¡Hola! Les agradezco a todas por leer este triste intento de historia. Realmente estoy muy emocionada. Jamás creí que algún día llegaría a publicar algo. Pero bueno, paso después de todo. Fue inevitable. Tambien agradezco a las personas que comentaron, me motivaron mucho a continuar -ya que realmente no tenía muchas ganas de seguir el fic, pero eso es cosa del pasado ;) -. Lamento mucho la tardanza. El capitulo lo tenía desde hace tres días pero mi relacion con el internet esta teniendo problemas, por lo que no pude actualizar muy rápido. De antemano les aviso -a las que quieran seguir leyendo este fic- que me demoraré en actualizar, ya que con mis estudios y mi prohibicion de entrar a internet, es poco probable que entre muy seguido al ordenador, pero realmente trataré de hacerlo. *-* Bueno, sin más que decir, le dejo la historia, Espero que les guste. Y respecto a la personalidad de Izaya... ví un doujinshi muy tierno y pum! La personalidad de Izaya me salio así. Lamento mucho si no les gusta, trataré de adecuarla un poco a como ralmente es, pero no aseguro mucho. Me gusta demasiado el Izaya tiernito. Por favor disfruten. ^^


Izaya esperaba en silencio la respuesta del rubio. Estaba molesto porque habían pasado cinco largos minutos en los que el mayor no había emitido sonido alguno. Decidió intervenir, pero el otro logro adelantarse.

Shinra debe estar preocupado, lo mejor será enviarle un mensaje para decirle que ya te encontré –trato de desviar inútilmente la conversación.

Izaya suspiro. Shizuo era un tonto al creer que lograría evitar esta charla con el moreno.

Yo le enviaré el mensaje –se adelantó Izaya sacando su móvil.

El moreno apretó unas cuantas teclas y termino de escribir el mensaje: "Shizu-chan me encontró. No nos busques, tenemos una charla importante. Cuando termine iré a la enfermería. Ya estoy un poco mejor. ~(^. ^)~ ". –Listo –pensó el moreno –así no nos molestará.

Una vez que el pelinegro tecleo el botón de enviar dirigió su mirada al mayor, el cual la desvío instantáneamente. Izaya se divertía mucha ante las reacciones del otro.

Ne Shizu-chan, ¿podemos continuar la conversación? –preguntó animado el pelinegro.

Tsk. Eres demasiado molesto pulga. Quítate de encima si no quieres que te lance a la lluvia –amenazó.

No soy molesto Shizu-chan, solo quiero un poco de información. –hizo un mohín.

¿Información? ¿Acerca de qué?

Quiero saber quién era la chica que besó a Shizu-chan –serio.

¿Y por qué te lo diría? Eso no es de tu incumbencia. –mirando fijamente al otro.

Ahora era el turno de Izaya para desviar su mirada. Se quedó unos minutos en silencio buscando algo inteligente para decir, pero la maldita fiebre no le dejaba actuar adecuadamente.

–¿No es obvio? –con un rostro arrogante –Shizu-chan es mi juguete, no puedo permitir que una cualquiera lo eche a perder.

Shizuo se estremeció ante tal confesión.

¿Tu juguete? –gruño – ¿A quién llamas juguete, pulga? –agarrando el cuello del menor y dificultándole la respiración.

–Ne… ¿Aún n-no lo entiend-des, Sh-shizu-chan? –contestó con dificultad.

–Jee… ¿Así que todo este maldito tiempo me molestabas solo para divertirte? –apretando más fuerte.

–Shi-shizu…

Izaya se dio cuenta que el otro no le soltaría, por lo que en un rápido movimiento clavo su navaja en el antebrazo del otro, lo que ocasiono que el mayor aflojara el agarre de su cuello. Esta acción fue aprovechada por el pelinegro, quien hábilmente se deslizo del regazo del rubio y se alejó lo más que pudo para poder nivelar su respiración.

–¡Maldita pulga! –levantándose y dirigiéndose hacia una cesta de balones –¿Por qué no vienes a jugar un rato conmigo?

–Tsk. –más calmado –Shizu-chan, desviaste la conversación nuevamente. ¿No podemos tener una charla agradable?

–¿Contigo? –río –todo lo que venga de ti es lo contrario de agradable, pulga. –agarrando uno de las pelotas

–Ne, Shizu-chan, estoy enfermo. ¿Atacarías a un indefenso chico? –fingiendo debilidad.

–No me importa. –lanzando fuertemente un balón, el cual Izaya esquivo con facilidad.

–Vaya, creí que Shizu-chan era una persona que odiaba lastimar a las personas débiles. ¡Que decepción! –se burló.

–Lo hago, pero tú no eres una persona débil. –lanzando otro.

–Vaya, me halagas –sonrío.

–¡Jódete! –furioso.

Shizuo seguía lanzando balones al pelinegro, quien empezó a aburrirse del juego.

–Sabes Shizuo, soy el mejor en este deporte. Nunca lograban darme con el balón. Te voy advirtiendo, ya que esto se está empezando a poner aburrido

–Maldición –lanzando fuertemente otro balón.

Izaya logró esquivar elegantemente la pelota dirigida hacia él, pero después de eso, repentinamente su visión se tornó borrosa, ocasionando que perdiera el equilibro y pisara uno de los varios balones en el suelo.

Un doloroso quejido lleno el almacén.

–Pulga, ¿estás bien? –preocupado.

–¿Tú que crees? –gritó.

–¿Eh?, ¡no fue mi culpa que hayas tropezado al dar un pequeño salto! –se defendió el rubio.

–¡La estúpida fiebre me nublo la vista! -grito tratando de incorporarse. Un nuevo gemido salió.

–¿Dónde te duele? –cuestiono el mayor algo preocupado.

–¡Cómo si te importara! –irritado ante su propia torpeza –debo verme débil y patético,–molesto –¡debes estar feliz!

–Eso no es cierto.

–¿No? –furioso –¿Por qué? Intentaste asfixiarme hace unos momentos. Si no me hubiese liberado, de seguro estaría muerto.

Bueno, eso fue tu culpa… me molesto lo que dijiste.

–Tsk. –gruño –Estoy indefenso. Posiblemente con un tobillo fracturado. Es tu oportunidad de asesinarme como afirmabas cada vez que me perseguías. ¡Qué esperas para hacerlo! –sujetando fuertemente la camisa del otro, quien se había agachado para intentar levantarlo.

–Yo… –no sabía que decir.

Izaya estaba cansado. Pero más que nada molesto debido a que Shizuo lo vio llorando patéticamente desconociendo que él era la razón. Decidió poner fin a todo, ya que se dio cuenta que la estupidez del mayor era tal que no se daría cuenta de sus sentimientos a menos que le diera una indirecta muy obvia.

–Ah –suspiro –¡Al diablo con todo!

Y lo besó.

Shizuo se sorprendió ante la acción del pelinegro. Intento alejarlo, pero luego de sentir la suavidad y dulzura de los labios del menor, se dejó llevar por el beso. Izaya entreabrió un poco sus labios, dando acceso al mayor a su interior, y este al entender el mensaje, introdujo su lengua en la cavidad del otro. Así, el beso, que al inicio fue suave, termino convirtiéndose en uno lleno de pasión.

Después de varios segundos, ambos jóvenes se separaron ante la necesidad del aire, luciendo agitados y sonrojados. El pelinegro esperaba que por fin Shizuo se diera cuenta de sus sentimientos.

–Shizu-chan –susurró acercándose nuevamente a los labios del mayor.

–Izaya… detente –tratando de alejarlo –esto está mal. Yo… no debí haberte besado. Lo lamento, tan solo me deje llevar. Será mejor que olvidemos esto.

–¿Olvidar? –tratando de ocultar su decepción – ¿hablas en serio? –apretanndo con sus manos la camisa del mayor

Shizuo asintió.

–Tú me odias y yo te odio. Este beso no fue más que un error. Estas confundido debido a la fiebre, de seguro mañana te arrepentirás, te lo aseguro. Fingiremos que nada ha pasado, es lo mejor.

Izaya no pudo evitar sentir horror ante la propuesta del rubio. Había sido rechazado. Tres años de estar enamorado del protozoario, fueron tirados a la basura en unos segundos. Todo era… horrorosamente gracioso.

–Ah… eres divertido Shizu-chan

–No bromeo, lo digo en serio. Además… yo tengo novia.

Izaya lo soltó bruscamente. "¿Novia? Así que al final la acepto. Tan predecible…" pensó.

–Ya veo. Olvidemos esto. Ahora vete, quiero estar solo –tratando de alejarse pero el dolor en su tobillo le dificultaba esta acción.

–¿Solo? ¡Dijiste que iríamos a la enfermería una vez terminásemos de charlar! –molesto.

–Que te importa a ti si voy a la enfermería. ¿No me quieres muerto?

–Jé. Claro que te quiero muerto. Lástima que le prometía Shinra buscarte y llevarte a la enfermería –se quejó.

Un leve dolor invadió el pecho de Izaya al darse cuenta que el mayor no se preocupaba por él.

–Entonces manda a Shinra, no quiero que te me acerques. Y también busca a Dotachin para que me cargue a la enfermería. –ordenó con su típico tono arrogante.

–No me jodas –gruño Shizuo -¿Qué te crees que soy? ¿Tu sirviente? No me importa lo que quieras. Te llevaré a la enfermería y te dejaré allí. Me valen tus malditas quejas.

Izaya iba a contestar pero fue interrumpido por unos brazos que lo rodeaban. Shizuo lo cargaba estilo princesa hacia la enfermería. El moreno no pudo hacer nada más que permanecer en silencio, ya que el rubio no le escucharía. Decidió descansar un poco, el dolor y la fiebre lo tenían exhausto por lo que se acomodó mejor en los brazos del mayor y se quedó dormido, ignorando el hecho de que la lluvia lo empapaba.


Shinra esperaba impaciente en la enfermería. Izaya le había dicho que llegaría cuando terminara de hablar con el rubio. El castaño no pudo evitar preocuparse por su amigo. Él sabía acerca de los sentimientos de Izaya hacia el mayor. Fue Izaya quien le pidió que le presentase al rubio. Shinra al inicio creyó que no sería buena idea, ya que la actitud de Izaya no era la mejor de todas, pero después de las insistencias del pelinegro, el castaño cedió. Lástima que nada salió como lo planeo Izaya, ya que el rubio termino odiándolo. Sentía un poco de pena por su amigo y realmente esperaba que las cosas hayan resultado bien esta vez.

–Shinra ayúdame –la voz de su rubio amigo le distrajo de sus pensamientos.

–Shizuo, Izaya esta empapado –habló molesto

–Lo sé. Las cosas se salieron de control y termino lastimándose el tobillo. Tenía que traerlo aquí sin importar qué.

–Ya veo. –preocupado –Recuéstalo en la cama. Lo mejor será vendarle el tobillo y luego cambiarle de ropa.

–Uhm. Encárgate de eso. Iré a recoger mi chaqueta, la deje en el almacén. Cuando termines llevaré a Izaya a su casa.

–De acuerdo –emocionado -¡Es genial que te preocupes por Izaya!

–No estoy preocupado, tan solo lo ayudo porque tú me lo pediste –enfadado.

–Vale, tranquilízate.

Hmp. Apresúrate –saliendo de la habitación.

Shinra se quedó con Izaya en el pequeño cuarto. Como indicó a Shizuo, primero vendó el tobillo de Izaya. Por suerte solo era un esguince de grado I. Luego procedió a cambiar sus vestiduras usando uno de los uniformes de repuesto que siempre había en la enfermería.

Pasaron 20 minutos y Shizuo llegó. Izaya ya estaba cambiado y vendado. Y aún seguía dormido.

–Será mejor llevarlo a su casa de una vez –habló el castaño.

–Si –acercándose al moreno –¿vendrás conmigo? –dirigiéndose a Shinra.

–Claro. Tu maleta y la de Izaya aún están en los salones. Espérame aquí mientras las traigo. –el rubio asintió a su amigo quien ya estaba fuera de la habitación.

Shizuo se acercó a Izaya, colocándose a su lado, observándole dormir. "Se ve tan lindo" pensó, mas luego se golpeó mentalmente por tener esa clase de ideas de la pulga.

–¿Qué diablos me hiciste Izaya? –susurró mientras acercaba su rostro al del otro y depositaba un suave beso en sus labios –Esto está mal.


Shinra llego al cuarto junto con las tres maletas y un paraguas. Se encontro con Shizuo junto a Izaya, recostado ya en sus brazos. Una vez que el castaño reguló su respiración, se encamino hacia la salida junto con el rubio.

Ambos se dirigieron a la casa del pelinegro rápidamente, protegiéndose con el paraguas. Izaya seguía dormido, lo que preocupo un poco a ambos estudiantes. Por suerte la madre del menor estaba en casa, lo que les facilitó el trabajo –ya que las madres eran buenas curando las enfermedades de sus hijos-. Shizuo deposito a Izaya en el mueble de la sala y luego se despidió. Su misión había terminado allí. Realmente esperaba no tener que realizar alguna otra acción benevolente para con su enemigo.


Eso es todo. Este fic se terminó de editar el día 03 de octubre a las 5:09 am. Soy una vampireza por lo que no necesito dormir. Yay! Jé, es broma. Aproveche que la gente dormía y me colé a escondidas en mi proximo capitulo ya esta es mi cabeza, solo falta pasarlo a Word, luego editarlo y luego publicarlo. Os pido una semana. Sino lo publico durante ese lapso, tienen todo el derecho de quejarse. Y si lo publico antes, pues... usé mis poderes de vampiro para meterme en la laptop durante las madrugadas. :D Gracias por leer. Me hacen muy feliz, en serio se los agradezco mucho mucho. -aún sigue emocionada por tener reviews en su fic- *-*