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Una persona real

1

Sir, I can actually… feel

(Señor, en realidad puedo… sentir)


Yo tenía un agujero en el centro,

en donde el rayo atravesó.

Les pedí a mis amigos que no se preocuparan;

mi esposa sabría cómo solucionarlo.

Agujero en el centro,

estoy viendo menos de ti.

Ahora no voy a ninguna parte, y no sé lo que haré.

—The National "Wake Up Saints"


I

El día en el que creé a J.A.R.V.I.S no pensé en que esto fuera posible. Él era sólo un programa de I.A. diseñado en un lenguaje base… Estaba diseñado para cumplir todas mis demandas, para complementarme y para escuchar todo lo que tuviera que decir. Sería el mejor de los ayudantes; recuerdo que eso fue lo que pensé.

Ahora, casi veinte años después de su creación, encontré la tecnología —una combinación inaudita de biología y computación— capaz de crear seres humanos… o más o menos. Los androides diseñados a través de tecnología robótica y biológica eran un sueño hace veinte años. Ahora no. Si pude crear un súper traje… o 42 de ellos. ¿Por qué no a un androide?


II

En primer lugar, ¿por qué pensé que darle a J.A.R.V.I.S un cuerpo sería inteligente? Muy probablemente porque estaba bajo los efectos del alcohol. Tal vez porque la ausencia de Peper dolía tanto que necesitaba contacto humano… o lo más cercano posible.

Yo sólo necesitaba a un amigo.

Quizá también porque pensé que con un cuerpo me sería más útil. Y, ¿por qué este?

Jude fue el primer referente: Jude, J.A.R.V.I.S, "J". ¿Por qué resultó tan obvio?

[Ahora entérate de que mi J.A.R.V.I.S es Jude Law.]


III

La mañana en la que la idea se apoderó de mi mente no estaba solo. Steve había venido de visita, uno de sus incontables esfuerzos por animarme.

—Potts está bien —me decía. Como si eso fuera consuelo suficiente. Jamás lo fue. Quizás Pepper no me extrañaba, pero yo a ella la necesitaba cada noche, cada día. ¡Maldición! Me hacía falta todo el tiempo.

Sé que pensé "Al menos J.A.R.V.I.S está siempre conmigo."

Recuerdo que Steve y yo estábamos sentados en mi sala cuando me lo dijo. Recuerdo el silencio posterior, y tampoco he olvidado el sonido del avión que pasó en ese momento por encima de mi casa para importunar el momento.

—Ánimo —me dijo Steve; jamás supe el momento en el que se puso de pie. Jamás supe el momento en el que había puesto una de mis manos sobre mi pierna y me miraba en cuclillas a mi altura (sentado en el sofá)—. Así es la guerra.

Recuerdo el manotazo que le di al capitán. Siempre detesté la forma en la que comparaba todo con la guerra. Siempre odié la forma en la que podía resolverlo todo de una forma así de sencilla.

Por eso lo nuestro no funcionó… en parte.

¡Qué locura!

El capitán me miró confundido. Después dio un golpecito en mi hombro y dijo algo verdaderamente cierto. Algo que yo no había contemplado pero era tan obvio que casi me golpeó la cabeza por no habérmelo dicho yo mismo.

—Eres Tony Stark, tú no te pones así.

Por supuesto eso había sido antes de Iron man. Recuerdo que las fiestas, las apuestas, las mujeres (incontables rostros que ahora parecían un borrón prolongado de recuerdos) eran el único alivio del que era capaz de pensar.

Recuerdo mi estúpida forma de verlo todo infantil. Pero todo fue cambiando gradualmente. Después quizás cambió drásticamente, después de los sucesos de Nueva York.

—¡Soy sólo un hombre de hojalata! —recuerdo haber gritado. Pero no sé a quién. A veces mis memorias son confusas.

¿Cómo demonios iba a proteger las cosas que amo? Yo no tenía martillos ultrapoderosos, ni piel antibalas, ni fuerza sobre humana para cualquier momento…

Siempre fui una persona, no muy diferente a los demás.

Quizás debido a esa madurez el heavy metal y el Hard rock se terminaron; la etapa de desenfreno, de descuidos, de tonterías… se había acabado.


IV

El capi y yo salimos a una tarde de borracheras. Él jamás había salido de fiesta con un amigo como yo. Las mujeres, por supuesto, se nos fueron encima. Y quizás terminamos con una docena en la cama… una docena cada uno o una docena entre los dos. La verdad es que no lo recuerdo.

Lo que no he olvidado es la mañana. Cuando él y yo nos despertamos y descubrimos que estábamos solos y él dormía en mis brazos como debería haberse dormido una mujer.

Nuestras miradas se cruzaron, aún influenciadas por el alcohol. Nuestros cuerpos respondieron al calor de las sábanas. Y la amistad se vino abajo para abrir paso a algo más.

Al menos durante un tiempo.

¿Qué fuimos? No lo sé.

Un par de superhéroes buscando refugio el uno en el otro.

Creí, por un momento estúpido, que había encontrado algo especial. Y entonces tus comparaciones con la guerra me hicieron entender que yo siempre he estado solo.


V

Desde la mañana en la que lo corrí de mi casa comencé a trabajar en el proyecto. Primero con la excusa de estar desarrollando una serie de prótesis avanzadas, capaces de emular el comportamiento físico humano. Después con la testaruda idea de encontrar a la persona indicada.

—Mi nombre es Jude —dijo el androide cuando lo encendí por primera vez—. J.A.R.V.I.S Jude.

Naturalmente yo estaba exhausto. Había trabajado toda la noche y buscaba como un tonto la forma de sonreír, de sentirme orgulloso de mí mismo como tantas veces atrás lo había hecho.

En la computadora empezó a cargar la I.A. mientras J.A.R.V.I.S examinaba con sus ojos incompletos sus manos.

Tuve que bajar su mano para que el cambio en el equilibrio no interfiriera al momento de cargar esa parte del programa. Entonces me sorprendió su textura, tan suave, tan real. Sé que yo mismo construí la piel que lo cubre, pero el sentir ese pliego sintético calentado con el sistema que coloqué fue tan diferente. Tan real.

"J.A.R.V.I.S", pensé "está vivo."

El programa se cargó al cien por ciento, pero no me di cuenta. Lo único que me importaba en ese momento era el color de los ojos, la forma de las cejas, la inquietante mirada que gritaba "estoy vivo".

Las manos de J.A.R.V.I.S se levantaron y tomaron mi rostro. J.A.R.V.I.S me observó, como si estuviera escaneándome; y entonces, por primera vez habló:

—Señor, esto es sorprendente, en realidad puedo… sentir —dijo quedamente. Después pasó sus manos por mi rostro, luego por mi cabello, después bajó por mi cuello y tocó mi ropa—. Las texturas son extrañas —dijo.

Yo sonreí.

—Bienvenido, amigo —dije—. Tú tienes tu propia ropa —le dije dándole un golpecito en el hombro, y le mostré la ropa que le había comprado, la que llevaba puesta: una camisa oscura y un pantalón igual. Zapatos cómodos, incluso cinturón y ropa interior.

—Gracias —dijo él, y se examinó la ropa—. ¿Podría… desconectarme, señor? —preguntó. Entonces yo quité el cable que iba directo a su oído, el cable a través del cual se hizo la instalación y la configuración del cuerpo. Había agregado cosas adicionales al programa original que era J.A.R.V.I.S, pequeñas aplicaciones y módulos en éstos que pudieran manejar el funcionamiento del cuerpo.

—¿Qué sientes? —quizás era una pregunta estúpida ya que no había modo de que el androide sintiera algo; pero necesitaba saber cuán precisa era la capacidad de emular emociones que había construido.

—Me siento… nuevo —respondió—. ¿Hay modificaciones en mi memoria que deba saber, señor?

—Ninguna —respondí—. Tu memoria está intacta desde el momento en el que te creé.

—Gracias, señor —dijo J.A.R.V.I.S—. Es un alivio saber qué tengo que prevenir.

Entonces hizo el primer gesto: sonrió.

Y su gesto me hizo sonreír a mí también, orgulloso, feliz por haber cumplido mi meta…

—¿Está cansado, señor? —preguntó justo en el momento en el que me dejé caer sobre el suelo y recargué mi rostro sobre la mesa.

—Sí, estoy muy cansado. He trabajado durante meses, y durante semanas sin reposo por terminarte. Eres perfecto —dije, alabándome más a mí mismo por mi invento. Después de todo, no podía hacerle un cumplido a una máquina, ¿o sí?

—Sé que lo digo siempre —dijo J.A.R.V.I.S—, pero esta vez es con auténtica… felicidad. Siempre es un placer verlo trabajar, señor.

—No te burles —dije, dándole un golpe en la pierna; mi inconsciente lo veía como a cualquier persona—. Debo ir a dormir, ¿te puedes apagar tú solo?

—No encuentro ese protocolo, señor —dijo. Sus respuestas eran semiautomáticas, bastante similares a como lo eran antes de tener un cuerpo.

Es un problema que me propuse resolver, pero más tarde. J.A.R.V.I.S merece tener su propia capacidad de hablar tan naturalmente como una persona cualquiera. La cuestión estaba en expandir su librería fonética. Por ahora lo único que necesitaba era descansar.

—Entonces quédate aquí, ¿eso lo puedes hacer?

—Será mejor si lo acompaño y me quedo en su habitación.

—Vamos, eso sería ridículo. Además me asustaría tenerte ahí, despierto, mirándome mientras duermo…

J.A.R.V.I.S se quedó callado.

—Bueno, J.A.R.V.I.S Jude… ¿qué tal si mientras duermo exploras un poco la casa y aprendes de tus sensores táctiles en el cuerpo?

—Me parece bien, señor —respondió—. Puedo actualizar mi base de datos durante ocho horas… es lo que duermen las personas, ¿no?

—Quizás me tome ocho horas extra…

Eso dije y comencé a subir las escaleras del taller hacia mi cuarto. Entonces, cuando apenas llevaba un par de escalones J.A.R.V.I.S apareció detrás de mí.

—Déjeme acompañarlo, señor —dijo. Quizás por la forma en la que yo caminaba: tambaleándome de un lado a otro por el cansancio.

Él tomó mi mano y la llevó sobre su hombro para darme apoyo. De lo que pude darme era de que había aprendido demasiado rápido.

J.A.R.V.I.S entró a mi habitación por primera vez.

—¿Se va a duchar, señor?

—Claro.

—¿Necesita que haga algo por usted? Nunca he estado presente mientras se baña alguien así que no conozco más que teóricamente el proceso.

—Después te diré cómo es…

—Es lo mismo…

—Vete a pasear por la casa —le dije, un tanto desesperado—. Asegúrate de no salir de ella, ¿de acuerdo?

—De acuerdo.

Y me fui a dormir.

No recuerdo haber soñado nada. Sólo recuerdo una penumbra absoluta y haber descansado todo lo necesario.


VI

Quizás por eso me sorprendió abrir los ojos y encontrarme con un J.A.R.V.I.S Jude mirándome fijamente muy de cerca.

Salté de la cama y pegué un grito por la sola sorpresa.

—¡¿Qué haces aquí?! —exclamé, alejándome lo más posible de él.

—Señor, no estaba seguro de qué debía hacer —dijo.

Entonces entendí por qué tenía manchas por toda la cara y el cuerpo. Indudablemente había estado explorando un poco.

—¿Qué hora es? —pregunté, desperezándome y tallando mis ojos para adaptarlos a estar despiertos de nuevo.

J.A.R.V.I.S pareció mirar hacia arriba, tal como lo hacen las personas cuando piensan. Él estaba buscando en la red la información adecuada a la hora.

—Las once con veintisiete minutos, señor. Día 9, mes 8. El clima es nublado, con setenta y cinco por ciento de probabilidades de lluvia. Le recuerdo que tiene una cita esta tarde con la señorita Potts.

"Ah, eso", pensé, y volví a la cama.

—¿Señor?

—¿Qué? —pregunté, tapaba mis ojos con el brazo.

—¿Puedo acostarme aquí? —preguntó—. Tengo curiosidad por saber cómo es estar en una cama.

Aparté el brazo y lo miré a los ojos, como buscando en ellos alguna respuesta acertada a su inquietud. ¿A dónde había ido mi narcicismo y mi sarcasmo? Oh, sí. De pronto mermaron cuando Pepper se fue.

—No arrugues mis sábanas —dije.

—No entiendo, señor.

Volví a mirarlo.

—Recuérdame ajustar tu capacidad de percepción sarcástica.

»Sube —dije, dando unas palmadas al lado de mí.

J.A.R.V.I.S se subió a la cama y luego se acostó.

—¿Por qué les gusta hacer esto? —preguntó. ¿Era eso un protocolo de curiosidad? No lo recordaba. Había trabajado tanto en él y tenía capacidad de aprender y crear conocimiento nuevo. Lo único que había ajustado era que J.A.R.V.I.S considerara todo lo que yo decía como una verdad absoluta, así no podría desobedecerme.

—Es cómodo —dije—. ¿Están bien tus sensores en la espalda? Siente cuán suave es la cama —dije, como si mis palabras fueran a hacer sentir a un androide.

—Esto es suavidad —dijo J.A.R.V.I.S, apretando las sábanas.

—Así es —dije.

Y ambos nos quedamos callados, sin decir nada más. Quizás J.A.R.V.I.S no tuviera preguntas, ni yo nada que decirle.

Además, estaba la situación de esa cita con Pepper, y no necesitaba hablar de ello por ahora.


¡Hola!

Les traigo este fic nuevo que comencé a hacer. Espero que les guste. El fic está inspirado en una publicación de Tumblr. Probablemente encuentren el link a través de mi perfil o de mi Twitter, ya que no puedo colocar un link directamente aquí. Quizás también tenga giños a I.A. (2001) de Steven Spielberg.

La verdad es que amo el RDJude pero probablemente encuentren algo de Stony aquí.

Creo que actualizaré cada semana. Probablemente sean pocos capítulos.

Saludos!

Twitter: Gyllenhaal1