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Casi humano

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Heridas


I

Una a una las piezas se ensamblan. Producen un eco metálico que se desperdiga en toda la extensión de la fábrica. Un tornillo se cae y todo se detiene. Se escuchan unos pasos en medio de la oscuridad. Una mano humana levanta el tornillo. La pieza brilla un poco contra el reflejo de un hilo de luz. Él se acerca a la mesa en donde las máquinas han detenido su funcionamiento.

Pone el tornillo en la ranura. Lo gira lentamente. Lo ensambla. Y las máquinas reanudan sus tareas: juntan piernas, brazos, dedos…

Jarvis sonríe cuando ve las miles de réplicas de Ultrón.


II

Cuando despierto descubro que estoy en una cama de hospital. Alguien ha cosido las heridas de mi pecho (esa cicatriz no me va a gustar), y ha vendado mis brazos. Estoy cubierto hasta el abdomen por la sábana de la cama. Todo está en silencio, salvo por el ocasional pitido que me permite saber que estoy vivo.

Las imágenes borbotean en mi mente como el agua hierve en una olla. El miedo y la furia se mezclan y escapan por mis oídos como en los dibujos animados.

Mi pecho duele, pero no son las heridas. ¿A mi hijo le gustarán las caricaturas? El pensamiento me conduce a Peper. ¿En dónde está? Siempre que estoy así de lastimado ella llegaba para consolarme. Ella me hacía sentir que había hecho un buen trabajo.

Ahora no sé si he hecho bien.

Recuerdo a Steve. Debe estar en otra cama. Debe estar en otro lugar del hospital, más adolorido que yo. No recuerdo quién lo lastimo. No recuerdo quién me hirió a mí…

Ah…

¿En dónde estás, amigo? Me haces falta. Jarvis, apenas te di un cuerpo y fue suficiente para que me encariñara contigo…

Me siento sobre la cama. No puedo perder el tiempo. Necesito encontrarlo. Necesito sacarlo de esa terrible armadura. Si no, Ultron podría entender quién es Jarvis y podría destruirlo… Podría acabar con mi amigo…

Hago un esfuerzo por levantarme, y entonces veo una mancha en la gasa que tengo en el abdomen. Mis heridas son mucho más profundas de lo que pensé.

Algo causa que me maree. Caigo en el suelo estrepitosamente. No desconecté el suero, y el tubo y la bolsa se vienen conmigo. La bolsa se rompe y empapa el suelo… y a mí.

Me arrastro lo que puedo.

Me doy asco.


III

—Esa cosa que encontramos en la Luna vino a la Tierra. Se metió en una especie de bodega y… No estoy seguro de qué fue lo que ocurrió… —explica Bruce a Natasha.

—Fury no estará contento.

—¿Alguna vez lo está? —responde Clint.

Los tres ríen. Están en una especie de cafetería. Agentes de SHIELD pasan por entre las mesas con bandejas de comida. Es hora del almuerzo. SHIELD también debe comer.

—Steve está muy mal herido —admite Natasha, mientras revuelve el azúcar en su té.

Bruce la mira con extrañeza.

—¿Stark? —pregunta Clint.

—Se supone que está estable…

—¿Creen que deberíamos ir a investigar? —pregunta Clint, en un tono moderado.

Bruce y Natasha intercambian miradas.

—No si no sabemos qué ocurrió exactamente. Debemos esperar a que alguno de los dos despierte —dice Natasha.

Bruce se truena los dedos en un ademán de desesperación. Tiene la mirada fija en la mesa.

—¿Qué tanto sabes, Bruce? —pregunta Natasha finalmente. Clint y ella lo miran fijamente. Escrutan en su gesto cualquier cantidad de información.

—Abstre'dah estaba buscando algo en la Tierra. Se llevó al amigo de Tony… No estoy seguro de qué pasó… Cuando llegamos Steve estaba malherido y Abstre'dah ya no estaba. Había otra cosa en su lugar… Una especie de armadura… Era platinada… Me pregunto si Abstre'dah pudo adoptar esa forma… Pero Jude, el amigo de Tony, estaba dentro de esa armadura… Tony no me dejó detenerlo… Creo que él no era él… Creo que la armadura lo controlaba. Hulk no soportó que Tony defendiera al que era su objetivo… así que perdió el control… —Natasha coloca su mano sobre la de Bruce—. No estoy seguro de qué está pasando…

Por un momento todos se quedan en silencio. Los pasos a su alrededor son trepidantes. Clint da un prolongado suspiro y se echa hacia atrás sobre el respaldo de su silla, siendo vigilado por la mirada de Natasha.

—¿Qué tan peligrosa es esa cosa? —quiere saber Clint. Desvía la mirada. Bruce entiende que Clint ya está resignado a pelear con cosas mucho más allá de su alcance.

Bruce hace un gesto de ignorancia.

—No lo sé… No pude medir sus fuerzas… Pero… Tony tenía mucho miedo de él.


IV

Ultron camina estrepitosamente por la fábrica. Examina con la mirada cada una de sus creaciones. Lucen fantásticas. Son resistentes. Soportarán peleas con las armaduras de Tony… Incluso si usara todas ellas. Claro, la información que Ultron tenía era vieja, pero sabía que tenía al menos 43. En la actualidad podía tener más de 60…

Ultron camina hacia una terraza de la fábrica. La oscuridad lo cubre todo. Los árboles susurran en un idioma antiguo en pos del viento. Ultron es incapaz de percibir el viento. Pero por entre las articulaciones de la armadura una ligera brisa se filtra y Jude tiene la sensación de frío. ¿O es miedo? ¿Qué pasará con ese cuerpo que Tony hizo con tanto ahínco y dedicación? ¿Ultron se lo arrebataría?

—¿Qué vamos a hacer? —pregunta Jude en su interior. Necesita saber cuál es el plan de Ultron. Necesita hacerle llegar un mensaje a Tony… Quizás decirle que está bien, que no debe preocuparse. Pero ante todo debe decirle cuál es el plan de Ultron para poder detenerlo. Él solo no será capaz de hacerlo. Se vería reducido a polvo. Ultron era mucho mejor que él… Y él tenía miedo. Sólo quería ver a Tony una vez más.

Ultron ríe.

—Cazaremos.

—¿Conejos? —piensa Jarvis con un toque de humor. Así disimula el miedo que lo paraliza.

Ultron ríe otra vez. Ha aprendido a hacerlo. Ya no es la cosa que era en el momento en que ambos se liberaron. Se ha convertido en algo más. Pero esto sólo vuelve la situación más escabrosa. Ahora Jarvis no tiene oportunidad de saber qué es lo que hay detrás de esos ojos que refulgen como la lava.

—No… Mutantes.

Cierra su puño en el barandal de la terraza y el acero cede ante su fuerza.


V

—Buenos días —La voz de una mujer lo llama. No está seguro de quién es. ¿Podría ser Peggy?

Ya basta Steve, se dice. Has soñado tanto tiempo. Sigues aferrado a algo que ya no existe. ¿Por qué? ¿Aquello era amor? ¿Y esto? ¿Y Tony qué es?

Abre los ojos y descubre a Natasha a su lado, sentada sobre un banco alto. Está examinando algo en su mano. Por primera vez parece una mujer cualquiera que cuida de sus uñas.

Steve se incorpora y logra sentarse. Duele un poco. Sólo un poco. Bendito suero del Super Soldado.

—¿Estamos en la base? —quiere saber.

—En una de ellas —responde Natasha, sin dignarse a verlo.

—¿Está…?

—No voy a responder más preguntas hasta que respondas las mías —Y entonces Natasha vuelve esos ojos infundidos de determinación y convencimiento—. Así que… —Estira una pierna y la pone sobre el pecho de Steve para empujarlo de vuelta a la cama; el cuerpo de Steve cede, y ahora es una mesita sobre la que Natasha reposa un pie—. Huy, esto es grave. Ya soy más fuerte que el Capitán.

Steve sonríe.

—¿Qué quieres saber? —pregunta, comprendiendo que no podrá cambiar el tema de la conversación.

—Para empezar quisiera que me dijeras qué ocurrió en aquel laboratorio abandonado.

Steve hace una mueca. Frunce el ceño porque acaba de comprender algo… Si recurren a él para responder sus preguntas es porque no hay nadie mejor para hacerlo.

—¿Dónde está Tony?

—En su casa, disfrutando de su mansión…

—Sé que no es así.

—Responde tú primero entonces —responde Natasha, desafiante.

Steve presiona los dientes.

—Esa cosa que encontramos en la luna estaba buscando algo… Lo seguí al laboratorio porque se había llevado a Jude… —Natasha levanta una ceja—. No sé si sabía exactamente adónde ir. Intenté liberarlo… pero… Una armadura se apoderó de él…

—¿De Tony?

—No lo parecía…

—Es el único que…

—¡Quizás alguien copió su trabajo! —gritó Steve, y Natasha retiró su pie como reacción.

Por un momento ambos se quedaron callados. Steve no estaba seguro de por qué había dicho eso. ¿Esperaba que Tony no tuviera la culpa? Pero el maldito de Tony Stark siempre tenía la culpa…

La sábana se corre cuando él se vuelve a levantar y revela una serie de vendajes que presionan su pecho. ¿Tan malo fue?

—Podría ser… —admite Natasha al cabo de un rato.

—Natasha, tenemos que rescatarlo…

—¿A quién?

—A Jude.

Natasha hace una mueca.

—Vamos a necesitar ayuda.

—Llama a quien puedas entonces…


VI

El lugar está lejos. Muy lejos.

El suelo de este planeta es extraño. Pareciera deshacerse al tacto, pero por algún motivo no lo hace. Se queda ahí, suspendido como una especie de esponja.

A lo lejos se divisan largas dunas azuladas. Por encima, picos como carámbanos invertidos que nacen del suelo y apuntan amenazadoramente al cielo. Fue tan complicado aterrizar.

El hombre camina varios pasos. No está cansado. A pesar de la textura como de esponja del suelo, caminar es fácil. Es una suerte de pasos grandes, casi brincos. Aquí no parecería haber lluvia. La pantalla que lleva en las manos le indica que su destino está cerca. Y lo ve.

—Te dije que estábamos cerca —dice, y hay mucha alegría en su voz. Casi alivio.

—Sé que no lo sabías, no te quieras hacer el listo conmigo —responde el mapache, indignado.

Peter continúa caminando seguido por el mapache. Ambos penetran las aparentes ruinas de un castillo. Caminan sigilosamente, arma en ristre.

—Esto está muy tranquilo… —dice Peter.

Rocket no responde.

—Peter… Este es un castillo, no unas ruinas —dice. Está examinando una pared. Se ha dado cuenta de que es imposible erigir murallas en este tipo de suelo… Y lo más que puede existir es este tipo de construcción.

No… Parece no haber lluvia aquí…

Hay alguien de pie frente a ellos que los observa. Peter salta en cuanto se da cuenta y apunta. Rocket hace lo mismo. No retrocede. No se escabulle para protegerse con el cuerpo de Peter… Él permanece en frente, férreo, valiente.

—¿Buscan a la Dama? —pregunta quien los ve. Es una cosa espumosa… Como una serpiente retorcida conformada por cientos de burbujas blancas. Sus ojos brillan en el núcleo de cada burbuja, y para hablar se rompe una de ellas…

—Algo así…

—Los está esperando.

Rocket y Peter intercambian miradas. ¿Cómo es eso posible?

El guardia avanza y Peter da la señal a Rocket para que ellos lo sigan. Rocket titubea, pero da el primer paso. Lo siguen.

Avanzan a lo largo de un pasillo apenas definido y llegan hasta una pared de dos metros de alto. La rodean. Entonces Peter y Rocket tienen la visión de una cosa tan extraña y bizarra que reposa sobre un trono grande de cristal.

—Mi nombre es Abstre'dah —dice—. ¿Qué desean de mí?


By Wu