−Diálogos del personaje−

Pensamientos

Narrativa normal

Advertencias: OcC, OC, AU

El crédito de la imagen no es mío.

Bakugan Battler Brawlers (BBB para abreviar) no es de mi propiedad. Mío solo es la trama de la historia.

[CAP 4| EL SILENCIO DE TU VOZ]

Ella solo miraba hacia la nada, solo lo miraba a él, solo miraba su destino correr frente a ella con una pancarta en color neón asegurando prosperidad a su ser. Todo era nuevo, todo lo observaba con genuina curiosidad… ¿Qué serán esas máquinas? ¿Quiénes son esas personas? ¿Qué es eso en el techo? ¿Qué es un techo? ¿Qué es esto que me sostiene? ¿Por qué aquello brilla? ¿Qué es ese sonido? ¿Qué es ese olor? ¿Dónde estoy? ¿Qué me hacen?... eran muchas las dudas que la carcomían por dentro, suspiraba con cada nuevo sonido, cada nuevo color, aun sin saber el nombre de todo aquello. Los colores que podía apreciar por la ventana del BMW del año en el que se encontraba viajando, los sonidos de la vida a su alrededor. La tranquilidad que emanaba de aquella mansión en las afueras de la ciudad, el sabor; los sabores… ¡oh, tantos sabores por descubrir! Estas emociones, ¿qué era esto que sentía al mirarlo? A él, solo a él… ¿quién es él? ¿Qué es todo esto? ¿Cómo llegue aquí?... se encontraba sentada en un hermoso sofá, en una acogedora habitación, frente a ella se encontraba una pequeña mesa con el plato en el que anteriormente reposaba la taza de capuchino que estaba degustando en estos momentos. Ese sabor, ese aroma, esa calidez… solo se cuestionó una vez más como llego hasta este momento, observando por los cristales de la ventana a la luna que se cernía sobre ellos, se perdió en sus recuerdos…

Cuando por fin logro tranquilizarla, Shun la observo, detallo cada rasgo de su delicado rostro, era inexpresivo… contristado por esta reacción y dispuesto a llevarla a casa cuanto antes se separó lentamente de ella y le pidió... ―Esperame, ya vuelvo por ti… ¿Okey? ― la miro por última vez y fue en busca del médico que la atendía quien también era su subordinado. Ya antes le habían hecho radiografías y pruebas para comprobar su estado de salud y los resultados le sorprendieron. Ella estaba completamente sana, ninguna herida, ninguna cicatriz… nada, parecía nunca hubiera sufrido un paroxismo. Al encontrar al médico y comenzar el tramite inmediato para que le dieran de alta. Ella estaba sana, bien físicamente… pero seguramente con muchas dudas. Por esto era apremiante llevarla a casa cuanto antes para explicarle la situación. Para despejar sus posibles dudas. Esa era la prioridad de Shun. De inmediato el medico firmo su alta y mando a varias enfermeras a que la liberan de esas molestas vendas y le ayudaran a vestirse correctamente, también habría que hacer pruebas para ver si su habilidad psicomotriz se encontraba en óptimas condiciones o necesitaría asistencia para equilibrarse o moverse. Dentro de la habitación de la paciente, solo había enfermeras asistiendo a la joven para su salida del hospital. Una vez liberada de todos aquellos vendajes, la sentaron y le checaron el pulso la presión los reflejos, intentaron hablarle pero la chica no se encontraba en condiciones para entender que decían o que trataban de hacer. Lograron que la chica se pusiera de pie, por puro reflejo… se notaba que ella no estaba del todo consciente. Parecía una muñequita de porcelana la que estaba vistiendo, fría al tacto, de piel inusualmente pálida y falta de vida; unos hermosos ojos color esmeralda vacíos y una expresión impasible en su rostro. La vistieron, con un bello camisón manga larga en color lila de algodón; era de un diseño antiguo, se notaba caro. Encima la cubrieron con una gabardina de piel color vino y le dieron que calzara unos zapatitos de meter, de color lila igual con un moñito adornándolos. Por pura inercia camino, hasta salir de la habitación para encontrarse con Shun, que en cuanto la vio la cargo estilo princesa. Subieron al elevador, bajaron hasta el estacionamiento y con un ligero sonido la puerta del copiloto se abrió. La coloco en el asiento con mucho cuidado poniéndole el cinturón de seguridad en el proceso. Con la vista perdida en la ventana, con una respiración tranquila, tan quieta como una muñeca… ese era el estado de la chica a su lado, por quinta vez suspiro tratando de mantener la calma y no caer presa del pánico. Él era su único apoyo, él sería su paño de lágrimas, él sería su fortaleza… y sin embargo temblaba como gelatina ante la inactividad de la chica a su lado. Ella ni se mosqueo, cuando él se adentró a la mansión con la chica en brazos, cuando la coloco en un sofá de una de las habitaciones de la tercera planta. Aun no dio signos de vida cuando colocaron la taza de capuchino frente a ella.

― ¿No deseas tomar un capuchino? ¿Prefieres un té o un chocolate? ¿Leche tal vez?― pregunto sin obtener respuesta alguna, él lo tomo como un No

Suspiro por décimo tercera vez en esa noche y prefirió tomar de su expreso. La chica al notar que su acompañante degustaba su bebida, le imito. Sorprendiéndose por el sabor, era… tan familiar… decidió observar el cuarto, pero no le sirvió de nada. No podía concentrarse y no encontraba nada familiar en este. Miro por la ventana, la luna le saludaba desde lo alto del cielo… tan lejano, pero tan familiar… era tan hermosa y etérea, tan pura y sublime. Despertó de su ensimismamiento al escuchar su nombre de una voz aterciopelada. Lo miro con la curiosidad desbordando, todos sus sentimientos se arremolinaban en la pequeña habitación, él los sintió. Esos sentimientos que le abrazaban, esas preguntas que se podían leer en el aire, se sintió aliviado; Runo finalmente se despojó de esa apatía, le estaba mostrando sus dudas y sus sentimientos. Era un alivio, realmente lo era; pero también lo noto, noto que ella no lo reconocía. Lo miraba como si fuera un extraño…

― Runo, pequeña, ¿me recuerdas?― el silencio lo estaba matando, finalmente después de que ella lo meditara negó con un gesto― ¿Recuerdas que sucedió? ― Mas silencio, era un hecho que ella no lo recordaba― ¿Recuerdas tu nombre? ―Ella hizo el ademan de responder, pero ningún sonido salió de su boca… ― ¿Recuerdas algo? ― el silencio solo confirmaba sus sospechas, ella había perdido la memoria. Ahora el desafío era descubrir que tanto recordaba.

―Princesa, ¿te acuerdas de mí?― insistió, pero esta vez obtuvo algo más que una negativa o el silencio. Su hermosa boca se movía pero no emitía ningún sonido, al notar que no podría decir nada, intento con ademanes; moviendo las manos de una manera exagerada con unas caras muy chistosas intento decir: ¿Quién eres tú? ¿Por qué estaba durmiendo? ¿Dónde estoy?

Shun no entendía sus ademanes y sus gestos, pero le causaron mucha gracia. Ella al notar la risita que se escapada de su acompañante, se cruzó de brazos con unos cachetes ligueramente sonrosados. Claramente molesta por que no la tomaran enserio, ella sabía que algo estaba mal… tenía la impresión de que si movía la boca saldrían palabras, pero nada… ella presentía que lo correcto hubiera sido que las palabras fluyeran a través de su boca con maestría. Estaba molesta, no podía comunicarse… algo estaba mal con ella. Él chico al notar su incomodidad se levantó y de el cajón de un buro extrajo una agenta y un lapicero; se los entregó a la chica, con la esperanza que recordara como escribir para poder comunicarse. Los coloco en la mesita, frente a ella; vio que primero tomo el lapicero con genuina curiosidad, observándolo desde cada ángulo posible. Hasta que vio la punta y por puro impulso le toco, vio la agenda abierta frente a ella y paso suavemente el lapicero sobre esta en una línea recta. Sonriendo satisfecha por darse cuenta que si sabía utilizar estos extraños utensilios. Él solo podía mirarla y preguntarse qué tanto había olvidado, no podía hablar y miraba un lapicero como si fuera obra de un ser divino. Esto era bueno, era bueno para él. Cuando ella le extendió la agenda; con una caligrafía fluida explicaba un poco su desconcierto. Ahora lo entendía todo, ella realmente era rápida escribiendo o el tardo más de lo que creía en su reflexión.

Hola, disculpa mi falta; pero no te recuerdo. Me gustaría que despejaras algunas de mis dudas: ¿Quién eres? ¿Por qué estaba dormida? ¿Dónde estamos? ¿Quién soy?... ¿Estoy enferma?

Le dedico una sonrisa apacible, tratando de infundirle seguridad; con ambas manos entrelazadas sostenido su barbilla y se presentó― Soy Shun Kasami, tu hermano… estamos en nuestra casa. Tú eres la persona más importante para mí. Eres Runo Kasami. No estas enferma, solo sufriste un pequeño accidente de tránsito― la aflicción se podía notar en su rostro; parecía que sufriera por ella― Te extrañe tanto, creí… que... ya no te volvería a ver―oculto sus ojos tras su flequillo negro y apretó lo puños ante la impotencia, casi la perdía. ¡A ella! la persona más importante para él. Pronto sintió una manos, frías pero reconfortantes rodeando sus manos. Levanto su vista hacia ella y lo que decían sus ojos era un claro Yo estoy aquí… tal vez eran unas simples palabras pero tenían mucho significado.

Sonriéndole contesto ―Gracias a los dioses estas aquí mi querida Runo― cuando las manos de porcelana que le reconfortaban se alejaron, con la elegancia digna de un rey se levantó del sofá y se dirigió hacia ella.

― Has de estar muy cansada pequeña, te llevare a tu cama― acto seguido la cargo estilo princesa y la coloco en la cama que inocentemente había estado presente pero fue ignorada por la chica de cabellos azules.

La sentó en la cama, quitándole con delicadeza la gabardina, deleitándose con su figura. Él había escogido un camisón, con la clara intención de que descansara una vez las cosas fueran aclaradas. Se agacho y con delicadeza retiro su calzado; que apenas y fue usado; rozando sus dedos en la planta de los pies, consiguiendo una sonrisa silenciosa como recompensa… Así que mi ángel tiene cosquillas, ¿Eh? Es tan linda… No podría vivir sin ella, no dejaré que se aparte de mi lado… fue acomodada en la cama tapándola con el edredón, besando su frente le dijo ― Dulces sueños mi princesita… ― y la dejo descansar retirándose de la habitación.

Camino hacia su despacho, donde podía sentir una presencia familiar solicitando su tiempo, ¿Qué cómo lo sabía? Él era un vampiro, era uno de alto rango; sentir las auras no suponía un problema. Al entrar a la habitación con piso de madera y forrada con terciopelo decorado; directamente se acomodó en la silla/sofá tras su escritorio y observo al gato blanco con un moño rosa en el cuello.

―Runo ha despertado pero no recuerda nada, le he dicho que soy su hermano. Ahora ella es Runo Kasami, hermana menor de Shun Kasami heredero directo al trono de los vampiros. Como tal, he protegido a los vampiros desde mi nacimiento, pero nunca faltan lo mal agradecidos e inconformes que deseen ver mi caída, si descubren a mi pequeña sabrán que ella es mi punto débil; así como en su anterior estado eras encargada de cuidarla y protegerla… Dejo en tus manos mi tesoro más preciado en la vida ―sus ojos brillaron de un carmín pálido, uno que era tan volátil como la llama con seguridad caería sobre cualquiera que lastimase a su pequeña. El pequeño gato blanco se erizo por completo al pensar que sucedería si fallara en su misión.

―Así será maestro― el gato respondió con una voz infantil, reverenciando a la persona que tenía enfrente.

―Adicional te he de pedir algunas cosas más… ―su ambarina mirada demostraba suplica; ya no era una orden maestro-subordinado, ahora era una petición de amigo-amigo. Ante esto el felino presto más atención a lo que le fuera a decir su amo.

―Aria… ella está confundida y me preocupa su tranquilidad mental. Por favor no te separes de ella por nada… te lo ruego… cuidala. Por estos días estaré en casa hasta que se acostumbre pero sabes que no siempre podré estar cerca de ella. Eres la única a la que le confiaría la vida de Runo…

―No se preocupe, seré su sombra… como siempre lo he sido… daré mi vida si es necesario para protegerla… Es también lo más importante para mí. Todos estos años que la he visto crecer y que eh interaccionado con ella le he cogido un cariño inmenso que solo competiría con la lealtad que le tengo a usted. Primero muerta antes de dejar que ella sufra. ―sus ojos verde limón centellaban en determinación, por cumplir una orden de su amo; y con cariño, dirigido hacia la chica de cabello del color del cielo. Sus palabras eran ciertas… era un pacto, ambos lo sabían; no lo sellaría con sangre pero si con sus valores; para ellos la palabra tenía un valor.

Al llegar la mañana las sirvientas de la mansión limpiaban y ordenaban diligentemente a la espera de que sus amos bajaran. Si, sus amos; ellas ya habían sido informadas de la nueva residente, aunque aún no la conocían, le tendrían el debido respeto. Era una invitada después de todo.

Despertó desorientada, en una cama mullida y suave, en una habitación desconocida para ella. Miro hacia el techo, reflexionando que hacer… pero sin darse cuenta volvió a la inconsciencia. No sabía nada de su alrededor. Solo se preguntaba qué era lo que sucedía… en un esfuerzo sobre humano la chica logro retomar la consciencia, seguía sin entender dónde estaba. No sentía su cuerpo, no tenía ánimos de levantarse; pero comprendía que algo estaba fuera de lugar… Tal vez ese algo soy yo… en un intento por moverse finalmente sus parpados obedecieron. Su vista era borrosa e irregular, solo vio borrenes oscuros, por lo que veía entendió que era la misma habitación y seguía igual de oscura; resignándose en su tarea cerro los ojos concentrándose con todas sus fuerzas por recordar…

― Runo, pequeña, ¿me recuerdas?― ¿Lo conozco?― ¿Recuerdas que sucedió?― ¿Qué…?― ¿Recuerdas tu nombre?― Tú me has llamado Runo ¿No?― ¿Recuerdas algo? ―La verdad no… ¿Por qué no recuerdo nada?

―Princesa, ¿te acuerdas de mí?― ¿Quién eres tú? ¿Por qué estaba durmiendo? ¿Dónde estoy? ¿Por qué no puedo hablar? ¿Por qué…? Estoy intentando explicarme pero… ¿se está riendo de mí? ¡Hump! ¡Eso es molesto! Me cruzo de brazos, pero al verlo de nuevo esta deslizando unas cosas en la mesa, ¿Qué son? Las observo con curiosidad, después de examinarlas bien unas palabras vienen a mi mente "Lapicero" y "Libreta" Ok… creo que así se llaman… al tomarlos no sé qué se supone debo hacer; pero antes de que me diera cuenta mis manos se estaban moviendo solas… y mmm… ¡Sí! Logre plasmar mis preguntas correctamente. Le paso la libreta y espero sus respuestas.

― Soy Shun Kasami, tu hermano… estamos en nuestra casa. Tú eres la persona más importante para mí. Eres Runo Kasami. No estás enferma, solo sufriste un pequeño accidente de tránsito―Parece triste… Parece muy afligidoPero ¿Por qué siento que me esta mintiendo?― Te extrañe tanto, creí… que... ya no te volvería a ver―Por un momento pude ver un destello carmín en sus ojos, pero de inmediato bajo su rostroParece que realmente le importo, ¿Qué es esto cálido que siento en mi pecho? Sin embargo no estoy enferma, ¿Es por él? ¿Por su expresión? O… Sin darme cuenta mis manos estaban cubriendo las suyas en un gesto consolador, le observo preocupada; no es necesario que se preocupe tanto por mí. Woa… que ojos… He quedado maravillada, y su sonrisa… me deslumbra… Puedo oír un susurro diciendo "Yo estoy aquí…" Espera, sus ojos me lo están diciendo ―Gracias a los dioses estas aquí mi querida Runo― Cuando al fin desperté de mi ensoñación retire mis manos de las suyas. Realmente no quería alejarme de esa calidez. Lo veo levantarse con elegancia…

― Has de estar muy cansada pequeña, te llevare a tu cama― ¿Eh? Me está cargando… espera ¿de dónde salió esa cama? Lo veo hincarse y retirar mis zapatos… ¿Zapatos? Para que los llevo en primer lugar, no tiene sentido… ¡Jajaja! Eso hace cosquillas… Sin controlarme término a las risas… risas silenciosas… ¿Are? ¿Cuando fui atrapada entre las cobijas? Sentí una calidez en mi frente… Una hermosa calidez que trajo paz a mi ser… Vaya, sin preocupaciones no puedo mantenerme despierta…

Oh, ahora recuerdo… Shun Kasami… Puedo sentir que realmente ha sufrido por mí… Realmente se preocupa por mí… Me siento querida… Querida… Me gusta esa sensación, siento que él me protegerá del mundo de ser necesario. Siento que no importa lo que haga él nunca me dañara… Esta sensación invade mi cuerpo y mi alma. Tal vez, deba aceptar sus palabras… deba aceptar su amor. Comprendo que no es nada mío, pero también sé que hay un vínculo especial que nos une.

Él es hermoso y guapo, irradia elegancia y sabiduría, y se nota que es poderoso e importante. Sería una tonta si no me quedo con él; es decir no tengo a donde ir, ni se quién soy. Ni siquiera creo que haya alguien que me espere. Al menos con él estoy segura y estoy feliz… ¡Jajaja ¡Soy feliz! Siento que es un gran logro en mi vida. Si por estar con él tengo que aceptar sus mentiras… Lo haré.

Paroxismo: sustantivo masculino ― Exacerbación o acceso violento de una enfermedad. || Accidente peligroso o casi mortal en el que el paciente pierde el sentido y la acción por largo tiempo.

Hola! Que tal? Quiero agradecer a: AngelaKony y Kaito96 por agregarme a favoritos y/o seguir la historia. Espero sea de su agrado!

Disculpen las faltas ortográficas, o fallos en la redacción; aún soy una principiante en esto. Cualquier critica constructiva y/o sugerencia será bien recibida.

Ciao!