HOOOOLAAA A TODOS Espero que no me hayan extrañado mucho por mi muy larga ausencia. Los tiempos han cambiado y la pandemia nos frenó a todos de maneras que no pudimos prevenir, pero me reporto con un nuevo capítulo y la promesa solemne (que no he roto) de nuca dejar de subir capítulos hasta el final de mis días. Espero que disfruten este capítulo tanto como yo de escribirlo, sin duda es el segundo más largo que he escrito y espero sea de su agrado. Nos leemos luego!

Capitulo 8: Ying y yang… parte 2.

Al día siguiente la escuela El Palacio de Jade estaba en completo movimiento y gritos de indicaciones por parte de los responsables de sus respectivas áreas. Los que más se encontraban ajetreados era el comité de disciplina y la presidente escolar. Capitanes y maestros iban y venían a cada minuto de la oficina de la presidenta. Tigresa atendía de todas las peticiones y daba soluciones a otras, sólo Víbora se encontraba solventando un poco la carga de la chica de cabello anaranjado, los chicos se encontraban haciendo trabajo de campo ayudando y supervisando personalmente a los estudiantes en cualquier cosa que surgiera. Cuando salió el último alumno y tuvieron por primera vez vacío el cuarto Víbora soltó el aire caliente de sus pulmones y se dejó caer en el mullido y suave sillón con la mente sobrecalentada como máquina de vapor.

― Por todo lo sagrado, estoy agotada ― dijo la adolescente de cabello verde estirando perezosamente sus extremidades como un gato adormilado― ¿Cómo es que sigues tan bien? ―

Tigresa se encontraba revisando todavía unos documentos en su escritorio, firmándolos y sellándolos.

― Disciplina, concentración y perseverancia ― enunció como un mantra la joven presidenta mientras leía dos documentos al mismo tiempo.

― Te harás vieja a este paso ― dijo Víbora de manera teatral― Ciento que perdí cinco años de juventud ― dramatizó la joven.

Tigresa negó con la cabeza divertida por el melodrama de su amiga. Siguió revisando el papeleo restante, unos cuantos más y ya terminaría con todos y si no surge nada más.

― Muero por salir a estirar las piernas ― dijo Víbora a su amiga― Me encanta ver cómo la gente crea con sus propias manos cosas tan… ¡Deslumbrantes! El ingenio que podemos mostrar es increíble ―

― Yo sólo quiero salir a supervisar que todo vaya bien ― aclaró Tigresa guardando el papeleo en carpetas y en sus respectivos sitios de archivos― Pregúntale al resto cómo están las cosas ―

― Dicen que todo va sobre ruedas ― dijo revisando su celular, Tigresa debía admitir que la velocidad de su amiga al sacar su teléfono y mandar mensajes era impresionante― Mantis y Mono terminaron y ahora están juntos en las pistas de obstáculos, al parecer se metió un perro callejero a la escuela y ya lo sacaron. Grulla se encuentra… mierda… ― masculló la joven con el ceño fruncido.

― ¿Qué? ― preguntó con cierto tono de alarme por las palabras de su mejor amiga.

― Está en el club de Mei Ling… ― dijo Víbora en refunfuños. Tigresa se relajó un poco al saber que no se trataba de algo tan malo.

― ¿Noticias de Po? ― dijo Tigresa.

― Dice que está todo en orden ― algo en la mirada de Víbora llamó la atención de Tigresa― Lleva todo el día diciendo los mismo… ― dijo con sospecha la adolescente.

― ¿Crees que está mintiendo? ― Po era muchas cosas, pero no un mentiroso.

― Creo que ambas sabemos que es más probable que no haya hecho nada de lo que se le encargó ― argumentó la joven con juicio previo a los antecedentes de Po y sus responsabilidades pasadas.

― … Vamos a ver qué está haciendo ― dijo Tigresa poniéndose abruptamente de pie.

― ¿No quieres que le pregunte dónde está? ―

― No, seguro que se inventará o se preparará con alguna excusa ― dijo Tigresa― Quiero descubrirlo con las manos en la masa ― dijo seriamente mientras salía de la oficina seguida de Tigresa.

Caminaron por las instalaciones lo más discretamente posible. Aunque a veces algunos clubes se les acercaban a solicitarles que participaran con ellos, las dos amigas se negaron, una porque ya tenía responsabilidades y la otra porque quedó fuera de cualquier evento. Pararon bien sus orejas a cualquier dato que las llevara a Po. Víbora se encargó de informar a los otros de manera individual de la situación y ellos mismos comenzaron su propia búsqueda.

Su celular vibró y discretamente contestó.

― ¿Mono? ―

― Encontré a Po… pero será mejor que Tigresa no lo encuentre ― dijo Mono de manera temerosa.

― ¿Qué sucede? ― preguntó preocupada la chica de cabello verde.

― Correrán ríos de sangre, eso te lo garantizo ― dijo Mono convencido del futuro holocausto que se avecinaba si Tigresa se encontraba con Po― No dejes que Tigresa se acerque al club de porristas ―

― Ok, yo me encargo ― aseguró Víbora― Tú encárgate de… de que Po deje de hacer lo que sea que esté haciendo con las porristas ― dijo con cierto tono agrío lo último.

― …Víbora… ¿Por qué escucho otra respiración? ― preguntó con miedo el joven de cabello castaño.

Víbora ni siquiera alcanzó a voltearse cuando su celular fue arrebato de sus manos en un parpadeo, Tigresa ahora lo sostenía y lentamente se lo llevó a la oreja, su mirada ámbar brillaba con el aspecto de un tigre paralizando a su pequeña amiga en su sitio.

― ¿Dónde? ― fue lo único que dijo Tigresa a Mono.

― Con las porristas ― dijo Mono sin chistear― Los otros están conmigo.

― ¡Joder, Mono! Te ha tenido que torturar para que hablaras ¿Verdad? ― se oyó la voz de Mantis al otro lado de la línea

― Luego hablaremos del concepto de "amigos" ― dijo mirando también a Víbora― Dile a los otros que están contigo que lo mismo va para ellos― ella colgó la llamada y le entregó el teléfono a su amiga― Vamos ― indicó la líder de los Cinco caminando rumbo al club de porristas, no estaba lejos, llegaría en cuestión de minutos. Su fiel amiga la siguió… con cierto margen de distancia por si la necesidad de correr se hacía presente.

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Tigresa llegó a su destino, encontró a los tres varones del grupo en la entrada, ninguno parecía querer entrar, pero al ver la aproximación de su líder se escondieron vanamente uno detrás del otro. Al final usaron a Mono de escudo.

― ¡Hijos de puta, suélteme! ― se quejó en medio de retorcidas y forcejeos.

― ¿Sigue adentro? ― preguntó a secas la temperamental líder.

― Sí… ― dijo Mono con miedo ante el tono frío de su amiga.

Tigresa entro sin decir ni una sola palabra a los otros, pero la amenaza estaba en el aire, una promesa de dolor futura.

― Tengo miedo… ― dijo Mono adivinando el futuro probable que les esperaba.

Tigresa no tardó en localizar a Po, éste se hallaba en medio de un mar de porristas que lo miraban con ojos soñadores. Po cargaba a dos de ellas al mismo tiempo en cada brazo. Las féminas se encontraban sentadas en los fuertes brazos del albino riendo de forma femenina mientras él las hacía girar y las hacía rebotar en sus sitios. Luego las levantó más con relativa facilidad y ambas quedaron de pie con perfecto equilibrio con sus pies en los hombros y brazos de Po mientras se tomaban de las manos entre risas.

― Que buena vista ― dijo Po en tono coqueto mirando hacia arriba. Aquella acción descarada pareció haber sido del agrado de las porristas porque empezaron a soltar pequeñas risas, mientras que las chicas que cargaba se sonrojaron entre risitas y cerraron las piernas, esto ocasionó que las jóvenes perdieran el equilibrio y cayeran, pero Po las atrapó con suavidad y las dejó al nivel del suelo― ¿Quién sigue? ― más que pregunta era una proposición que todas aceptaron a modo de gritillos agudos y empujones.

― Veo que estás ocupado ― dijo Tigresa con un tono de voz que pareció bajar la temperatura del ambiente. Todas las presentes reconocieron aquella cabellera anaranjada y se apartaron de golpe del albino, el cual se vio decepcionado de verse despejado del contacto físico de las animadoras.

― Las ayudaba con su rutina ― dijo Po como quien no quería la cosa.

― No eres animador ― le refutó Tigresa.

― ¿Eres policía? ― dijo Po con fastidio, para luego sonreír de forma traviesa― ¿O acaso estás celosa? Si quieres puedes ser la siguiente… ― ofreció el albino caminando hasta quedar frente de Tigresa con una sonrisa de perlas blancas. Una sonrisa muy sínica que puso los sentidos de Tigresa en punta.

― ¿Qué?... ― soltó Tigresa con lentitud, tratando de procesar los sentimientos detrás de las palabras de Po y aunque su ira creciente le gritaba que lo golpeara algo dentro de ella le decía que eso sería mala idea.

― Vamos, sabes que lo quieres ― dijo petulantemente el albino.

― ¡Po, ya basta! ― dijo Víbora metiéndose entre los dos estudiantes con un claro deje de molestia pintando su rostro.

― Y ahora la niñera… ― murmuró con fastidio el chico de ojos color esmeralda. No lo suficientemente bajo pues fue perfectamente audible para los Cinco Furiosos.

― ¡Po! ― le reclamó Víbora completamente indignada por el comentario de Po.

― Ya, ya, lo siento ― esa fue la disculpa más falsa que los Cinco hayan escuchado. No se decidían que era lo peor; la mentira en sí o quien la decía. Definitivamente algo malo pasaba con el albino. Antes de que alguno de los presentes dijera palabra alguna Po intervino― ¿No tenemos que seguir trabajando? Ya saben ¿Los eventos? ― Po alzó ambos brazos como si fuera un presentador de circo.

No muy satisfechos, pero coincidiendo con Po, empezaron a dirigirse a la salida, sin embargo, Po no parecía querer seguirlos. Tigresa, haciendo gala de una paciencia digna de una monja, lo jaló por la muñeca para sacarlo casi arrastras del gimnasio de porristas, pero pudo sentir como éste se tensaba más no se resistía.

Al salir del gimnasio empezó el show…

― ¿Se puede saber qué carajo te pasa? ― preguntó Víbora siendo la primera en encarar la actitud de Po.

― Y creía que empezaríamos a trabajar ― bufó con molestia el joven albino.

― Oh, y lo harás, pero nos debes una explicación ― exigió la más pequeña del grupo.

Los ojos de Po se ausentaron de brillo y remplazado por un semblante indescifrable, Víbora se entumeció unos instantes ante la mirada de Po.

― Víbora, detente ― dijo Tigresa interviniendo entre sus dos amigos, ella sentía que algo no marchaba bien con Po y temía que… esperen… ¿Ella se preocupaba? ¿De Po?...

― Creo que será mejor dividir el trabajo― propuso Mano intentando relajar el ambiente.

― Que buena idea Mono― dijo Mantis posando su brazo en el hombro de Po, el cual no parecía resentir el repentino peso extra que le dio el peli platino― ¡Los hombres conmigo! ― proclamó el chico al mismo tiempo que con su otro brazo alcanzaba a Grulla y a Mono acercándolos a él.

― Pero si solo queda revisar que el club de teatro y baile tengan listo el tema de la entrada del festival― argumentó Grulla tratando de zafarse del agarre férreo de su amigo.

En efecto, era tradición que ambos clubes se coordinaran para dar el evento de entrada a las competencias y muchas otras veces de clausurarlo, claro, eso último dependía si la escuela ganaba El Espejo. Normalmente eran bailes folclóricos tradicionales de la escuela o una pequeña obra dedicada a una lucha histórica o una leyenda local. Todo con el fin de calentar los ánimos de los competidores a darlo todo en los eventos. Faltaba un día, mañana sería el gran evento que duraría hasta el anochecer, gracias a las instalaciones internas y el enorme espacio de la escuela, se podían dar el lujo de hacer decenas de eventos al mismo tiempo para que los estudiantes y los respectivos invitados se paseen a sus anchas a mirar el evento que más les gustara.

No obstante, la seguridad era lo más importante para la escuela así que contaba con cierto apoyo policiaco del departamento de justicia de la ciudad. Los uniformados, aunque no eran muchos, estaban distribuidos en parejas de dos en las secciones más concurridas de la escuela; las entradas, los dormitorios y las salidas de emergencia. Todo para indicar que no se toleraría ninguna imprudencia. Aunque era más que claro que no eran ni de sobra suficientes para resguardar la escuela en su totalidad, ahí entraban los maestros de la escuela y Los Cinco Furiosos y Po, ellos estarían atentos ante cualquier incidencia que pudiera ocurrir, pero sería el grupo de seis alumnos élites de la escuela los que estarían atentos al visitante indeseado por si volvía a intentar hurtar el invaluable premio.

Shifu, como medida extra preventiva, le confío la ubicación del objeto sólo a Tigresa, para que esta decidiera cómo proceder ante el asunto con la mayor diligencia posible. Ésta aceptó la gran responsabilidad con la promesa de no fallarle a su padre y además que ganaría en las competencias.

Era la primera vez en mucho tiempo que me ponía ansiosa, los días de competencia siempre fueron mis favoritos y recuerdo cada una de ellos con orgullo y regocijo. Porque el superar obstáculos, alcanzar metas y lograr triunfos eran la visión del mundo poniendo sus pruebas para que los jóvenes alcancen sus sueños, que aspiren a él, pues todo obstáculo es una trascendencia al éxito que te espera en a la vida… pero ¿Qué sucede cuando un fallo dura toda la vida? ¿Vives con él? ¿Lo aceptas y lo olvidas para seguir adelante?... entonces nunca han cometido un verdadero error… solo pequeños tropiezos…

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Era el día por el cual todos los integrantes de la escuela El Palacio de Jade se habían preparado, los estudiantes y maestros se encontraban entusiasmados y expectantes a niveles exorbitantes y ni siquiera habían iniciado el evento de apertura; la Danza de las Cuatro Estaciones por parte de Song y el resto del club de danza. Un baile que pronosticaba el cambio de estaciones y como la vida es un círculo infinito de vueltas, haciendo claro énfasis en que el codiciado premio sería de nuevo en los vitrales de la escuela actualmente campeona.

― ¡Cinco minutos! ― Gritó la profesora de danza a sus estudiantes― ¿El de las luces dónde está? ― preguntó angustiada la profesora, pero la respuesta le llegó al instante.

― Comió un sándwich en mal estado y no ha salido del baño ― dijo una voz suave y claramente femenina detrás de la maestra, esta se gira inmediatamente y se sorprende al encontrar a su antigua y muy querida estrella de baile, Víbora, dándole una cálida sonrisa― No se preocupe, ya puse a alguien a cubrirlo― dijo señalando a un joven robusto con peinado mohicano moviendo una cables y botones.

― ¡Víbora, que gusto me da verte! ― dijo la profesora con entusiasmo.

Víbora en un inició se había preocupado de saludar a su antigua instructora de baile, pues ella dejó abruptamente el club con una nota sin siquiera despedirse y una parte de ella temía que la docente le guardara rencor por el abandono, más aún era el hecho de que desde que dejó el club no volvió a hablar con ninguna de las miembros incluyendo a su mentora. Sin embargo, sus miedos se disiparon al ver la cálida sonrisa que la ex bailarina le dedica.

― El gusto es mío, maestra ― hizo un saludo reverencial con la cabeza, respetando el estatus de su profesora como profesional.

― Por favor, niña, nos conocemos lo suficiente como para saludarnos con más naturalidad― dijo la mujer mayor con tranquilidad mientras le daba un efusivo abrazo a su ex estudiante.

Cuando las dos se separaron se sonrieron mutuamente.

― Te ves increíble ― dijo la mujer mayor observando de pies a cabeza a Víbora― Se nota que el kung fu ayuda a que no pierdas el porte y la elegancia― alabó la maestra a la joven de cabello verde.

― Gracias, he entrenado duro― admitió apenada la joven estudiante.

― Sólo espero que no te crezcan los músculos demasiado, serías una pequeña mole de músculos― dijo la maestra en tono burlón, pero juguetón, a su antigua pupila.

― Lo que desearía que me crecieran son las piernas― admitió la joven captando el humor de su maestra― Espero que las demás chicas estén bien… ―

―… Lo están― dijo la maestra Gow (así se llama la cabra ex maestra de kung fu panda la serie, de la cual me inspiré para hacerla mi personaje más joven)― Sí, no se tomaron muy bien tu partida repentina…― dijo con sinceridad la profesora de danza, Víbora bajó la mirada apenada― Pero descuida, alguien la ayudó a ver que el camino que escogiste fue el que el destino te tenía reservado― dijo con más entusiasmo la profesora.

―… ¿Usted?... ―

― No, fue… ―

―Yo… ― ahora Víbora sentía una bilis subiendo por su garganta al identificar la voz a su espalda.

― Song…― pronunció su nombre con veneno impregnado en cada letra.

― Wow, alguien no tuvo su siesta del medio día― dijo santurronamente la aludida de cabello plateado.

― Espero que te rompas una pierna*― dijo Víbora haciendo uso del clásico dicho popular en teatro.

― Gracias, igualmente― dijo con una sonrisa ladina extremadamente falsa.

El reto de miradas venenosas se hubiese extendido más sino fuera por el sonido característico de dos aplausos, al mirar el origen del sonido descubrieron a la maestra con sus palmas juntas acompañadas de una sonrisa.

― Me gusta ese espíritu― exclamó la maestra― Song, querida, las demás están listas ¿Verdad? ― preguntó la profesora.

― Justamente venía a decirle que Yu Han arruinó por completo su peinado― le respondió Song.

― Esa niña... ¡Le dije mil veces que no se lo tocara! ― gritó con dramatismo exagerado mientras emprendía una rápida caminata a los vestidores, dejando solas a las dos estudiantes bailarinas n un silencio asfixiante. Víbora estaba a punto de irse sin decir nada cuando Song habló.

― ¿Has notado algo raro a Po? ― Víbora no esperaba aquella pregunta, pero tampoco estaba de humor para responder a las preguntas de la detestable chica de cabello plateado que no dejaba de menospreciar a su grupo y rival de amor de su mejor amiga.

― Tengo mejores cosas que hacer que perder mi tiempo contigo ― respondió ácidamente la estudiante de baja estatura dando una reverencial vuelta, apenas dio dos pasos cuando ella se detuvo por un sorpresivo agarre en su muñeca. No tuvo que pensarlo demasiado para saber quién la detuvo― Si no me sueltas te romperé la muñeca ― Víbora era más que perfectamente capaz de cumplir su amenaza, tal vez su estatura engañaba a la mayoría, pero antes de entregarse al kung fu una de las especialidades de la peli verde era la fractura de articulaciones y ligamentos, cosa que deseaba poner en práctica con la susodicha que le agarraba de la muñeca.

― No estoy jugando, Víbora, algo le pasa a Po y me preocupa… ― al ver la mirada desesperada de Song, Víbora supo que algo de verdad no andaba bien. La pequeña ex bailarina meditó unos instantes la pregunta de la más alta. Los recuerdos de la mañana y del día de ayer llegaron a su mente.

― Él… si ha estado actuando extraño… ― admitió la pei verde.

― ¿Cómo si fuera alguien más?... ―

― Sí, él… ― hubo un "click" en la mente de la estudiante practicante del estilo de la serpiente― ¿Qué tanto sabes al respeto? ― cuestiono la más baja de las dos estudiantes.

― Eso no te incumbe ¡Responde! ― dijo de manera demándate la peli platino.

De un movimiento de muñeca las tornas cambiaron, ahora Víbora sostenía a Song por su muñeca mientras la doblaba hacia atrás de manera notablemente dolorosa. La mueca de dolor de la peli plateado generaba cierto placer en Víbora, sin embargo, no sería tan desalmada como para causarle verdaderos daños a la estudiante.

― Me incumbe porque es mi amigo― respondió la peli verde ― Nuestro amigo― agregó mientras miraba a Song retorcerse en un vano intento de liberar su muñeca.

― Ni siquiera lo conocen de verdad ¡¿Cómo pretenden ayudarlo si ni siquiera saben de su pasado?! ― le reclamó con recelo la chica de ojos azules― ¿Cómo puede tener tanta fuerza esta enana? ― pensó ella al darse cuenta que era imposible escaparse del agarre de alguien más pequeña que ella.

― … El ayer es historia… ―

― Si, si, conozco el proverbio de la escuela― interrumpió secamente la joven de cabello plateado.

― Pero no lo comprendes…― aquello dejó estática a Song― Significa que no somos lo que fuimos, sino lo que somos ahora― Víbora libera a Song que de inmediato llevó su otra mano a la muñeca acalambrada para sobarla en un intento de mitigar el dolor― Significa perdonar… y es por eso que Po es tan grandioso y no habría nada que yo, o quien lo conozca de verdad, no haría por él…― al culminar su discurso, Víbora empieza a alejarse de Song. Necesitaba hablar con Tigresa.

― Tal vez los perdonó… pero ¿quién dijo que él lo olvidó? ― Víbora detuvo su andar un instante, pero lo continuó de inmediato, pensó que Song sólo buscaba lastimarla con sus palabras y no se lo permitiría.

Debía encontrar a Tigresa y decirle lo que rondaba por su mente.

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Mono, Mantis, Grulla y Po caminaban por los largos pasillos de la escuela, ha ese punto ya todo estaba listo, sólo los alumnos se preparaban para asistir al evento de inauguración corrían de un lado a otro buscando materiales o profesores para temas de sus clubes. Cada estudiante saludaba con respeto y alegría a los singulares y famosos estudiantes, la mayoría del género femenino, pero sin duda alguna era Po el que robaba más atención que los otros juntos. Cada que pasaba un grupo de féminas parecía que estaban a punto de desmayarse, pues Po lanzaba un cumplido a modo de coqueteó digno de película, dejando un camino de suspiros a su paso. Eso empezó a molestar a los otros tres varones del grupo, sobre todo a Mantis.

― Oye, te faltó una por allá― dijo con más celos que sarcasmo.

― Podrías tener más chicas sino fueras tan excéntrico ― contestó el albino para sorpresa de todos― Jajajaja, es broma, eres todo un galán, tanto que intimidas― dijo Po con una sonrisa perlada.

― ¿En serio? ― dijo el peli platino con el pecho hinchado de orgullo.

― Claro, nunca te mentiría ― Mantis se encontraba demasiado absorto en los halagos que le daba el albino, pero los otros dos miembros varoniles no pudieron evitar notar que su amigo de ojos esmeralda estaba tenso como tendedero.

― Por cierto, chicos, el… ― Po miró a sus alrededores para ver si había alguien cerca― El Espejo ¿Está a salvo? ― dijo en tono bajo el albino.

― Sí… ¿Por qué lo preguntas? ― dijo Mono en tono suspicaz.

― Bueno… no quise alarmar a nadie antes, pero algunos estudiantes de otra escuela llegaron antes que el resto de las escuelas―

― Pues… es normal, siempre hay estudiantes que vienen con mayor anterioridad que el resto para ver los campos o… ― la explicación de Grulla fue interrumpida por Po.

― ¿Alumnos de la escuela El Palacio de Granate?... ― todos los presentes guardaron silencio ante el nombre de la escuela con mayor rivalidad con la suya, casi sus némesis.

― ¿Seguro que eran "Rojos" a los que viste? ― preguntó Mono sorprendido de escuchar la revelación de Po.

Rojos, era un antiguo apodo de los estudiantes de la escuela El Palacio de Jade que tenían reservado a su más acérrimo rival, este se debía al intenso color rojo que caracterizaba su uniforme, así mismo los Rojos les decían Verdes a los miembros del Palacio de Jade.

― "Deberitas, deberitas…" ― dijo con entusiasmo el albino.

― ¿Qué hacían tan temprano en la escuela? ― se dijo así mismo en voz alta el chico de cabello castaño.

― A lo mejor vinieron a observar a la competencia ― propuso Grulla con el mismo semblante pensativo que su amigo.

― Sí, ve solo a la escuela que más te detesta, verás que bien se siente ― dijo Mantis con sarcasmo― Vinieron por "algo" y lo sabes… ―

― No insinuaras lo que creo que insinúas ¿Verdad? ― cuestionó Grulla incómodamente.

― Se metieron a intentar robar El Espejo, nuestros más antiguos y patanes rivales llegan temprano a nuestra escuela cuando hay el mayor movimiento de personal escolar y sin contar que tienen antecedentes por un anterior fallido robo. Llámame loco, pero no creo en las casualidades ― al terminar su discurso, Mantis cruzó sus brazos esperando que sus amigos refutaran su hipótesis.

― Lo que dices… sorprendentemente tiene sentido ― concedió el alto chico de cabello negro analizando todos los puntos.

― ¿En serio crees esa descabellada idea? ― preguntó Mono sorprendido de que Grulla aceptara algo que dijera Mantis.

― ¿Tienes una mejor? ― contraatacó Mantis, sólo recibiendo silencio por parte de Mono― Eso creía, yo digo que le digamos a Tigresa y mantengamos todos juntos bien observados a nuestros "queridos" invitados ― el estudiante de ojos platino puso comillas en dicha palabra. No dieron ni cinco pasos cuando Mono le lanzó una pregunta.

― Por cierto, Po, ¿En qué momento los viste entrar? ― todos los presentes se detuvieron para encarar al albino que también se detuvo― Pensé que estabas supervisando las canchas de carreras… ― los otros dos estudiantes pasaron de mirar a Mono a Po, éste guardó silencio unos segundos cuando se llevó su mano derecha a su cabeza.

― Es que no había mucho que pudiera hacer ahí y caminé sin rumbo hasta la entrada y… cuando los vi no sabía quiénes era al principio y fui a saludarlos… jeje… ― Po se rascó la cabeza de forma nerviosa por tener que contar tan bochornosa historia.

Los tres miembros de los Cinco Furiosos se palmearon con fuerza sus propias frentes, sólo Po saludaría tan amistosamente a sus peores rivales.

― Po, te lo juro, un día te robaran en la calle… ― dijo Mantis con cierta desesperación en su voz por la gran inocencia de su amigo, pero sin llegar a ser grosero.

― Lo siento… ― dijo Po apenado sonriéndoles a sus tres amigos.

Los cuatro jóvenes estudiantes recobraron la marcha por los extensos pasillos de la escuela, buscando evitar el contacto con nadie para no alarmar a nadie con su semblante de preocupación, debían evitar llamar la atención y no levantar sospechas en la inauguración. Grulla, tan precavido como siempre, le mando un mensaje a Víbora, indicándole su ubicación y el posible lugar donde podrían verse y que trajera a Tigresa.

No sabía el por qué, pero presentía que algo malo pasaría…

No muy lejos de ahí, estaba el director Shifu justo con los otros directores de las escuelas invitadas. Como era costumbre, los directivos se reunían en privado para discutir los últimos detalles del cronograma de eventos del día.

― Sigues tan bajito como siempre, Shifu ― dijo una voz femenina mientras comparaba la notable diferencia de alturas entre ella y él.

Y daba la casualidad que todos eran conocidos y ex compañeros y amigos de la infancia de todos (guiño, son tanto los maestros de otras escuelas del universo de kung fu panda y los antiguos cinco furiosos). Los dirigentes de las escuelas caminaban por los pasillos en una charla que podría considerarse…

― Veo que sigues siendo tan inmadura como siempre, directora Bao (la leopardo) ― dijo el director del Palacio de Jade tratando de tragarse el creciente enojo que nacía de sus tripas.

Una patada en el hígado…

― Sí, mírate, hasta parece que te encogiste ― dijo otro de los directivos. Lo curioso era que era incluso más pequeño que el aludido.

― … Mido lo mismo de siempre, Gongji (gallo) ― respondió Shifu con una vena palpitante en su cuello.

― "Miren, mini Shifu apareció" ― dijo otro director siendo el más destacado, pues le faltaba unos centímetros para tocar el techo con su cabeza, éste señalaba la vena sobresaliente del pequeño director.

Ante la mención del apodo a la vena palpitante los demás directores empezaron a reír. Cosa que no harían estando rodeados de alumnos. Shifu maldecía al universo por cruzar su vida de forma permanente con sus ex colegas de escuela haciendo que todos se dedicaran a la docencia.

― Siempre tan ruidoso, director Xiang (elefante) ― dijo una voz a su espalda.

Los directivos reconocieron al instante al dueño de aquella fría e inexpresiva voz, una mujer de casi la misma edad que ellos, de cabello rojo salpicado de hilos planeados, pero lo que llamaba la atención eran esos labios gruesos y ojos enormes. Ojos que juzgaban con desdén, haciéndote ver que esa persona se sentía superior a todos los demás seres pensantes.

― Es un gusto volver a verla sana y salva, directora Mugan ― saludó cordialmente Shifu, siendo el primero y el único que saludo a la recién llegada.

― Al menos uno tiene idea de los modales ― respondió secamente la directora de la escuela rival de la de Shifu.

― ¿Soy yo o se dio una estiradita? ― dijo Gongji a enorme directivo.

― Escuché eso… ― dijo en el mismo tono neutro volteando a ver al director más pequeño presente.

― Mierda… ― masculló en voz baja el infraganti.

― Espero que tu escuela no vuelva a mostrar el lamentable espectáculo del año pasado ― las palabras de Mugan eran dagas afiladas que se clavaban en la cabeza de Gongji, el cual recibió callado con la vista dirigida al piso.

― No fue tan malo… ― susurró director.

― Si tu escuela acepta que el último lugar con "cero" puntos no es malo entonces está claro el alto índice de aceptación que tiene tu escuela ―

Justo en el orgullo, pensaron todos, la pelirroja era despiadada y lo peor era que no le podían reprochar nada, pues el prestigio y el nivel académico lo eran todo.

― Toma las palabras de la directora Mugan como un consejo ― dijo Shifu dando un paso al frente posicionándose al lado de Mugan, Gongji pensó que aprovecharía la ocasión para humillarlo por burlarse de él― Viniendo del segundo lugar es un honor… ―

El mundo académico conocía de primera mano que la directora Mugan era estricta e implacable a la hora de buscar sus objetivos, pero también sabían de muchas cosas que disgustaban a la dirigente de la escuela El Palacio de Granate y entre ellas era el segundo lugar, que para ella era interpretado como el último.

Mugan mira de reojo a Shifu, su semblante era estoico como estatua, pero se podía sentir la tensión emanando de ella.

― Ganar por suerte no es símbolo de la grandeza ― refutó la maestra.

― La suerte es lo que sucede cuando la preparación se encuentra con la oportunidad ― respondió Shifu― Me gusta pensar que eso les enseño a los estudiantes, que la suerte sólo favorece a la mente preparada ― Mugan parecía echar lava por la nariz.

― …Espero que estés preparado entonces, porque será la última vez que El Espejo este entre las paredes del Palacio de Jade ― más que una promesa, parecía una amenaza siniestra. Los ojos de Mugan parecían dos témpanos de hielo ártico, profundos y llenos de oscuridad.

― Entonces esperare sentado… ― dijo sin vacilación alguna el director de la escuela campeona.

Los demás maestros tuvieron que usar todo su autocontrol para no romper en risas el tenso ambiente. La mujer de cabello rojizo se alejó cambiando lo más deprisa que le permitían sus piernas, siendo poco ya que era de baja estatura.

― Shifu… ― lo llamó el director más alto del lugar. Shifu lo voltea a ver de reojo, atento a cualquier cosa― ¿Quién eres realmente? ― dijo con cierto tono divertido.

Shifu no podía esperar otra cosa que comentarios burlescos, por lo que se preparó para lo siguiente.

― ¿Desde cuándo te crecieron los dumplings? ― preguntó Gongji.

― Dirás ¿Cuándo le creció el sentido del humor? ― dijo esta vez Bao ganándose unas risas de los presentes que a su vez irritaron a Shifu― Pero he de admitir que tiene cierto atractivo el modo burlón-Shifu ― dijo coquetamente la directora mientras lo miraba.

Shifu reconocía que, aun con su avanzada edad, Bao era indudablemente atractiva, no tanto como alguna vez fue, pero sin duda aún conservaba ese encanto en la mirada y su cuidada figura, otro pudo caer abochornado por el flirteo de Bao…

― Colegas… ― dijo a secas el pequeño director, Bao dejo de sonreír.

― Mmm… el divertido ya se fue ― bufó la directora con desgano.

― La ceremonia empezara en cualquier momento, mis estudiantes y maestros les prepararon una gran bienvenida y odiaría que se la perdieran― Shifu comenzó la caminata con dirección al auditorio seguido silenciosamente por los demás directivos.

― Casi lo pescas esta vez ― dijo Gongji en tono burlón y bajo hacia Bao.

― ¡Cállate! ― le contestó molesta la susodicha.

― No te enojes con el mensajero ― dijo fingiendo inocencia el pequeño director.

― No es nada serio y lo sabes ― Bao miro la espalda de Shifu y su mente la llevó a esos días cuando los cinco eran jóvenes caminando por los mismos pasillos de ahora… aunque claro… ella faltaba.

― Ella… ―

― Bao… ― la llamó Xiang a modo de advertencia― Sabes que no hablamos de eso… ―

― Lo sé, lo sé… pero… ―

― ¿Pero?... ―

― ¿Cuánto más debemos aceptar eso? ― dijo Bao con cierta angustia en la tilde de su voz.

― El maestro Oogway fue claro… estemos o no de acuerdo respetaré sus deseos y espero que tú hagas lo mismo― declaró el enorme director dejando claro que no aceptaría hablar más del tema.

Sin decir nada más los directores siguieron el camino de Shifu al auditorio, si bien no lo sacar a relucir, deseaban que todo comenzara, después de todo, ellos también deseaban ganar el espejo.

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Tigresa estaba de pie al lado del cuarto de control de máquinas del auditorio, desde ahí se controlaba la música y las luces del teatro y demás aparatos electrónicos, recargada en la pared con los brazos cruzados esperaba y esperaba, sólo quería que su amiga al menos hubiera conseguido lo que le pidió. No tuvo que esperar mucho más, pues por las escaleras subió Víbora, pero no estaba sola, Mono, Mantis, Po y Grulla la seguían de cerca.

― ¿Lo conseguiste? ― preguntó Tigresa.

― Hola, ¿Cómo estás? ¿Yo? Bien ¿Y tú? ― dijo con sarcasmo humorístico la joven de cabello verde.

― Víbora… ― advirtió Tigresa.

― Sí, sí. Lo tengo ― dijo al mismo tiempo que sacaba su teléfono y se lo daba a su incuestionable líder.

Tigresa mira el contenido del celular al mismo tiempo que entraba dentro del cuarto de control seguida por su leal grupo de amigos. El resto veía como su líder se concentraba en el contenido de su celular, parecía estarlo estudiando.

― ¿Es un nuevo meme o algo? ― preguntó Mono a Víbora, pero Tigresa respondió por ella.

― Le pedí a Víbora que investigara a los cabecillas de las escuela ― dijo con la misma seriedad de siempre sin despegar sus ojos de la pantalla.

― ¿Mandaste a espiar a Víbora? ― dijo Grulla entre asombrado y un poco indignado― ¿Por qué? ―

― Es muy buena averiguando cosas de los demás… ―

― Muy metiche dirás ― interrumpió Mantis ganándose así una mirada venenosa por parte de las dos chicas, este alzó las manos en señal de rendición.

― … como les iba diciendo, su personalidad ayuda abrir confianza fácilmente con cualquiera, lo cual la hace perfecta en la recolección de información, sumado a su apariencia difícilmente alguien sospecharía de ella ― dijo analíticamente la peli naranja despegando sus ojos de la pantalla.

― ¿La está alagando? ― le preguntó Mantis a su mejor amigo.

― Yo creo… ― dijo Mono no muy convencido.

― Parece que estás jugando a las guerritas ― dijo Grulla tratando de ver por qué tomarse tan enserio una competición, sí, el reconocía que dar lo mejor de uno era necesario, pero llevarlo a tla extremo no lo consideraba tan correcto.

― Por mucho tiempo el Palacio de Jade ha sido el poseedor de El Espejo, haciendo que las tenciones entre escuelas crezcan con cada año, un ejemplo son los de la escuela El Palacio de Granate ―

― Puntos Rojos… ― murmuró Mono con recelo, él, entre todos, era el que más roces tuvo con dichos estudiantes, tanto en sus juegos de futbol pasados como en las calles.

― … Pasaré por alto la grosería, no por permisiva, sino que sí se lo merecen ― aquello sorprendió a los presentes― Pero sólo esta vez ―aclaró la joven.

― Pero sigo sin entender por qué el espionaje ― dijo Grulla sin comprender aun lo que pasaba.

― Tigresa cree que los Rojos son los que quieren robarse El Espejeo ― aquella declaración asombró a los presentes, incluso Tigresa se sorprendió, pues no le había dicho nada a Víbora de sus sospechas― Sé que temías que te dijera paranoica, por eso no me lo dijiste, pero francamente pienso que son unos buenos candidatos a sospechar―

― Eres buena― alabó Tigresa a su amiga.

― Lo sé― dijo ufanamente con una sonrisa.

― Por eso los reuní aquí, para poder hablar tranquilamente y… ― Tigresa echó un vistazo desde su posición elevada para buscar a alguien entre el público― Señalarlo a él… ― dijo mientras apuntaba con su dedo a un punto específico.

Los demás estudiantes se asomaron por el cristal del cuarto de control y vieron a señalado por Tigresa, el cual no fue difícil de identificar, pues el alumno sobresalía de su propio asiento; era alto, muy alto, de enorme espalda y brazos, sin siquiera verlo de frente sabían que ese estudiante estaba muy bien entrenado, el infeliz casi ni cabía en su propia silla.

― ¡¿Qué demonios le dan de comer?! ― preguntó escandalizado Mantis― ¡¿Niños de primaria?! ―

― Y con todo y maestros… ― agregó Grulla a la broma.

― Dios, creo que le veo la sombra de la barba desde aquí― dijo Mono entrecerrando los ojos para mirarlo mejor― ¿Qué edad tiene? ¿Treinta? ―

― Está en primero, es un año menor que nosotros… ― contestó Tigresa, dejando patidifusos a sus compañeros.

― Y yo soy Robert Baratheon― contestó Mono.

― ¿Es en serio? ― preguntó Mantis sin creer que un adolescente tuviera tal físico.

― Sí y si lo que Víbora me trajo es cierto entonces está inscrito en al menos en un tercio de las competencias físicas ―

― Muy bien, la prueba del antidoping pero ya― dijo Mono sorprendido de lo que escuchaba.

― No es a la única persona que investigué― dijo Víbora al resto de sus amigos, todos los demás se viraron a encarar a su amiga de baja estatura― Mi teléfono por favor… ― dijo mecánicamente mientras recibía el dispositivo― Aquí… ― dijo mientras mostraba su teléfono a sus compañeros― Es una lista de los participantes estrella de las escuelas―

― Sus armas secretas ― dijo suspicazmente Mono con un tono siniestro claramente falso.

(La siguiente información es una entremezcla de la ficción real de la franquicia y mi leve toque personal, pues de lo contrario no quedaría con mi fic)

― Las hermanas Wu de la Escuela de la Tormenta ― dijo Víbora mostrando la foto de tres chicas casi idénticas de no ser por el color de sus ojos.

― ¿Son trillizas? ― preguntó Mantis.

― Así es, llas tres son sumamente rápidas, teniendo los tiempos más cortos en su especialidad; carrera de relevos, pero eso no es todo, cada una tiene una especialidad― Víbora hizo una pausa para seguir con su explicación― Una es campeona de salto libre y carrera con salto de valla, la otra es campeona en los quinientos metros y en nado libre, sin embargo, es la de en medio la que más me preocupa… ―

― ¿Por qué, está vuela? ― dijo cómicamente Mono, pues es las otras dos hermanas eran impresionantes a tal punto que pensó por un instante que la otra sería mejor.

― No, tiene cargos de agresión y un arresto por robo―

La declaración de Víbora dejó impresionados a todos los presentes, excepto Tigresa, que su máscara de hierro no permitía dejar salir ningún sentido de sorpresa en sus facciones.

― ¿Creía que los estudiantes problemáticos estaban prohibidos en las competencias? ― dijo Grulla pensando en el reglamento deportivo.

― Así es, pero hace apenas un mes retiraron los cargos, por eso las escuelas y los registros deportivos no sabían de ellas… ―

― Porque presiento que eso no es todo, Víbora― Tigresa miró a su amiga para indicarle que siguiera explicando lo que sabía.

― Los rumores dicen que fue la de en medio, la mayor de las tres, quien agredió al pobre sujeto, pero la policía tuvo complicaciones… ―

― ¿Qué clase de dificultades? ― interrumpió Mono.

― A eso voy… ― Víbora lo respondió con la mirada― Seré breve, no saben cuál de las tres lo hizo y antes de que me interrumpan, las tres declararon que estaban en otros lugares y tenían testigos que respaldaban sus coartadas… de ahí viene el otro rumor… las tres fingen todo el tiempo ser la otra hermana por lo cual diferenciarlas es casi imposible cuando no se les mira a los ojos y cualquiera puede usar lentes de contacto de color… ―

―… Pobres policías…. ― dijo Mantis comprendiendo lo que pasaba.

― Al no saber quien cometió el delito, y si bien tardaron su tiempo, las liberaron de todos los cargos y ahora están aquí ―

― ¿Cómo se llama la de en medio? ― dijo Po por fin uniéndose a la discusión.

― Su Wu… ¿Por qué? ― dijo Víbora algo confundida.

― No sé… es que, si ya tiene antecedentes, podría intentar "otro" crimen…. No sé… robar algo sumamente valioso en medio del día más ajetreado ¿No? ― las palabras de Po cobraban más y más sentido, esa tal Su Wu podría ser una candidata del intento de robo de El Espejo.

― ¿Qué más tienes? ―

―… Las estrellas en ascenso de la Escuela de la Montaña, los Cinco Dedos―

― ¡JA!, vaya mierda de nombre― se burló Mono por el mote tan poco original.

― ¡Mono! ― le recriminó Víbora― Esos cinco abarcan desde la rama de gimnasia hasta la de nado sincronizado y son estudiantes de otra escuela rival―

― ¡¿Pero cuántas escuelas rivales tiene esta escuela?! ― exclamó Mantis exasperado.

― Esta no es tan antigua como El Palacio De Granate, apenas tiene treinta años de apertura, pero tienen un muy buen nivel― dijo Víbora admitiendo que eran unos buenos rivales.

― Y el director de esa escuela, Junjie, es enemigo jurado del maestro Shifu― dijo Tigresa sabiendo el odio mutuo que se tenían ambos― Bien podría ser el responsable detrás del intento de hurto―

― Eso no es todo… ― los presentes miraron detenidamente a su amiga con una mirada que decía "¿aún hay más?"― Es alumno de la Escuela de la Pradera y… ―

― No me jodas, dime que no es ese payaso de Dosu… ― dijo con claro rencor Mantis.

― Sí ¿Cómo lo supiste? ― dijo Víbora sorprendida de que su amigo más… cariñoso supiera algo más que sólo cuidar su cabello.

― Ese infeliz me robo a mi chica ― dijo en tono rencoroso el peli platino.

― Ese es el Mantis que conozco―

― ¿Eh? ―

― Bueno, tendremos que vigilarlos de cerca, Víbora, nosotras que participaremos en sus respectivas áreas de las Wu, las vigilaremos en todo momento. Mantis ― este voltea a ver a su líder― Tu con Dosu…

― ¡Mierda! Ya la veía venir― dijo Mantis molestó.

― Mono te ayudará y también apoyara a Grulla para vigilar al tipo sobre desarrollado del Palacio de Granate, ya que los dos estarán en las mismas competencias que él―

― ¡Cuenta conmigo! ― dijo Mono, desenado darle su merecido a los Rojos.

― ¿Cómo sabes nuestros horarios de nosotros y las de ellos? ―

― Yo recibí el duplicado de eventos y los memoricé, con la información que Víbora nos acaba de proporcionar, deduje fácilmente el horario de todos ― dijo como quien dice que el cielo es azul.

― Olvidaba que era una genio obsesiva del control― dijo Mantis en un susurro a Mono.

― Y también tiene buen oído― dijo Tigresa fríamente.

― ¡A la mierda! ― se quejó Mantis entre irritado y asustado― ¡Eres la versión mujer de Superman! ―

― Después hablaremos de eso ― Mantis sudó un poco ante las palabras de su amiga― Ahora cada quien tiene una misión y… ―

― Todos menos yo… ― dijo Po tímidamente alzando a medias la mano.

Tigresa se avergonzó al darse cuenta que en verdad se había olvidado completamente de Po, el resto parecía pensar lo mismo pues la presencia del albino se difuminó al punto de ni si quiera verlo. Aunque claro, Po no pronunció ninguna palabra en todo momento hasta ahora.

—Tú puedes apoyar al resto de nosotros, pero sólo si te llamamos, así que ten siempre el teléfono contigo— dijo Tigresa y a su vez sorprendiendo a todos por dejar prácticamente fuera de la ecuación a Po.

—… Muy bien — dijo Po con una enorme sonrisa y marcharse del cuarto.

La habitación parecía bajar consecuentemente la temperatura.

—¿Estuvo bien dejar a Po fuera de esto? — preguntó Víbora siendo la única en atreverse a preguntar lo que los demás no se atrevían.

—…Po no está centrado últimamente, por eso creo que lo mejor es no incluirlo esta vez — dictaminó la líder del grupo.

Víbora no pareció muy satisfecha por la respuesta de su amiga, pero no quería iniciar una discusión a esas alturas del festival.

—Pero a la hora de los golpes le llamamos instantáneamente ¿Verdad? — dijo Mantis ganándose la mirada de reproche de todos— No me jodan, que esta historia trata mayormente de peleas, imposible que no haya en una este capítulo— exclamó el peli platino, pero sus compañeros no entendieron ni medio pío de su amigo.

—De ser necesario le hablaremos, pero tratemos de no hacerlo — indicó Tigresa para caminar a la salida seguida de su grupo— Buena suerte y… cuídense— dijo con cierta pena en su voz la joven de cabello anaranjado.

—Sí mamá — y Mono mató todo sentimentalismo del momento, lo cual hizo que se ganara un coscorrón por parte Grulla.

Tigresa negó con una sonrisa y siguió su camino. El evento de bienvenida no duraría para siempre y necesitaba terminar con sus últimos pendientes antes de empezar con el itinerario deportivo. Sin embargo algo le susurraba al oído que no sería un día para nada tranquilo y eso hacía que no pudiera estar tranquila, la sensación de deja vu del día de la graduación del año pasado corrió como una película vieja por su memoria, recordando específicamente como aquel loco casi los mataba a todos incluyendo a Po.

No.

No dejaría que eso volviera a ocurrir, nadie más sufriría, nadie más lloraría y nadie más se lamentaría por el pasado. Simplemente no lo permitiría. Con una nueva resolución caminó a paso firme a los vestidores, su competencia sería la primera y no quería llegar tarde, necesitaba terminar pronto para proteger El Espejo… y necesitaba hablar con Po…

.

.

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Después del increíble espectáculo que dio la escuela El Palacio de Jade iniciaron los eventos, Los Cinco Furiosos era todo un espectáculo digno de ver, cosa que enorgullecía a los maestros y alumnos del plantel que veían como ganaban o ayudaban a conseguir la victoria con derrotas aplastantes para los demás equipos rivales o consiguiendo los puntos necesarios para ganar el encuentro. Ha ese punto muchos directores y maestros invitados se tiraban de los cabellos desesperados por no quedar en último lugar, pues era ya casi seguro que la escuela anfitriona ganaría el festival, pero no todo era miel sobre ojuelas. En un giro inesperado la escuela El Palacio de Granate estaba remontando los eventos pisándole los talones al Palacio de Jade en el segundo puesto, el enorme estudiante era sin duda alguien de temer, parecía que no se cansaba y que dominaba todas las disciplinas. El maestro Shifu veía asombrado y a la vez preocupado por el joven atleta de la escuela rival, pues sabía que por más condición que tuviera el joven, demasiado esfuerzo ocasionaría eventualmente estragos en su cuerpo o algo peor. Más de una vez trató de convencer a la directora Mugan de que le diera un respiro al joven, pero ella se negaba rotundamente alegando que él tenía miedo y bjuscaba excusas para sacar a su estrella de la competición. Shifu sólo pudo orar en silencio para que nada malo le pasara al estudiante.

Mientras tanto Tigresa salía de los casilleros después de darse una ducha en los baños. Las carreras la dejaron un tanto agotada y sudada, las hermanas Wu eran oponentes duros y poco pudo hacer en la carrera de relevos cuando las otras dos eran igual de rápidas que la otra. Si bien ella le ganó a su respectiva hermana, las otras dos remontaron el evento con suma facilidad. Víbora también tuvo dificultades en enfrentarse contra ellas, pero de la misma forma perdiendo contra dos de ellas. Eso la molestaba un poco, tentada estuvo de seguir corriendo contra las tres de manera consecutiva, pero las reglas no lo permitirían.

—Eres buena — dijo una voz a su espalda.

Tigresa se giró sobre sus talones rápidamente descubriendo a una de las Wu recargada en la pared adyacente a la puerta, se recriminó así misma de no notarla.

—…¿Puedo ayudarte? — preguntó secamente la peli naranja.

—Tan seria como dijeron… — dijo con total tranquilidad la joven— Eres rápida, es una lástima que no haya tres como tú—

—¿Buscas alagarme o menospreciarme? — dijo Tigresa sabiendo ya la respuesta.

—Dios… eres más tensa de lo que me dijeron… — dijo burlonamente la chica de cabello castaño corto— Descuida, no busco problemas…—

—Pues mejor márchate— interrumpió Tigresa agresivamente, algo le molestaba de tenerla enfrente regodeándose.

—…Si me dejas continuar…— el silencio de Tigresa le indicó que siguiera, pero rápido— Wu me mandó a decirte que tengas cuidado— dijo seriamente refiriéndose a otra de sus hermanas.

—Pues dile a "Wu" que si quiere amenazarme puede venir ella misma, verá que correr rápido no será suficiente— encaró la joven de ojos carmín a la joven de extraños ojos vi color.

—…Dijo que dirías eso…— aquello confundió a Tigresa— Dice que tu enemigo está demasiado cerca de conseguir lo que quiere— las palabras de Wu se grabaron a fuego en la mente de Tigresa y un repentino sentimiento de intranquilidad la invadía en su espíritu.

—…¿Quién es ese enemigo? — dijo de manera menos agresiva. A lo que Wu sonrió con suficiencia.

—Wu no dirá nada más— dijo la chica con una sonrisa perlada, pero lejos de ser amistosa.

Sin decir nada más se retiró de la presencia de Tigresa con suma tranquilidad. La practicante del estilo del tigre deseaba perseguirla y obligarla a revelar todo lo que sabía, pero eso era lo último que necesitaba en ese momento. Sacó su teléfono y mandó un mensaje corto y claro a siete números de teléfono; necesitamos juntarnos en la dirección, urgente. Decían las palabras de la chica al presionar el botón de "enviar". Casi al instante le respondieron con pulgares arriba cinco personas notificando que estaban en camino. Tigresa guardó su celular y cambió de camino para llegar al punto de reunión, necesitaba revelar esta nueva información a los otros. Sólo deseaba que no se complicaran más las cosas.

Cuando llegó a la dirección era la cuarta en llegar, cinco minutos después llegaron Mono y Mantis siendo los que tenían el lugar del evento de cada uno más alejados que los demás.

—¿Y Po? — preguntó Tigresa a los recién llegados.

—Le he estado mandando mensajes y no responde mis llamadas — dijo Mantis mostrando su celular a su líder.

—Seguro que lo volvió a mojar con jugo — dijo Mono en tono bromista tratando de amenguar el tenso ambiente de la sala.

—Pues proseguiremos sin él — las palabras de Tigresa parecieron incomodar al resto de los Furiosos, sin embargo, no dijeron nada al respecto.

—¿Para qué nos pedistes venir, hija? — dijo el director Shifu con su usual tono tranquilo y neutral— Por cierto, felicitaciones a todos por su esfuerzo, me han mostrado un gran avance conforme a sus capacidades — reconoció el maestro a sus estudiantes con una ligera reverencia de cabeza que todos aceptaron uniendo su puño con su palma e inclinándose con respeto a su mentor.

—Maestro, temo que quien esté tratando de robar El Espejo ya sabe dónde está escondido— reveló de golpe la joven de cabello anaranjado, antes de que la invadieran con preguntas ella siguió con su explicación— Una de las hermanas Wu me lo dijo — dijo Tigresa con cierto tono ácido en su voz.

—¿Es seguro confiar en una de ellas? — preguntó Mantis suspicazmente, después de todo, era una hermana Wu.

—Si bien la fuente no es del todo confiable no podemos darnos el lujo de no prevenirnos — dijo el maestro Shifu con sabiduría. Los estudiantes presentes asintieron de acuerdo con las palabras de su maestro— Les revelaré la ubicación del Espejo — lo que sorprendió a todos fue que el maestro Shifu anotara en un papel la ubicación y que no se las dijera… hasta que Tigresa reaccionó…

De una patada rápida derribó la puerta de la dirección, la joven sólo alcanzó a ver una sombra que veloz que se perdía de vista al doblar una esquina del pasillo.

—¡Mierda! — masculló la líder de los Cinco— Lo lamento maestro, reaccioné demasiado lento— dijo con cierto reproche hacia sí misma.

—No fue tu culpa, hija — trató de consolarla el director— Yo debí de darme cuenta mucho antes de su presencia—

—¿Alguien me dice que dumpligs pasó? — dijo un muy confundido Mono al ver la velocidad en la que ocurrieron las cosas.

—Ay… mi pequeño e ingenuo amigo… — dijo Mantis con una clara pena fingida.

—¡Vete a la…! —

—Nos estaban espinado — dijo Grulla uniendo los hilos de los hechos.

—Pero… ¿Quién? — dijo Víbora.

—…Podría ser una Wu… — todos voltearon a ver a Mantis que miraba detenidamente el pasillo que recorrió el fisgón— Cruzó el pasillo en lo que Tigresa derribaba la puerta y apenas le vimos la sombra—

—Las hermanas Wu son veloces — concedió Mono recordando las carreras del día.

—Y una de ellas tiene un historial criminal — agregó Víbora recordando los rumores de las escuelas sobre las hermanas Wu.

—Podría ser también aquel tipo de los Rojos— ahora todos miraban a Mono para que se explicara— Ahora mismo está desocupado pues… medió una paliza en la competencia…— dijo con cierto recelo el peli castaño—Y no se le ha visto desde entonces—

—También es un candidato… — admitió el maestro Shifu analizando las posibilidades, luego recordó algo importante— ¿Las hermanas Wu y el estudiante de la escuela del Palacio de Granate tienen competencia en seguida? —

—…No, tampoco nosotros, van a competir los de último año— informó Tigresa recordando el cronograma de eventos.

—Eso me temía… —

—¿De qué se temía, maestro? — dijo una sorpresiva voz que salió de la nada.

—¡¿Po?! ¡Dónde diablos estuviste! — reclamó Víbora por la tardanza de su amigo.

—He estado hablando con otros estudiantes de diferentes academias, ya saben, recolecto información— respondió el albino —Uno de ellos me contó que una vez… —

—No tenemos tiempos para anécdotas — interrumpió Tigresa a su amigo— Maestro ¿Qué quiso decir con que se temía…? — la joven lo invitó a seguir explicándose.

—Sospecho que más de una escuela son aliados en esto— las palabras del viejo director impactaron a todos.

—¿Por qué piensa eso? — preguntó Tigresa siendo la primera en reaccionar.

—Es más una corazonada — admitió el viejo maestro— Pero cuadraría a la perfección, pues cuando una está ocupada, las otras buscarían por los alrededores… eventualmente lo encontraran— dictaminó el director.

—Muy bien, debemos actuar rápido, ya de seguro saben que sospechamos de alguno de ellos y actuaran más rápido — dijo Tigresa con seriedad.

—¿Pero qué caso tiene ayudarse entre sí si al final sólo una podrá conservarlo? — soltó Mono dando su opinión.

—Podrían venderlo y repartirse el dinero — dijo Grulla pensando financieramente.

—O como un niño en un divorcio— los presentes miraron a Mantis por la extraña analogía que utilizó— Ya saben, tú un mes, ella otro mes y luego el que sigue… —

—Lo que hagan con El Espejo es lo de menos, necesitamos evitar que lo roben — puntualizó Víbora tratando de evitar que se perdiera más tiempo.

—Bien dicho Víbora, debemos… —

—¿No competirán en la siguiente ronda de eventos? — fue Po quien los devolvió a la realidad.

Eres cierto, todos tenían uno o dos eventos más antes de desocuparse, podrían bien renunciar a la victoria y salvar El Espejo, pero lo perderían igualmente si no lo ganaban…

—Yo no tengo nada que hacer — las miradas se posaron en la sonrisa sincera del albino— Puedo resguardarlo en lo que se desocupan—

—¿No será demasiado para ti? — le preguntó Víbora un poco angustiada, pues si las cosas se ponían violentas no deseaba que Po estuviera solo.

—Oigan, ténganme fe — dijo relajadamente el albino— Le patee el culo a Tai Lung… sin ofender — le dijo eso al Maestro Shifu.

—No te preocupes — le respondió el maestro.

—Creo que podré contra algunos o al menos detenerlos en lo que llegan… pero necesito saber dónde está El Espejo, sino también estaré como loco buscándolo jejeje—

—…Creo que será lo mejor, yo también necesito terminar unos asuntos con los otros directivos… — después de pensarlo un poco más el maestro Shifu soltó un suspiro, no deseaba arriesgar demasiado a un estudiante, pero necesitaba la ayuda de Po— Lo escondí en el dojo detrás del Templo. Justo donde me paro yo para asesorar su entrenamiento las tablas están sueltas… —

—¡Uh! ¡Un escondite secreto! — dijo un muy emocionado Po— ¿Habrá más cosas dentro? Ya sabe, mapas del tesoro, diamantes antiguos… ¿El cadáver de un pigmeo? —

—¡Po! — le recriminó el director un poco molesto por la mentalidad infantil del joven.

—Lo sé, me pasé, lo siento… —

—Bien, ahora necesito que se concentren, resguardar El Espejo es importante, pero también es importante que lo ganemos para la escuela ¿Entendieron? —

—¡Sí, maestro! — dijeron todos al unísono con el clásico saludo que hacían antes y después de los entrenamientos.

Los siete practicantes del kung fu se despidieron por última vez con palabras de apoyo y suerte y se marcharon a cumplir sus respectivas tareas. Tigresa no dejó de mirar a Po hasta que desapareció de su rango de visión, suspiró desganada, necesitaba hablar con él acerca de… de muchas cosas, pero algo la hacía sentir inquieta al estar cerca de él y no de la misma manera de siempre. Era… casi incómodo… ¿Sería acaso que ya no sentía lo mismo por él? Ella… ¿Ya no estaba enamorada de Po?... sacudió su cabeza alejando los pensamientos que invadían su mente, necesitaba centrarse en la competencia que seguía, debía ganar por el Palacio de Jade, ya arreglaría las cosas con él… sea incluso olvidar lo que sentía por él…

El amor se asemeja a la naturaleza, cambia sus colores, sus olores y su sentir con cada estación. Lo que una vez florece… al final también muera…

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Las competencias fueron duras, pero el Palacio de Jade salió victorioso, entre júbilos de aplausos y gritos que inundaban el aire, Los Cinco Furiosos recibían reconocimientos y alabanzas por parte del alumnado, sin embargo, no eran caras de felicidad absoluta lo que adornaba sus jóvenes rostros, sino una seriedad absoluta. La angustia los invadía y el remordimiento amenazaba con estallar en sus corazones ¿A qué se debía eso? Simple; diez estudiantes no participaron al final. Eso se pudo esperar de los Cinco Dedos cuya escuela iba bastante atrás, incluso no fue raro ver que faltó Desu, su escuela quedó todavía más bajo que los anteriores, su participación era innecesaria incluso si ganaba todo en primer lugar. Sin embargo, era la ausencia de las hermanas Wu y el enorme estudiante del Palacio de Granate la que dejaba intranquilos a los jóvenes.

La advertencia del maestro Shifu sonaba con fuerza en la cabeza de cada uno de los Cinco; más escuelas podrían estar aliadas, su intranquilidad crecía gradualmente por cada saludo cordial que daban a alguien o una felicitación por parte de docentes y amigos. Cuando por fin se desocuparon se apresuraron a ir el dojo, aún un poco cansados de las competencias subieron las largas escaleras del Templo, grande fue su sorpresa al ver tirado justo en la entrada a Desu.

—¡¿Qué demonios?! — exclamó Mantis.

—Pero… ¿qué le pasó? — dijo Mono al notar lo golpeado que estaba, muy golpeado.

—Parece que estuvo en una pelea… — las palabras de Grulla hicieron click en la mente de todos que atropelladamente empujaron las enormes puertas del Templo y grande fue su sorpresa con la escena que se toparon.

Había personas regadas por todo el suelo de jade, once personas y una de pie enfrente de Po que estaba en posición de pelea. El que estaba de pie no era otro que un adulto, Tigresa hizo uso de su increíble memoria e identificó al adulto como el director Xiang, pero ¿Qué hacía en ese lugar? Y más importante ¿Por qué estaba pelando contra Po? Sin embargo, de un momento a otro, el enorme director se tambalea y cae al suelo como costal de papas sin conciencia. Po relaja su postura y se soba la cara, parecía lastimado.

—¡Po! — gritó alarmada la peli naranja acercándose a él junto con los otros de forma apresurada.

—Chicos… — dijo Po casi en un susurro.

—¿Qué sucedió aquí? — preguntó apresuradamente Víbora— Parece una zona de guerra—

—Sí, como una película mala de pandilleros — agregó Mono al inspeccionar a los desmayados y todos estaban sumamente golpeados.

—Pues resulta que no sólo había alumnos en esto del robo, sino todos esos maestros — dijo señalando a los del suelo.

Al verlos mejor, Tigresa pudo reconocer a todos los presentes sin conciencia; los directores Xian, Gongji, Bao y los estudiantes Desu, Los Cinco Dedos, Las Hermanas Wu e incluso el alumno estrella de la directora Mugan… ¿En serio todos ellos estaban metidos en el robo?...

—Lo bueno es que logré detenerlos de robarse esto — dijo Po sacando un objeto relativamente grande envuelto en una enorme franela, todos supusieron que se trataba de El Espejo— Ahora lo pondré a salvo, con su permiso — dijo Po caminando hacia la salida cargando el valioso objeto.

—¡Espera! — Po se paraliza en su sitio y voltea a mirar a Víbora de reojo— Hay que comprobar que El Espejo este ileso—

—No es necesario, Víbora… yo ya vi que está completamente intacto— contestó Po con una sonrisa suave.

—Mejor prevenir que lamentar, viejo — dijo Mono acercándose a Po— Sólo préstanoslo un momento y… — las palabras de Mono quedaron sin terminar pues una veloz combinación de patadas conectó en su estómago, barbilla y cara. Lo cual mandó al pobre joven al suelo a dos metros de Po, el joven peli castaño no dio señales de movimiento hasta que empezó a murmurar quejidos de dolor desde el suelo.

Ahí fue cuando todos pudieron reaccionar.

—¡Po! ¡¿Pero qué mierda!? — le gritó Mantis.

—Ups…— dijo de forma seca y sin emociones el albino.

Víbora fue a socorrer rápidamente a su amigo caído acompañada de Grulla. Mantis y Tigresa miraron a Po entre enfadados y confundidos.

—Veo que aún no lo captan… — dijo Po con un tono de frialdad y desinterés que helaba las venas.

—¿De qué carajos estás hablando? — escupió Mantis, siendo el más enojado de los presentes. Po, con una tranquilidad que hasta atemorizaba, dejó el objeto recargado en uno de los enormes postes del Templo.

—Creo que ella ya se dio cuenta — dijo mientras señalaba con la cabeza a Tigresa al mismo tiempo que empezaba a estirarse. Mantis volteó a mirar a Tigresa que movía los ojos de un lado a otro, como si viera algo que Mantis no.

—¿Tú?... — soltó el aire por fin la joven de cabello anaranjado, como si le costara respirar.

—¡Sip! — dijo Po efusivamente.

—Pero… no… no tiene sentido — balbuceaba la chica de cabello anaranjado.

Los otros Furiosos, que escuchaban todo, estaban aún más perplejos que su líder. Po… ¿Era el que quería robarse El Espejo? ¿Por qué?...

—Por sus caras sospecho que aún no lo entienden… o más bien se niegan a creerlo — la sonrisa de Po desapareció siendo sustituida por una mueca de decepción fría y dura como piedra. Nadie pensó que Po sería capaz de poner un rostro tan severo— Demasiadas cosas me salieron mal, de haberme salido con la mía se hubiera evitado todo esto — dijo alzando los brazos mostrando a las personas inconscientes a su alrededor— …Pero parece que el universo conspiró contra mi… como siempre… — dijo eso en un gruñido— Sin embargo… creo que también quiere que resuelva las cosas con ustedes… una última vez… y créanme, lo disfrutaré… — las palabras de Po eran amenazantes sin duda, Mono se podía de pie con lentitud.

—Nada de lo que has dicho tiene sentido — dijo Mono con una mano en la zona del golpe de su cuerpo bajo.

—Mmm… la verdad es que no sé cómo explicarme mejor— dijo con simpleza a la vez que se rascaba la barbilla.

—Tú…— dijo Mantis apuntando con su dedo índice al albino— Más vale que nos des una mejor explicación—

—…¿O qué? —

Mantis se lanzó contra Po con una rápida combinación de tres golpes rectos que Po bloqueo y desvió, pero Mantis no se detuvo con los puñetazos, pues rápidamente dio una patada de barrido y a su vez esquivando una patada alta del albino. Po apenas consiguió saltar y evadir la patada, Mantis aprovecho su propio impulso para ponerse de pie y dar una fuerte patada de talón en el abdomen de Po que lo mandó hacia atrás casi logrando derribarlo, pero el albino se reacomodó y se plantó de nuevo lanzando dos patas marcando un arco perfecto el cual Mantis tuvo que bloquear con su dos brazos, Po se disponía a lanzar una tercera patada con la otra pierna, sin embargo, Mantis fue más veloz, el peli platino dobló ligeramente las muñecas y junto las puntas de sus dedos. De un rápido movimiento de su brazo derecho desvió la patada de Po y con el otro brazo conecto cinco golpes en escalera hacia arriba; vientre, pecho, clavícula, barbilla rostro. El albino calló al suelo de rodillas.

Mantis se alejó del caído en tres brincos consecutivos y se quedó de pie con la postura de la mantis religiosa.

—¿Suficiente? — dijo el peli platino de manera retadora.

—Ugh… — se quejó el chico desde el suelo— Eso fue por Mono ¿Verdad? — más que una pregunta fue una afirmación del albino— De entre los otros tú fuiste el que tuvo un mejor crecimiento en el kung fu… — admitió Po poniéndose lentamente de pie.

—Po… — dijo entre seria y preocupada por el albino, Mantis no se había contenido en lo más mínimo en sus ataques.

—Ahora te preocupas… — escupió Po con molestia.

—¡Siempre se ha preocupado por ti, idiota! — le espetó Mantis— Todos lo hacemos, por eso no dejare ni ellos dejarán que cometas una estupidez, eso es lo que hacen los amigos— dijo Mantis determinado en detener a su amigo, el resto asintió ante las palabras de Mantis estando de acuerdo con él.

—…¿Quién dijo que somos amigos? — las palabras de Po paralizaron al grupo de jóvenes.

—¿Po?... — balbuceó Víbora.

—Debiste de seguir atacando cuando aún estaba jodido… — le dijo a Mantis con una sonrisa torcida.

Mantis no perdió el tiempo y se lanzó deprisa contra Po.

—¡Espera! — gritó Tigresa tratando de detener a su amigo, pero sus palabras nunca llegaron al joven peli platino.

Mantis dio una ráfaga de golpes que Po apenas pudo bloquear con su dos manos, Mantis estuvo a punto de conectar un golpe funesto en el rostro de Po, pero de un momento a otro su visión se difuminó un poco y un ardor inmediato le corrió por todo el ojo izquierdo provocando que cerrara ambos ojos por inercia.

Nadie esperó que Po le escupiera sangre en el ojo al peli platino.

Aprovechando la temporal ceguera de su contrincante, Po dio tres fuertes puñetazos en el plexo solar de Mantis, el siguiente al pecho y el último en la barbilla. Mantis hubiera dado contra el suelo de no ser porque Po lo atrapó entre sus brazos, pero lejos de ser de ayuda fue para darle la vuelta y hacerle una llave al cuello por la espalda. Mantis estaba muy desorientado para poder reaccionar correctamente, más sabía que lo tenían cogido del cuello.

—Shhhh…— chiteó el albino— Como se te ocurra hacerte el listo, te rompo el cuello— las palabras de Po eran por lejos lo más amenazante que el joven de cabello platino escuchó en su vida. Po no estaba jugando— ¡Lo mismo para el resto! — rugió el albino al resto de jóvenes delante de él.

—¡Po, tienes que calmarte! — gritó Víbora entre lágrimas— ¡Esto no es divertido! —

—No está jugando… — Víbora, Grulla y un recién recuperado Mono miraron con sorpresa y miedo a su líder— Él lo dice en serio… —

—Por fin alguien capta el ambiente — se burló Po mientras acomodaba mejor su agarre.

—Po, calmate, podemos hablar de esto — dijo Grulla en tono tranquilo— Suelta a Mantis y todos podremos…—

—¿Encerrarme con un cerdo con labial? — interrumpió de forma cruda al alto joven.

Escuchar aquello fue como todo un puñal ardiente en las tripas.

—No les creeré nunca más a ninguno de ustedes… en especial a ti — dijo eso último mirando directamente a Tigresa, todos la miraron en silencio.

—Po, yo no te hecho nada y no tienes que cargártela con Mantis ¡Déjalo! — en vez de obedecer, Po apretó más su estrangulación ocasionando que Mantis soltara débiles quejidos.

—Ahora me doy cuenta que eres estúpida — aquel insulto le dolió a la chica peli naranja— Al principio pensé que en serio no te dabas cuenta, pero ahora sé que prefieres no ver las cosas—

—Po, lo que dices no tiene sentido — dijo Mono desesperado pues su mejor amigo se estaba poniendo muy rojo de la cara.

—…Les contaré una historia — dijo Po como si un hubiera escuchado a Mono suplicar por su amigo— Había una vez un estúpido y débil niño que quería amigos… saben… esa parte se la saben, mejor les cuento lo que le siguió…— Po se aclaró la garganta burlonamente— Yo planeé el robo del Espejo…

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P.O.V. de Po

El plan era relativamente sencillo de seguir, por sus investigaciones de otras escuelas sabía que podía utilizar de chivo expiatorio a más de uno. Decidirse por uno fue lo difícil, todos tenían la causa y el motivo de infligir el robo, ahí fue donde se le ocurrió la idea de jugar con ellos un poco; sus conejillos de indias. Las hermanas Wu eran sin duda las más idóneas para el trabajo, pero la de en medio; Su Wu, era demasiado precavida… tratar de seducirla con palabras no funcionaría, no era como el resto de chicas… así que le dijo lo que quería oír, el sonido del dinero. La mujer era codiciosa y el llamado del dinero fue una tonada que no pudo resistir, además de que le encantaba el peligro. El tonto de la escuela el Palacio de Granate fue más sencillo, sólo tuvo que convencer a esa ambiciosa de Mugan con entregarle el Espejo y reemplazarlo con una imitación, ella puso a disposición el trabajo a su mejor estudiante. Éste era un tonto demasiado siego y leal como para ver una artimaña, pero fue su idea el involucrar al rencoroso de Junji para buscar a quien culpar. El idiota estaba demasiado ocupado vanagloriándose por el trato que ni siquiera pensó que lo traicionaría, el simple hecho de pensar que por fin humillaría a Shifu haciéndolo ver como un inepto delante de todos incluso enfrente de Oogway lo hacía estremecer en regocijo. Él también puso a disposición a sus cinco mejores estudiantes que más que para apoyar eran para espiar y de ser necesario traicionarme por la espalda. Un trato similar al de las Wu le había ofrecido a Desu, el muy vanidoso no participaría directamente por lo que aceptó pues creía que no correría peligro de ninguna forma. Ninguno sabía que había más de una persona apoyándome.

Todo se acomodó de manera tan perfecta que hasta miedo daba… hasta que tras muchos detalles nuevos y cambios de planes e intentos rotos me di cuenta que el universo es una patada en la ingle. Mis conejitos se impacientaban cada vez más así que tuve que tomar medidas precipitadas. Después de reunir más información y la ubicación del valioso Espejo los junté a los diez en el mismo lugar a la misma hora. La cara que pusieron no tenía precio, pero al ver El Espejo tan cerca de su alcance fue inminente una pelea. Desearía haber tenido palomitas mientras grababa la lucha sin cuartel de ellos, incluso gritaban plenamente que El Espejo sería de ellos y de nadie más. Usaría el video como pieza clave para chantajearlos a ellos y a las escuelas pertenecientes o lo usaría como pieza clave como evidencia. Al final sólo quedó el enorme sujeto Rojo, pero estaba tan molido y agotado por la intensa pelea sumado a las competencias que no me tomó ni cinco movimientos mandarlo a la tierra de los sueños…

Y como dije… el universo me odia ¿Por qué? Porque llegaron tres adultos y como cereza en el pastel; maestros expertos en kung fu. Los tres me dieron mucha pelea, salí victorioso por poco. Después el resto es historia, nada salió como lo pensé.

Fin del P.O.V. de Po

—Y henos aquí… — terminó su historia el albino.

—E-eso… no e-es una explicación…— dijo entrecortadamente Mantis.

—Deberías guardar el aliento… pero creo haber descubierto lo que los tiene confundidos—admitió Po, esté los mira en silencio unos instantes, como si quisiera confirmar algo con tan solo verlos a los ojos—…se preguntas porqué hasta ahora… — el silencio fue más claro que cualquier respuesta verbal— Porque los odio, sí, sí, los buenos momentos y divertidos ratos… ¿Me creerían si les dijera que todo fue una mentira? — dijo con una sonrisa que trató de ser inocente, pero transmitía una oscuridad del abismo.

Por un instante Po vio todo el blanco.

Po sabía que al recibir un golpe sientes claramente un hormigueó empezando por las puntas de los dedos, la adrenalina amedrenta el dolor que se esparcirá por la zona del impacto y después llegará el escozor y al final el dolor… pero parece que esta vez se saltó todos los pasos anteriores y simplemente fue directo a la parte dolorosa.

No supo cómo llego al piso, menos sabía el tiempo que llevaba tirado. Sentía la sangre corriendo por su nariz, ese calor nunca lo olvidaría y menos aún podía ignorar el sabor metálico en su boca.

Ese fue una muy buen golpe.

Cuando se sintió perfecto para ponerse de pie lo hizo con un brinco desde el suelo, calló de pie de forma algo torpe por el repentino mareo, pero se sostuvo. Su atacante sostenía a Mantis acunado contra su cuerpo dejándolo en una perfecta posición para que volviera a respirar sin dificultades. Rubí y esmeralda se encontraron en un desafío de miradas, uno invitando al otro a dar el primer paso. Po sonrió sínicamente.

—Veo que cualquier tipo es digno de estar entre tus brazos — Tigresa se sobresaltó un poco ante las palabras de Po— Me pregunto si eso cuenta también entre las piernas— se burló con sorna el albino.

—Nos viste…— no era una pregunta.

—Ese fue un buen golpe, lo admito, sabes hacer daño— ignorando las palabras de Tigresa la sonrisa de Po desapareció—

Los otros Furiosos se acercaron a Tigresa y se colocaron a modo de barrera entre Tigresa y un fuera de si Mantis y un Po muy peligroso.

—¿Qué tanto dice? — dijo Grulla confundido, indeciso de atacar o no a Po.

—¿Cómo está Mantis? — dijo una preocupada Víbora al ver como respiraba con tanta dificultad el peli platino.

—Bien, pero debo sostenerlo así para que no se ahogue… —

—Descuida, te cubrimos — dijo Mono entendiendo que las cosas no acabarían hasta dejar fuera de combate a Po.

—¿Cuatro contra uno…? Me parece justo— dijo mientras se ponía en la pose del dragón— Mejor… —

—Po, las cosas no pueden terminar así ¡No deberían ser así! — le espetó la chica peli verde con desesperación— ¿Qué cambió? ¡¿Qué te cambió para cometer tal locura?! — a la joven casi se le salen unas lágrimas de frustración— ¡Mira! ¡Mira a Mantis! Nadie quiere pelear contra ti… —

—… Que raro… porque yo si quiero—

De inmediato Po se lanzó contra los tres jóvenes, Mono fue el primero en reaccionar siendo el primero en interceptar a Po. Ambos lanzan un puñetazo que es bloqueado por el otro, unos segundos duro el forcejeo ya que Mono hizo uso de su estatura y le atinó una patada desde abajo propinando un golpe con la planta del pie en la barbilla de Po. Éste lo soltó aturdido por el golpe, pero no pudo contestar la agresión pues Grulla le lanzó una patada alta que apenas pudo quitarse de encima con la mano derecha. El peli negro no se detuvo y usando las fuerzas de su otra pierna se impulsó en el aire dando un giro con la intención de darle una patada tornado al albino. Po la vio venir y la esquivo haciéndose para atrás, grande fue su sorpresa cuando el ataque no se detuvo después de fallar. Grulla seguía dando rápidos giros mientras le lanzaba más y más patadas, hasta que una conecto con el pecho de Po provocando que retrocediera, éste apenas mantuvo el equilibrio cuando sintió un ataque directo por detrás de sus rodillas.

Po se calló hacia adelante colocando justo a tiempo sus manos para evitar que el suelo de jade le diera su doloroso beso en el rostro, pero poco le duro el alivio cuando sintió un peso extra encima de él, Víbora se había subido en la espalda de Po y le aplicó una llave de estrangulación mientras enroscaba sus piernas alrededor de la cintura de Po. El albino se puso de pie sin mucha dificultad ya que su oponente no pesaba demasiado, pero no vio venir la patada voladora de Mono que dio de pleno en su estómago, no pudo ni escupir su almuerzo cuando Grulla le dio una patada giratoria de lleno en el rostro. El impuso lo hizo ir para atrás violentamente, estaba tan mareado y adolorido que Víbora no batalló en hacerle un perfecto derribo, ésta se había dado la vuelta y colocando su pierna derecha atrás de la de él y sus manos alrededor de su cuello que no le faltó mucho para casi levantarlo y arrojarlo lejos. Por suerte su peso le ayudó a no despegar hacia el aire, pero no evito que diera varias vueltas violetas en el suelo.

La sangre corría por su boca en hilos de sangre manchando el perfectamente pulido piso de jade. El brillante piso le permitía ver tenuemente su reflejo, pero Po estaba seguro que estaba hecho un desastre. Haber peleado con aquellos tres maestros… no… no era porque estuviera muy agotado…

Po alza la vista y observa a los tres responsables de su actual estado, los tres en perfectas poses de su estilo de combate. Esos tres no sólo eran fuertes, estaban muy bien sincronizados como reloj suizo. Eso hacía que sus fuerzas se sumaran perfectamente en vez de estorbarse como lo hicieron los maestros que enfrentó… ¿Dónde estaba Tigresa…?

Por instinto el albino se agachó esquivando por milagro el primer ataque de la peli naranja el cual fue una patada de arco, el segundo también le costó, apenas cubriéndose con ambos brazos, los golpes de Tigresa parecían martillos de demolición. Su guardia fue rota por un hábil movimiento circular de las manos de Tigresa que abrió por completo los brazos de Po dejándolo como un niño pidiendo un abrazo. Po supo lo que se venía.

Tigresa tenía muchas técnicas en su repertorio de kung fu, pero sin duda la más poderosa era la palma de fuego, la cual dio de pleno en la caja torácica de Po y esta vez sí voló.

La percepción de Po era distorsionada sentía que sus ojos eran lentes empañados y que la gravedad había desaparecido. Juró en ese instante que estaba flotando en una nube. Fue su mente quien le recordó que se encontraba en medio de una pelea y que la estaba perdiendo. Se obligó a su mismo llevarse sus manos a su nuca, debía aminorar la caída inminente. Aterrizó primero con la espalda, las piernas le siguieron y sus manos resintieron el impacto, pero cumplieron la misión de proteger la cabeza. Sonrió… sonrió como nunca lo había hecho…

Cuatro de Los Cinco Furiosos miraban a Po preocupados y con expresiones dolorosas, le estaban haciendo daño, mucho daño a su amigo. Aun cuando prometieron nunca más volver a hacerlo, pero no había manera amable de detenerlo… y eso les partía el alma, sobre todo a Tigresa, que con cada golpe que conectaba un pedazo de su alma ardía y se marchitaba hasta caer. El último golpe debió ser lo suficientemente para noquearlo o al menos hacer que dejara de pelear, ella misma sintió un leve crujir en los huesos de Po con su palma de fuego… y no paraba de llorar.

—…¿Por qué lloras? — todos los presentes se sorprendieron al escuchar el susurro del albino desde el suelo.

—¡No te levantes y ríndete! — suplicó Víbora, deseando terminar con aquella tortura.

—Viejo, se acabó, no sigas — Mono estaba igual de preocupado que Víbora, se sorprendía que estuviera despierto después de semejante golpe.

—Déjanos ayudarte, esto no tiene que acabar así— Grulla fue el primero en dar un paso al frente.

—Po… — llamó la peli naranja con la voz quebrada— Para… — decía entre lágrimas.

—…¿Por qué lloras…? — apenas termino cuando tosió algo de sangre que se limpió con el dorso de la mano.

—¡Eres un tonto! — le espetó en un alarido que salió del fondo del alma de Tigresa— ¡¿Por qué?! — exigió la chica de ojos carmesí— Porqué… porqué…— las palabras de Tigresa eran desgarradoras a los oídos de sus amigos, pero todos vieron y escucharon a Po bufar con molestia.

—¿Por. Qué. Lloras? — enunció Po en un tono más elevado.

—¡¿Por qué le importas, idiota?! — gritó Mantis con todas sus fuerzas desde su posición recargado en uno de los pilares del Templo— ¡Por que a todos nos importas! — dijo mientras miraba al resto de sus amigos— Si no lo ves, es porque eres un estúpido… —

—…¿Me están pidiendo que me detenga? —

Una horrible corriente helada paso desde su espina de la espalda hasta los hombros, no sabían porque pero las palabra de Po hacían eco en sus cabezas como tambores de guerra.

—Me piden… ¿Qué me detenga? — de nuevo el eco en sus cabezas amenazaba con reventarles los oídos, Mono se llevó las manos a las orejas tratando de callar el retumbar de su cerebro— ¿Me suplican mientras lloran… que me detenga? —

Tigresa abrió sus ojos al darse cuenta del porque sentía el martillar en su cabeza. No era alguna clase de magia o enfermedad repentina… eran ecos de un recuerdo…

—Jeje… jajaja… ¡Jajajajajajajaja! — empezó a reír entre tosidos sanguinolentos el joven en el suelo hasta que comenzó a toser frenéticamente— Diablos… quería reír más— dijo molesto el albino.

Ahí fue cuando el resto de los Furiosos se percataron de lo que sucedía. Víbora comenzó a llorar frenéticamente mientras hipaba sin control. Mono se miraba hacia un punto infinito del suelo como si la verdad de la vida estuviera escrita en su superficie. Grulla se secaba las lágrimas frenéticamente con sus mangas mientras abrazaba a Víbora para que no viera a Po en el suelo. Mantis sentía que se rompería los dientes de tan fuerte que cerraba su mandíbula mientras que lágrimas silenciosas salían de sus ojos. Tigresa ya había dejado de llorar, ahora sólo veía a Po en el suelo como un maniquí de exhibición, neutra, sin vida y quieta. Ella ya no miraba a un Po mayor en el suelo, miraba a un niño regordete en medio de una carretera…

El mundo enmudeció y las tinieblas devoraron todo color de la existencia, sólo estaban ella y un niño convaleciente flotando en la completa oscuridad.

Quería que todo acabara, quería que todo se detuviera… quería dormir… dormir y ya no despertar… quería dejar de sentir… quería dejar de amarlo para ya no sentir ese dolor…

¿Amarlo…?

Tigresa apretó con tanta fuerza sus puños que sus uñas se clavaron en la piel de sus palmas, el ardor le indicó que se cortó con sus uñas, pero la devolvió a la realidad. Como un velo arrancado del rostro vio al mundo con un nuevo color.

Estaba enamorada de Po... y creía que nunca dejó de estarlo. No en el joven fuerte en el que se había convertido, sino del niño que supo robarse el corazón de una niña que nunca tuvo afecto de ningún tipo. De aquella sonrisa inocente y de la honestidad de sus palabras.

De aquel casi beso que se iban a dar debajo de aquel árbol…

Y de sus manos que un día pusieron juntos en una roída pared…

—Lo que sucedió con Lexan… no debió pasar, Po (autor: a alguien le dolerá esta parte)— poco a poco el resto de los Furiosos dejó de llorar al escuchar a su versátil líder hablar.

—Bien que lo besaste — le espetó Po con dureza al mismo tiempo que se sentaba con lentitud en su posición.

—¡¿Qué?! — dijeron los otros cuatro Furiosos al escuchar eso.

—¿Tigresa…? — le dijo Víbora a su mejor amiga— ¿Cuándo me lo ibas a decir? — le recriminó con cierta molestia.

—Esperaba que nadie lo supiera… pero al parecer Po si nos vio… — declaró la joven limpiándose el resto—La última persona que deseaba que se enterara—

—Espera… Po, no me digas que todo esto es porque Tigresa se besó con Lexan… — dijo Grulla patidifuso, aun digería la nueva información que recibió su cerebro.

—Esto sería el acto celoso más grande y enfermo que pudiera lograr alguien, amigo— dijo Mantis aún recargado en el poste

—Y yo creía que el melodramático era Mantis — agregó Mono con humor.

—…Definitivamente, los odio… — musitó Po con seriedad—No… ¡ARRRG! — Po se sostuvo la cabeza con una mueca de dolor mientras cerraba los ojos con fuerza.

—¡Po! — gritó alarmada Tigresa mientras avanzaba inconscientemente para ayudarlo.

—¡No se acerquen! — los Cinco se detuvieron al instante ante el potente grito del albino ¿Cómo le quedaban fuerzas para gritar de esa manera? — Jamás, jamás, jamás, ¡Jamás! — repetía una y otra vez, parecía esquizofrénico, los jóvenes lo veían confundidos y asustados ¿Qué rayos le pasaba a su amigo? — Jamás lo olvidaré… se está repitiendo… tan sólo mira… — Po levantó la mirada y los observo detenidamente— Ellos juntos… siempre solo… no hay que temer… ellos jamás volverán a hacer daño… no, no pasará eso… lo haré… lo prometo… — Po empezó a reírse como si hubiera escuchado el mejor chiste del mundo, lo cual ganó las miradas temerosas de los Cinco que ha ese punto pensaron que de verdad le hicieron tanto daño en la cabeza que le provocaron una contusión en la cabeza.

—¿Pero qué mierda? — preguntó asustado Grulla.

—¿Po, viejo, estás bien? — dijo Mono preocupado por su amigo.

—¿Saben por qué nació el kung fu? — preguntó repentinamente el albino mientras se revisaba los bolsillos a la vez que se quitaba los zapatos.

—¿Qué? — dijo Víbora sin comprender el nuevo cambio repentino en las palabras de Po.

—Por la misma razón que todas las artes marciales…— Po de su bolsillo trasero sacó un pequeño estuche metálico del cual sacó una jeringa la cual no dudo en clavarse en el muslo izquierdo ante la atónita mirada de sus ahora oponentes— Para matar más fácil— se inyecto de llenó el contenido provocándole un quejido y caer al suelo acostado boca arriba.

—¡Po! — gritaron los Cinco Furiosos al ver a su amigo de vuelta en el suelo, estaban a punto de socorrerlo cuando de un ágil brinco desde el suelo el albino al más puro estilo Bruce Lee.

—¡A la mierda, que estoy listo! — aulló eufórico el albino mientras se sacaba la aguja y la tiraba lejos.

¿Fue un segundo o un parpadeo? Pero el caso era que Po ya estaba encima de ellos con una patada voladora dirigida a la cabecilla del grupo, Tigresa apenas logró poner sus dos brazos a tiempo para evitar el impacto… ojalá lo hubiera esquivado, esos fueron sus pensamientos al ser lanzada hacia atrás con ambos brazos entumidos. De pleno vuelo calló al suelo sin apenas sentir los brazos. Po no perdió el tiempo y aprovechando el impulso rodó en el suelo esquivando en el momento preciso la patada de Grulla, siendo el único que no se paralizó al ver a su líder ser mandada al suelo como costal de cemento.

El joven de ojos esmeraldas dio un leve brinco estilo lagartija para esquivar una patada barrido del mismo Grulla, usando un solo brazo sostuvo su peso quedando apoyado en él dio una fuerte patada giratoria dándole en la parte de atrás de la cabeza a Grulla. El joven vio doble por unos instantes, por puro reflejo se puso de pie, pero el mareo no se iba, hasta que la vista doble fue sustituida por una explosión blanca y ahora juraba que veía estrellas.

Po había cambiado de brazo ganando así un impulso extra cambiando de trayectoria dando así una patada giratoria con el talón estando de cabeza justo al rostro del peli negro que ahora parecía un zombie, dio otra y otra más hasta que el cuerpo de Grulla cedió a su propio peso cayendo como muñeco de trapo.

Mono y Víbora juraron que pasaron minutos enteros cuando sólo fueron instantes. Cuando por fin reaccionaron se lanzaron a defender a Grulla. Mono se lanzó con una patada voladora y Víbora se lanzó a las piernas de Po para sostenerlo con las suyas y derribarlo.

Sin embargo, desde su posición de cabeza, el albino se impulsó con sus dos brazos dando no una, sino dos volteretas sin tocar el suelo quedando en la misma posición, pero volteada hacia ellos. Víbora sólo pescó el aire haciendo que se fuera de paso, fue Mono quien se llevó una extraña especie de chilena convertida en patada. La planta del pie de Po impacto de lleno en medio de la cara del peli castaño que quedó quieto por el impacto y finalmente cayendo al suelo con la boca y la nariz sangrante. Fue la buena diferencia de medidas de piernas que salvo a Po de recibir una en el centro de su cuerpo.

Ni bien pudo ponerse de pie correctamente cuando Víbora se le lanzó velozmente para atacarlo, pero los combos de golpe de Víbora parecías ir hacia la nada, el albino se movía con una ligereza antinatural. Parecía una pluma a merced de un viento juguetón. Hasta que Po devolvió el ataque, un izquierdoso rápido, no muy fuerte, pero doloroso. Víbora lo recibió de con la cara sin poder evadirlo o cubrirse, venció el dolor y se disponía a lanzarse a un Po con el brazo extendido, ella apuntaba a aplicarle una llave de sumisión en el brazo y de ser necesario se lo dislocaría.

Luego sintió un horrible dolor naciendo de su cabeza que provocó que soltara un alarido de dolor. Po le había jalado el cabello. Ahí fue cuando fue claro por qué el golpe fue tan débil, el no apuntaba a dejarla inconsciente de un golpe, buscaba tomarla del cabello. De otro tirón Po hizo que la pobre chica se pusiera de puntillas y con la cabeza flexionada hacia atrás en una búsqueda de aminorar el tirón. Po la jaló hacia él y la abrazó dando un giro invirtiendo posiciones, lo hizo para usarla de escudo humano pues Mantis, sin recuperarse del todo, se predisponía en atacar a Po por la espalda. Plan que fracasó cuando vio a Víbora metida en su camina, Po aprovecho eso y lanzó el pequeño cuerpo de la peli verde hacia Mantis el cual instintivamente atrapo.

Un segundo error para el peli platino ya que no pudo no poner a salvo a la joven en sus brazos pues seis golpes de derecha a izquierda impactaron contra su rostro. Po realizó un barrido de piernas dándole a ambos jóvenes haciendo que fueran contra el suelo indefensos. De nuevo uso su impulso para ponerse de pie de un brinco soltando una patada tornado en todo el pecho de Mono que se disponía en salvar a sus amigos. El golpe fue tan poderoso que el ligero, pero fuerte cuerpo de Mono fue mandado a volar para atrás dejándolo sin aire en sus pulmones.

Apenas Po puso ambos pies en el suelo cuando giró bruscamente su rostro al mismo tiempo que alzaba su brazo derecho para bloquear la patada alta de Tigresa.

De ahí Tigresa dio una rápida combinación de tres golpes salvajes que Po cubrió intercalando cada antebrazo, haciendo una defensa y una desviación de impacto perfecto. Tigresa lanzó una patada baja a la espinilla izquierda del albino, pero este levantó al pierna haciendo que lo único que fuera golpeado fuera el suelo, pues el pie de Tigresa terminó en él. Po aprovecho que su pierna estaba alzada y se propuso en pisar el pie de su adversaria, ésta, conociendo aquella extraña, pero dolorosa técnica, usó ambos brazos para empujar a Po, lejos de querer desequilibrarlo fue para mandarse a sí misma para atrás.

Con una marcada distancia Po y Tigresa dan un giro sobre sus talones y lanzan una poderosa patada giratoria simultánea. Ambas piernas impactan en seco contra la del otro. De ahí fue un puñetazo que fue atrapado por la otra mano del otro quedando forcejeando por el control. Tigresa supo al instante que Po tenía mayor fuerza que ella, por eso giró sorpresivamente sus manos y muñecas al mismo tiempo que las de Po para romper la su guardia. Sin embargo, el albino pareció leer sus pensamientos pues en cuanto Tigresa giro sus muñecas éste se lanzó hacia adelante propinado un duro cabezazo a la frente de la peli naranja.

Tigresa resintió el golpe e hizo que soltara a Po, pero no bajó su guardia. Justamente Po se lanza a golpes rápidos y potentes como balas contra Tigresa. La chica evade y desvía los que pudo, los demás los tuvo que cubrir con sus brazos.

Poco a poco Tigresa dejó de evadirlos y tuvo que ponerse a bloquearlos como si su vida dependiera de ello. Los golpes de Po ya no le eran visibles ante sus ojos, eran borrones en el aire que se materializaban en instantes.

Espera… espera… ¡Ahí! — se dijo así misma la joven que esperaba la oportunidad de contraatacar.

Tigresa lanzó un derechazo con todo su peso hacia la cara de Po… sólo que en vez de la cara su puño se encontró con la parte que une la cabeza con la frente, el dolor fue inmediato haciéndola retroceder con el puño tembloroso. Por la frente de Po nació un hilo de sangre que escurrió hasta su barbilla dejando un camino de sangre en su rostro.

—Auch… — musitó en burla el albino mientras sonreía.

Tigresa debía admitir que esa fue una buena jugada.

Ahora Po fue el que se lanzó al ataque, al principio eran un reflejo perfecto del otro, uno atacaba el otro desviaba, uno contraatacaba y el otro bloqueaba. La pelea parecía pareja… pero de un momento a otro Tigresa dejó de atacar y sólo se defendía… luego empezó a recibir unos pocos golpes… después ya no podía hacer otra cosa que escudarse detrás de sus brazos aguantando una incesante lluvia de golpes… lo que pareció una eternidad fue apenas medio minuto de castigo, hasta que Po dio un giro sobre su mismo y atinó una poderosa patada de talón que dio justo en el centro de Tigresa.

La joven salió disparada hacia atrás sin aliento, por suerte no sintió que se rompió algo, pero el contenido de su estómago amenazaba con salir. No sólo era su estómago, era todo su cuerpo el que gritaba de dolor. La endorfina de su cerebro se había agotado y ahora podía percibir el dolor muscular que le ocasionó el intercambio de golpes con Po… ¿Pero cómo mierda podía seguir de pie después de semejante daño acumulado? Luego recordó que se inyectó una sustancia desconocida.

—Adrenalina — le contestó Po adivinando los pensamientos de Tigresa—Es una maravilla… aunque no dure mucho — dijo Po sintiendo que el efecto se desvanecía paulatinamente de su cuerpo—Pero un muy buen segundo aire— dijo mordazmente.

—Po… no hagas esto… — pidió la joven desde el suelo. Desde su posición pudo contemplar a sus amigos desperdigados en el suelo, consientes o semi consientes ya que podía escuchar los quejidos de alguno.

—Hohoho… lo haré y disfrutaré de una cómoda vida con… —

—¿Migo…? — dijo una voz a espaldas de Po.

Éste se gira sorprendido, pero listo para pelear ante la aparición de otro posible adversario. No le duro mucho su postura defensiva pues la cambió por una sonrisa ufana y coqueta. Tigresa era la más impactada al ver al nuevo recién llegado; Song. La joven no traía puesto el uniforme, en vez de eso vestía un conjunto sensual y llamativo. Una falda negra con pliegues y muy corta, botas largas hasta la rodilla con tacón, una blusa blanca de tirantes tan ajustada que parecía una segunda capa de piel y una chaqueta de piel negra que no le llegaba ni al ombligo y súper maquillada y retocada. Caminaba hacia Po contoneando las caderas de un lado a otro y lo miraba directamente a los ojos con intensidad. Traía la pinta de toda una chica mala… mala pero sensual.

—Vaya, vaya… que sorpresa— dijo Po contemplándola de pies a cabeza con descaro— ¿Cambiaste de opinión sobre mi propuesta? — arqueó la ceja el albino.

—Por supuesto— dijo empalagosamente mientras se le restregaba con un abrazo— Sabes que no puedo decirte que no… — dijo sensualmente mientras se le pegaba aún más.

Po sonrió satisfecho y puso sus manos sobre su espalda y le dio un salvaje y apasionado beso.

Tigresa sintió que su corazón se estrujaba al ver la escena, pero sentía también que la sangre le ardía como lava ardiendo. Clavó sus dedos con tanta fuerza al suelo que poco le faltó para rompérselos, pero a pesar de su recién adquirida ira, no logró ponerse de pie. Po siguió besando a la bailarina ahora bajando su mano derecha a su espalda baja y tomándola por la retaguardia. Song alzó su pierna para aferrarse a la cintura se Po, éste la atrapó y enterró sus dedos en el muslo de la joven comenzando a acariciarlo como si estuviera limpiando un objeto.

Cuando al fin se despegaron a los dos les faltaba el aliento mientras que Po sonreía como todo un engreído. Se apartó de ella un poco y se giró para mirar a los Cinco Furiosos.

—Song, se buena y tráeme El Espejo para tu osito— dijo el joven sin dejar de mirar a los Cinco que lo miraban atónitos e impotentes.

—Lo que tú me pidas — canturreó la joven yendo por el valioso objeto.

—Saben… diría que fue todo un placer… pero sería una mentira— se burló el albino— Bueno, me espera una buena vida de lujos y no planeo una próxima reunión de generación— dijo soberbio el joven— Este es el adiós, Cinco Fracasados… — apenas Po se dio la vuelta cuando Song le propinó una fuerte patada en la entre pierna con la punta del tacón.

Ha Po por poco se le salen los ojos de su cuenca y que sin duda sus panditas llegaron hasta su garganta. El alma abandonó su cuerpo y fue despojado de todas sus fuerzas, incluso torneó sus ojos en blanco mientras instintivamente sus manos viajaron a las joyas de la familia aferrándose a ellos tratando de apaciguar el creciente dolor que no hacía más que empeorar. La cosa no terminó ahí, ya que Song tomó el espejo con sus dos manos, lo alzó sobre su cabeza y se lo puso de sombrero al albino.

El enorme Espejo se rompió al instante con un estridente sonido de vidrio, madera y otras cosas de la que estaba hecho. Po cayó al suelo inconsciente aun con sus manos en sus partes. Song sostenía un trozo del Espejo en casa mano, los observó despectivamente y los dejó caer al suelo.

—Tú no eres mi osito… — escupió molesta mientras se limpiaba la boca con la mano en un gesto de repugnancia tratando de limpiarse la sensación de aquel asqueroso beso. La peli platino sintió que era observada y volteó a mirar a Tigresa— ¿Qué? — dijo Song como si no hubiera pasado nada.

—Zorra… — soltó por última vez la joven de cabello anaranjado antes de perder el conocimiento.

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Tigresa se despertó con un sobre salto, pudo contemplar un techo blanco y sintió que estaba acostada sobre una superficie suave y cálida, muy lejos de ser el piso de jade que recordaba ella que había sido lo último que sintió. Los recuerdos llegaron atropelladamente a su mente haciendo que se sentara de golpe con una expresión alarmada, su repentino movimiento también atrajo una oleada de dolor que le recorrió el cuerpo en un alarido suplicante que le pedía que no se moviera. Tigresa estaba a punto de desobedecer la petición de su cuerpo cuando una mano se posó sobre su hombro.

—Por fin despiertas — dijo la voz de una mujer adulta que Tigresa pudo reconocer.

—Dr. Escorpión… — dijo en un susurro la joven, tenía la garganta seca.

—Toma… — dijo la doctora dándole un vaso de agua a la joven.

—Gracias… —

—Lo necesitas… llevas poco más de dos horas dormida—

Tigresa escupió el agua cómicamente, tosiendo frenéticamente para recuperar el aire perdido fue ayudada por la mujer pelirroja que le daba palmaditas en la espalda.

—Pero… los chicos… — decía entre trabas y confusiones.

—Los otros están bien — le dijo reconfortantemente haciendo que Tigresa se calmara un poco— Grulla, Mantis y Víbora están despiertos, Mono sigue dormido— explicó la doctora.

—¿Dónde están? — pidió la joven, necesitaba ver que estaban bien.

—Aquí… —

La Dr. Escorpión movió unas cortinas y reveló a cuatro jóvenes recostados en una cama cada quien.

—Hola… — saludaron los que estaban despiertos a su líder.

—Chicos… — musitó aliviada la joven de ojos carmesí.

—Tigresa… — llamó seriamente Mantis con voz ronca y vendas en el cuello. La joven lo mira preocupada por el tono de voz del joven, una parte de ella creía que la culparía de todo y no le faltaría razones para merecerlo— Mono parece una momia — el chico de cabello platino trato de reírse pero se detuvo por el dolor en su garganta— Le doy mil billetes al que le tome una foto, perdí mi celular.

Efectivamente, Mono tenía casi toda su cara vendada, sería gracioso sino estuvieran tan heridos. Aunque todos estaban con vendas en sus rostros, brazos y otras que no se veían.

Luego recordó a Po.

—¡¿Y Po?! — preguntó alarmada la joven.

El semblante de Escorpión se ensombreció en un instante. Caminó a la última cortina del cuarto y con cuidado la corrió a un lado revelando a un albino dormido y vendado… ¿Y atado…?

—Pero… —

—Es por su seguridad… — interrumpió la doctora a Tigresa— Es mejor así…— dijo mientras acariciaba maternalmente unos mechones rebeldes de la frente de Po.

—¿Quiere decir que no fue un sueño? — dijo Mantis pensativamente— Diablos… es la tercera situación más rara con la que despierto— Grulla se volteó a mirarlo con un semblante confundido.

—¿La tercera? —

—No les cuento todo lo que hago — dijo con simpleza el joven.

—Dr. Escorpión… ¿Qué sucedió? — preguntó Víbora tratando de desentrañar los agujeros en su memoria.

Escorpión observó en los ojos de los jóvenes la necesidad de saber todo lo que pasó, ella no sabía por dónde empezar. Debía empezar con la verdad, pero antes…

—Ya pueden pasar — dijo en voz alta la doctora.

Al principio no entendieron las palabras de la pelirroja, hasta que por la puerta entró Shifu, seguido por los tres directivos golpeados, el señor Ping y Song.

—¿Por qué tanto circo? — preguntó Mantis tratando de romper el hielo.

—Después de todo lo sucedido merecemos la verdad, es lo menos que nos deben por no llamar a la policía — declaró Xiang solemnemente.

—¡Se llevarán a mi hijo sobre mi cadáver! — desafió el cocinero sacando una cuchara de su mandil de cocina.

—Tranquilícese, señor — pidió Bao.

—¡Usted cállese, vieja bruja! — gritó el señor Ping.

—¡Vieja…! — esa palabra le había dolido— ¡Su hijo nos agredió físicamente a nosotros, directores, y un puñado de estudiantes de diferentes escuelas! Tiene suerte que el maestro Shifu intercediera por él… — la mujer volteó a mirar al susodicho con reproche— ¿Sabías que pasaría aquello? — interrogó la mujer.

—…Esperaba equivocarme— admitió el maestro.

—Limpió el piso con nosotros tres mientras "hablabas" con Mugan y Junjie — dijo molesto el director Gongji.

—Tampoco sabía que podría contra tres prestigiosos maestros de kung fu al mismo tiempo — señaló molesto por ser constantemente criticado.

Para los tres directores era vergonzoso de admitir que un joven que no tenía ni la mitad de su edad había logrado derrotarlos a los tres juntos, eso los ridiculizaba y asustaba. Mono por fin mostró señales de conciencia, pero las vendas de su boca le impedían hablar.

—¿Qué le dan de comer a ese niño? — dijo el enorme director tocando son su lengua los tres espacios vacíos que ocuparon una vez sus dientes— Luchaba como demonio—

—Oogway lo entrenó — contestó Shifu.

—Ooooh… — dijeron los tres directores al unísono.

—Eso explica muchas cosas… — dijo el más pequeño de los directores.

—Pero eso no explica el por qué intentó robarse El Espejo — dijo Bao con los brazos cruzados.

Tigresa y el resto de los Cinco se tensaron al escuchar a la directora. La joven de cabello anaranjado se sintió cohibida, pues se sentía responsable de los problemas ocasionados por Po. Nadie espero que una de las menos esperadas personas de los presentes contestara la pregunta.

—Po tiene un trastorno de identidad disociativo, TID para los doctores— la respuesta de Song dejó helados a la mayoría de los presentes.

—¡¿Permitieron que alguien como él entrara a esta escuela?! — gritó Gongji con indignación— ¡¿Quién sería tan inepto como para dejar que ese loco estuviera entre alumnos?! —más de uno de los presentes se ofendió, pero Shifu fue el primero en responder.

—¡Esa decisión fue tomada por Oogway! — los tres directores quedaron petrificados en su sitio, sobre todo Gongji— Decisión que respeté, acepté y de la cual no me arrepiento de haber accedido— dijo con tono autoritario— ¿Alguna duda, Gonji? ¿O deberíamos llamar al maestro Oogway para cuestionarlo? — desafió el director al otro director con la mirada.

El silencio ahogó la habitación como una bruma densa, Gongji apartó la mirada sumiso y arrepentido.

—Bien… — dijo el maestro Shifu— Song — la joven volteó a mirarlo— Sé algunos detalles, pero creo que tú y el padre de Po son los que están mejor informados—Shifu había mentido, sabía perfectamente por lo que había pasado el albino, pero le era tan doloroso que prefirió pedir a otro que lo hiciera.

—…Si el señor Ping me lo permite… — dijo al mismo tiempo que volteaba a recibir el consentimiento del cocinero, este se hallaba a lado de su hijo acariciando su cabellera blanca con sumo afecto, un asentimiento basto para que Song entendiera—Cuando salió de las múltiples cirugías — Song hizo todo lo posible por enfatizar la palabra "múltiple" para hacer sentir mal a más de uno de los presentes—Los doctores, perdón, la doctora Escorpión— dijo mientras señalaba a la susodicha— Pensaban que lo peor ya había pasado… fue durante su recuperación que vieron a… al otro Po… — dijo Song mientras se frotaba los brazos incómoda.

—¿El otro Po? — dijo Grulla sin entender mucho de medicina o psicología.

—A él le gustaba que lo llamaran "Xiao" — agregó Escorpión mientras iba a revisar a Mono el cual parecía desesperado por no oír bien por las vendas de su cabeza.

—¿Pequeño? — dijo Mantis confundido.

—Cada caso de TID es único, el nombre de la otra personalidad depende únicamente de la percepción del paciente y del evento que lo "despierta"— dijo la pelirroja sabiendo que Mantis entendería lo que dijo.

—Un… evento… — susurró Tigresa siendo escuchada por todos.

No se necesitaba ser un genio para unir los hilos… ese tal Xiao nació por culpa de una broma cruel…

—Sí, lo que piensas sí— le espetó Song sacando a Tigresa de sus pensamientos— Ustedes cinco fueron los causantes de todos los males del pobre de Po. ESTO— dijo señalando a los presentes que sufrieron a manos de la contra parte de Po— ¡Fue culpa de ustedes! —

—¡Song! — la susodicha pegó un respingo al escuchar al señor Ping gritarle— Mi hijo descansa, se amable y no alces mucho la voz… por él— dijo mientras acariciaba la frente de su hijo con un pañuelo.

—Lo siento señor Ping… — dijo apenada la joven, pero lanzando dagas envenenadas con la mirada a Tigresa— Seguiré con la historia; Xiao era un niño malvado y lleno de malas intenciones. Lo cual dificultó su terapia y recuperación… un día le arrancó un pedazo de oreja de un mordisco a una enfermera… — las miradas de todos eran el reflejo del horror— No lo culpen, no confiaba en nadie del hospital ni si quera en su padre, el señor Ping— defendió la joven a su amado— Creía que todos eran sus enemigos y que buscaban hacerle daño… Xiao fue…—Song no pudo continuar porque empezó a lagrimar por los recuerdos.

—…Xiao era el mecanismo de defensa de Po— continuo Escorpión, las miradas de los presentes se posaron en ella ahora— La TID que se desarrolla después de un evento traumático es muy vista en las víctimas de violación múltiple, la mente crea una personalidad fuerte y segura con la finalidad de salir a defender a la personalidad débil que lo creo… en el caso de Po se activa cuando piensa que le van a hacer daño, mucho daño—

—¿Entonces cada vez que pelea se activa esa personalidad? — preguntó Bao a la doctora— Por donde lo mires el joven pelea muy seguido ¿Su otra personalidad siempre está activa? —

—No— respondió al pelirroja mirando de reojo a la otra mujer.

—¿No? —

—El dolor en una pelea, accidente o entrenamiento no lo activa… de eso se encargó el maestro Oogway—

—¿Qué hizo el maestro con Po? — preguntó Tigresa por fin tomando el valor para hablar. Escorpión la miro detenidamente, Tigresa no supo si la veía con odio o molestia, su mirada era muy neutra.

—¿No es obvio? — le dijo todos, pero todos parecían estar perdidos— Lo entrenó… desconozco el método que utilizó, pero logró sacar a Po de lo profundo de su mente y me permitió a mi hacer por fin algo medicamente posible— dijo al mismo tiempo que sacaba un estuche de jeringas metálico— Po lleva esto consigo todo el tiempo por si… necesita mandar a dormir al otro…—

—Pero vimos que se la inyectó para patearnos el trasero de forma extraordinaria— comentó Grulla recordando la paliza de les dio Po.

—Porque el muy hijo de perra Xiao las intercambió sin que me diera cuanta— dijo al mismo tiempo que sacaba otra caja metálica de una de las gavetas médicas del cuarto— Está es su medicina por si Xiao quería salir… y esta otra contenía adrenalina— dijo mientras mostraba la jeringa vacía a los presentes— Siempre tengo conmigo una pequeña dosis lista por si a alguien le pega un paro cardiaco en la escuela… sin embargo, el la usó para potenciarse en una emergencia— la pelirroja soltó un suspiro cansado mientras se sentaba con una mano en el rostro con opesadumbre— Debí haberme dado cuenta… debí ser yo la que notara los síntomas… — se lamentó la doctora.

—Todos debimos darnos cuenta del cambio tan radical de Po — intervino Shifu dando un paso al frente— Como su maestro soy responsable de él y espero que puedan perdonarme… — la voz de Shifu destilaba culpa por todos lados.

—No… yo debí de darme cuenta ¡Soy su padre! — dijo ahora el señor Ping— Debí de darme cuenta que algo malo pasaba cuando me pidió permiso para ir a Francia—

—Espere — interrumpió Víbora— ¿Cómo que Francia? —

—Los días que no vino a la escuela… ¿Estuvo en Francia…? — la pregunta de Tigresa no ocupó confirmación.

—Desconozco el momento en el que Po cambió a Xiao, pero ahora podremos manejarlo— declaró Escorpión mostrando el contenido de la otra caja metálica— Existen medicamentos que ayudan a regular los trastornos TID, lo que contiene esta jeringa le permitirá a Po o a otra persona, evitar los episodios de cambio, no es un cura, porque no la hay, es una droga que hará consiente a Po en sus episodios cuando cruce la puerta…— el silencio de algunos le indicó que no habían entendido del todo el fármaco.

—Es como una alarma— explicó Mantis—Cuando Po quiera abrir la puerta y cambiar con Xiao la medicina le gritará PELIGRO en letras grandes para que la cierre con llave— ahora la mayoría parecía entender lo que era esa medicina.

—¿Eso quiere decir que Po fue quien le permitió a Xiao salir? — preguntó el enorme director a Escorpión, quien se movió incómoda en su sitio.

—Él no es culpable de su condición ¡Mierda! No me refería a… — dijo la pelirroja a los Cinco Furiosos— La medicina no lo ha podido comprobar del todo, pero se cree que el llamado de una personalidad a su huésped es como el llamado de la planta carnívora a las moscas, simplemente no se dan cuenta cuando que caen— las palabras de la doctora no parecieron alegrar a los jóvenes presentes.

¿Hasta cuándo terminará el daño que le hice…? — pensó la joven peli naranja— ¿Cuánto daño le hice en realidad? — se espantó al darse cuenta que tal vez el TID no sea lo único que le provocó—¿Hay algo más? — las palabras de Tigresa llamaron la atención de Escorpión— Además del TID… ¿Hay algo más que le haya hecho? — dijo la joven con la voz casi quebrada, los presentes se tensaron ante las palabras de Tigresa, Víbora se había puesto de pie para situarse al lado de ella y tranquilizarla, aunque también deseaba saber la respuesta otra le gritaba que no quería saber más.

—…Entiendo tu preocupación, Tigresa, descuida— sonrió la mujer—Fuera del TID, Po es completamente saludable—

El aire en los pulmones de todos los jóvenes y directores se soltó de golpe librando una presión que no sabían que tenían.

—Bueno ¿Cómo solucionamos esto? — pregunto Gongji al maestro Shifu.

—¿Perdón? — dijo el aludido.

—¿Cómo compensará la escuela El Palacio de Jade las afrentas contra directores y estudiantes? Peor aún… la destrucción del El Espejo— las palabras del pequeño director dejaron helados a los presentes, todos excepto a los otros dos directores que parecían estar de acuerdo con el pequeño sujeto.

—…Yo… —

—No creerás que con una disculpa se solucionará esto ¿Verdad, Shifu? —

Shifu quedó inamovible en su sitio, lo que decían no era ilógico, Po había roto muchas normas y violado una tradición antigua y sagrada entre escuelas. No podía no haber una compensación a los afectados y un castigo al responsable. Shifu no era tonto, los ojos de sus antiguos colegas le indicaban que deseaban sacar todo el provecho posible, incluso si como personas se miraría despreciable, como dirigentes de prestigiosas escuelas era admirable. Estaba a punto de hacer un acuerdo con los maestros cuando Song dio un paso al frente.

—No les dará nada y se irán con la cola entre las patas— dijo solemnemente la peli platino.

—¿Disculpa? — dijo Bao arqueando una ceja.

—La edad o los golpes que les dieron les habrá afectado al oído— los del Palacio de Jade miraron asombrados con bocas abiertas la osadía de Song— Dijimos; no. No les dará nada ni Po será expulsado— declaró firmemente la joven- Y antes de que digan piensen en el siguiente escenario; alumnos de SUS escuelas ayudaron y conspiraron en el robo del valioso Espejo del Ying y el Yang, el cual en medio de trifulcas y peleas internas terminaron rompiendo el invaluable objeto, uff… yo creo que ese escenario sería muy malo para ustedes pues también tuvieron participación en el robo ¿No creen? — dijo altivamente la joven.

—¡¿Cómo te atreves?! — le gritó Gongji a la joven— ¡Nosotros no tuvimos nada que ver con…! —

—Eso no es lo que parece en el video… — interrumpió la joven.

—¿Cuál video? — cuestionó Xiang con las cejas fruncido.

—Este… — dijo dándoles su celular a los directores.

Los tres miraron el susodicho video y abrieron los ojos sorprendidos. En él se veía la pelea entre estudiantes y la repentina llegada de Po dejando al último de ellos noqueado, poco después ellos ingresan y comienzan a pelear contra el joven más no muestra la pelea con los cinco estudiantes de Shifu.

—Por la distancia en la que lo tomé el audio es indistinguible…— los tres miraron a la joven con enojo— Por desgracia la única testigo consiente del lugar— sorpresivamente a la chica se le quebró la voz comenzó a soltar lágrimas descontroladas—La pobre e indefensa Song sólo pudo ver como el amor de su vida luchaba incansablemente por proteger décadas de tradición de las garras ambiciosas de adultos envenenados por el dinero ¡El sucio dinero que llevó a autoridades educativas a mandar a sus propios estudiantes a hacer el trabajo sucio…! — la voz de Song volvió a la normalidad y prosiguió limpiarse las lágrimas y el rimen corrido de sus mejillas con un pañuelo— Obligar a jóvenes prometedores a causar fechorías, que despreciable… maestros…—

—E-eso… ¡Esas son puras calumnias! — gritó encolerizado Gongji— Hay otros testigos que vieron todo, pequeña, los discípulos de…—

—Los Cinco Furiosos resbalaron por las escaleras del Templo y terminaron muy lastimados — dijo sorpresivamente Tigresa ante la mirada atónita de los presentes.

—…Sí, fue una muy dura caída— corroboró Víbora con su amiga entendiendo su plan.

—¡Ay! ¡Buda, que caída! — dramatizó Mantis siguiendo la corriente.

—Eso nos pasa por subir corriendo escaleras tan empinadas— agregó Grulla.

—Y muy altas— prosiguió Mono.

Los tres directores se miraron entre ellos nerviosamente entre ellos, luego miraron a Shifu casi exigiéndole con la mirada.

—Dirás la verdad — exigió el enorme director.

—…La verdad es la que los jóvenes presentes dijeron, maestro Xiang— dijo fríamente el maestro del Palacio de Jade— Por el mero respeto que le tengo al maestro Oogway guardaré silencio, pero tendrán que irse… ahora— demandó el director fulminando con la mirada a los directivos.

—Y ni crean que los vándalos que tienen por alumnos dirán algo— siguió Song con su monólogo— Los venderán sin dudar para salvarse de este incidente. Una amiga mía ya les contó la coartada—

Los tres apretaron los puños unos instantes, pero luego bajaron la mirada y se marcharon en silencio azotando la puerta detrás de ellos. Sólo cuando se fueron todos respiraron.

—Eso fue intenso — dijo Mono Más aliviado.

—Song, Gracias por… —

—No lo hice por ustedes — interrumpió a Víbora abruptamente.

—Lo hizo por Po, no te confundas, Víbora— le explicó Tigresa.

—Al menos uno de ustedes entiende — la joven se estiró perezosamente en su sitio— Estoy cansada y Po no despertará, me voy— dijo mientras se iba a la salida— Señor Ping, me avisa cuando se despierte, iré a ayudar a cuidarlo cuando sea o como sea—

—Muchas gracias, pequeña, lo haré— dijo enternecido el hombre sin alejarse de Po ni un centímetro.

—Ustedes deberían hacer lo mismo— les dijo a los Cinco— Sobre todo tú, Tigresa, estás hecha un asco… — dijo para justo después salir por la puerta dejando a Tigresa con las ganas de responderle con un improperio.

—La joven Song, todos debemos ir a descansar— dijo Shifu acercándose a Tigresa— ¿Puedes ponerte de pie? — preguntó preocupado el viejo maestro.

—Sí… — dijo mientras se ponía de pie con dificultad— Pero… —

—Sé que deseas quedarte con Po— interrumpió el maestro— Pero lo que él necesita es lo mismo que tú; descansar a solas con su familia… — Shifu parecía suplicar con la mirada— Vamos a casa, hija… —

—…Sí, padre— contestó la joven mientras caminaba a la salida apoyada por su padre para no caerse.

—Escorpión… —

—Veré que lo padres de los chicos vengan por ellos— le dijo la pelirroja a Shifua.

—Gracias… —

El lapso del recorrido por los pasillos, el estacionamiento y el recorrido en auto a su casa fue efímero para la joven de cabello anaranjado. No supo ni cómo llegó a su cama ni cuándo se despidió de su padre. Estaba recostada en su cama, no sabía si dormía o flotaba, los medicamentos que no recordaba haber tomado hacían su trabajo con los golpes y la fatiga. Pudieron ser minutos, hora o años lo que pasó viendo el techo o tal vez estaba soñando con un techo.

Tantas cosas habían pasado, todas relacionadas con Po, para variar… pero una cosa si era clara…de nuevo casi lo perdía.

¿Eso quería? ¿Perderlo? ¿Qué un día de verdad lo perdiera y nunca más volver a verlo?

Claro que no deseaba eso.

Ella odiaba pensar eso y eso… la hacía enfurecer.

Furia que se convirtió en decisión

Decisión que se convirtió en deseo.

Deseaba amar a Po y deseaba que él la amara de la misma manera.

Odiaba recordar el beso que se dio con Song. Ella deseaba ser la primera… Pero se encargaría de ser la última.

Porque lo amaba y no creía poder amar a otro ser como lo hacía con Po.

El cambio es normal en las estaciones, lo que una vez creció morirá y lo que murió puede volver a crecer. No es el destino ni los clichés como: el corazón se manda solo. Elegimos a esa persona porque nos representa los asuntos pendientes de nuestra infancia y la elegimos porque manifiesta las cualidades que desearíamos tener y al hacerlo también elegimos darle lo que necesita, trazando la trayectoria de nuestro crecimiento. Nos encargaremos de dar la felicidad que el otro necesita. Eso hacen las parejas, eso hacen los que se aman; lo dan todo… y cuando encuentres a esa persona que te haga crecer, reír, enojarte, soñar, creer y llorar ¿Sabrás darle todo? Sólo así sabrás si es verdadero amor.

Pasaron tres días desde entonces y Po no volvió a la escuela…

.

.

.

Desperté por el reloj bilógico de mi cuerpo, me levanté por mera rutina, no tenías ganas de correr, pero años de costumbre me lo impidieron. Dos días habían pasado, podría jurar que todo ocurrió hace años. El tiempo viaja más lento de lo que desearía realmente. Bajé las escales en silencio, sabía que sólo había una persona en mi casa, pero está todavía no se levantaba. Al salir de casa me estiré en la entrada para evitar lesionarme, puse mi reproductor en mi brazo y puse la programación de música habitual. Empezó la primera melodía y mi carrera comenzó. Veinte kilómetros en total en la ida y la vuelta. Mi mente viajaba con las letras de las canciones, el sudor resbalaba por mi cuerpo, años de hacer lo mismo daban como resultado mi gran resistencia. Los árboles, los pocos autos que rondaban iban y venían en mi andar. Saludaba ocasionalmente a viejos corredores o ciclistas que conocía desde hace mucho a esas horas. El sonido del mundo que iba despertando con el Sol era apagado por la música en mis oídos. Sin darme cuenta ya estaba de regreso por el mismo camino y de ese mismo modo llegue a mi casa. Al quitarme los auriculares me llegó el sonido de adentro de mi hogar, la bella durmiente se había despertado. Entre a mi casa usando la llave escondida debajo de la maseta de alado ¿Demasiado cliché? Pues es el único lugar en el que mi hermana se acuerda buscar la llave… ¿Por qué olía a humo?... mierda.

Lexan cruzó el pasillo y el comedor en tiempo record. Al entrar de golpe por la puerta móvil que lleva a la cocina descubrió que el olor a humo se debía a que algo se quemaba en la estufa. Al lado ésta estaba su hermana tratando de apagar la llama que envolvía a la sartén abanicando un trapo alrededor de ella.

—¡¿Ahora que carajos hiciste?! — le gritó alarmado el joven a su hermana.

—¡Sólo quería preparar unos huevos y pasó esto…! — dijo la joven desesperada tratando de salvar el contenido de la sartén.

El joven albino cruzó la cocina en un par de zancadas hasta un closet en la esquina de la cocina. Sin pensarlo saca el extintor que había adentro y le saca el anillo del seguro.

En un instante la cocina se vio en vuelta en la cortina blanca del contenido del extintor. Un disparo más a la estufa, otro más a la sartén que sostenía su hermana y luego uno a ella.

—¡Oye! — le recriminó la joven— Eso era innecesario —

—Para asegurarme en apagar tus "prendidas", hermana— dijo en tono molesto el joven albino.

La chica se puso como tomate maduro.

—Nunca me dejarás vivir en paz de nuevo ¿Verdad? — dijo entre molesta y apenada Lily.

—Por el honor de los Abbal que deshonraste; no— puntualizó el joven.

—Mojigato… — le susurró la joven.

—¿Qué quieres que le diga a papá? — preguntó y desafió el joven.

—Que te quiero mucho— dijo apresuradamente la joven Abbal.

—Eso pensé…—

Ambos hermanos limpiaron la cocina y se sirvieron un típico cereal con juego. Apenas se estaban sentados cuando por la puerta entró el único sirviente de la casa.

—¿La ama Lily volvió a intentar cocinar? — preguntó cortésmente.

—Sí, Jaime (díganme racista, me da igual)— contestó Lexan por los dos.

—Sólo quería practicar…— musitó en voz baja mientras se llenaba la boca con cereal.

—¿Practicar para qué? — dijo una sorpresiva y gruesa voz de adulto entrando por la puerta.

—Padre, volviste— dijo Lexan poniéndose de pie para recibirlo.

—Descansa, hijo— dijo en tono militar, pero cálido— Hija ¿Por qué querías practicar? —

—Porque… no puedo decirte — los ojos color zafiro de su padre se clavaron en ella como un halcón.

—No estarás practicando para alguien en especial ¿O sí, princesa? —

Lexan hizo lo posible por no escupir su cereal ante la risa que amenazaba con salir por su garganta. Su padre sólo le decía "princesa" cuando sospechaba que su hermana quería salir con chicos, algo que siempre uso para advertir que nunca dejaría que su frágil, delicada y pura hija fuera tocada por ningún hombre que no pasara por su duro y estricto juicio.

Es decir; que Liang era un padre celoso, celoso de cojones.

—Padre… si tanto quieres saber te lo diré— Lexan despegó su vista del cereal para ver lo que se venía—Sí, es para un hombre… — la cara de Liang se tornó de un rojo explosivo, parecía que le reventaría una vena cuando Lily habló antes que su padre— Lo amo y deseaba cocinarle su desayuno el día del padre— la joven miraba a su padre directo a los ojos mientras que aún sentada llevó sus dos manos a su vientre, acción que no pasó desapercibida para ninguno de los varones presentes. El mayordomo ya había emprendido una retirada táctica en silencio.

El color blanco del cabello de Liang palideció contra el de su rostro, que pasó de rojo fresa a pálido enfermizo, hasta Lexan imitó a su padre sorprendido.

—Yo… tú… eh… pero… ¿Quién…? estás…. — balbuceó el militar atónito por lo que acaba de oír, pero no de comprender.

—¡¿Voy a ser tío?! — preguntó escandalizado Lexan a su hermana.

—¿Qué? No, quería sorprender a papá con un desayuno para el día del padre— dijo inocentemente— Iba a ser una sorpresa, pero se arruinó—

—Pues casi matas a nuestro padre con tu sorpresita ¡Míralo! — dijo señalando al hombre que se sostenía de la pared tratando de respirar—Poco faltó para que yo estuviera igual… — le dijo enojado.

La joven sólo le sacó juguetonamente la lengua en una burla que Lexan clasificó como; infantil e inmadura.

—B-bueno…— tosió el adulto recuperando la compostura—Viene por unos documentos que se me olvidaron en el despacho. Me iré por todo el día, cosas del ejército.

Liang Abbal era comandante del ejército del país, su trayecto militar estaba lleno de logros y reconocimientos que podrían llenar un pasillo de hotel de cinco estrellas, el militar era de descendencia mixta, su madre era originaria de China y vino al país para ejercer el oficio de enfermera y conoció a su padre en el hospital, su padre fue un soldado joven y recién comenzaba su servicio cuando conoció a la que sería la madre de su único hijo. Lo que te puede conseguir una bala en el píe. Por honor a la cultura de su madre le pusieron su nombre; Liang y el apellido de su padre, Abbal. Al principio fue duro que tomaran en cuenta a Liang, que su madre fuera extranjera más su nombre le causaron muchas dificultades. Sin embargo, haciendo uso de su increíble disciplina y determinación fue escalando en los rangos militares hasta llegar a la cima siendo el más joven en conseguir el rango de Comandante.

Su labor como Comandante le dejaba el tiempo con su familia muy contado y agendado, lejos de ser recriminado en su hogar se convirtió en un símbolo de orgullo para su hijo mayor y una fuente de confianza para su hija.

—Suerte, padre— dijo Lexan a su progenitor. Él hombre observa a su hijo unos instantes, no sabía que había pasado, pero después de volver del intercambio cultural en la patria de su madre algo en su hijo era distinto. Como su una capa invisible hubiese sido retirada de su ser dejando ver a un Lexan mucho más… abierto, era más cálido y comunicativo y menos riguroso a las reglas y el orden. No le desagradaba que su hijo se comportara como un chico de su edad, pero sentía que Lexan ocultaba algo.

—Sí, hijo… hija— la susodicha lo mira con atención—Ya no cocines el día de hoy—

—Jaja… — río sarcásticamente la joven.

—Y díganle a Jaime que era una broma, creo que está a punto de irse con sus maletas— advirtió el mayor de los Abbal.

Lily se levantó de un brinco saliendo por la misma puerta por la que había salido el mayordomo, el pobre prefería renunciar antes de estar en medio de una guerra.

—Lexan…— el susodicho volteó a mirar a su padre ante el llamado— Sabes que puedes hablar conmigo ¿Verdad? —

—Lo sé, padre— contestó el joven firmemente.

Lexan quedó sólo en la cocina lavando los platos de él y de su hermana, ésta entró poco después ahora sentándose en la barra de la cocina mientras observaba a su hermano.

—Gracias por no delatarme— dijo la joven Abbal.

—Gracias por no estar realmente embarazada— dijo el albino.

—¡Dios, no! No soy tan descuidada— dijo indignada mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho.

Lexan volteó a mirar a su hermana.

—Pero tu y Lee…— el joven de ojos zafiro dejó la oración sin terminar, indicando lo que quería decir.

—…Por favor no le digas a nadie— pidió suplicante la joven.

Lexan aspiró una gran cantidad de aire por la nariz. Le picaba la nuca de manera molesta, sospechaba desde la vez que descubrió que ella estaba en casa del moreno, pero confirmarlo no lo calmaba en lo absoluto.

Lexan sabía que su hermana era una joven atractiva, sacó lo mejor de sus dos padres; los ojos de su padre, las facciones felinas de su madre y un cuerpo naturalmente atrayente que conseguí un plus al ser entrenado regularmente por la susodicha al ser una "chica fitness". Aunque él ha visto como se come un litro de helado sola.

—¿Estás enojado? — algo que Lily no admitiría en voz alta era que si le importaba lo que su hermano pensaba de ella.

—¿Qué? No… es que… debo procesar el hecho que mi mejor amigo tuvo sexo con mi hermana menor— admitió el joven que ahora le picaba la mano por desear golpear en el rostro de su amigo— Ni si quiera ha tenido el valor de aceptar su inminente castigo—

Lily sabía que Lee había evitado por todos los medios toparse o llamar a Lexan desde que llegó, el moreno decía que esperaría que las aguas se calmaran antes de confrontar a Lexan… pero si algo caracterizaba al albino era que nunca desistía cuando se metía un objetivo en la cabeza. No culpaba al pobre desgraciado, habían metido la pata… pero tampoco era que se arrepintiera.

—¿No será que te molesta que dejé de ser virgen antes que tú? — dijo con burla la joven.

—¿Hola, padre? Quiero decirte algo… — dijo Lexan con su teléfono en la oreja.

Lily, ni floja o perezosa, se supo de rodillas con las manos unidas al aire en una pose suplicante. Dando a entender que le daría lo que fuera para que no le dijera a su padre.

—Está apagado— dijo Lexan mostrando su teléfono con la pantalla en negro.

—Mierda…— masculló la joven— Buena esa, hermano—

—Nop, ahora me debes una— dijo el albino con seriedad.

—… ¿Qué quieres? — la joven presentía lo que pediría.

—Dime dónde se esconde—

Lily se sintió mal por su novio, pero se lo compensaría después…

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.

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En medio de un gimnasio moderno se encontraba un joven que llenaba el solitario sitio con ruidosos golpes que salían de un costal al recibir la furtiva combinación de golpes del joven mexicano. Gotas de sudor surcaban por el rostro del joven moreno, su concentración era impecable y sus golpes certeros y veloces. Hoy era un día libre para la mayoría de los miembros del gimnasio, pero Lee necesitaba estar preparado para su próximo encuentro.

Lee Rodríguez era una estrella en ascenso en el hexágono juvenil, veloz, fuerte y feroz, esas fueron las cualidades que le dieron su apodo "El Jaguar". Ha Lee le encantaba ese nombre; Lee El Jaguar Rodríguez. El dueño del gimnasio en el que se encontraba le había ofrecido su patrocinio si el joven usaba pasaba las semi finales, entre esos y otros detalles, el joven usaba la marca del gimnasio en sus shorts. No sólo contaba con el talento para las peleas, era bastante apuesto. De facciones suaves y mandíbula cuadrada (como Matt Bomer cuando hacia la serie White Coller), sumado a su increíble físico y un gran sentido del humor era un imán de mujeres. Lejos de ser un engreído y un Don Juan, él odiaba la frivolidad de la gente que abusaba de su suerte al nacer bien parecido. Además sólo había tenido ojos para una sola chica en toda su vida; su novia.

—¡Lee! ¡¿Estás aquí?! — la voz de un ángel llegó a los oídos del joven que dejó de golpear el saco para recibir a la mujer de sus sueños con una sonrisa.

—*Bebe* (cada vez que ponga * significará que todo lo que esté dentro Lee lo dijo en español, aclaro, están en Francia, se imaginarán el idioma que se habla)— dijo contento el moreno… hasta que vio que el amor de su vida iba acompañada de un verdugo de ojos zafiro.

—jeje… lo siento— dijo tímidamente.

—¿Con que *bebé*? — dijo seriamente el albino— ¿Cómo se decía en tu idioma…? Así… *traidor* —

Fue como el disparo de una pistola en una carrera, Lexan corrió hacía Lee y éste huyó de él. La persecución se dio por todo el gimnasio, entre gritos y objetos cayendo y siendo arrojados por todos lados. Lily trataba de calmar a su hermano y éste trataba de alcanzar a Lee para ahorcarlo con sus manos.

—¡Deshonraste a mi hermana! — le gritaba el albino.

—¡¿En serio, viejo?! ¿Quién carajos habla así estos días? — le contestaba el moreno escabulléndose de ser atrapado.

—¡Te aprovechaste de ella! — le espetó el joven.

—¡Ella sabía más que yo! —

—¡Lee! — le reprochó la joven apenada y enojada con su novio.

—¡P-pero si era virgen cuando…! — dijo Lee tratando de aminorar lo que dijo en una extraña justificación que sólo hizo enojar aún más al albino que por fin alcanzó al joven de piel almendrada.

Entre patadas, vueltas y golpes la escena parecía la de dos niños pequeños que peleaban por un juguete o un dulce que de dos expertos peleadores de artes marciales. Lily, la cual intentó en todo momento separarlos, tuvo que lanzarse entre los dos para que dejaran de tirarse golpes.

Los dos jóvenes ahora estaban sentados uno al lado de otros. Lexan no odiaba a Lee ni tampoco estaba realmente enojado con él, era más la impresión de que los tres siempre habían sido unidos desde pequeños, casi como hermanos y pensar que su casi hermano y su hermana estuvieran juntos… no era algo que pudiera asimilar tan sencillamente.

—¿Me odias? — le preguntó Lee con un tono que denotaba preocupación.

—…No— le dijo después de meditarlo un poco.

—Sabes que jamás le haría daño— dijo Lee convencido de sus palabras.

—…Lo sé— admitió Lexan.

—Pero… —

—Pero te cogiste a mi hermana— le dijo Lexan recobrando su enojo.

—¡Lexan! — le gritó Lily haciendo que el mencionado volteara a verla sorprendido por el repentino grito— ¿Quién piensas que soy? ¡¿Eh?! ¡¿Una puta caliente que se mete con quien sea?! ¡¿Eso piensas de ni?! —

—…No… —

—¿Crees que le daría mi virginidad a cualquiera? Me entregué a Lee porque lo amo y el me ama a mí, lo hacemos desde hace años—

—¡¿Qué?! — eso no se lo esperaba, desde hace cuánto llevaban juntos realmente.

—…Empezamos a salir formalmente hace como seis meses— dijo Lee adivinando los pensamientos de su amigo.

—¡Y ya lo hicieron! — espetó algo molesto.

—¡Porque el tiempo que llevábamos amándonos y conociéndonos es desde que tengo uso de razón! — le contestó la joven a su hermano— Lexan… hermano… Los tres nos conocemos de toda la vida, sabes que Lee jamás se aprovecharía de mí— Lee sonrió e infló el pecho orgulloso— Es un tonto a veces, pero no es malo— y el ego se desinfló como globo con fisura— Pero amo a ese tonto… y amo a mi tonto hermano también— dijo mientras abrazaba a ambos, como lo hacían cuando eran niños— Los tres…—

—…Está bien— dijo rindiéndose el joven albino.

—Qué bueno amigo…—

—Sigo enojado contigo— dijo secamente el joven sin estar enojado de verdad—Debiste pedirme mi consentimiento—

—¿En qué siglo vives? — le dijo su hermana un poco molesta— Típico de Lexan el Anticuado—

Lexan le pellizco la mejilla haciendo que Lily se quejara de dolor.

—¡Eso dolió! —

—Volvamos a casa— dijo Lexan ignorando las quejas de su hermana.

—Espera… ¿Puedo ir? — dijo Lee dudoso de mal interpretar las palabras de su mejor amigo.

—Claro que sí— le dijo Lexan con la ceja alzada en señal de desconcierto—Eres de la familia…—

—Gracias— dijo contento el moreno al escuchar que su mejor amigo y casi hermano aceptaba su relación con su hermana.

—Además así puedo vigilarlos— típico de Lexan, pensaron la pareja mientras que tomaban las cosas de Lee y limpiaban el desorden del gimnasio.

Al llegar a su casa Jaime los recibió con una cena juvenil, pizza. Decidieron que sería noche de películas entre ellos tres, risas, bromas y que Lily se comiera la mitad de la pizza hizo el final perfecto para ese día. Las horas pasaron y la noche se manifestó tragándose la luz del Sol, era tan tarde que Lily le ofreció a Lee de dormir allí… y así fue, con Lily en su cuarto y Lee esposado en los barrotes de los postes de la cama de Lexan. Aunque primero dejó que se duchara y se pusiera una segunda pijama del albino. Jaime lavaría la ropa de Lee en la mañana.

—¿Es necesario? — le dijo Lee a su amigo que se estaba acomodando al lado de él, éste lo mira dándole a entender que no abusara de su suerte— *Ok, cuñado* — dijo en su idioma el joven mexicano.

—Te encendí, ahora te aguantas cuando quieras ir al baño— Lee estuvo a punto de gritar por ayuda cuando Lexan le puso un calcetín en la boca— Buenas noches— dijo apagando los focos de la habitación.

A la mañana siguiente Liang tomaba su café en el comedor principal mientras leía el periódico. Por Jaime se enteró que sus dos hijos habían tenido una pequeña piyamada. Decidió no despertarlos temprano, era domingo después de todo y si bien era su día libre y deseaba pasar tiempo con sus hijos nunca separaría aquel trío que nunca se despegaba… les daría treinta minutos más…

Terminó su café y subió las escaleras sin prisa alguna, el primer cuarto al que decidió ir primero fue el de su princesa. La chica tenía un gusto francés muy pomposo y muchos colores pastel, como el cuarto de alguien de la realza. Aunque su huésped no durmiera como una; una pierna afuera, piyama mal acomodada y su larga cabellera blanca muy alborotada con las sábanas y el cobertor deshechas desparramadas en el suelo haciendo un bulto enorme de colores pastel.

—Hija— llamó lo suficiente mente fuerte para que ésta reaccionara de manera muy curiosa, pues al escuchar a su padre ella brincó como gato espantado.

—H-hola papá— dijo nerviosamente, Liang se dijo que era porque estaba echa un lío o porque se había levantado muy tarde.

—Iré a levantar a tu hermano, les tengo una sorpresa así que prepárate— le indicó el mayor de los Abbal.

—S-sí, ahora bajo— Liang entrecerró los ojos, algo no olía bien… figurativamente hablando, pues el cuarto olía a mucho aromatizante y velas de vainilla, el olor favorito de su hija.

—¿Sucede algo? —

—Lo que sucede es que no podre cambiarme contigo presente— contestó la joven con más calma.

—Oh, perdón— dijo mientras salía del cuarto de su hija.

—Uff… faltó poco— musitó mientras se levantaba y recogía su ropa interior del suelo… y una de varón que estaba justo al lado de la puerta. Recordó los sucesos de la noche, ella entrando al cuarto de su hermano para liberar a Lee con una copia de sus llaves, los dos yendo al cuarto de ella furtivamente entre risas tenues, pero divertidas. Los dos solos en el cuarto de ella. Sus labios unidos y sus cuerpos tan pegados. Las manos de él sobre ella. El calor que ambos cuerpos emanaron en el acto. Las palabras que no se dijeron, pero demostraron con pasión. La primera vez en la casa de ella lo hizo aún más excitante ante la posibilidad de ser descubiertos. El estallido de estrellas y el estremecimiento de su cuerpo ante la descarga eléctrica que viajó de la punta de sus pies hasta su cerebro. Los fuertes brazos rodeándola mientras jugaba con su cabello y ella recostada en su pecho, una vela de vainilla que encendió ella para ocultar el olor del acto delictivo, con solo las paredes de testigos, no supo cuando se durmió.

Liang iba siguiente destino, el cuarto de su hijo. Al entrar no pudo ni decir nada pues encontró a su hijo recostado al lado de Lee, no es que no los hubiera visto dormir juntos nunca, era como estaba ahora. Lee estaba sin camisa y con los pantalones a medio caer y desacomodados…además que se notaba que no estaba usando ropa interior y el cabello revuelto, encima estaba esposado y con un calcetín en la boca. Lexan, su primogénito, estaba encima del moreno con la cabeza recostada en su pecho. El hombre cerró la puerta despacio y se quedó con la mano en el picaporte, su cerebro iba a mil pensamientos por segundo. Tomó un respiro profundo y tocó la puerta.

—¡Lexan! — escuchó los ruidos de la cama y el sonido metálico característico del de las esposas al quitarse.

—¿Sí, padre? —

—…Hoy es mi día libre y les tengo una sorpresa— le dijo desde el otro lado.

—Bajaré pronto— indicó el joven.

—…Sí… no tardes… pro favor… —

El comandante bajó las escaleras en silencio, Lexan… Lee…no. Ellos eran mejores amigos, muy buenos amigos… muy pero muy buenos amigos… acaso hubo señales que no vio… Luego recordó que su hijo llegó muy distinto de China…

No supo cuando llegó al comedor ni mucho menos sentarse para que le sirvieran un platón de frutas picadas. Los tres jóvenes llegaron poco después, Jaime les sirvió lo mismo que a él. Lexan y Lee venían muy pegados y contentos, se iban a sentar juntos cuando el comandante vio una oportunidad de calmar sus pensamientos.

—Lee— el aludido lo volteó a mirar— Siéntate del otro lado de la mesa, al lado de Lily— el joven obedeció un poco confundido, fue Lexan quien lo sorprendió.

—Me gustaría que Lee se sentara junto a mí, padre— pidió el joven un poco… ¿Ansioso?

—… ¿Tienes algún problema con que no esté a tu lado? — dijo Liagn tratando de ocultar la sorpresa que amenazaba con reflejarse en su voz neutra.

—… Yo… no, padre… — dijo en tono derrotado el albino. Cosa que Liang mal confundió con desilusión.

Las ideas en su cabeza se tornaban tangibles ahora. Sin embargo, fuera cual fuera el resultado, necesitaba decirle a su hijo lo que pensaba. Los Abbal eran directos.

—Hijo— ambos albinos se miraron a los ojos que compartían— Sea como fuera, fuese como fuese, siempre serás mi hijo— los tres jóvenes no entendieron lo que el adulto decía— Si prefieres… otras cosas… quiero que sepas que te apoyaré incondicionalmente y siempre estaré orgulloso de ti sin importar tus filiaciones, te quiero—

La mente de los tres jóvenes hizo click en un instante y sus reacciones no se hicieron esperar, los dos que compartían el mismo lado de la mesa aguantaban las ganas de reír estrepitosamente mientras que el solitario albino tenía las orejas rojas y la mandíbula tan tensa que casi se escuchaban sus dientes rechinar. Lexan intuyó que su padre había encontrado a Lee esposado y amordazado, eso y sumado que el maldito profanador de hermanas lo había usado de peluche seguro fue una imagen muy impactante para su regio padre.

—Padre… — dijo el albino, pero inmediatamente las dos personas más importantes de su vida lo miraron como cachorros huérfanos—Gracias por sus palabras… las tendré en consideración— Lexan se puso de pie aún con las orejas ardiendo sin terminar de desayunar— Iré al ala de entrenamiento, necesito meditar— dijo para después marcharse, podía escuchar las risillas de esos dos a su espalda, se las cobraría después.

La mansión Abbal contaba con un ala que bien podría considerarse un gran gimnasio con lo último en equipamiento en el segundo piso, allí la familia Abbal entrenaba en privado, no por ser prepotentes sino por seguridad. Ser hijos de una importante figura política y militar atraía miradas peligrosas, sumados por el hecho de tener una madre que catorce gobiernos querían extraditar hacía que no le faltarán enemigos a su familia. Aunque claro, el verdadero nombre de su madre siempre estaba oculto para el público.

Lixue Abbal, madre de ambos hermanos albinos, era una mujer tan hermosa como peligrosa. Ella casi nunca hablaba de su pasado, por su padre se enteraron que fue miembro de la CIA, pero la dejó al ver las cosas turbias que manejaban, se dedicó a la política a favor de los derechos humanos y de la naturaleza, después de eso sólo habían conjeturas y rumores como el que era de un grupo radical de protección ambiental y que por eso viajaba mucho por el mundo encubierto y hasta la loca teoría de su hermana que afirmaba que su madre era una espía ninja de China que buscaba los secretos de la nación, pero su padre la descubrió y tuvieron un duro combate en el ambos se enamoraron y ella dejó su país por amor y que por eso se movía mucho, para evitar que sus anteriores jefes la descubrieran y tomaran represalias en su contra.

Lexan creía tres cosas de todo ello; que pudo ser una política, que era muy amorosa con su familia y que tal vez sí tuviera entrenamiento ninja. Las cosas como eran.

—Ya puedes dejar de abusar del costal— dijo burlonamente el joven mexicano. En efecto, la meditación de Lexan consistía en castigar el costal a golpes al punto que podría arrancarlo de las cadenas.

—¿Te pareció gracioso? — le dijo el joven refiriéndose a lo que pasó en la mesa. Ahora estaba vestido con el cambio de ropa que traía ayer, Jaime seguro se lo lavó y dio.

—Y mucho— agregó su hermana saliendo detrás de Lee. Lexan la fulminó con la mirada, la chica se encogió de hombros restándole importancia a la mirada de su hermano.

—Papá tuvo que irse por emergencia— dijo apagadamente mientras jugaba con la punta de su cabellera enredando su dedo índice en ella.

Lexan comprendió lo que pasaba.

Si había algo que le molestaba a su hermana fue siempre la gran ausencia que tenían sus progenitores, lo cual hizo que ambos crecieran consigo mismos y dependiendo mucho del otro. Lily nunca lo diría a puerta abierta, pero odiaba que los trabajos de sus padres les quitaran el tiempo de calidad en familia. Sin que nadie dijera nada Lee pasó sus brazos alrededor del delgado cuerpo de la joven albina y las pegó hacia él a manera de confort. Lexan miró el cuidado con el que la abrazaba, como le susurraba palabras alentadoras y como ella relajaba su cuerpo y su mirada se serenaba.

—Tienes puntos extra por eso… — dijo Lexan admitiendo que Lee nunca dejaría que nada malo le pasara a su hermana.

—¿Qué? — dijo sin comprender nada el joven moreno.

—Nada… Lily, sabes que ya tengo mi permiso provisional para manejo verdad— la susodicha lo mira con recelo.

—Me lo quieres restregar en la cara ¿Verdad? — dijo celosa ya que no tenía ni la edad mínima para tener licencia provisional.

—¿Quieres dar una vuelta? — preguntó el albino con una sonrisa.

—¿Quién eres tú y qué le hiciste a mi hermano? — dijo ella sin creer las palabras de su hermano, pero la mirada de Lexan le decía que iba en serio— No jodas ¿Me dejarás manejar? — dijo sin creer lo que escuchaba.

—Sólo unas cuadras— eso bastó para que la joven brincará como chiquilla mientras gritaba eufórica— Iré por las llaves, cuando Lily se calme la llevas a la entrada— le indicó a Lee, el mexicano levantó el pulgar dejando en claro que entendió.

Justo cuando Lexan Salió por la puerta, una persona entró cerrando con seguro la puerta detrás de él. Lily dejó de brincar y Lee se tensó inmediatamente.

—¿Saben chino? — dijo en el idioma de la madre de Lily aquella figura misteriosa.

Lee estudió al tipo recién ingresado, traía un overol blanco de fumigador, una gorra igual de blanca y una máscara fumigante lo que hacía que no se pudiera identificar la voz con claridad, pero denotaba que era asiático por el acento… un asiático muy alto y con notable musculatura incluso con el holgado uniforme. Lee llevó instintivamente a Lily detrás de él.

—¿Quién eres? — dijo por fin Lily en el mismo idioma que el recién llegado.

—Oh, si sabes hablar chino… como tu hermano… —ambos jóvenes se tensaron al escuchar al misterioso sujeto.

—Como le hayas echo algo, te matare *cabrón*— dijo Lee dando un paso al frente en clara amenza.

—Mmm… no entendí nada de lo que dijiste, excepto lo último— dijo el extraño sujeto—*Yo hablar poquito español* — dijo cómicamente, pero la máscara distorsionaba tanto su voz que sólo ponía nerviosos a los jóvenes.

—Lee, no hagas nada… — dijo la chica tratando de detener a su novio, no sabían si ese Fumigador estaba armado.

—Tranquila… — le susurró, sabía que sería arriesgado arrojarse a siegas sin saber a qué se enfrentaba.

—¿Qué es lo que quieres? — le dijo la joven al Fumigador en chino— Si buscas dinero o algo que robar te advierto que te metiste en la casa equivocada— trató de intimidar la joven albina, pero el Fumigador no pareció inmutarse.

—Saben… fue un golpe de suerte el que haya conseguido colarme, su casa es muy segura— decía el Fumigador mientras daba vueltas como león enjaulado— Que justamente hoy vinieran a fumigar fue realmente suerte… que estuvieran solos con un simple mayordomo, fue doblemente suerte… —

—¡¿Qué le hiciste a Jaime?! — le gritó Lily preocupada por el mayordomo pues lo estimaba bastante.

—Descuida, está limpiando el armario… pero en sus sueños— se burló el Fumigador.

—Si sabes lo que te conviene es mejor que te marches, es la casa de un militar importante del país — advirtió Lee cada vez más tensó.

—…No me importa el comandante, viene por Lexan… creía que estaba aquí— aquellas palabras frías despertaron el miedo y la ira de los jóvenes.

—¡¿Qué quieres con mi hermano?! — exigió Lily.

—…jojojo… tu hermano… — Lily supo que había hablado de más, al parecer ese sujeto no estaba muy informado como pensaba… entonces no era un espía o un enemigo de sus padres.

—Lee… —

—Sí, lo sé — dijo el mexicano comprendiendo dos cosas; aquel sujeto no tenía relación con la vida laboral de los padres de su novia y que buscaba a Lexan.

—Saben, me estoy cansando de escuchar francés — dijo el Fumigador mientras estiraba sus articulaciones— ¿Qué tal si mientras esperamos a tu hermano nos divertimos un poco? —

—Le tocas un cabello a mi novia *te mato, cabrón* — dijo al mismo tiempo que se ponía en posición de pelea. Lily lo iba a detener, pero el Fumigador habló antes.

—*No tener huevos, marica* —dijo con dificultad el Fumigador.

Sin pesarlo el joven mexicano se lanza sobre el siniestro tipo, Lexan lanzó una rápida combinación de puñetazos alternándolos con codazos cuando veía que el sujeto se acercaba demasiado… sólo que todos golpearon el aire ya fuera porque ese miserable vestido de blanco lo desviaba o eludía.

—¡Quédate quieto! — dijo al mismo tiempo que le dio una patada de hacha al lado de la rodilla haciendo que se doblara hacia adelante. Por fin le había dado y parecía muy adolorido así que aprovechó la posición para darle un gancho de derecha en cabeza.

Lily sabía que Lee era muy fuerte y que ese derechazo podría mandar a dormir a cualquier adulto y así hubiera sido… sino fuera porque al último momento el Fumigador se puso de pie poniendo su estómago al encuentro del puño de Lee. El susodicho no comprendió el movimiento hasta que su puño impactó de lleno en lo que se suponía era el centro del cuerpo… pero lejos de sentir su pulo hundiere en la carne de su oponente un sonido duro y seco llenó el cuarto.

El dolor tardó en llegar, pero el pulo de Lee temblaba adolorido, por mero instinto se llevó la mano lastimada a su pecho. No sentía nada roto, pero la mano se le inflamó muy rápido. No tuvo tiempo de pensar en nada más cuando el Fumigador se sacó una charola de adentro de su traje, el objeto estaba doblado por el impacto, pero entero. Podía sentir la sonrisa divertida del bastardo detrás de la máscara.

—*Sucio tramposo* — insultó Lee desde su posición.

—*Dale, dale y dale*… — comenzó a cantar el Fumigador al mismo tiempo que estampaba el duro objeto metálico en la cara de Lee — *¡No pierdas el tino!* — siguió cantando mientras le daba muchas charoladas al joven que debido al aturdimiento del primero no pudo defenderse del resto. Las primeras gotas de sangre fueron directos al piso y luego al overol que ya no era de un blanco inmaculado.

—¡No! — gritó Lily lanzándose a la espalda del Fumigador mientras trataba de asfixiarlo con una llave.

Pero el sujeto fue rápido, soltó la bandeja y se lanzó contra la pared de espaldas haciendo que el choque se llevara la joven, la cual perdió el aire de su cuerpo, el sujeto, sin delicadeza alguna, llevó sus manos a los hombros de ella y la lanzó al piso de tal manera que la joven perdió la conciencia al instante.

Lee, movido por la ira y la adrenalina, volvió a arremeter contra el Fumigador, pero su creciente ira lo dejó vulnerable a una patada en la ingle. Vomitó al instante por el dolor inmenso que lo envolvió. No vio venir la patada giratoria que lo mandó al suelo junto a su amada.

Mierda… lo siento, viejo… no pude defenderla— esos fueron los últimos pensamientos del mexicano antes de caer inconsciente.

Justo en ese momento Lexan entró derribando la puerta con una patada voladora, la escena ante sus ojos despertaron algo primitivo dentro de él y un deseo oscuro emergió en un grito.

—¡Voy a matarte! — gritó con todas sus fuerzas el joven.

—¡Sólo inténtalo! — le respondió en una risa el Fumigador.

En medio de una pelea tres minutos pueden convertirse en horas para los peleadores, el tiempo pierde su verdadero valor y la realidad se difumina con cada golpe recibido difuminaba la realidad de los dos. Lexan había conseguido arrancarle pedazos del traje y le rompió la máscara, sonreía al ver que de ella salían gotas de sangre de tanto en tanto, pero no podía decir que le estaba yendo bien. De sus labios salía un hilo de sangre que llegaba hasta su barbilla por un puñetazo que lo tomó desprevenido, su pie derecho le dolía a horrores cuando de un inusual movimiento el Fumigador lo pisó, una técnica muy extraña.

—Pagarás caro lo que hiciste— juró en chino y con furia el joven albino, había descubierto que su oponente era chino. Además de que su postura se le hacía demasiado conocida.

—Si apenas vamos comenzando— le contestó el Fumigador—… ¿Sabes porque nació el kung fu… o las artes marciales en general? — Lexan se extrañó por la rara pregunta del desconocido— ¿No? Pero si es fácil— se burló el sujeto.

—Ilumíname— dijo con desprecio el joven albino.

—Para matar más fácil— la respuesta sorprendió a Lexan— Es una tontería decir que el kung fu es una cosa de la justica para el débil, o que es para que el débil se defienda del fuerte ¡No! El que hizo el kung fu y los que hicieron todas las artes marciales buscaban formas para hacer mierda al que tenían enfrente ¡¿No es grandioso?! — dijo emocionado el Fumigador.

—Estás loco…— le escupió con odio el albino de ojos azules—¿Qué buscas? ¿Qué quieres demostrar? —

El Fumigador dejó su postura y se puso de pie estático, luego meneó su cabeza de lado como si viera algo interesante, los sentidos de Lexan saltaron en alerta.

—¿No es obvio…? —musitó tétricamente—Que soy mejor que tú… —

Lexan vio venir el puñetazo de lejos, meneó su cabeza a un lado esquivando el golpe perfectamente, estaba listo para lanzar un contragolpe cuando sintió un horrible tiró hacia atrás. Se dio cuenta que el sujeto le había jalado la oreja con tanta fuerza que sintió que poco faltó para arrancársela. Eso le costó a Lexan un cabezazo que lo dejó viendo estrellas… pero algo en ese golpe se le hizo familiar. Trató de liberarse golpeando el brazo de la mano que aprisionaba su oreja, pero un par de dedos iban directo a por sus ojos e hizo que decidiera mejor bloquear ese ataque. El Fumigador volvió a retocer la oreja para hacer que Lexan se doblara hacia atrás, pero Lexan logró dar una patada desde la posición del "matrix" liberando por fin el agarrea su oreja. Poco le duro el alivio pues un dolor repentino se materializo en su mano izquierda. Al ver su mano descubrió que tenía el dedo del compromiso doblado a una dirección que no debía de ser natural. Vio al sujeto adelante entendiendo lo que paso; le había quebrado el dedo. Sin dejarse llevar por la ira, Lexan enfrío su mente inhalando aire, no debía perderse en sus emociones o lo pagaría caro, ese sujeto, ese tipo… no estaba peleando… estaba buscando una formade matarlo.

Lexan había estado en situaciones de peligro antes, ya fuese por matones, pandilleros, otros peleadores e incluso una admiradora loca… pero lo que sentía con ese sujeto era distinto. con una increíble determinación Lexan tomó su dedo y se lo auto acomodó, el dolor se mezcló con el alivio, para lo que seguía necesitaba sus dos manos para lo que venía.

—¿Es todo lo que tienes, Fumigador…? O debería decir… Po— soltó sin pensar el albino.

El Fumigador se tensó un momento, pero luego volvió a la compostura.

—¿Po? — dijo confundido— ¿Quién es ese? —Lexan se dio cuenta que adivinó por puro milagro instintivo. Ahora sabía porque Lee había perdido.

—No sé qué pretendes, pero sea lo que sea…— la mente de Lexan se iluminó al instante— ¿Es porque Tigresa me besó, no? — los hombros del Fumigador se tensaron en respuesta—No puedes culparla por eso ni a mí tampoco… — Lexan debía estar listo para lo que venía—Pero… sabes… sabía a durazno—

El Fumigador se lanzó a Lexan con un recto de izquierda, el cual el joven de ojos zafiro atrapó con ambas manos, era su oportunidad. Aprovechando que sujetaba la muñeca de Po, Lexan dio un salto al mismo tiempo que se lanzaba hacia atrás sin soltar a su contrincante al mismo tiempo que enroscaba sus piernas alrededor del brazo del otro albino con todo y cabeza. De un momento a otro ahora Po fue derribado, más no liberado, ya que Lexan, usando toda su experiencia y habilidad logró aplicarle una perfecta palanca de brazo. Ambos forcejearon un poco, pero Lexan supo que su rival se dio cuenta que no se liberaría, se disponía a romperle el brazo por el codo cuando sintió un ardor que de inmediato se convirtió en dolor. De un brincó Lexan se alejó de su presa para descubrir marcas de dientes en su muslo. Al verlo de dio cuenta que ya tenía la máscara. Ahora podía cerciorarse que se sí era quien creía que era.

Y ese loco lo había mordido. Ese loco hijo de puta lo mordió.

—Mmm… por tus movimientos practicas artes marciales mixtas— dijo mientras se limpiaba la lengua con la mano y escupía—Pero incluso el deporte marcial más violento y peligroso tiene sus reglas… y las reglas son cadenas que te limitan… yo no las tengo.

Ambos albinos se lanzaron al ataque contra el otro, pero Po cambió de táctica siempre buscando golpear la mano que tenía el dedo lastimado, haciendo que Lexan tuviera que ponerse a la defensiva. Todo iba viendo hasta que el albino le escupió sangre en el ojo derecho.

En cuento cerró el ojo por reflejo una patada lanzada en espiral lo golpeó de lleno en la cabeza por encima del oído derecho. El mundo de Lexan daba vueltas, no hubo oportunidad de defender de una segunda patada giratoria que le dio en toda la frente. Desde ahí el mundo de Lexan se volvió negro.

Por favor, que ellos estén bien… — esos fueron los últimos pensamientos de Lexan antes de caer rendido al suelo como muñeco de trapo.

Xiao miraba desde su posición al derrotado Lexan, con respiración entre cortada, le dolía el cuerpo, pero la satisfacción lo llenaba de un gozo que lo hacía olvidar el dolor y la fatiga… miró a su derecha y observó una barra para pesas… era grande… y ya la tenía en sus manos, oscilando su peso… luego miró a Lexan… él lo había visto y reconocido… tenía la barra en el aire, lo único que faltaba era dejarla caer…

—No seas cobarde… — se dijo así mismo el joven o más bien a Po. Xiao odiaba que el débil y cobarde de Po lo interrumpiera. Cuando se disponía a hacerlo una sombra veloz le atinó dos patadas en el aire. La primera hizo que soltara la barra cerca de Lexan, la segunda lo mandó al suelo.

Xiao se puso de pie lo más deprisa que pudo para encarar a su nuevo enemigo, pero éste ya estaba encima de él con un fuerte golpe de derecha que lo dejó mirando luces y una patada rápida al mentó que le dejó las piernas de gelatina. El albino trató de dar un golpe a siegas con su brazo izquierdo, pero su contrincante fue más hábil y puso los dos brazos cubriéndose del golpe y contraatacando una patada de hacha dándole con el talón por debajo de la nariz. Está soltó sangre de inmediato. Lejos de detenerse dio un barrido de piernas tan rápido que derribó a al albino dejándolo boca arriba y después realiza un salto mortal aterrizando con una pierna en el plexo solar del caído y con la otra pierna dio una patada a la cara del caído.

Xiao terminó rodando en el piso apenas consiente, sintió que su oponente se había quedado inmóvil, cosa que agradecía, no estaba seguro de soportar más castigo.

—¿Eres chino? — Xiao escuchó la voz de una mujer, sonaba mayor, miró de reojo y vio a una mujer con las facciones de su tierra natal; una china.

—Vaya, te pareces a la que está en el suelo— trató de alterarla para poder distraerla y huir para buscar una salida, lo sabía, no podría contra ella ni estando fresco. Eso lo preocupaba. Debía conseguir tiempo.

—Más te vale responder o yo misma te destrozaré la cabeza con la misma barra con la que ibas a matar a mi hijo— amenazó la mujer, Xiao sabía que sí lo haría—…Sabes— siseó la mujer— Mejor te aplasto las piernas y los brazos— dijo mientras tomaba la misma barra que Xiao iba a usar— Tal vez eso te afloje la lengua—

Xiao supo que estaba en problemas, una madre normal buscaría mantener e ir a cuidar a sus hijos caídos, pero esta quería ir directo a la venganza. Esa tipa no era normal.

—Me gustaría quedarme a charlar… pero me llaman para cenar— dijo burlonamente desde el suelo.

Lixue se lanzó a romperle directo las piernas con el objeto de metal cuando una explosión proveniente de la cocina hizo temblar la casa.

—Creo que se te quema la cena… y ese tal Jaime está dentro del cuarto de escobas— dijo Xiao a punto de tirarse por la ventana. Lixue se sorprendió que aún pudiera ponerse de píe. Luego se dejó caer a los arbustos de abajo. Lixue lo siguió hasta la ventana, vio cómo se alejaba corriendo, pensó en perseguirlo, pero recordó las palabras del chico.

Lixue soltó un rugido de frustración y corrió a la cocina, había fuego por todos lados. Rápidamente atravesó el fuego y derribó la puerta de las escobas, ahí estaba Jaime inconsciente, lo tomo por el brazo y lo subió a sus hombros, era pesado, pero no lo dejaría morir asfixiado. Corrió con todas sus fuerzas atravesando la cocina, ganándose en el trayecto unas quemaduras leves en sus piernas y brazos, apenas llegó a la sala soltó sin mucho cuidado al mayordomo y apagó fervientemente las lamidas que le dejó el fuego en su ropa y en las de Jaime. Luego fue por sus hijos y el mejor amigo de su hijo. Cuando por fin los puso a salvo aparecieron los bomberos, policías y autos militares. Estaba a punto de escabullirse cuando de uno de los carros militares salió Liang, por lo que se quedó en su sitio, debía hablar muy seriamente con su esposo por lo ocurrido.

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Lexan sentía el cuerpo pesado, el típico olor de hospital le indicó dónde estaba, los recuerdos fueron llegando de a poco, hasta que recordó a su hermana y a Lee

—¡Chic…! — Lexan usó toda su fuerza de voluntad para no gritar de dolor. Una enfermera que iba pasando lo vio y gritó por ayuda. De inmediato entró con un doctor.

—Joven, quédese quieto— le indicó un hombre mayor con lentes mientras trataba de recostarlo en la cama de nuevo.

—¡No puedo…! Mi hermana… —

—Está bien— dijo Liang desde el marco de la puerta— Déjennos— tanto el doctor como la enfermera obedecieron sin chistar— Recuéstate— la obediencia que le profesaba a su padre lo hizo hacer caso— Tu hermana está bien, ya mandé a llamarla, Lee también está bien. Tiene la mano lastimada, pero nada roto— informó el soldado a su hijo.

Lexan respiró aliviado, era lo que quería oír.

—¿Cuánto llevo dormido? —

—…Cuatro días— dijo dudoso pero serio.

Lexan miró a su padre sorprendido, luego pudo notar la sombra de una barba incipiente naciendo en las duras facciones de su padre, el uniforme que llevaba está desarreglado y sucio, cosa que nunca pasaría en circunstancias normales y las marcadas ojeras debajo de sus ojos indicaban que no había dormido bien en un tiempo.

—Dios… cuatro días— repitió el joven sin poder creerlo.

—Lo estás manejando bien— alagó su padre.

—Me interesa más el saber de mi estado… — dijo sinceramente el joven, pensando que tal vez esto generaría secuelas.

—Traje a los mejores doctores del país, todos me dijeron lo mismo— Liang tomó aire para seguir con su relato— Los golpes que recibiste en la cabeza te generaron una contusión en la cabeza, pero nada tan grave como para operarte… dijeron que despertarías por tu cuenta, que el cerebro debía de reposar… Dios…— la voz de su padre amenazaba con romperse.

—¿Padre? — dijo Lexan sorprendido de ver a regio y fuerte soldado que tenía como padre a punto de llorar.

—Estaba muerto de miedo… — dijo el hombre sin escuchar a su hijo—Cuando me dijeron que la casa se incendió con una explosión pensé lo peor… que los perdería a ti y a tu hermana— el Abbal se limpió una lágrima rebelde que se escapó de su ojo— Sino fuera por tu madre…—

—¿Madre? —

—Sí, ella llegó a tiempo para salvarlos… esa era la sorpresa que les tenía… el comandante del ejército que no pudo proteger a su familia… soy un chiste y un fracaso— se culpaba el hombre.

—No digas eso… — Liang miró a sus hijos a los ojos, el semblante de su hijo era serio y sereno a la vez— Eres lo mejor que puedes ser y un poco más, mi inspiración y mi orgullo— el joven hizo el saludo militar a su padre—Deseo ser al menos la mitad de hombre que tú, con eso habré triunfado como hijo…—

Liang se lanzó con los brazos abiertos atrapando a su hijo en efusivo abrazo paternal. Se consideraba el hombre más afortunado del mundo por tener un hijo tan maravilloso. Al despegarse se sumieron en una larga charla donde el padre le contaba lo que había sucedido en esos días. Lily despertó del mismo día del incidente, era la menos lastimada. Lee fue el siguiente, el joven mexicano había dormido todo un día antes de despertar, Lily no se le había despegado en ningún momento hasta que se despertó. Quiso hacer lo mismo con Laxan, pero su padre la obligo a ir a empacar sus pertenencias pues tendrían que ir a un vivir en un hogar temporal dentro de las instalaciones del ejército. Su madre, después de tener una charla con él se había ido a buscar pistas del sujeto responsable, pero parecía que se había esfumado y la compañía de fumigación dijeron que no era uno de sus empleados, que de hecho el verdadero fumigador lo encontraron dentro de su camioneta de trabajo amarrado y desnudo. El hombre tampoco sabía quién era aquel muchacho.

Lo que Liang Abbal desconocía era que su hijo si sabía quién era el responsable, estaba a punto de interrumpir a su padre para rebelarle la identidad del atacante cuando su hermana irrumpió en el cuarto gritando mientras se lanzaba de brazos abiertos a su hermano.

—Estaba tan preocupada— dijo entre lágrimas mientras Lexan le acariciaba la cabeza.

—Estoy bien— le decía con calma fraternal

—Lee, mira, te dije que estaba bien— dijo de pronto la joven dejando confundidos a los dos Abbal varones— Mira, mira— dijo mientras sacaba su teléfono mostrando que estaba en video llamada con el mexicano.

—Pero si era yo el que te decía que ni una bala podría detener a Lexan— dijo Lee al otro lado de la línea— Es bueno verte en la tierra de los vivos, viejo—

—Me alegro que estés bien— devolvió el saludo el albino— ¿Qué tal esa mano? —

—Me dicen que con los cuidados necesarios podría pelear el próximo mes… —

—Justo a tiempo para tu siguiente pelea—

—Y la ganaré— dijo Lee haciendo un gesto de victoria.

—Lexan, me tomé la libertad de traerte tu teléfono, descuida, lo cargué por ti— dijo Lily.

Lexan lo tomó con cuidado y lo encendió. Tenía muchos mensajes, unos de colegas de la escuela y otros de admiradoras, pero hubo uno que llamó su atención, uno que le llegó ese mismo día hace apenas diez minutos; era de Tigresa. Lily hablaba entre Lee y su padre, Lexan no escuchaba lo que decían, era curioso, a miles de kilómetros y ella conseguí ponerlo nervioso. Se reiría de sí mismo, pero era lo que se ganaba por enamorarse.

Lo abrió y su contenido lo asombró:

¿Estás bien? — decía el meanje. ¿Se habría enterado de lo que le pasó? Imposible, sólo el tenía su número.

Estoy bien ¿Y tú? — casi de inmediato obtuvo respuesta.

—¿Te encontraste con Po? —

Esas eran demasiadas coincidencias.

—¿Por qué lo preguntas? —

Lexan, por favor no le digas a nadie que Po estuvo allí—

¿En serio le estaba pidiendo que protegiera a ese criminal?

—¿Por qué debería? ¡¿Sabes acaso lo que hizo?! — la respuesta de Tigresa tardó en llegar.

—…Tienes todo el derecho de enojarte, no sé lo que te hizo, espero que en serio estés bien… pero por favor, Lexan, no le digas a nadie. Te prometo que te lo contaré todo, pero prométeme que no se lo dirás a nadie—

Lexan casi podía escuchar la voz suplicante de Tigresa con sólo leer el texto. Se talló con fuerza la sien.

—¿Sucede algo, hijo? —

—Perdón ¿Qué decían? —

—Te preguntábamos si pudiste verle la cara al tipo que nos atacó— el mensaje de Tigresa sonó con fuerza en su cabeza— ¿Pudiste reconocerlo de algún lado? Mamá confirmó que era chino, pero no le era familiar— dijo Lily a su hermano.

Lexan guardó silencio unos instantes, pero supo de inmediato que debía hacer lo correcto.

—No— dijo sin vacilación— No pude reconocerlo de ningún lado. Liang, Lily y Lee siguieron hablando para poder ver si lograban identificar al sujeto, mientras que Lexan escribía en su celular.

Espero que sea una muy buena explicación… —

Apestaba estar enamorado… pero Lexan no lo cambiaría por nada.

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Hola a todos de nuevo, espero que hayan disfrutado este humilde pero largo episodio de esta historia, un saludo a:

Lena Royale: creo que más, mi querido lector XD, espero publicar pronto.

SindyPenn: espero que el capitulo te haya aclarado todas tus dudas e.e… jejejeje

LUCY MOON: la esperanza nunca se pierde ni muere ajajajajaj espero te haya gustado mi cap

shanya and ty-rex: pues ya te la sabes, mi querida amiga! Soy todo un detallista jajajajajaja espero que este cpítulo te hay gustado y no me mates por lo de lexan ajajajaja enserio… 0.0u… jajajajaja te quiero!

Kolomte'49: PUES LEVANTA DEL RINCON PORQUE AQUÍ HAY OTRO! Ajajajaja espero este hay sido de tu agrado y que no te deje en las penumbras como lo hizo el otro jejejejejejej

Th3F4lcon-Bl4ckBlu3: te seré franco… ni yo creí que sería tan puntual jejejejeje e.e.

Amigo, fanfiction hizo lo mismo por mi. Me llenó de tantas y tontos mundos con sus experiencias, aventuras y personajes que lograron conectar conmigo de una manera que terminaron enamorándome y llevando mi deseo de expresarlo con una historia; esta historia. Creo que somos todos los que vemos este mundo como una ventana a otro mundo lleno de colores nuevos que alimentan nuestra alma.

siempre procuro poner mi corazón y empeño con cada capítulo, sin subir o teclear cosas superficiales que buscan rellenar por rellenar y tener más comentarios. Lo que buscaba era expresar con cada letra mi sentir y creo que lo logré contigo, mi amigo.

KFP I fue sin duda un proyecto ambicioso que buscaba sacar todo lo que tenía adentro, una expresión de cariño hacia la lectura y escritura y el amor que me hizo sentir KFP la película uno… así como los problemas que arrastraba mi espíritu ha una manera sana de escape… y sabes algo… no me arrepiento ni un poco 😊

cada capítulo que escribo trato siempre de meter una parte de mi en el texto, para que el lector pueda disfrutar del contenido… pero creo que lo que más me funciona es que amo lo que hago y por eso los demás logran amarlo. Jejeje descuida, los comentarios largos son un buen recordatorio que hay gente que ama mi historia como yo la amo a ella 😉

Y descuida, no moriré sin acabar esta historia ejejejeejej, pronto sabrás más de mi y creo que le daré una vuelta a ese fic tuyo, se oye muy interesante. Me despido con un fuerte: NOS LEEMOS LUEGO!

Misa Hatake: Espero que sin darme cuenta no hayan pasado mil años XD, jajajajaj mil años y nunca moriré ni mi fic dejará de publicar jajajajajaj

the only 95: wow, si el anterior te mató espero que este no te haga algo peor XD, me agrada mucho leer comentarios tan alegres como el tuyo, espero te haya gustado este nuevo episodio y me despido diciendo, Nos leemos luego!

Uldren: y de nuevo recompeso la espera con un cap muy pero muy largo jajajajaja espero que te haya gustado mi capítulo, nos leemos luego!

Not Hydrus: o…k… Creo que debo de dejar de ausentarme tanto tiempo, ya me están dando por muerto en algunos lugares XD… Descuida, nunca dejaré de escribir y mucho menos morirme dejando a todos con la intriga ajajajajajajaj me algan mucho tus comentarios y me honra saber que me tienes en esa estima como escritor. Espero pronto poder subir más de esta historia y que seas de los primeros en comentar jejejeje. Nos leemos luego!

Shuli lng: nop XD…. Espero que hayas disfrutado del capítulo XP

Oriana Star:
Wow! a comment in English, without a doubt you like my fic a lot. Here more tigress by Po and I hope you enjoyed the chapter. Regards!

Muy pronto sabrán de mi y les aseguro que, como siempre lo digo, nunca rompo una promesa y hace mucho pero mucho tiempo profesé que nunca dejaría este fic ni a fanfiction y pienso cumplirla hasta las últimas consecuencias. VIVA KUNF FU PANDA Y VIVA EL TIxPO!

NOS LEEMOS LUEGO!