Los nombres de los personajes no me pertenecen. Derechos a quienes correspondan. Historia 100% original y ficticia. )


0014 Retorno

Las noticias no habían sido favorables. Los ataques continuaban, siempre teniendo como blanco laboratorios, clínicas y subsedes de la compañía. Ataques a civiles, destrucción de materiales y la desaparición de estudios y archivos esenciales para las investigaciones. Londres solo había sido el comienzo de una campaña de muerte, pero lo que más pesaba era la muerte de personas inocentes, sin embargo Petunia no podía hacer mucho. Ya tenía la mirada vigilante de organizaciones y naciones encima de ella La presión política no era menos, le exigían respuestas a interrogantes sin resolver y lo único que podía hacer con sus manos atadas era reforzar la seguridad y cerrar los laboratorios y clínicas resguardando el trabajo para evitar los hurtos. Sabía perfectamente lo que pretendían, pero ella tenía que calcular cada movimiento o sería arriesgado para todos.

Cerró la computadora portátil con fuerza, ni siquiera se preocupó por ella. Apagó el teléfono que no dejaba de vibrar a cada mensaje que recibía y lo arrojó en el asiento de a lado. Apoyó su espalda de nuevo en el respaldo de su asiento y lo reclinó un poco. Necesitaba dormir, despejar su mente de todos los problemas. Pop dormía profundamente en su lugar, enfrente de ella y Russell estaba cubierto por una manta hasta la cabeza del otro lado de la cabina, solo se veía como su cuerpo subía y bajaba con cada respiración. Todo estaba en oscuridad, excepto la luz amarillenta y tenue de apoyo en el avión. Habían despegado hace poco tiempo, a medianoche, para poder llegar a Munich lo más pronto posible. Los cuerpos de Russell y Pop sanaban rápido, una de las ventajas de su condición, pues, a pesar de que el daño fue considerable, sus sistemas curaban las heridas y les hacían recuperar sus fuerza poco a poco. Seguía siendo un misterio el cómo sus enemigos pudieron infringirles tales heridas, pero algo de lo que estaba segura era de que no debían subestimarlos. El hecho de que uno de ellos, el horrendo mimo, pudiera entrar a la mansión sin que nadie se diera cuenta, era ya para alarmarse.

Petunia apagó la luz de apoyo, cansada de pensar y de la migraña que comenzaba a hacer de las suyas, se cubrió con a manta, dispuesta a descansar un poco y refrescar su mente, más no pudo conciliar el sueño, solo escuchaba agudamente el sonido del avión rompiendo el aire, de las respiraciones de los demás y pequeños golpes provenientes de algún lugar desconocido que no supo discernir si eran reales o imaginarios.

- - Será mejor que duermas.- extrañamente la voz profunda no le sorprendió en absoluto, aunque sonara como un trueno entre silencio absoluto.

- - Te he visto dormir cientos de veces pequeña. Se cuando no estás dormida.- continuó Pop entre la oscuridad mientras Petunia se quedaba quieta en su lugar mirando hacia la nada.

- - Te preocupa, lo sé. Pero… pequeña, nosotros estaremos bien y te prometo que atraparemos a esos sujetos. No sé qué traman o cuales sean sus intenciones…- suspiró soltando el aire y recargándose en su asiento de nuevo. – pero no pierdas el sueño por algo que podemos solucionar. ¿Dime cuando te he roto una promesa? -

Petunia apretó los ojos, aferró su manta, pero no sintió la incertidumbre e impotencia de nuevo, sino una extraña sensación de paz y calma, por más momentánea y fugaz que fuera la hacía sentir tranquila y después de días en vela, al fin pudo dormir profundamente, rodeada por el sonido del avión cruzando el cielo y la ligera sensación de tambaleo.

Y Pop solo esperó a escucharla suspirar como señal de que estaba dormida. A pesar de la oscuridad la podía ver perfectamente, casi hecha un ovillo sobre su asiento, con su cabello revuelto que la hacía ver adorable, igual que hacía años. Sí, la amaba, con un tipo de amor que le era imposible describir. No sentía la atracción como los otros, ni la deseaba en el sentido físico, solo sabía que la amaba y que la cuidaría a toda costa. Viéndola dormir pudo él también descansar, dejando las preocupaciones fuera de ese espacio.


- - Todo sigue igual. Todo limpio… todo ordenado… aburrido.- colgando de cabeza las coletas rosadas se balanceaban de un lado a otro.

En seguida de su llegada, Giggles se había dado una larga ducha de agua caliente y siendo tan común en ella había salido sin toalla caminando por el corredor dándole una sorpresa a casi todos los chicos. Llevaba cerca de dos cajas de chocolates devoradas y ahora estaba colgada del candelabro de la sala principal, poco le importaba si se veían sus bragas debajo de la falda que precariamente se iba moviendo de su lugar, hacía su berrinche acostumbrado y mientras los demás la ignoraban, Cuddles sí prestaba atención a que la falda negra no se volteara de un momento a otro.

- Las personas inteligentes no se aburren.- intervino Splendont con desdén, mirando hacia la ventana principal que ya había sido reparada.

- Pues tu no pareces muy entretenido rojito. – dijo la chica, bajando del candelabro con un solo movimiento, pero nadie le había prestado atención.

- ¡Que dejes de llamarme rojito!- volteando respondió Splendont, para luego cruzarse de brazos y recargarse en la pared. Casi estaban todos, a excepción de Flaky y Sniffles, pues al parecer la doctora no había despertado con los ánimos de bajar con los demás, Sniffles se había desvelado toda la noche y apenas conciliaba el sueño, y Handy, sin dar una excusa.

- Esto comienza a fastidiarme. Lumpy ¿Para qué nos quieres aquí tan temprano?- Splendid dio un largo bostezo y estiró sus brazos hacia arriba, en el sillón a su lado estaba Toothy, con su rostro apoyado en su mano y su brazo en el sillón mismo.

- Es verdad, ni siquiera hemos comido nada.-

- Ustedes no piensan en otra cosa. Si tanto les fastidia madrugar lárguense a su habitación.- volvió a hablar Splendont sin mirarlos.

- Debe ser por algo importante, démosle calma.- El único de los chicos que se encontraba vestido sin ropa deportiva, era Mole. Sentado elegantemente en el sillón individual de la sala, parecía como el invitado a alguna cena de gala y no sacado de la cama o del gimnasio como los otros, a excepción de Giggles y su ropa coqueta.

- No dormí nada en la noche. Tienes serios problemas con las pesadillas Flip, hablas demasiado cuando duermes.- volvió a bostezar Splendid, mirando al chico sentado enfrente de él.

- Pero ellos no hacían tanto ruido como otros…- Después de abrir la boca, todos los ojos se posaron en Toothy.

- ¿Otros?- preguntó Mole, quien a pesar de tener las gafas oscuras, hacía sentir su mirada sobre el chico alto.

- Digamos que… hay dos personas que no perdieron tiempo anoche.- ahora una sonrisilla traviesa lo hacía ver como un niño. Sus ojos apuntaron al chico rubio, quien en seguida se separó de la puerta y se enderezó.

- ¿Qué? ¿Yo? ¿No creerán que…?- de inmediato se excusó, sin poder ocultar el rubor en su cara.

- Pues yo vi como alguien salía de su habitación para meterse a la tuya…- volvía a picar el tema el chico de cabello lila.

- ¿Se puede hacer eso?- Preguntó confundido Flippy, le extrañaba todo lo que decían en la habitación

- ¡Claro que no fue así!- ahora un muy sonrojado Cuddles hablaba en voz alta.

- Así que tú y la loca de coletas han hecho travesuras… vaya, esta mañana se puso interesante.- Por fin sonrió, con cierta maldad, Splendont ante la idea de un pequeño escándalo del rubio.

- ¿Hablas de mí rojito? ¿Qué tiene de malo que haya ido la habitación de mi conejito anoche? Mi cama es muy fría.- dejando la caja vacía de chocolates y entrando a la habitación de la que se había ido, Giggles caminó sin inmutarse por la cara de sorpresa de todos.

- Les recuerdo jóvenes que hay que respetar esta casa.- Mole intervino, bebiendo de la taza de té que casi había olvidado. – No pueden hacer ese tipo de cosas aquí, me sorprende de ti Cuddles.- finalizó el mayor bebiendo de su té de nuevo.

- Sí. Aprendan de Dont, el ve a sus chicas zorritas en los burdeles.- ahora era Did quien sonreía ampliamente, cruzando sus brazos detrás de la cabeza.

- ¡Yo no hago eso degenerado!- reclamó Dont.

- ¡No me digas zorra indirectamente!- y Giggles también protestó, comenzando a irritarse con el chico de cabello azul.

- ¡Cállense todos de una buena vez!- su voz se hizo presente por sobre todas las demás generando un silencio instantáneo, inclusive cuando apenas bajaba las escaleras, con cuidado sin apoyarse en el pasamanos de nogal ya que tenía sus brazos sin vendajes mostrando sus escamas negras y sus dedos deformados. Fácilmente podría dejar marcas en la madera, pero aún y bajando despacio no le restaba imponencia. Handy vestía completamente de negro, playera y pantalones de ejercicio, su cabello estaba más alborotado que de costumbre y su apariencia era definitivamente más descansada. Algunos de los chicos, incluido Flippy que apenas y lo conocía, nunca le habían visto ambos brazos descubiertos, así que no sabían a ciencia cierta qué tan notoria era su condición y al verla, se quedaron sin palabras, prácticamente, si tuvieran que amputarle la mutación Handy quedaría solo con dos muñones que no servirían de mucho.

- ¿Por qué bajas si sigues delicado?- preguntó Splendid sentándose correctamente en el sillón en cuanto Handy entraba a la habitación con los demás. – Y no tienes tus vendas. Creo que te llamó la curiosidad de lo que hablamos ¿no?-

- Porque no dejan de estar gritando. Parecen un montón de niños gritando, aunque quisiera, ustedes no dejan dormir a nadie.- tomó asiento en el único asiento disponible, un sillón individual, casi a lado de Flippy, solo con una mesita entre ellos.

- Castor gruñón.- susurró la chica sentándose en el piso y estirando sus largas piernas por la alfombra sin descaro.

- Qué manía de esta niña por llamarnos como animales.- ahí estaba, de nuevo una broma de Did que sin pretenderlo molestaba a alguno.

- Es bueno tenerte de vuelta Handy.- dijo Cuddles para romper la tensión que volvía a formarse entre el pelirrojo y su amiga.

- Nunca me fui. Ahora, ¿Nos dirán para que nos quieren aquí abajo?- en seguida todos voltearon con Mole esperando una respuesta, pero solo obtuvieron la imagen del mayor terminando su té y dejando silenciosamente la taza en el platillo para después solo encogerse de hombros.

Sin que alguien se diera cuenta, Lumpy había aparecido en el umbral de la puerta, haciendo una leve reverencia y con su sonrisa de mayordomo perfecto:

- - La señorita Dietrich y los demás están llegando por la vereda, señores. Pidió que estuvieran todos presentes a su llegada. Disculpen los inconvenientes por no decirles de antemano su llegada.-

Inmediatamente Splendid se puso de pie, apretó sus puños y su tono de voz se elevó un poco, estaba molesto sin embargo se contenía.

- - ¿Ya viene? ¿Por qué no dijo nada?-

- Porque no tiene por qué rendirte cuentas a ti.- respondió Handy sombríamente. Cruzó sus brazos descubiertos y los colocó encima de sus rodillas con cuidado, fue entonces cuando Flippy se dio cuenta del verdadero peligro que podían llegar a ser sus brazos si estaba en una pelea.

- Y justo ha llegado el auto.- dijo Splendont mirando de nuevo por la ventana de la habitación y en cuanto dijo esas palabras, se pudo oír como algunos contenían la respiración.

- Les voy a pedir jóvenes que mantengan la compostura.- Mole comenzó a levantarse de su lugar mientras daba sus indicaciones, sostuvo su bastón y se apoyó en él. - Russell y Pop siguen débiles y ustedes son demasiado… ruidosos. Piensen en que estamos en una situación delicada y lo que menos queremos todos es molestar a los compañeros o peor aún, causarle más problemas a la señorita.- volteó la mirada hacia donde estaba Cuddles sentado y debajo, en el piso, Giggles. - Y ese tema de ustedes dos, lo discutiremos luego.- Era de sorprender como alguien que no intimidaba físicamente imponía tanto. Bastó con solo hablarles con firmeza para que los aludidos cerraran la boca y se quedaran quietos.

Lumpy, quien seguía en el mismo lugar, intervino antes de ir a la puerta:

- - Si se comportan bien, les aseguro un desayuno completo y abundante para todos.- dijo sonriente el mayordomo dando la sensación de extrema ingenuidad.

Efectivamente llegaba la camioneta negra, silenciosamente hasta la entrada de la mansión, bajando de ella dos de los guardaespaldas de Petunia y seguida de ella Russell y Pop, pero se veían diferentes. A pesar de que siempre se mostraban erguidos, orgullosos y unos tipos con los que no quisiera meterte, ahora solo parecían más "humanos". No perdían autoridad ni presencia, pero sus caras lucían cansadas y que requerían dormir bastante. Vestían ropa deportiva común y uno nunca creería que eran agentes mutados. Petunia lucía igual de elegante, aún vestida informalmente con jeans, su porte casi real era innegable, con sus gafas cubriéndole la mirada, su cabello reluciente sujetado por una pequeña cintilla, cada movimiento que producía, les hacía sentir tranquilidad a tres hombres que esperaban su entrada.

Los minutos se congelaron mientras llegaban a la estancia con los demás, ya sentados y en silencio, aguardando el momento en el que Petunia entraría con ellos.

- - Buenos días a todos. – dijo en seguida, con su voz tranquila y quedándose en la entrada del salón. Tanto Pop como Russell se habían retirado a sus habitaciones sin siquiera saludar a alguno de ellos. - Necesitan descansar, siguen un poco débiles y les pido que no hagan barullos ni los molesten.- incluso Petunia lucía agotada, le faltaban horas de sueño, aunque no le restaban porte y belleza. Ninguno de los presentes se atrevió a hablar en principio, todos estaban de pie y Petunia no se había movido de su lugar, todos esperaban algo.

- - Señorita… ¿todo está bien?- dijo tímidamente Toothy finalmente.

- - Nos ha tenido preocupados. Creo hablar por todos al solicitarle que nos comparta lo que está sucediendo.- Splendid se puso de pie, miró a Petunia con firmeza y ella asintió levemente.

- - Estamos ante una serie de ataques, eso lo saben. No ha sido al azar. Desde la muerte de Nutty ha habido saqueos a nuestras instalaciones y después de la misión de Russell y Pop, les puedo confirmar que el enemigo va tras nosotros y por cada uno. – Todos la miraban sorprendidos, incluso Giggles apretaba la mano de Cuddles. Tenían la idea de que se trataban de ataques aislados y que los mayores lo arreglarían, pero no fue así.

Fue entonces turno de Cuddles de preguntar lo que rondaba por su mente:

- - ¿Qué tenemos que ver? ¿Qué no eran ataques de terrorismo de los White Tigers?-

- - Sí lo son Cuddles. Pero nos quieren perjudicar a nosotros, los daños a la empresa solo son colaterales.- la tranquilidad de su expresión ya no los engañaba, sabían que estaba preocupada.

- - ¿Pero por qué? Creí que eran solo asuntos políticos. ¿Es lo que nos mencionó antes? ¿Es por mi causa?-

- - Si Flippy. Eres uno de los factores que desencadenaron toda esta locura. Los experimentos contigo y todos los expedientes de ese caso son lo que quieren y si pueden tenerte lo harán. Por eso han atacado nuestras instalaciones en toda Europa. Creemos que quieren perjudicar la imagen de la corporación primero, luego afectar nuestros trabajos y provocar terror lastimando civiles. Buscan atraernos y que ustedes caigan en esas trampas… y casi lo logran.- Flippy quedó helado por lo último. En cierta medida, se sentía culpable.

- - Señorita, podemos vencerlos, son como nosotros ¿no? Si usan el mismo procedimiento entonces no tienen ventaja sobre nosotros.- Dijo Toothy esbozando una sonrisa optimista, pero no hubo reacción de nadie, solo silencio.

- - No. Ellos no son… como ustedes. Puede que incluso hasta mejores. El hecho de que ese payaso haya podido evadir nuestro sistema de seguridad es preocupante y ahora, con esta pelea, todo demuestra que ellos también han logrado la reanimación, pero con sus mejoras. Sus soldados poseen una fuerza descomunal y vencerlos casi les cuesta la vida a Russell y Pop… no planeo que otro de ustedes se arriesgue.- sonaba tan segura. Fue ahí cuando Flippy notó que no eran solo juguetes o experimentos, sino que había algo más detrás de aquella preocupación.

- - ¿Qué podemos hacer? ¡No podemos quedarnos de brazos cruzados!- por fin Splendid rompió el silencio que se había hecho sin ser seguido por alguien. Petunia solo tomó aire, mantuvo su expresión fría y miró a cada uno tan erguida y regia como siempre.

- - Por ahora les pido paciencia. Cerraré todas las clínicas y laboratorios…-

- - Señorita…- trató de interrumpir Did, pero Petunia levantó su mano en señal de silencio.

- - He tomado la decisión. Nadie más sufrirá por esto.- En ese momento por fin Handy levantó la mirada, pero no esperaba encontrar los ojos verdes que tanto adoraba, llenos de miedo y de falsa confianza. Ninguno de los otros parecía notarlos, pero para él eran señal de alerta.

- - Yo… lo siento.- dijo sentándose Flippy. - Todo esto es por mi culpa.-

- - No lo sientas. – en seguida lo reprendió Petunia. - No eres responsable por lo que hicimos, es casi imposible tener total conocimiento de cómo serán al momento de volver. Estemos tranquilos todos.- dijo Petunia elevando la voz un poco más, quería dejar en claro sus palabras.

- - Tenemos que estar listos. – dijo Did. - Estaremos listos para su siguiente golpe.- entonces volteó con los demás quienes lo miraron con duda.

- - Les agradezco su comprensión chicos, también su apoyo.- Handy la observó por unos momentos. Fue cuando supo que tenía que dejar a un lado su orgullo para cuidarle, pero antes de que pudiera siquiera ponerse de pie, ella volvió a hablar. - Lumpy…-

- - Todo listo Señorita Dietrich. Por favor, pasen todo al comedor, el desayuno está listo.-

Ese mayordomo sin duda era un sujeto extraño, con una eterna sonrisa que fingía inocencia.


Muchas gracias por leer. Supongo que tendrá que ir comenzando el final, pero me quedan algunos nudos. No olviden el Review y sus opiniones, comentarios, sugerencias, todo lo que quieran expresar. :D ¡Miles de gracias!