Durante la comida, sin tantos lujos como el menú convencional de los Hoshifuru, salió una pregunta, -¿Y cómo os conocisteis?-, la madre no escondió que sabía del noviazgo de su hijo con su compañero de equipo, sin escandalizarse ni nada, ya que su hijo le había revelado su estado hacía poco tiempo y se lo había logrado explicar con total tranquilidad; era una familia con preocupaciones más graves de las que preocuparse que un noviazgo; además, la madre de Minami era una persona muy ocupada, que no podía acudir a ver a su hijo al instituto, por lo que era la primera vez que veía siquiera a uno de sus compañeros de clase

Hoshifuru y Minami se conocieron en el primer año de escuela primaria, en un instituto de un pueblo grande; por aquel entonces, la madre de Hoshifuru se había divorciado de su primer marido, el padre biológico de Kaguya, un empresario, del cual había sacado una ingente cantidad monetaria debido al acuerdo que alcanzaron, y la familia de Minami estaba más holgada de dinero, pero tampoco tenían un superávit excesivo

Minami era un chico de pelo blanco corto, sin músculo, pero ligeramente más alto que la media de la clase. Le costaba adaptarse y no hablaba con nadie, por lo cual, la gente se aprovechaba de su debilidad y comenzó a meterse con él

-¡Pues claro que no te va a dar el balón! Porque si lo quieres… erm… ¡te mandaré a mis guardaespaldas!

Ese era Hoshifuru, con pelo rosáceo corto, que ya tenía por ese entonces un mechón cubriéndole el ojo, solo que le cubría lo justo. Empezó a defender al joven Minami, estando en los primeros días de clase. Al igual que éste, no tenía amistades dentro de la clase; no así fuera, en las academias a las que comenzó a ir

-Gracias…-, Minami bajó la cabeza

-Me llamo Hoshifuru Kaguya… ¿y tú?

-Yo… soy Minami... Juuji

-Encantado de conocerte-, Hoshifuru le ofreció su mano, pero Minami la rechazó

-Yo… no necesito a nadie que me defienda

Pero pasaban las semanas, y Hoshifuru seguía defendiendo al débil Minami; aunque en primer lugar le reiteraba que no necesitaba ser defendido, al final terminó por ceder, lo cual comenzó a afianzar su amistad

La situación siguió inalterable durante un par de años, hasta que en tercer curso, hubo un giro de los acontecimientos, -Juuji… siento darte esta mala noticia… pero mi madre… me ha cambiado de escuela

-¿C-cómo?-, Minami se sintió tremendamente apenado al ver que su único amigo se marchaba

-Me voy a una escuela privada de la capital… mi madre me dice que será mejor para mí…

-… ¡Pues vale! ¡Márchate!-, Minami ya había crecido un poco más, pero seguía siendo bastante delgado, y sensible también, -Yo… ¡ya te dije que no quería que nadie me defendiera!... ¡Ya me defenderé solo!-

Minami hacía eso para quedar mal ante Hoshifuru, y que se marchara sin pena, pero Hoshifuru ya le conocía bastante bien, y respondió con una sonrisa para nada afectada, -Se que estarás ocupado tratando de odiarme… pero te quiero dar el número de teléfono de mi casa y esto-

Entregó a su compañero un anillo dividido en dos partes, por si se volvían a encontrar, pero Hoshifuru todavía era un chaval, y su torpeza le hizo no quitar el precio del anillo; Minami lo vio, -¿¡Setenta mil yenes!?

Su despedida tuvo que acabar en el ambulatorio, con un bajón de tensión

Al poco de marcharse, las llamadas entre ellos se sucedían cada día o cada dos días, pero a medida que el tiempo pasaba, sus llamadas se hicieron más escasas. Hoshifuru estaba enfrascado en los férreos estudios de la escuela privada, y el tiempo libre de Minami, además de duros estudios para, en un futuro, sacar a flote la familia, se iba en rondar gimnasios y centros de lucha, lo que hizo que el antes chaval delgado de pelo blanco pasara a ser un chico bastante fuerte e imponente. Al final, la comunicación se cortó, cuando había pasado poco más de un año

Al final de la escuela primaria, Minami era una persona alta y fornida, y su pelo corto había crecido hasta formar una especie de tupé, lo cual le daba aire de persona conflictiva, aun así, su carácter seguía siendo bastante tímido generalmente; salvo si le atacaban, que era cuando hacía uso de una furia innata

Llegó el momento de pasar a la escuela secundaria, y en la casa de los Minami se sucedía una reunión

-Hijo, hemos pensado que deberías ir a la escuela Tengawara-, el padre mostró un folleto de información y lo puso en la mesa

-Será difícil, pero creemos que es la mejor opción; es la más cercana, y también tiene un horario más extendido, de esa manera no te tendrás que quedar en casa solo tanto tiempo hasta que lleguemos-, la madre; con cara de preocupación ante lo que pensara su hijo, que durante el último tiempo se había vuelto más austero; recogió el folleto, para releerlo y decirle las virtudes de la escuela, -Tiene laboratorios informáticos de última generación, está rodeado por un parque gigantesco y… ¡oh! Mira, ahora que te interesa el deporte, tiene un club de fútbol que participa en torneos nacionales, podrías ser un buen portero…

-Ya, mamá, papá, todo eso está muy bien, pero…-, el chico tomó el papel de manos de su madre, -… es una escuela privada, de tipo occidental… por tanto es muy cara. ¿En serio que no hay otro instituto más cercano? Este debe estar bastante lejos…

-Por el transporte, no te preocupes, en pocas paradas llegas allí-, la madre trataba de convencer a su hijo, que intentaba buscar excusas para no ir, tal vez pensando demasiado en la familia en su totalidad, -Oh, venga… no pongas esa cara, hijo; nunca nos has pedido pagarte nada, ¿no crees que es hora de que permitas algún capricho?

Ciertamente, Minami se había vuelto una persona muy tacaña para con los gastos que pudieran ser superfluos en la familia, -Claro que no, pero al final, por vuestra cuenta lo habéis pagado todo… tutorías, gimnasio…

-Bueno, y así has logrado una beca para los estudios, ¿qué mejor que aprovecharla en el pago de esa escuela?-, su padre, una persona tranquila, ya empezaba a denotar signos de molestia. Juuji jamás le había visto furioso, y según sabía de amigos de su padre, cuando se enfadaba era terrorífico

Iba a insistir con su negativa argumentando que el gasto de la beca podría usarse en ir a una escuela más barata y cubrir gastos de material escolar, pero prefirió cruzarse de brazos y suspirar; siempre que hacía eso, sus allegados sabían que había tenido que darse por vencido

Durante el verano siguiente, Juuji se empleó en diversos trabajos; solo ver el pago de la matrícula ya le mareaba, pese a que había optado por una beca

Llegó el día de la presentación, Minami estaba frente al acceso de la estación de ferrocarril de Tengawara, completamente perdido, mirando un plano, pese a que el edificio principal se veía con facilidad

-Edificio principal… Salón de actos A… ¿es que tienen más salones de actos? Que derroche… ¿será ese edificio? ¿Cuántos edificios tendrán?-, Inmerso en sus pensamientos, chocó con una persona que estaba tomando un refresco, -Lo… lo siento… no le vi pasar

La persona en cuestión, que había podido rescatar su bebida de caer al suelo, era una chica, de pelo largo rosado, que se giró, y le miró sin decir nada, como si se hubiera sentido molesta. Minami solo pudo apartarse, pedir disculpas de nuevo, y seguir su camino. Mientras se alejaba, pudo mirar cómo dos personas más se acercaban a ella; ahí se dio cuenta de lo difícil que iba a resultar lograr amigos entre tanta gente adinerada y, seguramente, presuntuosa

La presentación fue bastante seria, y recién terminada, llamaron a los próximos estudiantes de primer año, que a medida que los avisaran y distribuyeran, irían entrando en sus respectivas clases

-Clase A: Kita Ichiban, Nishinosora Yoichi, Minami Juuji, Hoshifuru Kaguya…

En orden comenzaron a entrar a la clase; en cuanto Minami había entrado en clase, oyó el nombre de su amigo de infancia, lo cual le obligó a pararse frente a la puerta, mirando con cara de tremenda sorpresa; la cuarta persona en cuestión no había entrado al aula

-Repito, Hoshifuru Kaguya, pase a la clase A

Con timidez, una persona salió de entre la multitud, con igual cara de sorpresa. La "chica" con la que se había topado Minami era su gran amigo de la infancia

Hoshifuru levantó la mirada, con los ojos húmedos, y con celeridad entró en clase, buscando a Minami, el cual sabía que era nada más que por el orden de entrada. El chico de pelo rosa saltó a los, ahora fuertes, brazos de su amigo

-¡Mi… Minami!-, tragó saliva, pero no podía evitar cómo le caían algunas lágrimas, solo visibles en uno de sus ojos, ya que el otro estaba cubierto por un mechón ahora mucho más largo, -E… estás muy cambiado

A Minami le temblequeaba la voz, y solo alcanzó a decir una escueta frase: -P… perdona por haberte tirado la bebida-