Bueno, lo prometido es deuda. Lamento la tardanza y aprecio cada uno de sus reviews, follows, favorites, etc. etc. Gracias gente CX.

Bueno, para que los hago esperar mas de lo que ya esperaron ¡espero y lo disfruten!


Capítulo 3: Conociéndonos

La Srta. Smith era buena para mantener la compostura, no le era difícil levantar una máscara de seriedad para mantener las apariencias, después de todo su trabajo muchas veces requería de una postura firme y que inspirara respeto, pero a pesar de todo en estos momentos era fácil distinguir el desconcierto y preocupación en su bello rostro.

Su mirada se posaba de un lado a otro a través del papel, mientras escaneaba con suma minuciosidad cada renglón al menos dos veces para asegurarse de no estar leyendo mal. Lo que el reporte preliminar de la autopsia del sujeto decía simplemente era algo que no podía ser posible… o al menos algo que no debería ser lo.

Dejando la hoja de papel en la mesa frente a ella, apoyo los codos en el mueble y entrelazo sus dedos para después posar su barbilla sobre sus manos, su mirada sobre aquel blanco como la nieve hombre que yacía sobre la fría mesa metálica de operaciones, sus piernas y brazos firmemente atados por su seguridad y la de ellas. Claro, nada inhumano le había sido practicado, después de todo las extra-especies tienen sus derechos bien definidos, pero tras ser imposible de determinar su especie exacta a simple vista fue necesario un examen menor de ADN para encontrarla y lo que este revelo solo abrió la puerta a más preguntas.

Desde un principio le pareció… único, a la Srta. Smith, y no solo por la extraña característica de tener una serpiente saliendo de su vientre (no es algo común ni entre las extra-especies… más bien nunca lo había oído), pero algo más le decía que este sujeto era diferente.

Dando un suspiro trato de relajarse un poco, tanto estrés le sacaría arrugas y la incertidumbre del examen final no le ayudaba en el asunto. Mirando a su izquierda noto a una Zombina muy impaciente, tal vez más que ella, su mirada no se apartaba ni un segundo del sujeto sobre la mesa gris. Tras haber oído el primer reporte se había mostrado incrédula, pero con el segundo simplemente no podía ser un error de laboratorio.

Smith sabía lo que pasaba por su cabeza, una preocupación ante lo desconocido… algo muy humano irónicamente. Tras el reporte de Zombina, y tras creerlo, Smith entendía por qué lo vigilaba en todo momento, la descripción de su habilidad que iba contra la misma naturaleza sumado al reporte del laboratorio era realmente inquietante.

Tras varios momentos de un silencio profundo ambas mujeres voltearon con un giro rápido tras oír un ruido seco, al principio esperaron que fuera la puerta con la esperanza de que el reporte final ya hubiera llegado, pero solo se encontraron con Tionisha que frotaba su rodilla mientras expresaba una mueca de dolor.

"Auuch… L-lo siento, me golpe con la mesa, este laboratorio es muy pequeño para mí, jeje…"

Se disculpó la gigante chica con una sonrisa apenada tratando de ahuyentar las miradas furtivas de sus superiores. Era un hecho que era una chica grande, y lamentablemente para Tio no todas las instalaciones de la base M.O.N estaban hechas pensando en ella. No era raro verla tropezar o chocar con las diferentes estaciones de trabajo, ya había expresado su inconformidad formalmente ante Recursos Humanos, pero simplemente no contaban con el presupuesto de momento para una remodelación a gran escala.

"Hay Tio-chan, te eh dicho que siempre mantengas la vista abajo, así no te pasaría esto"

"Pero Doppel-chan, me lastima el cuello estar tanto tiempo mirando el suelo"

Contesto Tio a la pequeña cambia formas, que solo miraba divertidamente las humorosas acciones de su amiga. Tras un rato más del pequeño incidente por fin otro ruido se hizo notar y como era de esperarse esta vez era Manako cruzando la puerta con el tan anhelado examen final. De inmediato las miradas se posaron sobre la joven ciclope que no se llevaba bien con la presión.

"¡A-aquí está el examen final Srta. Smith!"

Anuncio con prisa y algo de incomodidad, siendo sinceros ella también estaba ansiosa por encontrar las respuestas a esta extraña situación.

Tras recibir el folder Smith no perido el tiempo en formalidades y simplemente saco la hoja de papel para empezar a leer, cuando llego a la parte importante tras tanto formalismo se dispuso a leer en voz alta para que todo su equipo pudiera oír.

"Tras realizar el último examen sobre el sujeto 107 se ha confirmado la ausencia total de los cromosomas característicos del gen MON con lo que sea confirmado que el sujeto es en efecto… 100% humano…"

El silencio se apodero de nuevo de la habitación, no era fácil de creer, todas las chicas mostraban una cara de sorpresa y desconcierto. El gen MON era un par de cromosomas extra que toda especie de las extra-especies tenia, TODAS, sin excepción alguna. Sin embargo eh lo aquí, un individuo con características NO-Humanas que no poseía el gen, era como concebir una arpía sin alas, o una lamia sin cola, simplemente no podía ser.

Tras la pausa para permitir asimilar la información la señorita Smith continúo leyendo el siguiente párrafo.

"También hemos confirmado la presencia de la extraña energía que se emana de cada célula del sujeto, aquella energía de la cual ya se había sospechado en previos exámenes, la energía parece ser irradiada de forma natural y- "

"¡WOW! Espera, ¡¿nos está diciendo que este sujeto es radiactivo?!"

Comento Zombina algo asustada, algo raro debido a su condición inmortal, tal vez preocupada por sus amigas… o solo el calor del momento.

"Tranquila Zombina, el informe no acaba ahí, dice que la energía no es perjudicial para nosotras, ni para el sujeto mismo… de hecho, de alguna manera parece estar totalmente vinculada con él, la ausencia de esta podría suponer incluso su muerte…uff, valla"

Zombina solo trago saliva y se tranquilizó, de verdad este tipo era raro. Quien querría ser un reactor ambulante.

"Aparentemente se desconoce el propósito de la energía en la fisiología del sujeto…mmm… interesante"

Smith continuo leyendo mientras el ceño sobre su frente se pronunciaba cada vez más, cada párrafo solo hacía que su interés y confusión por el blanco sujeto aumentara. Ya llevaba un buen rato en silencio y manteniendo esa fría mirada, siendo el caso su subordinada inmediata cuestiono la razón de esto.

"Veras Zombina… según el reporte se pudieron encontrar rastros de ADN que no corresponde con el sujeto dentro de su fisiología, nueve para ser exactos"

"¡¿Qué?! ¿Cómo puede ser eso posible, como sigue vivo siquiera?"

Y Zombina estaba en lo correcto, una cosa era la ausencia de ADN, pero tener más ADN y de otras personas podría causar serios daños a la fisiología de cualquiera, aun así esta persona parecía haber sobrevivido y de alguna manera se adaptó.

Tras indicar con la cabeza la ausencia de respuesta la señorita Smith se limitó a pasar el reporte a Zombina, que empezó a leerlo con entusiasmo, el resto de sus amigas leyéndolo por encima de su hombro. Después de todo tenían derecho a saber tras los problemas que este sujeto les causo.

La lectura era implacable, párrafo tras párrafo devorado ante los ojos de las curiosas y perturbadas chicas, y como no estarlo ante tal cosa. Después de un rato Tionisha no pudo más con tanta información y en medio de un mareo termino golpeándose la cabeza con un estante en lo alto, lleno de varios utensilios médicos, escarpelo y agujas en su mayoría.

"¡AUCH…!"

"Tio, ¡que tengas cuidado!"

"L-lo siento Zombina-chan…jeje"

Poco sabían las chicas que cierto reptil albino había empezado a despertar justo tras ellas.

XXXXXXX

Su cabeza dolía justo como la vez que había llegado a este mundo, y de igual manera todo le daba vueltas. Abriendo lentamente los ojos fue recibido por una incandescente luz blanca que lo cegó al instante, maldiciendo dentro de sí trato de moverse cuando una extra sensación en sus muñecas y tobillos lo detuvo, bajando la vista que empezaba a acostumbrarse al molesto brillo se topó con un par de correas que lo ataban firmemente. Fue entonces que se percató de que se encontraba atado a una mesa, y no cualquier, ¡una mesa de laboratorio!

Casi instintivamente no pudo evitar tragar saliva, Kabuto no estaba acostumbrado a estar de este lado de la mesa, empezando a sentir de nuevo sus extremidades y el resto de su cuerpo empezó a mirar sus alrededores, un laboratorio común en lo que cabía con todo y sus armatostes clásicos. Debía admitir que se sentía familiar en un lugar así, aunque de nuevo, no era en la mejor posición… aún más estando casi desnudo, al menos le dejaron sus pantalones negros en un acto de decencia.

Recordando que no estaba solo miro su vientre y siguió la larga figura blanca para encontrarse con su fiel amiga descansando al lado suyo, parecía que también había sido afectada por el sedante, y siendo más pequeña los efectos parecían persistir. Kabuto empezó a concentrarse, tratando de ver si podía despertarla, después de todo su condición les había dado un… vinculo psíquico si así gustan llamarlo. Tras varios intentos parecía que por fin había funcionado, y la desorientada reptil empezó a percatarse de su situación.

Viendo el desconcierto de su amiga rápidamente se apresuró a calmarla.

"Tranquila, parece ser que fuimos capturados…"

La serpiente parecía entender, y solo se relajó un poco al sentir la presencia de Kabuto, a lo cual este se limitó a dar una pequeña sonrisa. Bien, ¿Qué puedes oler?

Las serpientes tenían un excelente sentido del olfato, muy superior al de los humanos y muchas otras especies, curiosamente no lo aplicaban por la nariz, sino por su lengua. Así es, por más extraño que sonara era la realidad, su lengua atrapaba las moléculas de olor que después eran procesadas por el cerebro, una ingeniosa manera de encontrar a su presa.

Tras la primera lengüetada al aire los ojos de la pequeña se dilataron y su instinto animal se activó. Casi al mismo tiempo que su cerebro lo proceso el de Kabuto hizo lo mismo, rápidamente volteando al frente pudo notar el grupo de chicas que lo habían atrapado hace tan solo… rayos, no podía saber hace cuanto… solo esperaba que el despertar desorientado y aturdido en lugares extraños no se volviera una costumbre en este mundo.

Podía notar el profundo coraje y rencor que su serpiente les guardaba, de no ser porque estaba igualmente atada tal vez ya las hubiera atacado, y con justa razón, lo que a Kabuto le doliera a ella también le dolía y viceversa, y vaya que había dolido.

Tras tranquilizar a su compañera Kabuto empezó a analizar la situación, primero sí que era potente ese tranquilizante como para que él no las hubiera notado antes, segundo parecía que aún no se percataban de que había despertado… excepto por esa chica de pelos verdes que constantemente lo miraba, pero si en algo era bueno era en el engaño así que podía despistarla fácilmente (Tal vez no era algo de lo que estar muy orgulloso… pero bueeeeno).

Y tercero… ¿Cómo escapar?

Escapar de las autoridades locales, dos veces, tal vez no era la mejor forma de empezar su nueva vida, pero definitivamente no iba a quedarse aquí a esperar su misericordia, cosa que dudaba tras haber oído el malentendido que había causado sin intención. Las correas parecían ceder con facilidad, no estaban diseñadas para la fuerza de un shinobi aparentemente. Mientras Kabuto seguía maquinando su plan de escape un fuerte ruido seco seguido por un quejido llamo su atención.

Mirando con un ojo entre cerrado Kabuto pudo ver como la chica de pelo rubio acaba de golpearse con un estante en lo alto… ahora que recordaba, en medio de la inconciencia y momentos de ligera lucidez, podría haber jurado oírla quejarse más de una vez… no debía ser muy hábil, o al menos eso pensaba el shinobi. No pudo evitar una ligera sonrisa ante las acciones de la chica que ahora solo se sobaba la cabeza, ahora la reconocía claramente como aquella que casi lo aplastaba en ese abrazo de oso, ¡Y cómo no! Ese tamaño además del cuerno no eran fáciles de igualar.

"… ¿cuerno?"

Ahora que se fijaba mejor el cuerno salía directamente de su cabeza, además comparando su altura con el de sus compañeras era más que obvio que esa altura no era para nada humana. Mirando con detalle al resto de las chicas empezó a percatarse de sus singularidades. Un solo ojo, costuras por todas partes y… bueno la última chica gris era única en todo sentido. Ahora que recordaba, de nuevo, era la misma chica que había cambiado de apariencia.

"¿Qué rayos pasa aquí…?"

Solo la mujer de anteojos negros parecía ser humana pero a estas alturas Kabuto no sabía que pensar.

Dejando a un lado sus anotaciones, Kabuto empezó a sentir como sus brazos y piernas ya eran libres al igual que su serpiente, fluctuando algo de Chakra se preparó para lo que debería ser una agitada huida. No sabía dónde estaba, y en lo que le concernía podría haber un ejército de guardias tras esa puerta, esta vez no iba a poder darse el lujo de ser tan amable…

'¡Crack!'

Un ligero, casi imperceptible sonido entro en los finos oídos de Kabuto que con sus habilidades shinobi no le fue difícil oír. Buscando la fuente de tal ruido se topó con que el estante con el que la chica acaba de chocar no hace mucho empezaba a desprenderse. Aparentemente los oxidados tornillos tuvieron demasiado con ese último golpe y la estructura simplemente empezaba a ceder.

"Perfecto, una distracción, jeje"

El entusiasmo de Kabuto se detuvo tras una segunda mirada, el estante parecía sostener una serie de peligrosos objetos médicos, algunos pesados y otros punzantes. Si había de ser sincero Kabuto si pensó en que hacer, la chica estaba justo debajo, o más bien a un lado. Podría escapar durante la confusión pero seguramente esa chica no le iría bien con tanta cosa y la verdad es que se supone que sería una mejor persona. Su tiempo se agotaba, y tras ver que los tornillos se rompieron Kabuto simplemente actuó por instinto.

En un rápido movimiento tomo unos escarpelos que estaban junto a su mesa sobre un platinada charola (no sabía que rayos le habían estado practicando y la verdad no quería saber), con tremenda precisión y fuerza digna de un shinobi estos terminaron incrustados en la pared, justo debajo del estante fungiendo como nuevos soportes.

La acción no pasó desapercibida, las chicas al instante se alarmaron al ver al criminal que supuestamente estaba atado e inconsciente sobre la mesa, para colmo acababa de lanzar unos cuchillos que casi le daban a Tio.

"¡BASTARDO!"

Grito Zombina mientras desenfundaba su arma, solo para detenerse al ver como un estante sobre la cabeza de Tio se desplomaba para ser detenido por los filos instrumentos. Mirando al albino shinobi Zombina noto una sonrisa de satisfacción y ligera burla, de nuevo no era lo que todos pensaban, y esta vez parecía que si se habían dado cuenta.

Los ojos de Tionisha se hicieron pequeños al ver el estante a tan solo unos milímetros de su rostro, mirando al supuesto criminal noto como este se relajó un poco y la miraba con esos ojos que decían un claro 'De nada'.

La confusión no duro mucho pues al parecer algunos escarpelos sueltos terminaron cayendo. Tio usos sus brazos para cubrirse pero aun así comprobó lo filosos que estaban.

"¡AUCH, AUAUAU!"

Solo podía sacudir sus manos tratando de aminorar el ardor.

"Bueno… no hay ideas perfectas"

Pensó Kabuto al ver su ligero fallo en sus cálculos.

"¡¿Qué rayos fue eso?!"

Pregunto una furiosa Zombina mientras apuntaba su arma al sospechoso, el resto de las chicas tras de ella pues era la única con un arma de momento.

"¿Ah, eso? Solo ayude a tu amiga, de nada"

"¿Ayuda? Pues no eres muy bueno en eso, ¿verdad?"

"Tch…"

Si hay algo que a un ninja médico no le gusta oír es que no es bueno ayudando a la gente. Antes de que siquiera pudieran parpadear Kabuto había desaparecido de su vista, solo para aparecer al lado de Zombina y junto a Tionisha. Su sorpresa se convirtió en terror y preocupación, Zombina rápidamente re-apunto su arma y Tio solo pudo quedarse petrificada, un sudor frio le recorría el cuerpo al ver esos ojos amarillos tan de cerca. Muchas ideas pasaron por la cabeza de la ogro, e incluso su vida entera, pero antes de que pudiera seguir desvariando fuera de la realidad una voz la calmo.

"Tranquila, no te voy a lastimar"

Tio noto como la voz venia del sujeto, que le extendía una mano como pendiéndole algo, mirando mejor su mirada no parecía tan amenazador, de hecho parecía algo aburrido y cansado. Tras unos segundos de espera Kabuto continúo.

"Tus brazos…"

"¿Eh…?"

Tio lo había olvidado por un momento y el intenso ardor regreso, tras pensarlo un poco y sin estar segura por que empezó a estirar los brazos.

"¡Espera un segundo! ¡¿Qué rayos haces Tio?!"

Grito Zombina, sin poder creer lo absurdo de la situacion, mientras mantenía la mira de su arma firme en la cabeza de Kabuto.

"Escucha pedofilin, aléjate lentamente de ella o-"

"Espera, Zombina. Quiero ver esto"

Comento la Srta. Smith que había permanecido sentado y apacible todo este tiempo.

"Pero-"

"Dije que esperes"

Repitió la orden, algo que todos sabían bien odiaba la Srta. Smith. El frio y amenazador tono hizo que el brazo de Zombina cediera al igual que el arma. Las miradas de Kabuto y la Srta. Smith se cruzaron por un momento, con una charla en silencio entre ambos.

Tras la aprobación de la aparente líder del grupo Kabuto volvió a pedir los brazos de la chica que ahora los entrego más confiada después de que Smith lo apoyara.

Al principio Tionisha no sabía que esperar y solo cerro sus ojos esperando lo peor; dolor, ardor e incluso su muerte. Nada.

De hecho empezaba a sentir sus brazos algo adormecidos y al abrir sus ojos tal fue su sorpresa al ver un aura verde que emanaba de las manos del reptil y se impregnaba en sus extremidades dañadas. Estuvo a punto de gritar junto con las estupefactas chicas de no ser porque noto como las heridas en sus brazos empezaban a cerrarse, todas y cada una de ellas, la mejor parte es que no había dolor.

Tras unos segundos más el aura verdosa desapareció y Kabuto solo dio un suspiro, había pasado un tiempo desde que había curado a alguien, al menos no se había oxidado.

"Listo… ¿Mejor?"

Pregunto Kabuto. La chica solo asintió mientras miraba incrédula sus brazos, ¡mejor que nuevos!

"¿Qué… rayos fue eso…?"

Cuestiono Zombina aun algo aturdido, a lo que Kabuto solo la miro y respondió como si fuera lo más común del mundo.

"hmm… solo ninjutsu"

Finalmente Smith se levantó de su silla y se aproximó a Kabuto, una complacida sonrisa en su rostro.

"Parece que estas lleno de sorpresas no es así…"

Comento Smith, dejando en el aire el comentario esperando su nombre.

"Kabuto, Yakushi Kabuto"

"Hmm, curioso nombre. Soy la agente especial Smith, pero todos me llaman Srta. Smith… Kabuto, creo que tenemos algunas cosas de que hablar, ¿no crees?"

¡Por fin! Alguien civilizado y que le iba a dar la oportunidad de explicarse. Kabuto solo asintió felizmente.

"Bien, sígueme por aquí por favor"

Kabuto estaba a punto de dar un paso cuando Zombina lo detuvo de nuevo.

"¡P-pero S-Srta. Smith! Es un criminal, ¡un pedofilo!"

Smith solo le sonrio despreocupadamente.

"Algo me dice que eso tiene explicación Zombina, ustedes también pueden venir, estoy segura que también tiene curiosidad"

Y con eso la mujer de negro se marchó tras una puerta al fondo de la habitación. El silencio y las miradas gobernaron, pero Kabuto arto de lo mismo fue el primero en seguirla no sin antes de un 'no tan rapido' de Zombina. Le era obvio al shinobi que ella aun no confiaba en él.

XXXXXXX

Era una habitación pequeña, de paredes grises con un espejo enorme en una pared. Una mesa separaba a Kabuto del resto de las chicas y la Srta. Smith que se encontraba sentada del otro lado. Un cuarto de interrogación si Kabuto no se equivocaba, le eran familiares de hecho.

Ya habían pasado varias horas desde que había entrado, todo empezó con algunas preguntas sencillas hasta que llegó el momento de explicar de dónde venía. Kabuto pudo contemplar varias opciones, pero opto por ser sincero, después de todo si quería empezar una nueva vida aquí lo mejor sería iniciar con la verdad. No podría estar seguro si le creerían, el mismo tal vez no lo haría, pero simplemente se dijo a si mismo 'que rayos' y empezó la larga historia, llegando hasta su encuentro con la pequeña en el parque.

Al terminar algunas miradas de incredulidad lo azotaban y otras que lo creían un loco se hacían notar, excepto la Srta. Smith que parecía serena y meditando lo que acaba de escuchar. Otra dimensión, otro universo, donde los humanos habían aprendido a manipular este 'chakra' que les permitía hacer cosas de ensueño y que por eso mismo había terminado aquí. Habia cosas que la perturbaban sinceramente, el mundo que Kabuto describió parecía bastante hostil, suficiente como para que él se hubiera practicado a si mismo semejante operación con tal de continuar.

El silencio empezó a tornarse molesto, y Kabuto empezaba a sentirse incomodo al igual que las chicas… aunque claro, el tener una furiosa serpiente mirándote fijamente por más de tres horas puede ser desconcertante.

"Bien… entonces-"

"Te creo"

Fue lo único que respondió la Srta. Smith, de hecho fue lo único que pudo decir antes de ser interrumpida y aturdida por otro de los gritos de Zombina que de inmediato cuestiono su salud mental.

"Cálmate, Zombina, ¿Qué nunca oíste de la teoría de universos múltiples? Ademas, creo que este 'Chakra' ya se ha hecho más que presente, ¿no crees?"

Parecia algo lógico, además Zombina y las chicas ya habían visto de lo que este Chakra era capaz y de primera mano. Aun así la chica de pelo verde conservaba sus dudas y escepticismo. El resto de ellas parecía hacerse a la idea.

"Bueno, dejando eso a lado, ahora solo nos queda averiguar qué hacer con usted, Yakushi-san"

Declaro la Srta. Smith, con una sonrisa y tono algo burlones y amenazantes.

"Srta. Smith, ya le dije que lo de la niña-"

"Tranquilo, tranquilo. Ya te dije que te creo, de hecho yo debería disculparme, casos como el tuyo son comunes, la sociedad aún sigue aceptando a las extra-especies, y la educación sobre ellas aún sigue madurando. No es raro que esa pequeña se haya asustado, digo, quien no se asustaría de Zombina por ejemplo"

"¡OIGA!"

Smith solo soltó una risa ante la actitud de su subordinada y amiga, después de todo no lo había dicho con mala intención y Zombina lo sabía, solo le gustaba molestarla. Vieja y sana carilla entre amigas.

"¿Entonces?"

Pregunto Kabuto, no estando seguro de que esperar.

"Bueno, aunque seas inocente no podemos dejarte ir simplemente, no has olvidado las reglas de las extra-especies, ¿verdad?"

La conversación había sido en ambos sentidos pues Kabuto aún tenía mucho que aprender sobre este mundo, la historia, origen, leyes y que son las extra-especies venía con el paquete. Kabuto parecía estar a punto de replicar pero fue interrumpido por la mano de la Srta. Smith.

"Ya sé, ya sé, no eres un extra-especie, aun así eso no es fácil de probar a simple vista. De momento no podemos garantizarte tus derechos como humano"

Ante esto Smith pudo notar como Kabuto se deprimió un poco, así que decidió aminorar su carga.

"Mira, te diré que, podemos pedir al laboratorio un certificado o algo así que compruebe que eres humano, de todos modos ya es hora de que esos inútiles muevan el trasero. Aun así eso llevara tiempo, así que de momento…"- La Srta. Smith se sumergió en sus pensamientos, tratando de encontrar una solución al predicamento de Kabuto- "… ¡lo tengo!, Manako, linda, podrias traerme el archivo C-131"

No esperando la orden Manako casi se tropieza al intentar salir rápido, no tardo mucho antes de volver toda agitada y sudando con el folder pedido en mano. Smith solo lo tomo con un 'gracias' de su parte. Una sonrisa malvada y divertida se dibujaba en el rostro de la Srta. Smith.

"Creo que puedo dejarle caer otro bomba… o más, jeje. Después de todo estoy segura que estará bien"

Kabuto no pudo evitar notar como la Srta. Smith parecía muy complacida con lo que tenía entre manos, en más de un sentido. Antes de que pudiera preguntar el 'qué' fue interrumpido de nuevo.

"Bueno, prepárate, Kabuto, en unos días te mudas a tu nueva casa"

"…"

"…"

"… ¿Qué?"

XXXXXXX

Los siguientes días dentro de la base M.O.N habían sido… agradables. Era Bueno ver que la gente de ahí estaba más acostumbrada a su presencia, y las chicas parecían haberlo aceptado también, sin resentimientos de ambas partes. Aun así, Zombina aun lo vigilaba de vez en cuando.

Lo primero que Kabuto pidió después de que todo fue decidido era que se le regresaran sus ropas, así como sus lentes, después de todo estos últimos eran muy preciados para él. Un regalo de su difunta y amada madre.

Ahora todo parecía ir viento en popa, y la limusina en la que iba parecía ser prueba de ello. Estos vehículos seguían fascinándolo y aun mas este que parecía tener todas las comodidades. Estaba de camino a la que supuestamente seria su nueva casa por un tiempo, lamentablemente Kabuto aún no tenía el estatus de humano legalmente, así que tenía que someterse a las reglas de las extra-especies y eso incluía estar bajo el 'cuidado' de un anfitrión. Por lo que sabía era un chico amable y que seguramente simpatizaría con su problema, según Smith él era así.

Kabuto pudo cuestionar varias cosas, pero decidió que era mejor así, y si esa persona era realmente como lo describían seguramente se llevarían bien, de hecho se sentía un poco mejor sabiendo que contaría con alguien así para ayudarlo a adaptarse… no podía evitar recordar a cierto rubio de su antiguo mundo, le recordaba bastante a él.

Mirando el camino pasar tras la ventana al igual que casa tras casa la mente de Kabuto empezó a viajar en un tren de pensamientos, algunas preocupaciones entre ellos. Al principio no lo había notado pero este mundo no contaba con muchas reservas de Chakra en la naturaleza, de hecho le sorprendía que ¡hubiera Chakra en lo absoluto! Tal vez un efecto secundario de su viaje interdimencional. A pesar de lo preocupante que esto podría ser no era el fin del mundo, después de todo su cuerpo producía el Chakra necesario que necesitaba para vivir… aun así, no lo recuperaría tan rápido si usaba ninjutsu y ni siquiera estaba seguro si podría volver a entrar en su modo sabio y si lo lograba no estaba seguro de los efectos secundarios que podría implicar.

Sacudiendo la cabeza decidió olvidarse de sus preocupaciones de momento, esta era una oportunidad única que se le había dado y ya había dado los primeros pasos. Una gentil y dulce voz lo saco de sus dudas.

"Kabuto-kun, ¿estás bien?"

Kabuto miro a su derecha, solo para ver la dulce y confundida cara de Tionisha, que le mostraba que ella estaba sinceramente preocupada.

Durante los días que pasaron en la base las chicas pudieron conocer mejor a Kabuto, y se percataron de que no era tan mala persona, después de todo él se había propuesto cambiar además de que al momento de contar su historia omitió algunas cosas aquí y haya. Claro, el mismo les confeso que había cometido muchos errores en el pasado pero también les aseguro que el ya no era el mismo y nunca lo seria.

De hecho ahora era una persona más amable y considerada, su usual tranquilidad le ayudaba aunque no tanto su timidez. Aun así se había logrado hacer amigo de las chicas que lo consideraban agradable. Pasaba tiempo en especial con Tionisha que parecía haberle agarrado cariño especial después de que el la ayudo. Así fue como paso el rato, además siendo el de otro universo tenía mucho que contar y explicar así que nunca se aburrió realmente.

Kabuto solo le dio una sonrisa mientras le contestaba.

"Claro, no te preocupes Tio"

Ante eso continúo mirando al resto de los pasajeros, las chicas del escuadrón M.O.N de hecho. La vida era curiosa, un día trataban de matarlo y al otro compartían el mismo coche.

La Srta. Smith estaba al frente suyo y a la izquierda de esta estaban Doppel y Zombina. Manako estaba en su misma fila, ala derecha de Tio, curiosamente cada que el la miraba esta agachaba la cabeza y se sonrojaba… que raro, estaba seguro que el ya no era una amenaza para ellas.

El viaje continuo, mientras Doppel cantaba una tonada muy divertida y burlona, Kabuto no le presto mucho atención, algo sobre "Kabuto y Tio bajo un árbol…" lo demás no le importo, aun así parecía que Tio empezó una discusión con Doppel por lo mismo. De nuevo, no presto atención y se marchó en otro tren mental, pensando en cómo sería la vida en adelante.

Los minutos pasaron, la limusina dio algunas vueltas aquí y haya, pasando algunas tiendas locales hasta detenerse en un vecindario que parecía bastante decente y pacífico. Uff… justo lo que recomendó el Dr. Itachi.

Mirando por la ventana de nuevo vio una casa justo frente a la puerta del coche, era de dos plantas y parecía bastante decente. La Srta. Smith fue la primera en viajar del coche para después invitar a Kabuto a seguirla. Este solo asintió y bajo del coche.

Con su maleta en mano camino tras la Srta. Smith, realmente no llevaba mucho, solo lo que M.O.N le había proporcionado, cosas básicas más que nada: cepillo de dientes, jabón, toallas, etc. Un cambio de ropa hubiera estado bien pero su ropa habría que ser confeccionada especialmente para su serpiente, al parecer era un problema común y la tendrían lista en un par de días. Su vieja túnica roja y el resto de su atuendo shinobi tendrían que bastar por ahora.

No pudo evitar tragar saliva, ya sabía que les habían informado que el llegaría hoy, además de quien era y de donde venía, algo obvio pues después de todo viviría con ellos a partir de ahora. Era extraño, había chantajeado a Tobi, se había enfrentado a los hermanos Uchiha y aun así no estaba tan nervioso como ahora. La verdad es que solo esperaba poder llevarse bien con ellos, además no quería intimidarlos ni que le tuvieran miedo, trataría dar lo mejor de sí, solo esperaba por que le dieran la oportunidad.

Antes de que pudiera darse cuenta ya estaban frente a la puerta y la Srta. Smith ya estaba tocando. Miro rápidamente atrás para mirar como las chicas se despedían y le deseaban suerte, no era un adiós, solo un hasta luego… el sábado para ser precisos pues habían quedado en… no importa.

La Srta. Smith le indico que se retirara la capucha pues era mejor así, pensó en ocultar a su serpiente de momento pero concluyo que no era lo mejor después de todo ya lo sabían y solo retrasaba lo inevitable, además su reptil se sentía ofendida.

Finalmente hubo actividad del otro lado de la puerta y a Kabuto se le hizo eterno el tiempo que tardo en abrirse. Finalmente.

"Srta. Smith, hola"

La saludo una voz masculina, bastante amigable de hecho.

"Ah, Sr. Cariño, que bueno verte"

Antes los ojos de Kabuto parecía un chico bastante normal, cabello oscuro, tés clara y ligeramente más bajo que él. Justo detrás del chico un cabeza con cabellos rojos se asomaba tímidamente por encima de su hombro, unos ojos amarillos parecidos a los suyos lo miraban con expectativa y timidez.

"Bueno, las introducciones. Sr. Cariño, Miia, les presento a Yakushi Kabuto. Kabuto, te presento a Kurusu kimihito y Miia la lamia"

Kabuto solo agradecía haber leído los expedientes antes, no había manera en este mundo que él lo llamara 'cariño' como todas parecían hacerlo. Con todo dicho Kabuto solo dio un pequeño y disimulado suspiro.

"Mucho gusto, soy Yakushi Kabuto, espero y nos podamos llevar bien"

Termino con una sonrisa muy parecida a cierto rubio con bigotes de zorro.


Bueno, heló ahí, espero no haber decepcionado a nadie y haber mantenido algún grado de decencia como escritor. T_T

Espero y les haya gustado, recuerden, dejar un review brinca un parote y me motiva a seguir, asi que... Suscribanse, denle like, manita arriba, etc. etc.

¡Nos leemos!