Bueno, primero que nada feliz año nuevo a todos, espero que hayan tenido una feliz navidad.

Esta es la primera historia de anime que escribo EN español, así que, ya que es mi lengua madre, espero con ansias el continuar esta historia, a diferencia del inglés, podre expresarme como realmente quiero y como tal tratare de darles el mejor contenido que humildemente les pueda dar.

¿Por qué Kabuto en lugar de Naruto o Sasuke o etc? Bueno, cualquiera hubiera tomado a esos personajes, pero yo siempre trato de ser algo original (a pesar de ser un crossover de dos mangas ya existentes). Kabuto fue el primero o el segundo que se me vino a la mente, como punto extra, su apariencia reptil inía además de la serpiente saliendo de su vientre, lo hacen… como decirlo, perfecto para MONSTER musume.

Debo aclarar que, como ya pudieron leer en el género, su fisiología reptil no quiere decir nada a la hora de con quien pueda terminar Kabuto (Romanticamente).

Espero poder dar una historia no solo entretenida pero también algo madura (no, no me refiero a sexo, etc) me gustaría mejorar como escritor y espero que esta historia me lo permita.

Nota: en cierto momento de la lectura va a haber un link a una canción, escúchenla a partir de entonces para mejorar su experiencia, por favor.

Sin más ni más, pasen a disfrutar de la lectura; review, comenten etc, etc, etc.


Prologo

Oscuridad… todo estaba muy oscuro… sin embargo ya estaba acostumbrado, durante mucho tiempo había caminado por un camino que solo lo envolvía en sombras, y cada vez más sofocaba lo que creía ser con mentiras y engaños, sin embargo, el estar ahora en esa deprimente caverna, donde le sol jamás llegaba, no era precisamente de su agrado.

Estaba cansado, no físicamente, después de todo no podía cansarse en este lugar, pero su mente y corazón ya no podían seguir con esto, si lo hacia una vez más, tan solo otra vez, estaba seguro que se volvería loco. Es por eso que se había resignado a sentarse en el frio y rocoso suelo mientras apoyaba la espalda contra una roca afilada que se alzaba hacia el techo rocoso.

Miraba fijamente el suelo, como si por alguna razón se hubiera vuelto lo más entretenido del mundo, pero su mirada estaba vacía, realmente no estaba viendo nada, solo pensaba.

'Si no me hubiera dejado atrapar… ya estaría durmiendo ase mucho…'

Sus puños se apretaron en un ligero espasmo, recordar dolía, pensar en el pasado solo nublaba su brillante futuro, tenía que olvidarlo todo y en cambio conseguirlo todo para poder cumplir su meta, o al menos eso era lo que se había estado diciendo por tanto tiempo. En este lugar, en este genjutsu, ya nada de eso importaba.

Sus pensamientos se distrajeron por un momento, y su cansada mano tomo una curiosa, pequeña y afilada figura que tenía cerca, un cuerno blanco como la nieve que había sido cortado no hace mucho, y a su alrededor, otros cientos que se regaban por toda la cueva. Tras mirar el pequeño cono por otros segundos su vista subió un poco para observar a dos figuras que se erguían en la densa penumbra, desde que él se había rendido ellos también se habían detenido. Al menos agradecía eso pues le daba una oportunidad de pensar.

"¿Por qué?... ya debiste de haber terminado el jutsu hace mucho, así que solo sácame de aquí… ya ni siquiera me interesa esta guerra… ni atrapar a Sasuke-kun… solo… déjame salir"

Rogo con una agotada voz, su frustración era más que clara no solo en su voz pero también en sus ojos que ya casi se cerraban por estrés.

"Lo siento, Kabuto, pero ya te lo dije antes, yo no puedo hacer nada, solo tú tienes la llave para terminar con este Deja-vu… ya estabas cerca algunas veces atrás, podrías intentarlo de nuevo"

Era cierto, durante todo este tiempo, que ya ni siquiera sabía cuánto había sido, durante algunas veces había flaqueado, pero su convicción… o más bien su orgullo, lo habían impulsado de nuevo a otra frenética batalla. Pero… no esta vez, ya estaba demasiado cansado y ni siquiera esa enfurecida voz que gritaba dentro de su cabeza era capaz de levantarlo una vez más para tratar de desgarrar a los Uchiha que tenía delante.

Se quedó en silencio por un rato, mirando fríamente al culpable de esta ilusión quien solo lo miraba de la misma manera pero con una gran compasión y empatía. Un largo suspiro y se decidió a hablar de nuevo.

"Dices que solo debo de aceptar quien soy y así poder salir de aquí, ¿verdad?... pero ya te lo dije, lo que ves es quien soy… soy como Orochimaru-sama, SOY LA PERFECCION MISMA! "

Así mismo, Itachi dejo salir un gran suspiro de cuenta propia.

"¿Vas a seguir con eso?... ya pasamos por esto, MUCHAS veces, y dime, ¿ya saliste del genjutsu?"

El ceño que furiosamente fruncía se relajó en un instante, era cierto, supuestamente este genjutsu pararía cuando él se conociera a sí mismo, cuando supiera quien es en realidad, y a pesar de creía conocer la respuesta, o al menos creía que con un poco más de tiempo y después de tener un poco de todo la había a conocer, el genjutsu simplemente no terminaba. Entonces… ¿que era?

¿Qué era lo que debía de ver?

Tornando su mirada a su derecha un pequeño charco que se alimentaba de las gentiles gotas de humedad que caían de las estalactitas del techo le permitía ver su propio reflejo. Ante sus ojos, un ser con un piel escamosa y de un tono tan pálido que se podría dudar de su salud. Unos ojos amarillentos que brillaban como faros en la oscuridad y que eran enmarcados por negro y morado.

En un rápido giro aparto la mirada, su seño se frunció y su cara tomo una mueca de rabia y… y… asco.

Sabia la verdad, sabía que se había convertido en un monstruo con tal de encontrar su verdadera identidad. Había abandonado su humanidad en su imparable búsqueda de sí mismo. Si madre pudiera verlo ahora, ¿Qué pensaría?

'¿Quién soy?... ¿Qué significo mi vida?... Agh! '

Sujeto su cabeza entre sus manos en un intento para aplacar todo el dolor y confusión que le producía el tratar de encontrar aquella respuesta que muy adentro de él se escondía.

Miro una vez más el resplandeciente Sharingan de Itachi, tratando de encontrar alguna ayuda o respuesta a su problema, uno que, más que obvio, no había podido resolver por sí mismo todo este tiempo.

El sabio Uchiha solo asintió como en señal de aprobación, o quizás dándole ánimos, eso es algo que Kabuto siempre se preguntaría. Como fuera, aquel pequeño gesto fue suficiente para darle el impulso final, solo un último intento, si esta vez no lo lograba solo le quedaría rogar porque su cuerpo físico muriera de inanición, y tal vez de esa manera liberando al fin su alma. Con movimientos lentos y algo torpes logro ponerse de pie con la ayuda de la roca que hace poco lo sostenía.

"Te ayudare un poco…" Dijo Itachi, tratando incluso en ilusiones el poder darle a Kabuto aquella oportunidad que él nunca tuvo. "Mírame, soy Uchiha Itachi de la aldea de Konoha, fui miembro del respetado clan Uchiha, fui un ninja que asesino a su propio clan por órdenes de gente con corazones oscuros, fui alguien que abandono a su propio hermano y aldea. Fui alguien que camino por un camino de oscuridad y mentiras… fui alguien que casi se pierde a sí mismo. Pero… en el momento de mi muerte, pude darme cuenta una vez, como algún regalo misericordioso, de quien era realmente. Fui Uchiha Itachi de la aldea de Konoha, fui un ninja que a pesar de odiar la violencia lo di todo por mi aldea que amaba tanto, pero aún más por mi hermano que lo ame por sobre todas las cosas… ese fui y soy yo… ahora… ¿Quién eres Yakushi Kabuto?"

Se mantuvo en silencio.

Y silencio.

Y más silencio.

"…"

Su boca se abrió a más no poder, tomando una gran bocanada de aire. Con un pequeño empujoncito de su mano contra la roca se dispuso a dar lentos y pequeños pasos hacia los dos Uchihas.

"Fui Yakushi Kabuto de…" durante un segundo dudo, pero tras dar otra mirada a los confiados ojos de Itachi pudo darse otro impulso para reconocerse. Era cierto que no podía recordar a sus verdaderos padres ni a su legitima aldea… pero… eso no importaba, ese pasado que no podía recordar ya no valía el tratar de encontrarlo, solo se torturaba a sí mismo y además, lo que sucedió después, la gente que conoció fue lo que realmente lo definió.

"Fui Yakushi Kabuto de la aldea de Konoha, fui un ninja que sirvió bajo la oscura sombra de Orochimaru, alguien que se creyó perder a si mismo por su propio temor e inmadurez, un ninja que cometió tantos errores y… y atroces acciones. Lo lamento tanto, y aunque sé que no tengo perdón, solo quiero decir que lo siento" Su caminata ya lo llevaba a mitad del camino, después de una pausa se dispuso a continuar.

"Pero… también… no, en realidad, fui Yakushi Kabuto; hijo de Yakushi Nono, mi madre a la cual ame sobre todas las cosas en este mundo, entrenado por ella como ninja médico, no para lastimar, sino para curar. Fui un chico que amaba tanto a su madre, hermanos y hogar que se sacrificó por ellos, no me importo perderme… aunque nunca lo hice realmente, solo por ellos…"

Ya había llegado delante de Itachi, quien ahora le extendía una mano de sincera ayuda y esperanza. Kabuto solo la observo por unos instantes, pero después…

"Soy Yakushi Kabuto, ninja médico de la aldea de Konoha, hijo de mi madre Yakushi Nono, fui alguien para quien la familia lo era todo! Ese fui y siempre eh sido!"

Con un fuerte apretó sujeto la mano de Itachi con tal fuerza que pareciera romperse. Durante un momento apretó sus ojos con todas sus fuerzas, esperando alguna especie de dolor o sensación extrema, pero nada.

Con cautela abrió un ojo para observar una cálida y gentil sonrisa en los labios de Itachi.

"Por fin lo lograste… je"

Antes de que pudiera preguntar el ¿qué? un gran resplandor empezó a emanar de todas partes, al principio un brillo simple, pero empezó a cobrar tal intensidad y fuerza que cegó por completo a Kabuto.

"Agh!?"

Blanco… un espacio infinito y de blanco resplandor, eso era todo lo que podía ver. Mirándose de nuevo pudo notar como, de alguna manera, su antigua túnica carmesí lo cubría de nuevo. Confundido, busco en toda dirección alguna pista, algo que le pudiera indicar que estaba pasando. No tarde mucho, tan solo el girar su espalda y pudo encontrarse con un figura de negros cabellos y ese tan singular par de ojos.

"¡¿Itachi?!... ¿Qué está pasando? Creí que habías dicho que me liberaría del genjutsu… a cazo tu…!-"

"No"

Tras parpadear varias veces aun no lograba entender que sucedía. Viendo la confusión y descontento en los ojos de serpiente de Kabuto le indico a Itachi que debía continuar.

"Lo lamento tanto… veras, ni yo me puedo explicar que sucedió… pero… este no es el mundo shinobi"

"¿No, Enserio? Dime ¡¿Qué te hace pensar eso?!"

Su enojo era comprensible, e Itachi lo entendía con su usual calma y serenidad.

"De alguna manera… vaya, parece una locura…"

"¡Solo dimelo!"

"Uff… de alguna manera no solo se activó Izanami, sino también Izanagi…"

"¿Q-Qué?"

"De verdad lo lamento Kabuto, pero parece ser que ya no podras volver al mundo shinobi"

"¡¿QUE?!"

"Izanami es un Jutsu tan poderoso que puede cambiar la realidad misma, y ahora mismo te ha expulsado de nuestra realidad"

"¿De qué rayos me estás hablando?"

"En estos precisos momentos tu cuerpo y alma están siendo enviados a través del universo… bueno, a través de los universos. No puedo decir con certeza a donde te dirijes, sin embargo creo que puedo asegurarte que es para bien"

Un gran cara de frustración, enojo e incredulidad casi estallan sobre el rostro de Itachi. Era obvio que esta noticia no era fácil de entender y mucho menos aceptar. Pero trataría de la manera más calmada y comprensiva de explicársela a Kabuto, incluso si en estos momentos quisiera cortarle la cabeza.

"¡¿Para bien, como rayos puede ser bueno el sacarme de mi propio mundo y arrojarme dios sabe dónde?!"

"Lo sé, lo siento. Pero… ya que este es mi Izanagi, no creo que te fuera a enviar algún lugar donde estés en peligro, ni tampoco si ninguna razón"

La cólera que Kabuto expulsaba sería suficiente para envenenar a un país entero, y si las miradas mataran, Itachi ya habría muerto por tercera vez.

"Mira, tal vez si sea para bien. No quiero desanimarte ni nada, pero ¿Qué te quedaba realmente en nuestro mundo? Además de tu cabeza en el libro Bingo, no hay mucho que decir. Tal vez esta sea la oportunidad perfecta para volver a empezar, para poder redimirte. Una segunda oportunidad"

Su respiración y corazón se alentaron, sus puños y músculos listos para acabar con el Uchiha se relajaron ante los hechos. A pesar de ser algo triste, realmente ya no había nada para él de vuelta en su mundo, y todos los shinobis estarían buscando su cabeza. Aunque haya cambiado no podría simplemente llegar y decir: Hola chicos, que creen, sé que todo lo que eh hecho es horrible, pero cambie, asi que seamos amigos, ¿ok?

Las cosas simplemente no funcionan así.

Con un gran suspiro trato de expulsar todas esas sensaciones que parecían aplastarlo como toneladas de roca; frustración, tristeza, ira, depresión, etc. Al final, gracias al cielo, llego la aceptación.

"Bien, pues… ¿cuándo me marcho?"

Y como si la casualidad lo hubiera tomado como su juguete favorito del día, el espectral cuerpo de Itachi empezó a desvanecerse muy lentamente, difuminando todo rastro de su presencia, como si el universo quisiera borrar todo rastro de su reciente charla. Kabuto solo observo con asombro y algo de curiosidad el evento.

"Mi tiempo se está acabando, sin embargo, yo ya no tengo nada que decirte… o más bien, no me corresponde decírtelo. Hay alguien más que desea verte, kabuto, y valla que a esperado mucho. Que tengas una buena vida, Yakushi Kabuto"

Antes de que el sabio del dragón blanco pudiera objetar o quejarse, o al menos dar la más sencilla pregunta el resplandeciente cuerpo de Itachi se dispuso a desaparecer por completo de una manera algo siniestra y un tanto fantasmal.

"…"

"…¿Alguien?"

¿Qué querría decir Itachi con eso? Sin duda era alguna de las cosas más confusas que jamás le habían dicho, pues quien podría querer hablar con él en un momento como este…¿quién podría? Lo más que podría tan solo suponer es que al menos ya no estaba en el mundo shinobi de forma física, no sería algo lógico suponer que cualquiera pudiera llegar a… a… donde quiera que esto fuera. Este, vacío espiritual que converge entre mundos, entre los universos mismos.

Así que quién podr-

"Hola… Kabuto"

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Su corazón dio un salto por un segundo, sus músculos se tensaron como nunca antes y podía sentir como su cuerpo se llenaba con un sudor tan frio como la nieve. Un gran escalofrió lo recorrió desde la coronilla hasta la punta de los pies. Aquella voz fantasmal que lo llamaba lo dejo en un estado de shock como ningún otro. Una voz que no había oído en mucho tiempo.

Una mujer, sin duda alguna era una voz femenina, a pesar de lo sorprendido que lo pudiera dejar, esa voz, sin embargo, no era hostil, ni siquiera la más mínima pisca de maldad podía ser encontrada en ella, al contrario, de alguna manera le inspiraba confianza así como una cálida paz.

Sin importar todas estas emociones que se combinaban en una extraña mezcla, que lo ahogaban como olas en un triste océano, había una que sobresalía sobre las demás, más fuerte que cualquiera y que gritaba a todo pulmón. Vergüenza.

En un rápido movimiento sujeto los bordes de su roja capucha y se aseguró de ocultar por completo su rostro en las sombras, con gran pena y tristeza se dispuso a marcharse en la dirección opuesta a aquella voz. Sin embargo, antes de que pudiera completar el primer paso la voz lo llamo de nuevo, esta vez una pizca de preocupación era distinguible.

No tenía que voltear para saber que la figura se acercaba por detrás de él a un calmado paso, realmente sin ninguna prisa o impaciencia, sabiendo que este encuentro era inevitable y… necesario.

Una vez detrás de él poso una compasiva y cálida mano sobre su hombro, a lo que él solo la tomo con la suya.

"Kabuto, mi niño, por favor mírame"

"…"

Silencio por un instante… un silencio que los lastimaba a ambos pero que ninguno se atrevía a romper.

"… hubo una vez en que no pudiste reconocerme… y ahora… n-no" Su voz se empezó a fallar, perdiéndose en momentos tratando de ahogar un nudo en el fondo de su garganta. Tomando aire trato de parar un sollozo antes de que este empezara para poder continuar "realmente no quiero que me reconozcas…"

Las facciones del hermoso rostro de la mujer tomaron un triste mueca, sabiendo claramente que, a pesar de que no era del todo su culpa, ella había ayudado a que las cosas terminaran de este modo.

"L-lo siento mi niño… sé que no puedo esperar tu perdón, digo… qu-" Sin poder contener más su culpa y dolor que aplastaban su corazón, ella no pudo evitar que el llanto la dominara "¡¿Qué clase de madre fui?! Ni siquiera pude reconocer a mi propio hijo, y c-casi… ¡Casi!-"

Su pena fue silenciada al sentir un par de brazos que apretaban su espalda con fuerza pero a la vez gentileza, de esta manera tomándola en un abrazo.

"¡No tienes de que disculparte!... fueron esos bastardos de La Raíz quienes nos separaron, quienes nos pusieron uno contra el otro… y cuando te fuiste, cuando yo te… te perdí sentí una soledad como ninguna… me perdí a mi mismo… fui un cobarde que tomo el camino fácil, q-que… q-qu…"

Finalmente la tristeza fue tan grande que no pudo contener más su propio dolor, la culpa lo consumía en un cruel llanto que parecía ahogar sus palabras.

Aun con sus propios ojos humedecidos y con una carmesí tela de por medio, no necesitaba sus cuadrados lentes para ver el sufrimiento de su hijo, algo que le destrozaba el alma… sin embargo, ella no había venido hasta aquí para fallarle de nuevo, esta vez tenía que ser fuerte y saber tomar la decisión correcta.

Con lentitud, subió una mano, tomándolo por su barbilla y levantando su rostro para poder verlo. Con la otra mano, retiro su capucha para poder ver por completo a su amado hijo.

Kabuto esperaba muchas cosas cuando vio los ojos de su madre, la única que realmente lo había amado y dado un lugar en el mundo, quien le dio quien era. A pesar de lo que pudiera creer, en sus ojos no estaba lo que esperaba. En debes de asco vio cariño, en lugar de ira vio compasión, en lugar de vergüenza vio orgullo, y en lugar de pena… vio felicidad.

Después de tanto, tanto tiempo, por fin estaban juntos otra vez. El pasado o el futuro no importaban, lo único que importaba era este momento. Este abrazo que prometía curar todas sus heridas, perdonar sus errores y limpiar sus culpas… de ambos.

Un apacible silencio los envolvió, después de lo que parecían eras para ellos se separaron y miraron a los ojos del otro. Una sonrisa plasmada en cada rostro. Con cariño seco las lágrimas del rostro de su querido hijo para después secar las suyas.

"hm…" mirando con curiosidad la sonrisa divertida en la cara de Kabuto, Nono pregunto el porqué de esta, a lo que solo contesto de manera bromista "No entiendo cómo puedes decir que soy tu hijo… jeje, mírame en lo que me convertí"

Al principio una mueca de sorpresa, pero después fue remplazada con una amorosa y compasiva sonrisa de nuevo.

"Mi niño… nadie es perfecto. Antes de ser una monja, también fui una Kunoichi de Konoha, al igual que tú y muchos ninjas, cometí muchos errores… pero, al final, lo que decidí, quien quise ser fue lo que importo. Gracias a ello pude conocer a todos los adorables niños del convento, y más que nada, pude tener la bendición de ser tu madre"

La sorpresa en el rostro de Kabuto era genuina, estas palabras, eran aquellas que todo hijo quería oír de su madre, el cuan orgullosa estaba de él, cuanto lo había amado realmente, y que al final, todo había valido la pena… solo por él.

Como obra del cruel destino, de nuevo, su reunión fue interrumpida cuando la amada figura de Nono, al igual que Itachi antes que ella, empezó a aclararse y perder su color, dando a entender que su momento de desaparecer, de decir adiós, había llegado.

Kabuto sabía que no podía durar por siempre, después de todo el aún no estaba muerto… pero le hubiera gustado que este momento durara más.

"N-no… ¿de verdad tienes que marcharte ya? Por favor, quédate"

A pesar de que le partía el corazón, ya no podía a ser nada, así que pensando bien todo, se dispuso a decir sus últimas palabras a Kabuto, al menos por lo que ella esperaba un muy largo tiempo.

"Lo siento mi niño, mi tiempo se acabó, pero no te pongas triste, la vida es un hermoso regalo por eso prométeme que vivirás plenamente, se feliz y jamás hagas nada de lo que te arrepientas. Así cuando nos volvamos a ver, ambos podamos estar en paz… gracias a este momento, ya lo estoy"

A pesar de la hermosa sonrisa que se esbozaba en los labios de su madre, Kabuto no había quedado del todo convencido, y Nono lo sabía. Dando un tranquilo suspiro, tomo las pálidas mejillas de Kabuto entre sus ya translucidas manos, forzándolo a verla una vez más a los ojos.

"Kabuto, el pasado es historia… el futuro es incierto… pero él ahora es un regalo, por eso se llama presente. Recuerda bien esto mi niño, siempre te voy a amar"

Y con un gentil y amoroso beso en la frente, Nono se despidió de Kabuto, su cuerpo desapareció en la infinita existencia con un leve resplandor.

Kabuto se mantuvo en su lugar, en silencio… sin mover un solo musculo. Una pequeña sonrisa en sus labios.