CAP 1: ¡BELLOTA!

Hola, me llamo Bellota.

Por lo general hacen como una especie de presentación pero ustedes ya me conocen, y no es necesario.

Jaja *risa súper sarcástica*

Y esta es mi historia.

Hoy, yo tengo quince años.

Con mis hermanas ya no combatimos el crimen debido a que los estúpidos criminales que nos rompían las bolas, una y otra vez, están encerrados en una prisión decente ¡Porque la de Saltadilla es una mierda! *en un chiste, algo gracioso y la psicólogo sigue con esa cara de orto que me enferma ¡DESPUES DICEN QUE YO SOY MALHUMORADA!*

-¿Estás aquí para decirme que extrañas esos días?- la psicóloga comienza a escribir algo en el cuaderno.

-Nooooo, estoy porque la maldita escuela me obligo- contesto Bellota mientras rodaba los ojos, examinando la oficina.

-¿No quieres hablar de lo que paso el otro día?

-¡Tuve una pelea con mi ex, no entiendo porque tanto problema!- grito enojada la morena mientras cerraba los puños para aguantar las ganas de pegarle a la psicóloga- ¡Eso pasa con cualquier adolescente!

-Le rompiste tres dientes, la nariz, los huesos de los brazos y piernas (sin mencionar que seria un milagro que ese chico pudiera tener hijos en el futuro)…

-Me engaño- interrumpió Bellota al borde de las lágrimas, negándose a sentirse culpable- Me engaño con Princesa.

-¿La hija de…?

-Sí, ese mismo- la joven esconde su cara por un momento con sus delgadas manos- pudo haber sido con cualquiera pero ¡¿PRECISAMENTE TUVO QUE HACERLO CON ELLA?!

-Las hormonas masculinas son muy inquietas y más a tu edad, Bellota- trato de consolarla la psicóloga pero solamente hizo que se sintiera más inútil- Tienes todo el derecho a estar enojada pero tampoco para lastimarlo mucho.

-¿Usted qué haría en mi lugar?- provoco la chica, tratando de parecer fuerte.

-Reaccionaria como un adulto y le demostraría que no es significativo sus acciones, no es lo suficientemente importante para mí como para afectarme- Bellota cerro la boca… odiaba admitirlo pero la venganza de la psicóloga parecía ser más… perversa y fácil de lastimar que con puños.

-Mi hermana Bombón quería que hiciera eso pero cuando lo vi, no pude evitar golpearlo.

-Lo entiendo y quiero que sepas que no estoy aquí para culparte.

-¿Y entonces porque mierda estoy acá?

-La escuela quiere (y tu padre está a favor) que aprendas a controlar tu ira.

-Soy capaz de hacerlo- no había peor cosa que parecer débil.

-¿Y porque tus hermanas tuvieron que detenerte?

Bellota cayo, miro la ventana mientras se mordía la uña del dedo índice. Mientras más pegaba a Mitch, más ganas tenían de continuar y curiosamente no se sentía bien, seguía igual de vacía y "sucia" que cuando se enteró por los labios de Robín, del engaño.

"Debí haberle destruido el auto" razono Bellota.

-Me alegra que te des cuenta- la psicóloga miro con atención el reloj y bostezo un suspiro cansada- me temo que nuestro tiempo acabo ¿La próxima semana, la misma hora?- Bellota asintió con la cabeza y agarro la mochila y despidió a la maldita idiota con la mano y "sonrisa profesional" como le había dicho Bombón momentos antes.

Bellota se moría por salir de ese estúpido edificio, a pesar del calor sofocante de la cuidad, pudo respirar con normalidad, había algo en esa oficina que la asfixiaba.

"No seas idiota"

Saco su IPod y se puso los auriculares grandes, inmediatamente apretó para escuchar a Godzillas y comenzó a caminar de vuelta hacia su casa. No tenía ganas de volar, tenía puesta una pollera y hace tiempo que descubrió que mucho viento desprolija demasiado su pelo lacio. Bellota se había dejado el pelo largo para que la gente dejaran de compararla con un hombre. A ella, la pubertad llego tarde que a sus hermanas: además sus pechos son chicos y a pesar de tener una cintura con "linda curva", su ceño fruncido y estar siempre de mal humor confundía a la gente.

Se había asegurado a si misma que no le importaba, lo que los demás pensaban de ella, pero sin darse cuenta, había dejado de ir a la peluquería y se dejaba el pelo. Ahora lo tenía superando un poco, los hombros.

Actualmente con quince años, cada una de las chicas tenía su propio estilo de ropa y cada uno su cuarto. Bellota era lo más parecido a una Gótica deportista gruñona que le gusta el futbol y boxeo. Bombón, era chica académica y Burbuja una niña con cuerpo de modelo… no importa lo que lleve, se verá sexy siempre.

Uno de los bolsillos de sus pantalones comenzó a vibrar y rápidamente saco el celular mientras se sacaba los auriculares. No pudo evitar sonreír al ver quien la estaba llamado. Apretó para aceptar la llamada y su corazón paro al escuchar su voz.

-Hola preciosa…


-¿Hola….?- pregunto gritando Bellota mientras entraba a su casa.

-¡Estamos en el comedor!- grito su hermana, Bombón mientras se acomodaba más en el sillón.

-¿Qué están viendo?- cuestiono Bellota mientras tiraba su mochila en el piso y se acercaba a sus hermanas. Vio en la televisión como una rubia toda despeinada, bebía sangre de un corazón de plástico.

-Estan pasando el recital de Kesha en la television… me encanta esta canción- declaro Bombón mientras se abrazaba sus piernas- I…. AM… CANNIBAL!

Las tres comenzaban a cantar el estribillo al mismo tiempo, Bellota se cambiaba arriba en su habitación (después de mucho tiempo, cada una quería su propia privacidad). Bajo al rato, con minifalda verde y negra; remera brillante negra espalda al aire (tenía como pequeñas tiritas) y maquillaje escaso (pues solamente sabe utilizar el delineador y brillo labial)

-¿A dónde vas?- pregunto Burbuja, coqueta y pegando dulcemente a Bombón. La pelirroja casi se atraganta al ver a su hermana menor.

-¡Bellota ¿Qué te pusiste?!

-Es lo que está de moda…- respondió tranquilamente la morocha mientras se arreglaba el pelo en el espejo.

-¿A quién viste así?- pregunto Bombón, Burbuja se escondió un poco, mientras se arreglaba el pelo visiblemente incomoda... Su ropa era mucho mas provocativa

-Me voy al cine con Nancy- respondió tranquilamente la morocha mientras se ponía los pendientes. La verdad es que tampoco le gustaba su apariencia… era muy femenina para su gusto pero sabe perfectamente que a él… les gusta las chicas bien bonitas.

-¡JA! No creas que me voy a creer esa maldita mentira…

-Puedes llamarla… No me esperen despiertas- acto seguido Bellota Salió de la casa cerrando la puerta en la cara de su hermana mayor.

A Bellota no le gustaba mentir a sus hermanas, pero tampoco quiere que sepan varios aspectos de su vida. Ahí algunas cosas que es mejor dejarla para ella misma. Le sorprendió que ninguna de sus hermanas fuera detrás de ella, escucho como Bombón marcaba el teléfono para llamar a Nancy… gracias a Dios, que el Profesor está de viaje en Europa, no le gusta mentirle a él tampoco.

Cuando llego a la cuidad, pronto el celular volvió a vibrarle en la pollera y respiro profundo al ver el nombre de su mejor amiga.

-Me debes un enorme favor…- ni "Hola" o "¿Todo bien?"; Nancy enseguida deja las cartas sobre la mesa- sabes que no me gusta hablar con Bombón, parece un policía.

-Te debo una enorme- susurro Bellota mientras caminaba por la calle central- gracias Nancy…

-¿Vas a verlo a "El"?

-Si…

-Le envías un beso de mi parte… pero no en la boquita- la conversación estaba tomando por mal camino y Bellota quería cortar enseguida.

-¡Nancy! ¡Chao!- apago el celular y no lo volvió a tocar hasta la mañana siguiente.

Cuando la joven entro a un barrio casi oscuro, iluminado con bares de tercera y clubs góticos, saco de su cartera una máscara verde y fina, y se lo coloco en la cara. Ahora nadie podía asegurar que era una superpoderosa. Existe un club en particular, que últimamente está teniendo bastante fama entre los mayores que solamente puedes entrar si tienes una máscara puesta. La joven con tal de decir su nomb la zona VIP donde se encontraba la persona por la cual hacia todo ese engaño.

-¡PRECIOSA!- grita Ace, el líder de la Banda Gangrena y dueño del Club Gótico "Reptil"- vayamos a un lugar más privado- le susurra en la oreja mientras coloca sus manos detrás de su espalda.

Cuando Bellota tuvo trece años, el Alcalde tuvo la grandiosa idea de meter a todos los criminales que habían aterrorizado Saltadilla, una y otra vez, en la cárcel de máxima seguridad de los Estados Unidos. Y desde ese tiempo, las chicas dejaron su trabajo como heroínas para tener una vida normal. La banda Gangrena salió de la prisión hace seis meses por buen comportamiento y fundaron su propio club… pero siguen en el crimen con el tráfico de drogas.

Ambos se sentaron en un sillón circular oculto con telas transparentes pero como está aislado de los demás sectores populares que pueden hablar tranquilamente. Bellota se sacó la máscara y la dejo sobre la mesa, Ace levanto sus anteojos para admirar mejor a la superpoderosa. Movió los ojos de arriba abajo con brillo extraño posando en ellos.

-Estas muy linda Bellota- se le dibujo una sonrisa pícara y un poco siniestra- ¿Es por mí?

-No lo creas- bufo la joven mientras cruzaba los brazos. Agradeció a la oscuridad para que no vea que estaba colorada- simplemente agarre lo primero que vi.

-Entonces puedo concluir que tuviste buena suerte- Ace dejo caer la cabeza sobre el hombro de Bellota, esta comenzó a acariciarle la cabeza- me entere de cierto pajarito que te peleaste con tu novio.

-¿De quién hablas?- pregunto molesta Bellota, separándose del reptil

-Tengo mis contactos- Ace se acomodó más en el sillón mientras hacía una mueca de tristeza- como no me cuentas nada, tengo que buscar información por otro lado.

-Puedes preguntar y ya- Bellota cruzo los brazos enojada mientras miraba hacia la pista de baile.

-Entonces… ¿Es verdad?

-¿Lo de Mitch?- la joven no puede evitar bajar la cabeza al recordar como paso vergüenza en toda la escuela al querer venganza- Si, me engaño con Princesa…

-¿Princesa? ¿La hija de…?

-Sí, si…

-Uhhhh- rio a carcajadas Ace, como si fuera un buen chiste… ¿Cómo alguien con un poco de cerebro puede engañar a la más salvaje felina por una malcriada tabla de planchar?- ¿Yo que te dije?

-Que no valía la pena-Bellota recordó perfectamente la expresión de Ace cuando le dijo que estaba de novia con Mitch, se notaba asqueado y sumamente desilusionado.

-¿Y…?

La joven no pudo evitar sonreír al ver el rostro de Ace…

El amor que compartimos/The love we share
Perece no ir a ninguna parte/Seems to go nowhere

Y he perdido mi luz/ I've lost my lights
Porque me agito y giro no puedo dormir en la noche/ I toss and turn I can't sleep at night

La música de Marilyn Manson resonaba en sus dos oídos, el ritmo eléctrico combinaba con los latidos de ambos, aunque Bellota pudo asegurar cosquillas debajo de su pollera. Ace se acercó más a ella mientras rodeaba su cuello con su largo brazo y la impulsaba hacia él. La chica soltó un gemido, un poco excitada, y el lagarto mutante sonrió internamente ante el efecto que estaba causando sobre la joven. Con una mano acaricio el muslo de la chica subiendo lentamente hacia la ropa interior de Bellota.

Este amor corrompido que has dado/This tainted love you've given

Te he dado todo lo que un muchacho podría dar/I give you all a boy could give you

Llevo mis lágrimas y eso no es casi todo/ Take my tears and that's not nearly all

Ace saco su larga lengua (larga y humeda, partida en dos como una serpiente) para endulzar los suaves labios de Bellota. Ella hizo la misma acción, estudiando la boca de, una vez hace tiempo fue su enemigo. Ace lograba nublarle la mente, hacerle cosas que ella sabía que después se iba a arrepentir, pero ahora lo único que quería era experimentar más el prohibido beso. La boca de Ace era como… picante, muy diferente al sabor de Mitch. La forma es que besaba era más natural, Mitch siempre se apresuraba en los besos y se esforzaba demasiado por mejorar, no es que no sea un lindo gesto pero a Bellota no le gusta que le muerdan la boca entera.

Tócame nena, amor corrompido/Touch me baby, tainted love

Ace la empujo hacia atrás mientras seguía explorando la boca de Bellota, ella no se resistió aunque no le gustaba mucho la idea de parecer una oveja indefensa pero en el fondo, quería que continuara. Ace bajo hasta el blanco y rasposo cuello de Bellota, comenzó a succionarlo con fuerza, obligando a la joven a arquear la espalda mientras su respiración se entrecortaba. Le dolía… se mordió el labio para aguantar los gemidos dolorosos. Tenía que demostrar que no es una niña, es perfectamente capaz de soportar eso.

-¿Quieres que vaya más lento?- susurro Ace mientras lamia la zona colorada.

-¿Por qué preguntas eso?

-Porque temblaste- respondió el traficante divertido y podría decirse que excitado. Bellota se topa la cara con sus manos, avergonzada de no darse cuenta, ese pequeño detalle- Me parece que estamos yendo un poco rápido.

-Creí que no ibas a darte cuenta- frunció el ceño Bellota mientras daba una pequeña vuelta para no mirar el rostro de Ace, ahora se mostraba más molesta. El reptil salió arriba de ella y saco un paquete de cigarrillo, para encender uno negro.

-¿Tienes hambre?- la joven asintió un poco la cabeza mientras se tocaba el estómago, no se había dado cuenta de eso hasta que su cuerpo dejo de vibrar- le pediré a Serpiente que traiga algo para comer… ¿Se te apetece algo en especial?

-Hamburguesas y papas fritas- contesto inmediatamente Bellota, mientras Ace ampliaba más su sonrisa traviesa. Salió, empujando suavemente las cortinas, a pesar de la música electrónica, se podía escuchar claramente sus gritos amenazadores.

Aburrida y tratando de calmar su corazón, Bellota salió del sillón mientras se ponía la máscara, se apoyó en la baranda. A pesar de la oscuridad bailando con los rayos imnoticos de distintos colores, podía ver claramente a la gente moviendose drogados por la música, el alcohol y quien sabe que sustancia adentro de su sangre. Muchas veces la morocha estuvo en ese estado: olvidando su mal humor, dejando el ceño fruncido y convirtiéndose en lo más cerca que estará de ser femenina. A sus hermanas, nunca les intereso ese ambiente y Bellota tampoco, hasta que recibió un pace gratis de Ace, que resulto siendo un pace gratis a las fiestas y el glamour extraño de la noche.

Algunas veces se asustaba inconsientemente, de la direccion que iba surcando su vida. Lo que al principio, le provocaba un placer egoista por ser la primera de sus hermanas en descubrir el exotico ambiente de la adrelanila; ahora se cuestionaba si habia perdido la inocencia demasiado pronto. Pues recuerden, que recien tiene 15 años

La música cambio a Corner, una misteriosa canción de una banda poco conocida pero que era una de las favoritas de la ojiverde. Blue Stahli, lograba calmarla y al mismo tiempo, hacía que fuera más fuerte de lo normal.

Me siento en el rincón/Feel me in the corner,

Al lado de tu boca/ beside your mouth

Me siento en el interior/Feel me in the inside of the

Del más leve rastro de sonido… /faintest trace of sound.

Y entonces lo vio…

Dos grandes y esfericos diamantes del mismo color verdoso que el suyo, sobresaliendo entre la oscuridad con un tono tenebroso y agudo. Destacándose entre los demás, ¿Por su brillo animal? O ¿Qué inexplicablemente eran terriblemente adictivos? Bellota no podía saber, le causaba cosquillas en el estómago y un sarpullido molesto en la garganta. Esos ojos estaban fijos en los suyos, mirándola desde la inquieta multitud. La superpoderosa se encontraba a varios (muchos) metros de distancia pero aun asi habia logrado crear la conexion, como si la estuviera buscando desde hace años

Es como el fuego bajo el agua/ It's fire underwater,

Respiras mientras te ahogas/ breathing while you drown.

Siento en mí, la saturación/ Feel me in the saturation,

Quemándose en el sol/ when the sun burns out.

Esos ojos estaban quemando su cuerpo, su instinto, su latido….

¿Por qué?

-¡Bellota!- la morocha se dio vuelta y pudo ver a Ace que le hacía señas con la cabeza para que se escondiera nuevamente en el sillón.

La superpoderosa fue hacia su amante pero cuando abrió las cortinas, dos fuertes punzadas emergieron desde la parte inferior de su craneo, navegando por el resto de los nervios de su cuerpo. Su corazon latio con fuerza cuando su vista se nublo y sus oidos se "desconectaron" como si alguien repentinamente hubiera apagado la musica. Activo sus sentidos, para no bajar la guardia pero, por una razón que no pudo entender, al parpadear varias veces noto la estrafagaria mueblería del piso del Hotel donde se instalaban la Banda Gangrena

-¡Bellota!- la voz de Ace parecía distante y muy preocupada, como si acabara de ver un fantasma- ¿Sucede algo?

-¿Q-Que…?- eso no le gustaba para nada… no recordaba haber salido del Club- ¿Qué hacemos aquí?

-¿No te acuerdas?- Ace se sacó los anteojos, dejando sus ojos negros inquietos- Estabas cansada y dijiste que querías irte a dormir.

-Me pusiste algo en la bebida- amenazo inmediatamente Bellota mientras dejaba caer su cabeza sobre sus manos.

-No seas inútil- recrimino Ace, mientras pegaba a la pared- ¿Por qué mierda voy a quieres hacer eso?

-No se dímelo tu…- Bellota se acerco lo suficiente como para escupir cada palabra sobre la verdosa cara de su "compañero", pero Ace simplemente se quedó estatico, con una expresión neutral.

Sin chistar en su decision, levanto la mano, y (sin miedo) le pego una bofetada a la hermosa cara de la superpoderosa.

-No estoy de humor para dramas de pendejas- sabía perfectamente que Bellota le golpearia con su fuerza sobrenatural, rompiéndole no solamente los dientes en un solo golpe.

Voló por un par de segundos, terminando en el baño; su caída destrozo varios azulejos y el inodoro. Ace no quiso moverse, el dolor instantáneo fue insoportable, la sangre bajaba de su cabeza como si fuera agua y cada movimiento era un hueso roto. El reptil escucho como Bellota cerraba con fuerza la puerta de entrada. Dejo caer la cabeza para atrás, mientras la nueva tortura se plantaba en su mente, al mismo tiempo, que su subconsciente volvía a la epoca infaltil, cuando su cachorra tenía solamente cinco años, y el amor que ella le profesaba era ridículamente sentimental y patético. No se arrepentía de lo que había dicho pero en el fondo, no le gustaba la idea que Bellota saliera a altas horas de la madrugada sola, a pesar de que ella fuera una superpoderosa.


Bombón abrió los ojos segundos antes que sonara su alarma. Felizmente la apago mientras estiraba los músculos de sus brazos sobre su cama rosada y escuchaba la voz de su amigo, Jim en la radio.

-Buenoossss Diasssss Saltadilla, hermosa mañana de sábado, en mi opinión no existe mejor manera de comenzar que abriendo las cortinas para dejar pasar esos rayos de sol… los monstruos se fueron, es tiempo de salir de la cama .

Bombón salió de la cama bostezando una sonrisa peculiar, justamente hoy se encontraba con Jim. Abrió el armario, eligiendo cuidadosamente la ropa que iba a utilizar hoy… la gran mayoría de sus conjuntos derivan del rosa, y una musculosa roja escotada con un estampado negro brillante de una calavera; su hermana Bellota se lo regalo en su cumpleaños como una broma y nunca la había utilizado, todavía seguía oliendo a ropa nueva

-¿Y qué mejor modo de comenzar el día con una canción de Beach Boys? Un pedido especial de una amiga muy especial… tranquilas chicas, tengo un poco para todas.

La pelirroja vio como sus ojos comenzaron a brillar cuando escucho "Wouldn´t it be nice", esa canción la escucho muchas veces con su padre, el Profesor Utonio de camino a un establo donde se quedaban todo el día. Agarro la musculosa y unos jeans largos hasta la rodilla. La acomodo perfectamente sobre su cama.

Aun bajo la ducha podía seguir escuchando la radio, una de las ventajas de ser superpoderosa. Después en la tarde, le tendría que agradecer a Jim por el noble gesto, aunque en el fondo se sentía incomoda. Lo más que seguro que esta tarde en la biblioteca lo va a terminar rechazando… otra vez.

Bombón nunca se consideró linda, aunque muchos decía que su actitud humanitaria la hacía más bella… ella se considera normal. Aunque desde su pubertad, creció mucho de altura… igual que sus pechos. A veces creía que se destacaba entre sus hermanas (no por su pelo largo, y tampoco por sus excelente calificaciones), si no por sus enormes pechos, y cintura pequeña.

Salió de la ducha, en menos de tres segundos ya estaba cambiada, decoro su pelo con un moño rojo como lo hacía de costumbre, y agarro su ropa sucia, para lavarla inmediatamente. Al llegar al lavatorio, no pudo evitar notar algo extraño… El cesto estaba casi vacío.

-Buenos Días, Bombón- saludo Burbuja mientras se refregaba su ojo izquierdo y sonreía como una niña de cinco años.

-Buenos días- la pelirroja devolvió el saludo pero seguía concentrada revolviendo el cesto donde metían la ropa sucia…- Burbuja… Es extraño preguntar esto pero ¿Tu ropa sucia, la guardaste acá?

-¡Claro Bombón, donde más!- declaro la rubia mientras se servía el cereal- ¿Sucede algo?

-Solamente está la ropa del profesor...- Bombón seguía revolviendo, un poco desesperada y nerviosa.

-¿Bombón? Tranquila es solamente ropa sucia…

-¡Pero siempre la ponemos acá, antes de lavarla! Para hacerlo todo de una

-Tal vez ya está…- Burbuja asomo la cabeza hacia el patio trasero y no había ninguna ropa colgada secándose. Enseguida supo porque Bombón estaba precipitada- ¿No crees que es un poco precipitado pensar en eso?

-Yo también pienso que es absurdo pero… ¿Dónde crees que estaría?

-¡AHHHHHHHH!

Apenas las dos chicas escucharon el grito de su hermana volaron rápidamente hacia su dormitorio donde encontraron a Bellota tocándose el pelo en frente de un espejo, gimiendo enojada…

-Ok- respiro hondo pero enseguida se puso colorada, gracias al enojo. Se dio vuelta para mirar directamente a sus hermanas- ¡¿A QUIEN SE LE OCURRIO ESTA MALDITA BROMA?!

-¡Bellota nosotras no fuimos!- hablo apresurada Burbuja, sabía que calmar a su hermana era tarea difícil.

-¿Entonces dices que, de la nada se me corto el pelo?- la morocha pego la pared haciendo una enorme grieta.

-¡Bellota tranquila!- trato de tranquilizarla Bombón, no estaba de humor para los dramas de su hermana- nosotras no fuimos, ni siquiera recuerdo escucharte llegar anoche…

-Es que la película comenzó tarde…- mintio sin delicadeza Bellota mientras se tocaba su pelo corto. Ahora tenía que acostumbrarse al corte.

-Si te sirve de consuelo me gusta más como te queda ahora- consoló rápidamente Burbuja, que agrandaba sus ojos demostrando que no era mentira.

-Gracias…- se sonrojo Bellota, la última vez que lo tuvo tan corto fue a los trece y ahora el aire rozando la parte de atrás de su cuello le causaba las mismas cosquillas que Ace anoche- Pero hablando enserio… ni siquiera, se dónde está el resto de mi pelo.

-Eso significa una cosa…

-Bombón no nos apresuremos.

-¡Burbuja, está claro que alguien entro en nuestra casa!

-¿Cómo que alguien entro en casa?- pregunto, shockeada Bellota y mareada- ¿Significa que alguien entro a cortarme el pelo?- fui directamente hacia su cartera y comienza a buscar desesperadamente- MI cartera esta… con toda mi plata

-Entonces… ¿No es un ladrón?

-Eso solo concede que el que se metió en nuestra casa y se llevó tu pelo- Bombón cruzo los brazos, la idea que nublaba su cabeza no le gustaba nada- es un pervertido… un maldito pervertido.

-¡¿Y PORQUE SE LLEVO MI PELO?!

-Tal vez eres su favorita…- concluyo Burbuja, sintiéndose un poco celosa. Los pervertidos siempre la seguían a ella.

-Y no solamente se te llevo tu pelo- declaro incomoda Bombón- también nuestra ropa sucia.

Las facetas de Bellota cambiaban como semáforo, primero abrió la boca tratando de expresar palabras que se quedaban trabadas en su garganta. Luego comenzó a hacer disgustos gemidos, enojada… asqueada y sumamente arruinada… comenzó a dar petadas al piso mientras gritaba para desahogarte.

-¿Están seguras que no se llevó nada de ustedes?

Bombón y Burbuja iban a responder que sí, pero comenzaron a dudar… se miraron un rato, esperando que una de ellas digieran: "El pervertido tiene a Bellota como favorita, nosotras no le interesamos mucho". Pero ninguna hablo.

-¿No se fijaron o si…?- menciono Bellota, disfrutando el momento confuso.

-A nosotras no nos cortó el pelo- resalto inmediatamente Bombón.

-Tal vez le interesa otra cosa de ustedes, Bombón.

Burbuja salió corriendo hacia su cuarto. La pelirroja miro a su hermana morocha que arqueo las cejas divertida, luego levanto cinco dedos y fue cerrando uno a una, hasta escuchar el grito de Burbuja cuando tuvo el puño cerrado. La rubia enseguida llego llorando a la habitación de su hermana.

-¡SE LLEVARON A PULPI! ¡SE LLEVARON A MI PULPI!

-Burbuja solamente era un peluche…- dijo Bellota enojada mientras rechinaba los dientes.

-¿Pero vos no dormís con Pulpi?- pregunto confundida Bombón…

-Sí, pero anoche estaba tan cansada que apenas lo tome- y enseguida Burbuja rompió las lágrimas de sus ojos.

-¡Burbuja calmada, te prometo que buscaremos a Pulpi!- la pelirroja abraza a la rubia que se escondió en el pecho de su hermana- ¡Encontraremos al maldito que nos hizo esto!

-Y le rompo todos los malditos huesos- susurro maliciosamente Bellota- pero lo dejo vivo para que lo recuerde por el resto de su vida.

-¡¿POR QUÉ SE LLEVO A MI PULPI?!

-Porque es algo preciado tuyo- la ojiverde volvió a examinarse en el espejo- Esta claro que se llevó algo preciado de cada una.

-Pero… ¿Por qué Pulpi?- Bombón comenzó a morderse el labio.

-¡Porque es algo preciado de Burbuja! Bombón ¿Hoy estas estúpida?

-Si eres tan lista Bellota explícame ¿Cómo el pervertido sabía que Pulpi es el peluche favorito de Burbuja?

Las tres se callaron. Irónicamente Bellota se dejó caer al piso mientras daba patadas pareciendo una niña pequeña, Burbuja comenzó a temblar…

-¿Dices que el pervertido nos estuvo vigilando por un tiempo?

-Es una teoría.

-Bombón…- la voz de la rubia sonó mas chillona que lo común- anda a tu habitación… quien sabe que te saco.

-¡Tks! Yo no tengo nad…- la ojirosado se mordió el labio mientras hacia una revisión mental de sus "tesoros". Lentamente se despegó de Burbuja y camino tranquilamente hacia su cuarto, sus dos hermanas seguían detrás de ella como si fuera a punto de explotar algo. Bombón entro a su cuarto y cerró la puerta.

La lider camino despacio al lado de la cama, prestando atención a los sonidos que realizaban sus pisadas. Eran todos iguales, hasta que llego a la cabecera de la cama y escucho un ruido hueco y grave. Respiro hondo, sacando del suelo dos tablas de madera… por poco llora al ver la caja adornada de madera fina.

-¿Bombón que sucede?- pregunto dulcemente Burbuja al ver a su hermana salir con una enorme caja.

-Esto…- roso con sus dedos con en la caja donde guardaban todos sus secretos- es lo más preciado para mí.

-Y lo tienes…

-Significa que el pervertido no lo vio…

-¡Gracias a Dios!- alzo la caja en lo alto de su cabeza como si fuera sagrado- ¡Ahora lo llevare conmigo todo el tiempo!

-¿Qué ahí adentro de ahí?- pregunto maliciosamente Bellota, al mirar con entusiasmo la caja.

-¿Acaso no es obvio?- pregunto Bombón mientras dejaba la caja en el piso y caía en el piso- A diferencia de ustedes, eso es lo primero que se me ocurre de algo importante. Burbuja, prometo atrapar al desgraciado que robo a Pulpi. Ahí adentro esta mi diario, perdón por no decirle esto a ustedes, de ahora hacia adelante confiare todo a ustedes, porque somos trillizas y nos protegemos entre nosotras… igual no soy estúpida, sé que cada una tiene algún secreto y eso está bien…

-Bombón- interrumpió Bellota.

-Yo también te quiero mucho hermanita…

-No esta…

-¿Qué no está?

-¡TU! Diario, no está acá- Bellota le mostro la caja abierta que solamente contenía fotos- ¿Por qué tienes fotos del profesor de Literatura?

-¡CALLATE!- el grito de la pelirroja, los ecos de su grito destrozaron todas las ventanas de la casa. Se arrastró hacia su habitación y metió la mano adentro del agujero en el piso. La ojirosado, con su súper fuerza agrando un poco más el agujero examinando cada rincón.

-Bombón no vayas a romper el piso.

-¡LO TIENE! ¡LO TIENE! ¡TIENE MI DIARIO! ¡TIENE MI DIARIO!

-Tampoco es para tanto- Bellota trato de tranquilizarla, para que no terminara sorda- ¿Qué ahí que pueda arruinarte, hablas mal de tus compañeras? Si pusiste cosas malas de nosotras ¡VOY A TRATAR! De que no me afecte- Burbuja la tiro la manga de su pijama y le señalo las fotos de su profesor de Literatura, el Señor Farres: el profesor más joven de la secundaria, un rubio de ojos claros que se parece al actor de Thor: Chris Hemsworth

Bellota se sintió estúpida por no notarlo…