0001 Reiniciar.

Todo estaba a oscuras, el ambiente líquido, extremidades entumecidas. No saber donde se encontraba o si quiera si era una realidad. Todo confuso. No sabia si estaba vivo, muerto o el momento exacto en el que comenzó a sentir. De repente la calma se va distorsionando, el líquido en el que al parecer estaba inmerso se iba drenando, comenzó a sentir como sus brazos y piernas comenzaban a enfriarse y colgar de su cuerpo. Su pecho comenzaba a inflarse cada vez más, señal de que sus pulmones funcionaban, entonces se dio cuenta de que había tenido algún aparato para respirar. ¿Respirar? ¿Como sabía eso? ¿En qué momento fue consciente de su cuerpo?

Abrió los ojos, cegándose por lo brillante de la habitación completamente blanca en la que se encontraba. Su cuerpo de poco a poco comenzaba a calentarse a pesar de encontrarse prácticamente desnudo. Solo una pieza cubría sus genitales. ¿Cómo sabía lo que era eso? ¿Porqué esas sensaciones raras? ¿Ha nacido o ha despertado de un sueño?

Tantas interrogantes hicieron que le doliera la cabeza pero al intentar masajearse las sienes da cuenta de que se encuentra en una especie de camilla y que no puede mover bien sus brazos, estos pesan y duelen. Volteó hacia un lado al escuchar un sonido mecánico y ve como de la orilla de la camilla sale una aguja insertándose en su muñeca. No duele el piquete pues sigue entumecido, pero el líquido amarillo que se va inyectando es caliente y hace que de poco a poco comience a despertar sus brazos. Le pareció hasta que su piel cambiaba de color a uno más apiñonado.

-"Sujeto Experimental 00435: Activado. Signos Vitales: Estables. Temperatura Corporal: 30° C. MCV: 0. Estado de conciencia: 5 "-

Escuchó una voz femenina, casi mecánica, pero esos datos no tenían coherencia para él. Solo sabía que tenía frío y una jaqueca terrible. Cuando al fin reaccionaron sus brazos pudo tocarse la cabeza, la sentía pesada y sus oídos aún zumbaban un poco. ¿En qué momento lo habían llevado a esa camilla? Más importante aún: ¿Qué era ese lugar?

Sintió un cosquilleo detrás de su cabeza, sintió como los pelillos de su nuca se erizaban y casi al instante de esa sensación, vio como se abría una especie de compuerta. Lo sorprendió puesto que no se notaban las orillas en ese cuarto blanco, pero lo que más lo desconcertó fueron las figuras que aparecieron en la habitación.

Una mujer, joven, ataviada completamente de negro, de tez blanca y sonrosada, con curvas discretas, de cabello celeste y largo hasta su cintura, pero lo que más destacaba era sus ojos, de un profundo verde y brillantes, y su belleza que lo dejó helado. Y a su lado, un hombre, más alto que ella, con el cabello naranja, de complexión fuerte pero delgada. Vestido igualmente de negro lo que lo hacía resaltar eran cuatro cosas: ojos de color fuego,con un extraño toque de negro y opacos; sus manos, vendadas y la izquierda un poco más deforme; una marca negra que cruzaba discretamente de su frente del lado superior derecho y bajaba hasta su mentón; pero lo que le dio escalofríos fue el aura que daba ese sujeto, como si estuviera listo a atacar.

La mujer tenía una carpeta metálica y se acercó a él. Lo observaba interesada pero sin mostrar emoción alguna. El estaba a la defensiva, no sabía quienes eran pero el sujeto detrás de la chica no le daba buena espina.

- Sujeto 00435. Activado hace aproximadamente treinta minutos.- habló la chica, cuya voz era como ella, suave y femenina. No pudo evitar quedarsele mirando por unos instantes.

- ¿Te encuentras bien? ¿Entiendes lo que digo?- Le preguntó.

- Sss-Si, entiendo. Me encuentro bien pero tengo algo de frío.- Le dijo sin quitarle la vista.

- Lo siento, debieron tenerte más cuidado.- Después de esto se acercó a la pared, donde habían unos paneles blancos. Tecleó en ellos (él no veía nada) y de repente salió un perchero, donde había ropa exclusivamente negra.

-Adelante, puedes escoger lo que gustes, todo está a tu medida, y no creo que tengas problemas con el color.- Le dió la espalda y no dudó en tomar una camiseta, unos pantalones y lo que creyó era un suéter con cuello alto. Unos calcetines que había en la parte de abajo y unos zapatos tenis.

La chica lo ignoraba por completo, en cambio miraba la carpeta y tecleaba en una tableta electrónica pequeña que él no había visto. El hombre extraño seguía parado en la entrada, solo mirando con escrutinio y él se sentía intimidado y un poco molesto debido a la actitud del recién llegado.

- Espero te sientas más cómodo así. De seguro tienes preguntas... te sugiero las hagas ahora, además tenemos que comprobar el nivel lingüístico que posees. Adelante. - digo la chica mirándolo de nuevo con un interés que lo hacía sentir extraño.

- ¿Donde estoy? ¿Cómo llegué aquí y qué hicieron?- digo con un poco de enfado pues el dolor punzante en su cabeza seguía.

- Te encuentras en una de las habitaciones de activación, te hemos "reiniciado" por así decirlo. El cómo llegaste prefiero omitirlo, es información que no creo te guste escuchar.-

- ¿Reiniciar? ¿Acaso soy una computadora?- el enfado se hacía más fuerte junto con el dolor de cabeza.

- Es una manera mas... sencilla de decir que te hemos revivido. Lo que te puedo decir es esto: Has muerto para el mundo, te hemos revivido y modificado para una misión, puedes tomar esto como una segunda oportunidad o solo dime que no quieres vivir y termino contigo.- Ahora era ella quien mostraba seriedad y frialdad en sus palabras.

- ¿Acaso te crees Dios? ¿Misión? ¡No soy un juguete o un soldadito que puedas manipular!- no entendía pero las palabras solo salían y el dolor era más fuerte, sentía como perdía los estribos aun y cuando la chica no había hecho nada.

- No soy Dios... pero me acerco. Y si, dije misión. Ahora eres de mi pertenencia, te guste o no. Yo en tu lugar cuidaba mis palabras, cualquier intento de ataque y no tendrás ni tiempo de acercarte a mi. Ahora mismo nos observan mis especialistas a través de un vidrio especial, en cuanto las cosas salgan mal te matan. Y no es suficiente tengo mi propia protección. - Volteó a ver al hombre de la puerta y solo sonrió.

Trató de tranquilizarse, no sería estúpido. Aún quedaban cosas por saber. No era conveniente y una parte de él lo sabía pero en su mente una voz decía todo lo contrario y eso lo asustaba.

- Tu nombre de ahora en adelante será Flippy R. Me presento: Mi nombre es Petunia Diectrich y soy tu superior. Podemos llevarnos bien o solamente desaparecerte. Hablaría más contigo pero creo que te he enfadado por hoy, así que será todo. Descuida, pronto vendrá uno de mis hombres a charlar contigo.-

Acto seguido se dirigió a la puerta, no sin antes mirarlo de nuevo. Se cerró la compuerta y todo quedó en silencio.

-Flippy... ja!... ni que fuera su mascota...- El dolor disminuyó, lo agotó tanto que decidió sentarse en la camilla, cerrar los ojos y analizar todo. No entendía,entonces qué era él. ¿Humano, experimento, mutante, mascota? Todo era confuso, ahora a esperar respuestas.

- ¿Te encuentras bien? - dijo con su característica voz masculina, mientras caminaba a su lado por el corredor.

- Si... siempre es difícil, compréndelo, además de que Sniffles nos dijo que lo más probable era que tuviera episodios así.-

- Es a lo que me refiero Petunia, ¿estás segura que quieres a alguien así? -

- Handy, deja de preocuparte tanto, tu no eres el que toma las decisiones, además tengo otros problemas más graves. No sé por que de repente esta preocupación por el sujeto nuevo, no es algo que no pueda manejar. Tu siempre me cuidas, ¿lo recuerdas?-

- Todos los días, te hice esa promesa. Para eso vivo.-

- Tampoco seas mártir.- Petunia le dirigió una sonrisa que lo alegró, aunque él no sonriera. Siempre estaría para ella, pero le daba miedo el sujeto recién liberado. Por lo menos esperaba, que no fuera un problema... sería de Cuddles.


Poquito porque me presionan pero espero les guste y comenten. :) Gracias Por leer.