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HoshiNoTsuya PM
Biography
Joined May '08

Hola.

Empecé a escribir por una razón bien, pero bien sencilla: para no volverme loca. Loca en mal plan, no me malentiendan que adoro el sin sentido marca Lewis Carrol. Y no he querido parar. Admito que no soy la escritora más prolífica que hay, me llegan estas ideas a la cabeza y tengo que escribirlas, pero termino escribiendo las escenas que siento y soy un lío a la hora de desarrollarlas. Creo que necesito trabajar más en la construcción de los personajes. También creo que he mejorado con los años. Y necesito trabajar con mi problema de ser inconstante. Mi primer fanfic publicado fue un ejercicio para tratar de curarme de ese mal y aunque aún no termino de escribirlo, sigo trabajando en él. Así como en otras historias, sólo que no publicaré nada que no esté completo hasta terminar con Hechizo Nocturno. Creo que es mejor así.


28/06/20

Hoy vamos a hablar sobre las personas especiales. Sobre esos torbellinos que llegan a descolocarlo todo, pero que, de alguna forma, cuando se marchan te dejan con la sensación de que todo está mejor.

He conocido a muchas personas a lo largo de mi vida, así como tú lo has hecho. Siento que una parte de ellas se ha quedado conmigo. Hay una mujer, no puedo decir que soy su amiga, porque no tuvimos ese tipo de relación, pero no creo llegar a conocer a una persona que sea tan especial como ella en lo que me resta de vida. No creo que alguien llegue a tocar mi corazón de la forma que lo hizo ella. Era mi maestra en la preparatoria, pero no la conocí en una asignatura, sino en un Taller de Creación Literaria. Siempre he sido una devota a las jerarquías, a los maestros no los llamo por sus nombres y les hablo de usted. Pero a ella no le gustaban esas formalidades cuando se trataba de Taller. No creo que tenga una idea real del impacto que ella tuvo en todos los que pasamos por ese Taller, a pesar de que se lo hayamos dicho. A pesar de que aún lo tiene aunque hayan pasado los años.

La secundaria (entre los doce y los quince años) fue muy difícil para mí socialmente hablando. Llegué a la preparatoria (entre los quince y dieciocho años) con mínimas habilidades para relacionarme con otras personas de mi edad y una complicada relación con mi autoritaria madre. Taller de Creación Literaria fue mi salvavidas. Hay una “yo” antes de conocer a esta persona, y hay una “yo” después de haberla conocido; y un abismo de distancia entre ambas partes.

Ella fue la primera persona en mi vida en decirme “Está bien”; fue la primera en querer aceptarme y conocerme por lo que soy; en decirme que me apreciaba genuinamente con todos mis defectos. Ella nunca me juzgó. Yo estaba en un punto en el que sentía que tenía que ser perfecta en todo, porque era lo que se esperaba de mí y odiaba eso. Pero no sabía vivir de otra forma, tenía un irracional miedo a fallar y las expectativas me estaban consumiendo. Fui académicamente sobresaliente (no pretendo confundirte, “sobresalía”, pero no era la mejor en nada), lo suficiente como para recibir reconocimientos y demás pamplinas que se inventan en las escuelas para hacer sentir a los padres que los hijos de unos tienen más futuro que los de otros (es mi opinión y no tengo problema si a ti te gustan ese tipo de cosas). Aborrezco las ceremonias. Me agobian, al punto de que vomito y me da fiebre. Sé que puede parecerles una ridiculez (¡a mí me lo parece!), así que les daré un poco de contexto: La culpa de esto es de mi mamá, la adoro y es una buena persona, pero no quiere decir que sea una buena madre (tampoco es una mala madre), solo que tiene sus propios dramas emocionales con los que nunca pudo lidiar. Es una persona, con las virtudes y defectos que tienen las personas. Y está bien. Mi mamá es muy estricta, tiene una forma muy particular para ver la vida, protocolos también muy particulares y todo el tiempo me hace sentir que no soy suficiente; ahora no es un problema, pero mi yo de dieciséis años sufrió bastante por eso. Estas ceremonias académicas eran primordiales para mi mamá; me hacía plancharme el cabello, ponerme ropa elegante y nueva a su gusto comprada especialmente para ese día, usar zapatos bonitos e incómodos, usar maquillaje, me recordaba que no soy bonita, que no cumplo los estándares que ella quería como ella quería, me gritaba por no ser lo que ella quería. Me estaban dando reconocimientos en la escuela pero eso no era suficiente, ¿yo para qué quería eso? Sólo servían para que las mamás de mis amigas las compararan conmigo y yo me quedara sin amigas (¿se acuerdan de mis pobres habilidades interpersonales? A nadie le gustan las sabelotodo). Y yo era estúpida porque nunca se me ocurrió esconder las invitaciones a los dichosos eventos académicos. Los demás alumnos sobresalientes recogían los tontos reconocimientos con una despreocupación e informalidad que yo les envidiaba, en sandalias y ropa deportiva, con el cabello arreglado de la misma forma de siempre. Mi mamá jamás permitió eso y jamás intentó escucharme. Nunca ha querido comprenderme.

De alguna forma, esta persona especial que cambió mi vida, tenía una magia con las palabras, y siempre evitaba que me derrumbara; en realidad eran pequeñas cosas, pero siempre son las pequeñas cosas las que se acumulan, las que colman los vasos. Las que duelen. Yo llegaba hecha un manojo de nervios e inseguridades, lloré y fui débil delante de ella, y ella me proporcionó un lugar seguro para poder ser yo misma. No tienen idea de la paz que sentí cuando públicamente dijo que yo no soy perfecta y no tengo necesidad de serlo; que soy humana y el pecado es divertido y los errores son permisibles, dijo que tengo derecho a todo eso. Eso me dio valor para poder decirlo yo misma. Me salvó de todas las formas en las que debía ser salvada. El hecho de que ella me aceptara, me permitió comenzar a aceptarme a mí misma. Pude comenzar a quererme. No fue fácil, ha sido un largo proceso y sigo esforzándome hoy en día. Ella solía llamarme “mi niña”, con cariño (y así nos llama a todas), nadie más ha usado esas palabras conmigo, nadie, así que tienen un valor muy especial para mí, e hice que Rikuto las usara siempre con Hinata.

Espero que tú también hayas tenido una oportunidad así, y si no, aquí va: No le debes nada a nadie. No tienes que probarle nada a nadie, ni siquiera a tu familia. Tienes cualidades y defectos y ESTÁN BIEN. Puedes ser mejor persona, sí, y lo serás. Pero eres suficiente justo así como eres. Eres valiosa. Eres valioso. Siempre has sido suficiente y lo mereces todo. Tienes derecho a sanar. Vas a sanar.

Nunca les diré mi nombre; puedo admitir en voz alta que los fanfics de Naruto son mi gusto culposo, pero no pienso compartirlos con las personas que me conocen porque es divertido lo que puedes explorar en el anonimato. Sin embargo, esta persona especial también escribe (y es muy buena en ello), creo que deben leerla todas las personas posibles porque sus historias tienen un corazón y un mensaje. Tiene dos libros publicados por Editorial Londria y están disponibles en Amazon; si llegaran a estar interesados, la autora es Georgina González Mendívil. Ella es mi persona especial.

Si tienen el privilegio de poder quedarse en sus casas, háganlo. Si no, cuidémonos los unos a los otros y respetemos las indicaciones. Cuídense mucho de la información falsa en las redes sociales. Mis mejores deseos para ustedes y los suyos en esta crisis. Vamos a salir adelante. Y lo haremos juntos.

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