con tranquilidad y decisión, todo acabaría como el había previsto, su plan era infalible.

La realidad lo golpeo cuando llego a su destino. La zona en la que estaba la residencia del trío estaba bien protegida. Si trataba de entrar tendría problemas con el gobierno.

Las constantes protestas del viejo asegurando que no habría problema cuando el joven supiera quien era. O asegurar que el resto de sus acompañantes eran casi su familia, no le sirvieron para nada. Si entraban sin el permiso del joven, tendrían que hacer frente a las consecuencias.

El grupo de magos ingleses se alojo en un hotel en espera de poder reunirse con Harry.

- ¿Que hacemos ahora Albus?.- pregunto Molly.

- Mañana iré al estadio de los Red Caps y hablare con Harry.- dijo tranquilo.- Esto se solucionara sin mas dilación.- miro a Ron y Ginny.- Seria bueno que me acompañarais.- ambos asintieron.- Es una pena no poder contar con la señorita Granger.- Ron gruño.

- Esa perra desapareció.- dijo el pelirrojo.- Encima que estaba dispuesto a convertirla en mi esposa.- bufo.- Ella se lo ha perdido.

- Todo esto se podía haber evitado.- dijo un mago.

- Lo se.- respondió el anciano.- Pero no me parecía prudente informar al chico sobre sus asientos.- Movió las manos.- habría que explicarle mucho y con el tiempo tendríamos que obligarle a un matrimonio para controlarlo.

- No es lo que nos esta pasando ahora.- termino el mago sin esperar respuesta.

- No es momento de discutir sobre eso.- Continuo Albus.- Ahora tenemos que ponernos de acuerdo en lo que le diremos mañana a Harry.- pensó.- Si queda tiempo después iremos a hacer una visita a señorita Bones.

- ¡De Luna me encargo yo!.- sonrió Ginny.- La conozco desde pequeñas. Se como convencerla para que vuelva con nosotros.- sonrió satisfecha.

- Excelente.- dijo el anciano.- Espero de todos el mejor comportamiento. Facilitara mucho mi tarea para volver a guiar a Harry por el camino correcto para el bien común.- todos asintieron al oírlo.- Será mejor que descansemos mañana será un día muy largo.

Ni Albus Dumbledore, en toda su sabiduría, podía imaginar la verdad detrás de sus palabras.

El nuevo día traería muchas sorpresas y desengaños.

-x-

Nada más amanecer Albus, seguido de Ron, Ginny y un par de magos. Salio del Lugar para encontrarse con Harry Potter en el estadio de su equipo.

Ron murmuraba sobre lo injusto de que el moreno jugara al Quiddich y el no, estando mas capacitado.

Todos miraban extrañados como los americanos bebían café y reían. Algunos incluso tomaban whisky de fuego para desayunar.

- ¿Que pasara?.- pregunto Molly.

- ¡A saber!. Estos americanos son… diferentes.- respondió uno de los magos que los acompañaban.

El grupo no tuvo ningún problema para llegar al estadio de los Red Caps. Los Weasley se quedaron maravillados de lo que hacían en este país por el deporte que tanto admiraban.

- ¡¿Esto es un campo de Quiddich americano?!.- comenzó Ron.- ¡Joder!. ¡Es casi tres veces más grande que el de los Chursley Cannons!.

- EN este país viven mucho los deportes.- aclaro otro mago.- gracias a eso pudimos localizar a Potter.

El grupo entro por la puerta del público. De nada sirvió en este país el nombre de Albus Dumbledore.

Desde las gradas podían ver al equipo haciendo vuelo de practica y a los hinchas gritando sin parar con cada maniobra.

- ¡Joder!. ¡Son buenos!.- dijo Ron.

- Pues eso no es nada.- dijo un hincha.- Si vieras a Black, el buscador.- sonrió.- ¡Es increíble!.

- Querrás decir Potter.- lo corrigió otro de los hinchas.

- ¡SIII!.- gritaron varios.- ¡Viva Potter!.- otros hinchar corearon al oírlo.

- ¿Donde esta?.- pregunto Dumbledore.

- ¡Donde desearíamos estar casi todos ahora mismo!.- respondió otro. El resto se rieron al oírlo.- Quien fuera el. Un jugador increíble, con un futuro genial.- sonrió.- ¡Y dos hermosas esposas!.- de nuevo mas de uno aulló al oírlo.

- ¡¿QUEE?!.- fue el grito general de los ingleses. Un par de hinchar los miraron.

- Acaban de decirlo en el Comet Expres.- aclaro sacando un periódico y dándoselo al viejo.- Parece que es señor de un par de casas antiguas y la ley le permite tener dos mujeres.- todos se reunieron a ver el periódico.- Se caso ayer sin decírselo a nadie con sus dos amigas. Por cierto, son dos preciosidades.

Los ingleses miraban sin dar crédito la portada del periódico. En ella un Harry Potter muy bien vestido posaba junto a Susan Bones y Luna Lovegood, a la entrada de un evento. EL titular lo decía todo. El buscador estrella consigue su mejor atrapada.

El artículo explicaba como el equipo dio la noticia de la boda de Su estrella con las dos jóvenes. Ambas muy conocidas en la comunidad de la zona. Una era la más prometedora botánica del país y la otra joven ya apuntaba como una habilidosa experta en runas y encantamientos.

- ¡Se ha casado!.- dijo Ron ante lo obvio.

- Me lo devuelve. Es el único que tengo.- dijo el hincha.

Dumbledore se lo devolvió sin terminar de procesar lo que había pasado. Sus planes cuidadosamente preparados eran inútiles. No podría tomar control real de los asientos, casando a los tres con sus seguidores. La idea de tratar de invalidad las uniones era inútil tras leer que se celebraron por ritos druídicos antiguos y la misma magia estuvo involucrada.

Ahora tenia que pensar en como actuar.

- ¡Albus!.- Molly consiguió al fin que reaccionara.

- ¡Perdón!. Estaba pensando.- respondió el.

- ¿Que haremos ahora?.- pregunto uno de los magos.- Ya no puedo casarme con la chica.- añadió molesto.

- Es un revés para nuestra causa.- respondió el anciano.- Pero no desesperemos. Todavía podemos convencer a Harry de que regrese con nosotros.

- ¡Pero no podré tomar el asiento Bones!.- añadió el mago molesto.

- Al menos serás su representante.- respondió con tranquilidad el anciano.- En el futuro tal vez podrías casar a uno de tus hijos con uno de los suyos.- lo paro.- Se que no es lo acordado pero… en estas circunstancias es lo mejor que podrás conseguir.- el mago lo pensó un segundo y acabo asintiendo molesto.- Bien, regresemos al hotel. Aquí ya no hacemos nada.

- Quiero quedarme un rato a verlos.- dijo Ron mirando a los jugadores volar.- Son geniales. Si ficharan por los Chur…

- ¡Ronald!.- grito su madre. El joven bufo molesto antes de seguirla.

Albus y los demás esperarían el regreso de Harry y sus… nuevas esposas. Ginny y Molly regresarían. En cuanto tuvieran noticias del chico, el anciano las llamaría.

-x-

Harry estaba en la habitación del hotel. Esperaba a sus dos esposas que se preparaban en el cuarto de baño. Habían salido de viaje nada mas terminar la ceremonia. El equipo les había regalado dos semanas en un hotel mágico de Hawai.

Estaba nervioso esa seria su primera noche como marido y mujeres. Bufo divertido sonaba raro hasta al decirlo.

La puerta se abrió para que Susan Potter y Luna Black salieran de la habitación.

Las dos vestían una minúscula prenda de ropa que dejaba poco a la imaginación. Eran casi transparentes dejando al chico ver todo el cuerpo de las dos.

- ¿Que tal señor Potter?.- dijo Susan con cierto ronroneo en la voz. El solo gruño en respuesta.

- Creo que no pude hablar.- dijo Luna.- Tiene toda la sangre en otro sitio.- la chica señalo en prominente bulto entre las piernas del joven.

- ¡Morgana!.- Susan lo miro asombrada.- Espero que eso no sea su varita.- termino ansiosa.

- ¡Oh, si que lo es!.- respondió Luna riéndose.- Solo que es su ¡otra varita!.- las dos se miraron antes de ir con rapidez a la cama.

Era increíble como tres inexpertos podían saber donde tocar o besar. Harry en medio daba un par de besos a Susan y se giraba para hacer lo mismo con Luna.

Cada mano cogía el trasero de cada chica. Por los gemidos que daban ambas chicas debía estar haciéndolo bien.

Fue moviendo las manos para coger los pechos de ambas. Al mismo tiempo las dos chicas fueron bajando las manos por el pecho hasta la entrepierna del moreno.

No necesitaron mucho tiempo para estar completamente desnudos. El moreno estaba completamente excitado, al igual que las dos chicas.

Había llegado el momento y el no sabia como seguir.

- Esto…- dijo nervioso.- ¿Como lo hacemos?.

- La señora Potter primero.- respondió Luna riendo. Susan la miro.- ¿Qué?. Prefiero que tenga algo de experiencia cuando sea mi turno.

Luna se aparto un poco mientras Harry y Susan se besaban con furia.

- ¡Joder!. ¡Esto es increíble!.- dijo el moreno.- No se si seré capaz de daros a las dos toda la atención que os merecéis.- sonrió.- Pero daré todo lo que este en mi mano para que esto sea un momento único.

Susan sonrió al oírlo y lo beso con pasión.

-x-

El nuevo día recibió al trío acurrucados en la cama. Los tres tenían una gran sonrisa de felicidad.

Harry fue el primero en abrir los ojos, miro a ambas chicas y sonrió aun mas.

- No dejes que tu ego te domine.- dijo la voz somnolienta de Luna.

- Seria tentar a su suerte.- añadio Susan.

El comentario de las chicas a cabo en una pequeña lucha de cosquillas.

Después el trío se dio un baño en la gran bañera, repitiendo parte de la noche anterior.

Eran mas de las once de la mañana cuando Harry bajo para conseguir algo de comer para sus esposas.

Se acerco a la recepción del hotel mágico.

- ¡Disculpe!.- dijo a la joven que estaba de espaldas a el.- Me llamo…- se callo cuando la joven se giro.- ¿Hermione?.

- ¡Harry!.- la chica casi salto del mostrador para abrazar a su amigo.- ¡Lo siento, lo siento!.- decía casi llorando.- ¡No podía decirte nada!. ¡Dumbledore me… joder, no puedo decir nada mas!.- termino molesta.

- ¿Juramento?.- pregunto el. Ella asintió.- Estoy en la habitación luna de miel.- la chica abrió los ojos con cierto miedo y culpa al oírlo.- Cuando tengas un momento puedes venir y hablaremos todos.

- ¡Harry, no puedo dejar que nadie sepa que estoy aquí!.- dijo ella.- Si Ginny avisa a su familia…- el la miro extrañado.

- ¿Que tiene que ver ella con esto?.- pregunto.

- Es tu mujer.- respondió ella.- y si…- el se rió.- ¿No estas casado con ella?.

- No.- respondió el divertido.- No te diré quien es. Prefiero ver tu cara cuando lo averigües.

- Tengo tiempo en dos horas.- respondió ella.

- ¡Estupendo!.- podrías hacer que envíen desayuno para cuatro a mi habitación.- pregunto el.- ¡Mejor almuerzo!.- termino.

- ¡No hay problema!.- termino ella.- Hasta dentro de un rato.- dijo dándole un abrazo.

- No sabes lo que te he extrañado.- dijo el.

- Ni te imaginas.- termino ella.- Espero poder decirte muchas cosas.

-x-

Harry regreso para advertir a sus esposas.

- Tenemos visita.- dijo divertido.

- ¿El viejo nos ha encontrado?.- pregunto molesta Susan. El negó.

- ¡No!. He encontrado a Hermione.- respondió. Las dos jóvenes lo miraron sorprendidas.

El chico explico a sus esposas lo que su amiga le había dicho. Después el trío se preparo para reunirse con la castaña.

-x-

Hermione llego a la habitación poco antes del almuerzo. Había comprobado que la suite nupcial recibiese comida para cuatro.

Se ofreció Para llevarla antes de su descanso. Así aprovecharía para charlar con su amigo y… su nueva esposa.

Pego en la puerta y dijo la frase habitual.

- ¡Servicio de habitaciones!.- dijo la castaña.- ¡Les traigo su pedido!.

Harry abrió la puerta y sonrió a su amiga.

- Gracias.- dijo el. La castaña asintió.- Pasa por favor.

La castaña entro empujando el carro de comida.

Miro a todas partes sin ver a la flamante esposa de su amigo.

- Tenemos una hora.- dijo simplemente.- Es mejor que llames a tu… esposa.- el sonrió.

- ¡Ha llegado Hermione!.- dijo alzando la voz.

- ¡Voy!.- se oyó una voz femenina desde la habitación.

Hermione tardo en reconocer a Susan.

- ¡Susan Bones!.- le dijo.

- No. Ahora soy Susan Potter.- le respondió la pelirroja.

- ¡Y orgullosa de serlo!.- añadió una rubia saliendo de la misma habitación. Hermione se sorprendió al verla.

- ¿Luna?, ¿Luna Lovegood?.- dijo la castaña antes de acercarse a la rubia a darle un abrazo. La rubia se lo devolvió.

- Me alegro de verte.- dijo la rubia.- Pero te equivocas. Ahora soy Luna Black.

- ¿Black?.- dijo Hermione confundida. Algo dentro de su mente reaccionó.- ¡No me digas que…?.- señalo a las chicas y después a Harry.

- Hace dos días.- respondió el moreno. Después se acerco a Susan y le dio un apasionado beso. Repitió el proceso con Luna.

Hermione apenas lo pensó antes de tomar la botella de champagne del carro y abrirlo con rapidez. Después y peleándose con la espuma dio un gran trago directamente de la botella.

- Era para brindar en los postres pero…- bromeo Harry.- Creo que te hacia falta.

- ¿Que me hacia falta?.- casi gruño la castaña.- ¿Como cojones te has arreglado para casarte con las dos?. ¡Eso no es….!.- se acerco al sofá.- ¡Merlín, tengo que sentarme!.

- Siendo la bruja mas inteligente de nuestra generación me sorprende que no te des cuenta.- dijo Luna divertida. La castaña la miro confundida.- Harry es el cabeza de dos antiguas familias mágicas.

- La ley establece que si alguien hereda dos familias mágicas de cierta antigüedad.- añadió Susan.- No puede unirlas. Debe hacer lo necesario para continuar ambas.

- Por eso Susan es señora Potter y yo señora Black.- Termino feliz Luna.

- Nuestras familias tampoco podrán unirse por el mismo motivo.- continuo Susan, abrazando a Harry.- Así que nuestro maridito tendrá que darnos varios hijos para continuar cada familia.- Hermione la miro con la boca abierta.

- ¡Y créenos!.- termino Luna.- tendrá mucho trabajo en ese asunto.- las dos acabaron riéndose.

Hermione miraba a ambas chicas y después a Harry. Su mente trabajaba a toda velocidad, trataba de recordar todo lo que había leído sobre las leyes de las familias antiguas. Tenia que admitir que lo que ambas chicas habían dicho era completamente cierto, no había fallo en su lógica. Suspiró y miro a su amigo.

- Entonces…- la castaña sonrió.- felicidades, a los tres.- Luna salto a su amiga y le dio un abrazo.

El grupo pasó el resto del tiempo hablando de lo que había sucedido con Hermione. La chica solo pudo hablar de parte de lo sucedido debido al juramento.

Luna mostró por que había estado en Ravenclaw. Comenzó a explicar algunas cosas que los tres habían averiguado o supuesto con respecto a Dumbledore y el resto de sus seguidores. Esto sirvió para que la castaña pudiese hablar confirmando varias de las teorías que tenían. No fue mucho pero sirvió para que el trío supiese con más seguridad que nunca podrían fiarse del viejo o sus lamebotas.

Lo que si les pudo contar fue todo lo que había hecho después de desaparecer. Todos creían que se había mudado a Australia, pero la verdad era que ella y sus padres habían preparado su desaparición desde que la joven presintió que no le decían todo lo que pasaba en realidad. Averiguar que pretendían obligarla a casarse con Ron Weasley, para que ella lo mantuviera y criase a sus hijos, fue solo el incentivo definitivo para salir a toda velocidad. Las dos chicas la veían asombradas.

- Pero si cuando me fui.- añadió harry.- Estaba a punto de comenzar a salir con…- lo pensó.- no me acuerdo del nombre de esa chica.

- ¿De verdad piensas que alguien querría casarse con pozo sin fondo Weasley?.- pregunto Hermione divertida. El resto se rió con ella por la broma.

- Hay que ser muy valiente.- añadió Susan.- A veces en Hufflepuff, pensábamos que si tratabas de quitarle algo que estaba frene a el podría morderte.- todo la miraron.- ¡Lo juro!.- todos se rieron con la imagen.

Hermione tuvo que irse para continuar con su trabajo. Acordaron reunirse por la noche cuando la castaña terminara con su trabajo.

-x-

Pasaron una semana genial en el centro mágico de vacaciones. Hermione los llevo a todos los lugares interesantes, con la ventaja añadida de que nadie los conocía.

Pero todo llega a su fin. El trío debía volver a Boston. El ultimo día lo pasaron recordando viejos tiempos.

Incluso Hermione los acompaño al punto de salida.

- Si te aburres de esto, o necesitas lo que sea…- dijo Harry.- puedes llamarnos.

- Gracias. Pero aquí estoy bien.- respondió ella.

- No te cierres.- añadió Luna.- Si nosotros vinimos aquí por accidente, es posible que alguien mas lo haga.- la castaña la miro seria.- prométenos que si te descubren vendrás a nuestra casa antes de hacer nada.

- Si pasa algo así…- suspiro.- lo haré.

- ¡No es necesario que pase!.- continuo Susan.- Pueden visitarnos cuando quieras.- sonrió mirando a Harry.- Te invitaremos a un buen partido de quiddich.

- ¡No gracias!.- añadió la castaña divertida.- ¡Ya tuve bastante de las tonterías de este loco!.- las miro.- Ahora es cosa vuestra soportarlo hacer locuras y estar junto a su cama cuando se de un golpe.

- Tendríamos que hacer cola junto con Sam Chester, su entrenador.- bufo Luna.- Cuida a Harry casi mas que nosotras. Quien crees que convenció al equipo para que nos regalaran este viaje.

Antes de salir Harry se acerco a su amiga.

- En serio Hermione.- le dijo serio.- El viejo quiere controlarnos y hará lo que sea para conseguirlo. Tú eres mi mejor amiga. No dudes que si te localiza hará lo que sea para controlarte.

- Ya soy una chica grande.- bromeo ella. El sonrió.

- Lo se.- le dijo.- pero te lo pido como amigo.- la miro.- Si notas algo raro o ves a alguien conocido, vente a Boston sin pensarlo.

- Lo haré.- respondió ella.

Poco después el trío regresaba a Boston. Dejando a Hermione con su tranquila vida en el fantástico lugar.

-x-

Disfrutaron aun de un par de días antes de regresar a sus vidas.

Susan recibió una lechuza de su jefe informándole del gran interés que se había suscitado hacia ella por un grupo de magos ingleses. A nadie sorprendió que el jefe del grupo fuera un anciano con una gran barba y acompañado de varios pelirrojos.

El trío decidió que el moreno seria quien primero enfrentaría al viejo.

En un campo de Quiddich y completamente apoyado por los seguidores del equipo, seria una locura que tratasen de hacer algo.

Las dos chicas lo acompañarían y esperarían a que terminara el entrenamiento con el resto de esposas del equipo. Serviría también para que el matrimonio hiciera frente al resto del mundo mágico y los periódicos locales tuvieran su ración de noticias.