Bueno, a pesar de la tardanza eh lo aquí, el capitulo 1.

Solo quiero agradecer a todo aquel que se tomo la molestia de leer estas locas ideas que andan en mi cabeza, gracias pues el saber que al menos a alguien le esta gustando me motiva a seguir, después de todo un escritor no es nada sin sus lectores ;)

Bueno, ya no los entretengo, disfruten del capitulo!


Capitulo 1: "¿Eh…?"

¿Alguna vez han tenido esa extraña sensación de mareo y desorientación después de un largo sueño? ¿No? Pues lo cierto es que Kabuto sentía justo eso. Tal vez no hubiera bebido, pero podía sentir los mismos síntomas que una pésima resaca; Jaqueca, mareo, y un fuerte dolor que iba desde la frente hasta la lengua de su fiel serpiente. Podía sentir que en cualquier momento perdería el equilibrio y caería, lo peor, es que seguía tirado en el pastoso suelo.

Abriendo lentamente sus ojos que se entrecerraban con desprecio ante los rayos del sol, fue bienvenido por la apacible y serena vista de las hojas de los arboles danzando con la gentil briza. Su rostro, un tanto inexpresivo, reflejaba claramente la fatiga y el cansancio que lo aplastaba, fácilmente confundible con indiferencia.

Después de un tiempo, suficiente para que las sombras cambiaran su ángulo bajo la tutela del sol, empezó a cuestionarse si lo mejor era esperar un rato más… después los recuerdos llegaron de golpe.

"¡¿…?!"

Su expresión cambio rápidamente, un tanto divertida, para igualar la confusión y el, poco pero presente, pánico que sentía. Recordando más vívidamente los sucesos de tan solo hace… bueno, la verdad no podía estar seguro de cuánto tiempo había pasado. Titubeando un poco, y tras varios tambaleos, logro ponerse de pie y tomar su apoyo sobre el fuerte tronco de un árbol cercano, el MÁS cercano por cierto.

Con grandes jadeos que resoplaban con fuerza trato de calmar su cuerpo, la fatiga poco a poco empezaba a desvanecerse igual que el vértigo residual. Sacudiendo unas cuantas veces la cabeza trato de aclarar sus ideas, y tras varios minutos de confusión y negación finalmente se decidió a aceptar que esta no era una ilusión ni tampoco un sueño de mal gusto, sino la mera y verdadera realidad.

"…"

Silencio, solo eso podría describir la situación. Kabuto solo se quedó apoyado en el árbol durante un rato más, realmente no sabía que debía hacer o siquiera pensar, realmente esto era demasiado para asimilarlo de una vez, y… siendo sinceros, sentía algo de preocupación e incluso algo de temor por lo que venía.

¿Qué debía hacer?

Perdido y naufragado en un mundo totalmente ajeno al suyo, sin conocer a nadie, tal vez esta era la oportunidad para empezar nuevamente pero realmente no sabía cómo debía dar el primer paso en esta situación. Bueno, ni quien pudiera juzgarlo, no a todos nos arrancan de lo que conocíamos y creíamos para ser lanzados a un nuevo comienzo.

¿Esto era realmente lo correcto, de verdad merecía él de entre todo el mundo una oportunidad como esta? Bueno, no solo Itachi, sino también su madre parecían creerlo. Lo mejor sería no decepcionarlos tirando en saco roto este regalo, pero… de nuevo la pregunta ¿Ahora qué?

Con la mente y cuerpo ya más relajados tomo un momento para probar y estirar sus músculos y extremidades, la acción un tanto molesta al principio pero después de algunos 'crac' aquí y haya una agradable sensación de alivio por fin llego. Mirando un poco entre la malla de ramas y hojas pudo notar un amplio cielo azul que se erguía a todo lo ancho y largo sobre este mundo, para terminar la hermosa vista un sol amarillo que calentaba todo bajo su reino con sus cálidos rayos de igual color.

"Bueno, al menos parece ser un buen lugar" Y pensado esto empezó a notar sus alrededores con más calma; arboles frondosos de gruesos tronco que se erguían sobre el verde pasto. No era precisamente algo nuevo, considerando que vivió mucho tiempo en las cercanías de Konoha que se encontraba resguardad por la natural fortaleza que era aquel bosque que la rodeaba, hecho por el mismo Senju Hashirama, un shinobi al cual por su poder algunos lo llegaron a considerar un mito, incluso un dios.

Flexionando las rodillas y con un fuerte impulso que le proporcionaba su Chakra, logro la asombrosa, aunque un tanto sencilla de donde venía, hazaña de llegar a la sima de un árbol de al menos diez metros de un solo salto. Lo que vio… simplemente no se lo esperaba.

"¡¿P-per-… est-… que?!"

Tal vez el común paisaje de la naturaleza no era algo que lo asombrara, sin embargo, lo que podía ver delante de sus ojos simplemente lo dejo sin , realmente enormes construcciones de algún tipo que se alzaban a lo alto, casi llegando a rascar el cielo. Lo único con lo que pudiera compararlas serían los edificios de Amagekure, sin embargo, los lúgubres y sombríos edificios no podían igualar la altura y belleza que esta majestuosas bestias tenían.

El sol se reflejaba perfectamente sobre ellas, dándoles un brillo de fantasía como si de diamante estuvieran hechas. Aunque no siempre de igual diseño, todos estos… edificios parecían tener el mismo patrón, estando recubiertos por grandes placas de algún tipo de cristal, el origen de aquel dichoso resplandor casi irreal.

Saliendo de su transe aun algo estupefacto noto como este supuesto bosque no era más que algún tipo de parque engullido dentro de esta gigantesca aldea, no, esta ciudad que adonde quiera que volteara parecía rodearlo con sus imponentes centinelas.

"…wuau… solo, wuau" Siendo justo sentía algo de admiración por quienes fueran que lograron construir semejante lugar, y ahora se preguntaba si todas las ald- ejem, todas las ciudades de este mundo eran así.

"¿Realmente esto está hecho por el hombre? Mmm… bueno, supongo que al menos ya se lo que sigue" Acomodando su capucha carmesí sobre su rostro continuo a saltos veloces sobre los árboles, acercándose cada vez más a las orillas de este pequeño parque.

No tardo más que algunos segundos en llegar al borde desde donde se encontraba, y la siguiente vista, al igual que la anterior, solo lo fascino todavía más.

Jamás había visto a tanta gente junta, (que para su alivio SI eran humanos), ni siquiera las aldeas más grandes hubieran podido albergar a todas estas personas. Estos caminos hechos de algún material en apariencia negro eran transitados por máquinas de algún tipo que se desplazaban sobre cuatro ruedas y en su interior, humanos, dejando en claro que este era algún tipo de vehículo. El verdadero ajetreo se originaba en aquellos caminos pequeños y grises aparentemente diseñados para los que iban a pie, donde docenas sino centenas de personas iban y venían.

Verdaderamente interesante ante los curiosos ojos de Kabuto y también de su fiel serpiente, que dentro de su túnica se había hecho camino y ahora observaba desde dentro de la capucha, justo al lado de su amo.

"Vaya, impresionante, ¿verdad?" La pequeña reptil albina solo hizo algunos movimientos rápidos con su lengua, sin embargo, era suficiente para que Kabuto supiera que estaba de acuerdo.

Era un poco raro incluso para Kabuto, como el reptil no solo se originaba en su estómago sino también como había desarrollado cierto grado de conciencia, comparable a la inteligencia y conocimiento de una serpiente promedio, bueno, para ser justo tal vez incluso más.

Aun siendo un ninja experimentado y de alto nivel, lo que veía lo había distraído lo suficiente como para que no se percatara de como una pequeña figura empezaba a abrirse paso entre las ramas de más debajo de su mismo árbol. Avanzaba a paso veloz mientras subía sin que nada pareciera poder obstruirle el paso.

Entonces, finalmente se detuvo, parecía haberse atorado entre las ramas más altas, justo detrás del ninja. Fue entonces cuando su presencia se hizo notar, unos crujidos de las ramas contra las que choco sacaron por fin de su transe a Kabuto. Inmediatamente poseído por sus instintos, en especial los de supervivencia, Kabuto se dejó llevar por su mente que aprovechando su entrenamiento ninja y reflejos lo llevo a dar media vuelta a una velocidad alucinante, y ya con kunai en mano se dispuso a defenderse y, a pesar de que prefería no tener que volver a hacerlo, regresar el ataque de ser necesario.

Al no notar ninguna agresión en las primeras fracciones de segundo Kabuto se relajó un poco y noto a su atacante. Una figura rojiza, tal vez de un color carmesí, se mantenía casi inmóvil, su ovalada apariencia parecía mantenerse en esa forma por un cordón que la sujetaba y después trataba de caer al suelo atraído por la despiadada gravedad. Un globo.

No hacía falta decir que Kabuto ahora se sentía muy estúpido sintiéndose amenazado por un simple globo, un mero juguete de niños. Un poco de sudor frio se resbalaba entre las fracciones de su rostro que divertidamente formaba una mueca nerviosa y algo molesta, solo para completar la imagen una de sus cejas parecía temblar con descontento. Que bochorno, aunque gracias al cielo no había nadie que pudiera verlo.

Con un breve suspiro prosiguió a guardar el kunai, un arma ninja parecida a una daga con doble filo, entre su manga de nuevo, parecía ser que a pesar de su pequeña experiencia inter-dimensional aun le quedaban algunos… recursos bajo la manga. Tomando asiento sobre su misma rama empezó a examinar el objeto, un simple y vil globo cualquiera, pero era algo raro, los globos no llegan volando solos… bueno, si lo hacen, pero aun así-

"Buaaa...Buaaa…Buaaa!"

Unos sollozos, más bien un llanto descontrolado, atrajo la atención de Kabuto a la base del árbol. Sobre el firme suelo y justo alado del tronco se encontraba un pequeña, una niña que a lo que podía ver Kabuto no debía de superar los cinco años apenas. Con ojos totalmente húmedos por tanto llorar la niña miraba con desesperación su pequeño y amado globo, ahora atrapado entre las crueles ramas de este malvado árbol.

Después de unos rápidos parpadeos y de alternar su mirada entre la niña y el globo varias veces Kabuto llego a la simple y obvia conclusión de que este globo no era sino de la niña que yacía con impotencia tratando de encontrar la manera de recuperar su juguete.

Viendo que sería una tarea imposible para la pequeña llegar a la sima por sí misma, y si de alguna manera lo lograra seria inimaginablemente peligroso, Kabuto se dio cuenta de lo que tenía que hacer. Un suspiro, tal vez no estaba ayudando a salvar una vida o a terminar una guerra (del lado bueno, claro) pero la intención era lo que contaba y dios sabía que él solo quería demostrar que había cambiado. Tomando el blanco hilo entre sus dedos se preparó para otro inhumano salto.

Durante un momento la niña tuvo que apartar la mirada de su querido amigo, pues tenía que limpiar sus ojos de tantas lágrimas que ya apenas la dejaban ver manchas borrosas. Para su sorpresa cuando regreso a mirar su globo había desaparecido, dejando un espacio vacío en su lugar, esto claro solo hizo que la pequeña se desesperara más, pensando que ahora si había perdido aquel globo que seguramente su madre le había regalado con tanto cariño y que ante la jovenmente de un infante significaba mucho de verdad.

Antes de que pudiera romper en llanto de nuevo un sonido, fuerte y seco, parecido al de un golpe la sorprendió y la hizo sobresaltarse unos saltitos atrás. Justo delante de ella se encontraba un extrañaba figura que había aparecido de la nada, la pequeña no podía asegurar lo que era pues parecía estar cubierto por una gran tela rojiza que convenientemente parecía cubrirle lo que debía ser el rostro.

Al principio la niña sintió un gran temor, algo a esperarse, y por unos momentos pensó en olvidar la idea de su globo y salir corriendo por su joven y frágil vida. Antes de que siquiera moviera un musculo la misteriosa figura, pareciendo anticipar sus movimientos, le extendió una pálida mano. La mano en si no era lo que la hizo detenerse en seco y olvidar la idea de huir, sino lo que yacía sujetando, su globo. Tímidamente la niña empezó a avanzar hacia la figura, cuando estuvo lo suficientemente cerca solo extendió un tembloroso brazo tomando su globo con un rápido arrebato. El extraño ser pareció no importarle y solo se quedó en su lugar mientras la pequeña lo examinaba con menos desconfianza aunque no haya desaparecido del todo.

"G-gracias, S-s-señor" Dijo la niñita con su pequeña y dulce voz que solo una criatura del cielo como ella podía tener. Ajeno a la niña Kabuto sonrió bajo su capucha, el comportamiento de esta pequeña era algo tierno de hecho.

"Hm, no hay de que" Contesto Kabuto, esto claro pareció sorprenderla pues no esperaba realmente que este ser pudiera hablar. La cara de incredulidad de la pequeña se ganó una ligera risa de parte del ninja que, a pesar de que la capucha le escondía el rostro, logro verla de alguna manera. La inocencia de esta niña de verdad era algo… mmm, lindo.

Sacudiendo su cabeza para salir de su transe de sorpresa la pequeña se acercó un poco más a Kabuto, este no se inmuto y con algo de curiosidad se dispuso a ver lo que la pequeña haría. Para la sorpresa del albino ninja la niña dio una pequeña reverencia y más confiadamente repitió el mismo agradecimiento, después, para una sorpresa aún mayor en un rápido movimiento que atrapo a Kabuto con la guardia baja la pequeña… lo abrazo.

Esto realmente no se lo espero.

Un simple gesto, sin embargo al igual que lo que para la niña fue recuperar su globo esto también significaba más para Kabuto. Esta debía ser la primera vez en mucho tiempo que alguien estaba agradecido genuinamente con él en mucho, mucho tiempo. El abrazo de esta pequeña le daba un cálido sentimiento que le conmovía el corazón realmente.

No estando muy seguro de que hacer Kabuto solo se limitó a devolver el rápido abrazo, curiosamente, ahora siendo él el que tenía la timidez.

La niña dio un salto atrás para terminar el gesto y con una sonrisa ya sobre su rostro dijo.

"Oye, si te tapas así no puedo darte las gracias de verdad" Y a continuación se dispuso a tratar de quitar la capucha del rostro de Kabuto. De nuevo las acciones de la niña lo tomaron por sorpresa y solo logro sujetar de un borde su gorro tratando de que la niña no se lo arrebatara. Kabuto no era tonto, y esta consiente de su actual apariencia, no era exactamente un monstruo… bueno… pero… el punto era es que su apariencia podría ser intimidante, algo bueno al luchar contra otros ninjas pero tal vez no lo mejor para una mente joven como la de ella.

El forcejeo lo perdió Kabuto cuando la niña logro derribarlo, principalmente por no estar bien apoyada y el haber perdido el equilibrio durante el conflicto.

Silencio.

La pequeña se quedó muda cuando por fin vio el rostro de su rescatador, unos ojos amarillos y atemorizantes como los de una serpiente la observaban detrás de unas gafas, y su rostro escamoso resaltaba con palidez. Sintiendo la incomodidad de la situación Kabuto trato de aliviar la tensión dando una ligera sonrisa, aun que debido a su nerviosismo resulto en un pobre intento que solo le mostro a la pequeña sus grandes colmillos de reptil.

Inmediatamente la niña, olvidándose de todo lo que hubiera pasado hace solo unos momentos, corrió sin pensarlo dos veces en una huida despavorida, de nuevo lagrimas se empezaban a formar en sus ojos por el miedo mientras gritaba sobre un monstruo que se la iba a comer, de vez en cuando gritando por su mami.

Y así, Kabuto se quedó en su lugar, atontado aun por la súbita, aunque algo entendible, acción de la niña.

"…"

Levantándose nuevamente cubrió su rostro de nuevo bajo su capucha y se dispuso a marcharse.

XXXXXXX

Debieron de pesar ya varias horas desde el encuentro con la pequeña en aquel parque, el sol que empezaba a ocultarse en el horizonte confirmaba esto. Kabuto yacía sobre la sima de uno de esos gigantescos edificios que había visto con anterioridad, pues había concluido que sería un buen sitio para estar a solas. Nadie lo había visto en su trayecto hasta aquí, su velocidad alucinante era demasiado como para que alguien se percatara de la mancha rojiza que recorría las calles y los costados del edificio.

Su rostro era algo inexpresable pero su mirada un tanto perdida reflejaba la tristeza que sentía por dentro. Por fin había encontrado el truco en todo esto, desde un principio le parecía demasiado bueno. Entre todo lo que pudo haber predicho se había olvidado por completo de los problemas que le pudiera causar su actual apariencia, desde luego fue él mismo quien se hizo como era y tal vez era un justo castigo, pero ahora se cuestionaba como es que iba a ser la vida en un mundo que posiblemente le iba a temer.

Moviendo su vista un poco pudo ver su reflejo sobre un pequeño charquito que estaba estancado sobre el techo del edificio, posiblemente por alguna lluvia pasada. Realmente podía ser intimidante, el rostro de un depredador.

Dio un suspiro para después seguir con su momentánea y depresiva revelación.

Pasaran algunos minutos sin novedad alguna, pero, de repente, una figura en el borde de su visión capto su atención. Volteando por completo para ver que era se llenó de curiosidad y sobre todo confusión al ver que tirada sobre el suelo de un edificio, a más de sesenta metros de altura, se encontraba… una chica.

Más fue su confusión y sorpresa cuando la chica hablo, o más bien grito.

"¡Oh no! Me eh torcido el tobillo y ahora estoy indefensa y desamparada. Espero que nadie intente nada… pues estoy indefensa"

Kabuto, obviamente confundido por sus palabras no resolvió que hacer exactamente en un principio, algo aquí parecía sospechoso. Uff… dando un LARGO suspiro empezó a levantarse, sabiendo bien que podía terminar igual que la vez anterior aun así se propuso ayudar a esta chica, bueno, después de todo era solo un tobillo torcido y él era un ninja médico, así que…

Acercándose lentamente, tratando al máximo de no asustarle termino a unos centímetros por detrás de ella. Se arrodillo para estar más a su alcance, estirando lentamente un mano se preparó para darle la vuelta, después de todo al menos tenía que conocerla antes de empezar a examinar su dolencia.

"Oye, estas bie-"

"¡AHORA!"

Kabuto miro con gran sorpresa y MUCHA confusión como la chica dio un gran salto, verdaderamente acrobático y algo más de lo normalmente posible para terminar en la cima de una especie de suministro de aire metálico, construido sobre el techo del edificio.

La quijada de Kabuto casi cayó al suelo cuando de repente las ropas de la chica empezaron a deshacerse, y empezaron a tomar la forma de cabellos platinados, su piel también se oscureció rápidamente, casi en un tono totalmente negro y sus ojos amarillos reposaban sobre un fondo negro como la noche.

"¿Pero qué…?"


Y bien? les gusto? lo odiaron? muy soso? muy bueno? (jeje) comenten su opinión con confianza y tratare de mejor en lo que cabe.

Hasta el próximo capitulo. ;)